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Mi Arrogante Secretaria

Mi Arrogante Secretaria

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Embarazada fugitiva / Romance de oficina / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yoisy Ticliahuanca Huaman

Abril Ganoza Arias, un torbellino de arrogancia y dulzura. Heredera que siempre vivió rodeada de lujos, nunca imaginó que la vida la pondría frente a su mayor desafío: Alfonso Brescia, el CEO más temido y respetado de la ciudad. Entre miradas que hieren y palabras que arden, descubrirán que el amor no entiende de orgullo ni de barreras sociales… porque cuando dos corazones se encuentran, ni el destino puede detenerlos.

NovelToon tiene autorización de Yoisy Ticliahuanca Huaman para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 19: Malos entendidos

Durante la semana, Abril estuvo trabajando codo a codo con Boris. Por las tardes, sin Alfonso —quien siempre solía acompañarla a su departamento o invitarla a cenar— buscaba refugio en su familia.

Visitaba a su hermano y a su padre en la empresa, y a veces reunía a sus padres y a Olga en su departamento para compartir una comida sencilla, pero llena de cariño.

Poco a poco había logrado sanar la relación con sus progenitores, lo cual la llenaba de paz. Ya les había anticipado que tenía una gran noticia que darles, pero sería la semana siguiente.

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Por fin, tras diez largos días, Alfonso regresaba a la ciudad. En un inicio había planeado volver en seis, pero los negocios en el extranjero se complicaron más de lo esperado.

El lujoso jet privado de los Brescia aterrizó con puntualidad impecable, y un auto de alta gama esperaba en la pista para trasladarlo directo a su departamento.

A mitad del camino, su celular comenzó a sonar. El identificador mostraba un nombre que le resultaba demasiado familiar: mamá.

—Hola, mamá… ¿por qué tanta insistencia? —preguntó Alfonso, intrigado, pues nunca antes la había sentido tan insistente.

La voz de Aurora sonó temblorosa al otro lado de la línea.

—Alfonso, hijo, necesito hablar contigo… algo que no puedo decirle a nadie más que a ti. Es muy importante. ¿Puedes venir al restaurante del muelle?

Aurora apretaba entre sus manos un sobre con fotografías, su mirada helada se contradecía con las lágrimas que corrían por sus mejillas. Sabía que lo que estaba a punto de hacer destrozaría a su hijo, pero estaba convencida de que era “por su bien”.

Preocupado, Alfonso cambió la ruta y ordenó al chofer que lo llevara directo al restaurante. La ansiedad lo consumía; el tono de su madre le había calado hondo.

Al llegar, un mozo lo guía hasta el salón privado. Al abrir la puerta, Aurora lo recibió con un abrazo desgarrador. Sus lágrimas se empaparon en la camisa de su hijo. Alfonso, alarmado, la llevó hasta el sofá.

—Mamá, ¿qué pasa? Me estás preocupando —dijo mientras le levantaba el mentón para que lo mirara a los ojos.

Aurora sollozó y le entregó el sobre.

—Hijo, sabes que no me gusta verte sufrir… pero te amo demasiado como para dejarte cegar por alguien. Míralo por ti mismo.

Alfonso sostuvo las fotos con manos temblorosas. Algo en su interior le gritaba que no debía hacerlo, que se detuviera… pero no pudo.

Al desplegar las imágenes, el mundo se le vino abajo. Allí estaba Abril, riendo, abrazada a Dereck, entrando con él a la residencia Ganoza… y en su mente todo encajó de la peor manera.

Un nudo en la garganta lo ahogó, y por primera vez en años, las lágrimas rodaron por sus mejillas.

—Yo la amaba, mamá… —murmuró con la voz rota—. Con ella pensé formar una familia, le di todo lo que soy… ¿por qué me hizo esto?

Aurora lo estrechó entre sus brazos, acariciándole el cabello como cuando era un niño.

