Nancy González es una reconocida influencer de 28 años la cual ha crecido mucho en su carrera, es bloguera y le gusta viajar por el mundo creando contenido no solo de entretenimiento sino también de vida sana, buenos hábitos y medio ambiente entre muchísimas otras cosas, es ambientalista de corazón por lo que cree que un granito de arena de todos pueden cambiar el mundo en gran manera, con los millones que ha ganado como influencer se compró una finca autosustentable en la cual presenta videos de vida cotidiana y estilo de vida saludable también hace recorridos por el mundo buscando presentar estilos de vida de otras culturas en su canal de YouTube
La vida de Nancy cambia después de visitar las comunidades rurales de tribus africanas pues en sus viajes de aventurera la chica trata de vivir al igual que las personas de ese lugar por algunos días mientras documenta todo lo que vive para sus fans
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NO SE SUPONE QUE ES HERBÍVORA?
Capítulo 5
La increíble técnica de la pesca: episodio 24
Elisse había tejido varias canastas y también un buen tapete que le serviría de momento como base de dormir para no sentir el suelo tan helado pues no había suficientes pieles, también había construido su propio baño privado con algunos bambús y hojas de palma pues al parecer la mujer era tan odiosa que ni siquiera sus machos se preocuparon por esos detalles con ella así que ahora le tocaba a ella apañarselas con lo que hubiera ahí, aunque las frutas seguían apareciendo diariamente el cuerpo de Elisse le estaba pidiendo proteína a gritos no era posible que esta mujer solo se la pasara comiendo frutas y aún así no tuviera un cuerpo más esbelto.
Como todavía no tenía suficientes cosas que le sirvieran como herramienta tenía que darse a la tarea de buscarlas, tal vez también tendría que cazar, pues a pesar de que ya habían pasado algunos días los hombres seguían estando a la sombra, gracias a los recuerdos de ese cuerpo ella sabía que ellos estaban cerca pues debido al vínculo no podían alejarse demasiado de ella, pero esta nueva Elisse no pensaba en utilizarlos, pedirles que le trajeran carne sería demasiado arriesgado y más sabiendo que ellos la odiaban, de hecho mientras menos estuvieran con ella mejor desde la última vez que karel estuvo ahí solo había dejado toda esa tención que ella afanosamente trató de eliminar con sus técnicas de relajación las cuales practicaba todos los días.
Rápidamente se le ocurrió una idea era justo lo que estaba necesitando ahora, en uno de sus viajes por Asia estuvo documentando algunos métodos que utilizan en las zonas rurales de Qiantang, en el episodio 24 de su canal pudo documentar algunas prácticas del pueblo costero de esa parte de china en donde utilizan cestos circulares en lugar de redes de pesca, como trampas acuáticas las cuales tienen túneles tejidos que permiten el libre acceso del pez hacia el interior de la cesta la cual contiene algo de carnada para atraer la atención de los peces impidiéndoles pasar por ese túnel de regreso ya que las espigas largas que sobresalen a final del túnel evita que los peces regresen.
Con manos prontas Elisse comenzó a tejer la base de su trampa, ese día comería pescado sí o sí mientras veía el modo de cazar alguna otra cosa, la chica se puso a cantar alegremente mientras hacía su trabajo pues a veces el silencio podía ser aterrador, escuchar su propia voz la ayudaba a manejar esa situación.
La herida de su pierna ya estaba cicatrizada y el dolor había desaparecido casi por completo, Elisse tomó su palo se ajustó el cuchillo a la cintura tomó una cesta la cual se montó a la espalda y en su otra mano llevaba la trampa para peces, Elisse se acercó al río y buscó el mejor lugar para dejar la cesta agregó algunos bichos en ella una roca para que no flotara en el agua y la sumergió en lo que consideró un buen lugar.
La chica seguía sintiendo esa mirada filosa en ella sabía que probablemente era alguno de esos cuatro machos por lo que todo el tiempo trataba de ignorar esas presencias, aunque también pudieran ser bestias al acecho por lo que no podría bajar la guardia en ese lugar, tomó su palo y la cesta con la que pensaba recolectar algunas otras especias para cocinar había ubicado romero, orégano y laurel e incluso un árbol de pimienta aunque todavía estaban las bolitas verdes, si las recolectaba y las dejaba secar pronto tendría ese valioso y delicioso condimento el único gran problema sería la sal en ese lugar.
Nancy tenía mucho conocimiento de muchas cosas pues siempre que visitaba lugares distintos la gente local le hablaba mucho no solo de la cultura sino también de la fauna y flora local pues muchos de sus viajes eran más bien como expediciones, no solo encontrabas información de los lugares turísticos y hermosos de cada ciudad, también hacía tour gastronómico y de comida local o callejera y se metía en las localidades más ordinarias de cada ciudad absorbiendo todo lo que podía para posteriormente hacer algunos videos gastronómicos desde la comodidad de su cocina o también plantando algún espécimen nuevo en su finca.
Elisse continúo recolectando cada cosa que encontraba y le llamaba la atención poniéndolo en la cesta, había observado algunas palmas cocoteras pero los cocos estaban demasiado alto, tenía que idear una forma de bajarlos pues en tanto los vió pensó en al menos 10 cosas que podía hacer con un coco.
Elisse dejó la canasta de las hierbas y se puso a buscar una piedra plana, por fin encontró una, aunque era un poco pesada se la llevó al río y la frotó hasta que todo la tierra salió de ella, después la monto sobre unas piedras altas y comenzó a meter tronquitos y leños bajo ella.
Se volvió nuevamente al río, ya habían pasado algunas horas por lo que esperaba que la pesca hubiera sido buena, al sacar la canasta con algo de esfuerzo se encontró con cuatro grandes carpas de río, Elisse sonrió para sí misma, a pesar de no tener nada había logrado mucho, sacó la roca de la canasta y se la llevó mientas los peces se movían frenéticamente dentro de la canasta.
El fuego ardía bajo el comal de piedra Elisse había destripado y descamado los peces mientras los enjuagaba en un cuenco la chica se había encontrado algunos limones en un árbol los exprimió y agregó al jugo las hierbas picaditas y puso los peces a marinar en esa mezcla, pasado un tiempo los depositó en el comal de piedra pronto el ambiente se perfumo del aroma de las especias mezcladas con el pescado, el aroma era provocador era la clase de aroma que abre el apetito e incita al hambre.
El primer pescado salió, Elisse lo puso sobre una hoja e improvisó una mesita con un pedazo de tronco comenzó a soplar y a pellizcar trocitos del pescado, cuando su lengua tocó la carne se le hizo agua la boca por lo que continuó comiendo con alegría y felicidad mientras era observada a la distancia.
-No se supone que los pavorreales son herbívoros?
-Lo son!
-Y porque ella está comiendo carne?
-No lo sé pero huele delicioso! Alguna vez habías olido algo así?
-Nunca-
-No crees que deberíamos ir a ver qué es lo que está sucediendo?