—Mi amor, yo también sufro al verte así, pero era necesario que lo supieras. Siempre sentí que esa muchacha traía una sombra. Catalina es distinta, hijo. Ella es humilde, de buen corazón… ella sí te ama.

El celular de Alfonso vibró sobre la mesa. Era Abril. Sin pensarlo, cortó la llamada.

Con la mirada endurecida, se levantó.

—Lo siento, mamá. No puedo fingir… yo no amo a Catalina. Amo a la mujer equivocada. Pero a partir de hoy dejo de creer en el amor. No habrá nuera, no habrá familia… no más ilusiones.

Aurora intentó detenerlo, pero él la miró con un gesto seco.

—No te preocupes, mamá. Esa mujer no volverá a estar a mi lado. Desde mañana, Abril Arias deja de existir para mí.

Se marchó con paso firme, dejando tras de sí el eco de un corazón destrozado. Aurora recogió las fotos arrugadas del suelo. Una parte de ella se sintió culpable al ver sufrir tanto a su hijo… pero enseguida endureció su pecho.

—Lo superarás, Alfonso. Lo olvidarás. Y yo me encargaré de que nunca vuelva a herirte… —susurró, convencida de que había hecho lo correcto.

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Abril había intentado llamar a Alfonso como todos los días, con la esperanza de escuchar su voz y preguntarle cuándo regresaría para organizar la ansiada reunión con su familia.

El primer timbre apenas sonó y él ya había cortado. Ella sonrió con suavidad, pensando que seguramente estaba en alguna reunión importante, y decidió no insistir.

Guardó sus cosas en la cartera, saludó a algunos compañeros y salió de la empresa con paso ligero, aunque un presentimiento incómodo le rozó el alma. Sentía —como un eco extraño— que alguien la observaba, pero no le dio importancia.

Solo la abuela de Alfonso y su propia familia conocían su verdadera identidad; para todos los demás, seguía siendo una huérfana, tal como su padre había ordenado al borrar y enmascarar cada rastro de su pasado. Nadie podía relacionarla con los Ganoza, la segunda familia más influyente del país.

La joven suspiró mientras subía al ascensor de su edificio. Tenía miedo de que Alfonso se molestara al descubrir la verdad. Había intentado confesárselo más de una vez, pero siempre ocurría algo: una llamada, una reunión, una interrupción inoportuna. Cada día que pasaba, el peso de ese secreto la sofocaba más.

Ya en casa, preparó una sopa ligera para cenar y luego se sumergió en su rutina de skin care. El reloj marcaba las diez y Alfonso seguía sin llamarla. Preocupada, volvió a intentar comunicarse con él, pero la llamada fue rechazada al instante.

Su pecho se contrajo con un dolor sordo, un nudo invisible que la oprimía.

—¿Qué me está pasando? —susurró con la mano sobre el corazón, intentando calmarse.

El cansancio pudo más. Se recostó en la cama, abrazando la almohada como si fuera él, y entre pensamientos confusos, se quedó dormida.

En otra parte de la ciudad, el panorama era completamente distinto. Alfonso, hundido en la penumbra de su lujoso departamento, se hallaba sentado en el suelo de la sala, rodeado de botellas vacías que olían a whisky caro. Bebía directamente de la botella que aún sostenía, con la mirada clavada en la galería de fotos de su celular.

Cada imagen con Abril —sus sonrisas, sus besos, sus abrazos— era ahora un cuchillo que le desgarraba el alma.

Las pruebas que su madre le había mostrado esa tarde quemaban en su mente: fotos y videos de Abril saliendo de la empresa de Dereck Ganoza, entrando con él a su departamento y pasando horas juntos.

Para Alfonso no había excusa, no había interpretación inocente. Había confiado, había bajado sus muros, se había enamorado por primera vez… y según lo que veía, lo habían traicionado de la manera más vil.

Las lágrimas ya no corrían; se habían secado después de ese primer golpe brutal. Ahora solo quedaba la rabia. Una rabia fría, venenosa, que lo consumía por dentro.

—No lo merece… —murmuró entre dientes, apretando la botella hasta casi romperla—. No merece nada.

En su mente desfilaban ideas oscuras, crueles maneras de devolverle el dolor, de arrastrarla por el mismo infierno en el que él sentía que lo había hundido.

Se reclinó contra el sofá y cerró los ojos por un momento. El único consuelo era que su abuela no estaba allí. Desde que él partió al viaje, ella había preferido quedarse en la mansión de sus padres. Alfonso sabía que al día siguiente volvería, y podía imaginarla reclamándole con sus berrinches cariñosos y sus consejos sabios.

El simple pensamiento de su abuela suavizó su gesto unos segundos. Sonrió con tristeza. La amaba con todo su ser, pero sabía que cuando se enterara del supuesto engaño de Abril, la decepción sería doble. Y ese recuerdo lo hizo volver a la oscuridad.

1
Anabella Vanesa Spinato
Muy buena historia….a corregir a futuro es que había varios copy Page y eso fastidiaba la lectura y me llegó aburrir también falto concluir qué pasó con varios personajes o sea que fue que les paso!en fin espero que sea constructivo el aporte para tus siguientes historias porque realmente estuvo muy linda🥰 👏
Beatriz Miranda
💯💯💯💯👍👌👏👏👏👏👏👏👏
Patricia Vico
yo tampoco entiendo 🤷
Ruth Stella Osorio
Gracias por su novela felicidades
Esperanza Cardenas
muy buena historia
Esperanza Cardenas
me tienes a la expectativa
Esperanza Cardenas
me causa risa Abril.....no sé deja intimidar👏👏👏
Isabel Martinez
❤️una gran novela tan bonita sin sufrimiento ni nada solo amor y berrinche pero muy bella.
Andrea Barrionuevo
Se supone que kn todo el tiempo que paso ya Paula tendría que haber dado a luz
Andrea Barrionuevo
Ahora resulta que el va a tener que rogarle.
Aquí la culpa fue de ambos de ella por no hablarle kn la verdad de quien era y de él por no confiar en ella y dejarse llevar por las fotos que su madre le mostró sabiendo que no la quería.
Sigue siendo infantil es hora de que madure completamente y que dejen de y empiece a tomar las riendas de su vida y que su abuelo la deje libre y sobre todo que deje de decidir por ella.
Que fastidio
Andrea Barrionuevo
Me parece demasiado infantil el actuar de ella al hacerles creer que murió.
Aquí vemos otra vez kmo la siguen apañando ahora su abuelo en vez de hablar kn la verdad y aclarar todo.
Hacerlos sufrir a su hno su madre y a la abuela Maria esta mal ellos nunca le dieron la espalda.
El actuar de ella sigue sin gustarme
No tenía que haberse dejado maltratar ni por su padre ni por Alfonso sino ponerlos en su lugar
Andrea Barrionuevo
Acá la única nena de papá es ella que no hizo nada kn su vida se dedico a fiestas compras y humillar a la gente
Espero que llegue alguien y la ponga en su lugar
Pero ojo solo para que se de cuenta que todos son iguales y por mas que tenga dinero no tiene derecho a maltratar.
Andrea Barrionuevo
Que desgraciada a ella no le gustan que la pisoteen pero ella si puede hacerlo y no li digo por la modelo sino por él resto de la gente
Andrea Barrionuevo
Esta prota necesita mucha gente que la ponga en su lugar.
Una cosa es no dejarse pisotear y otra es pisotear y maltratar y creerse kn ese poder solo pq sus padres tienen plata
Su hno en vez de ayudarla no la sigue apañando así no la ayuda
Andrea Barrionuevo
La prota demasiado altanera se cree el ombligo del mundo
Ana Diaz
Muy buena historia, bonita 🥰
Josefina Lopez
excelente
Susana Romero
infumable abril
Angie Castro
si es verdad que se comporte da estres
Elizabeth Medina
excelente novela, felicidades autora
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