-No lo sé, desde que despertó ha estado actuando muy extraño aún así no me da confianza-
- pues yo iré, necesito saber qué está pasando con esa tirana-
-Haz lo que quieras a mí no me interesa ni tú ni ella-
Leife tomó su forma humana, se ajustó una falda de cuero y se encaminó hacia la cueva de Elisse
La chica ya se había devorado dos grandes peces a puros pellizquitos mientras le agregaba más limón a la carne en su mente pensaba en las muchas maneras que le gustaría comer ese pescado si tuviera algunas verduras como tomatito, cebolla, espárragos y otros condimentos como chiles, sal y ajo, entonces podría convertir esa comida en una obra maestra culinaria mientras ella se perdía en sus cavilaciones un hombre se acercaba poco a poco a ella, cuando la chica sintió la presencia detrás de ella volteó con el cuchillo en la mano y la expresión feroz mientras todavía masticaba un trozo de pescado, quedándose perpleja ante el hombre frente a ella el cual lucía una cabellera en un tono rubio platino que le rosaba las clavículas, sus ojos dorados como la miel de un panal estaban fijamente clavados en ella, sus rasgos eran afilados y definidos, era alto y de porte elegante, de músculos alargados y simétricos y su piel bronceada brillaba bajo el sol del atardecer, Elisse rápidamente lo reconoció
-John Deere, o mejor dicho Leife el ciervo dorado
El hombre llevaba entre sus manos un cuenco con algunas verduras, al ser de una especie herbívoro conocía muchos de los alimentos que se proveían en ese lugar, a la Elisse original solo le gustaban las frutas dulces y nueces por eso hasta ese momento ella solo había recibido frutas, pero cuando él la observó mientras rebuscaba entre la selva toda clase de plantas y frutos ácidos Leife pensó que tal vez a ella le gustaría ese tipo de frutos, no se le ocurría un mejor pretexto para presentarse ante esa extraña hembra que no parecía ser la misma que lo había engañado.
La expresión de Elisse fue de sorpresa cuando Leife le extendió un cuenco lleno de todo aquello que tanto soñaba encontrar.
Ella extendió sus manos tomando la ofrenda de paz, una gran sonrisa se extendió por su rostro, ninguno de los dos había cruzado palabras todavía, Elisse tomó una hoja y depósito un pescado en ella mientras se la extendió al hombre el cual tenía una mirada que denotaba sorpresa.
Él expresó una pequeña mueca, casí parecida a una sonrisa.
-Soy un herbívoro cómo podría comerme un pez?
Ella se encogió de hombros y regresó el pez al comal de piedra
- Yo también lo soy y mírame!! No lo comas si no quieres solo quería pagarte por lo que has traído, pero como dicen en mi tierra mientras menos burros más elotes-el hombre frunció el ceño acaso le dijo burro?
-(Pagarme? En serio? Acaso el golpe que recibió esta mujer fue directo en su cabeza?)- Pensó Leife
-Bien lo comeré solo porque tú me lo has ofrecido- dijo el hombre con curiosidad, mientras se agachaba para tomar el pez de la piedra
-Sabe mejor si le pones más Limón, si hubiera sal sabría todavía mucho más bueno- dijo ella mientras le pasaba la mitad de un limón que tenía el tamaño de una gran naranja
Leife la tomó y la exprimió sobre el pez, iba a darle una mordida cuando la chica lo detuvo
-Espera!! no debes comer un pez de esa manera el cuerpo de los peces está lleno de espinas si te las tragas es probable que te atragantes con ellas, tienes que espulgar la carne con los dedos primero, si no sientes espinas en la carne entonces la puedes comer-
El hombre hizo justamente como ella le dijo cuando probó el primer bocadito sus ojos se abrieron con ilusión, nunca se imaginó que un animal tan pestilente como el pescado pudiera saber tan glorioso, pero lo que más le sorprendió fue que ella se lo hubiera ofrecido y lo que es más que le hubiera advertido para comerlo con seguridad, eso no era propio de Elisse, Leife continuó comiendo hasta que solo quedó la cabeza el espinazo y la cola
-Y qué se hace con esto? preguntó
-Puedes tirarlo, o puedes dejarlo secar al sol cuando la humedad haya desaparecido por completo se pueden moler y volverlos polvo el cual puede servir como condimento-
Leife no dijo más, pero miraba el último pescado sobre la piedra y después la miraba a ella, Elisse se hizo la desentendida recogió las verduras y se dirigió hacia la cueva mientras ella caminaba el hombre le preguntó
-Elisse vas a dejar que este pez se queme en el fuego?
La chica sonrió mientras le daba la espalda y después solo dijo:
-Puedes comerlo si gustas o puedes dejarlo ahí-