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DE ENEMIGOS A ESPOSOS.... ¡Y AL BORDE DE LA LOCURA!

DE ENEMIGOS A ESPOSOS.... ¡Y AL BORDE DE LA LOCURA!

Status: Terminada
Genre:Comedia / CEO / Venganza / Completas
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Jessics8 Rodriguez

Dos imperios rivales, un odio de décadas y un testamento que obliga al implacable CEO Alessandro Rovere a casarse con Giulia Moretti, la heredera de su familia enemiga. Lo que empieza como una venganza y un contrato, termina convirtiéndose en un caos lleno de tensión, risas y un amor que nadie esperaba… ¡al borde de la locura!

NovelToon tiene autorización de Jessics8 Rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 13: La búsqueda del nombre perfecto (y la guerra de las hormonas)

El Síndrome de Couvade de Alessandro no solo se limitó a las náuseas y los antojos. A medida que el embarazo de Giulia avanzaba, el CEO, antes impasible, comenzó a experimentar cambios de humor dignos de un adolescente. Un día, podía estar eufórico por el último avance del Grupo Rovere-Moretti, y al siguiente, romper a llorar desconsoladamente por un comercial de cachorros abandonados. Giulia, que se mantenía sorprendentemente serena, solo podía observar a su esposo con una mezcla de diversión y preocupación.

—Mi amor, ¿estás seguro de que no quieres hablar con alguien? —preguntó ella una tarde, encontrándolo sollozando frente a un documental sobre pingüinos.

—¡Es que… es que… se separaron de su mamá! —balbuceó él entre mocos y lágrimas—. ¡Es tan injusto! ¡Los pobres!

Giulia lo abrazó, reprimiendo una carcajada. —Tranquilo, Alessandro. Son solo los pingüinos. Y son documentales.

Pero el mayor campo de batalla hormonal se desató en la búsqueda del nombre perfecto para su futuro heredero o heredera. Ambos tenían ideas muy arraigadas, y cada conversación sobre el tema terminaba en un debate digno de un comité ejecutivo.

—Creo que el nombre debe reflejar la herencia de ambas familias —dijo Alessandro, con un gráfico de árboles genealógicos en la mano—. Algo clásico, atemporal. Para un niño, me gusta Massimo o Vittorio. Para una niña, Isabella o Sofia.

Giulia frunció el ceño. —¡Son nombres bonitos, pero muy… Rovere! Necesitamos algo que tenga chispa, que suene a Moretti. Para niño, me encanta Marco o Leo. Para niña, Luna o Stella. ¡Con un toque de arte y libertad!

—¿Luna? ¿Stella? —Alessandro levantó una ceja—. ¿Quieres que nuestro hijo sea un astro celestial? ¿Y luego qué? ¿Júpiter? ¿Saturno?

—¡Es que tú eres muy cuadrado, Alessandro! —replicó ella, poniéndose de pie y caminando nerviosa por la habitación—. ¡Necesitamos un nombre que inspire! ¡Que sea único!

La lista de nombres se fue acumulando, y con ella, los desacuerdos. Una noche, mientras cenaban, la conversación volvió al tema.

—He estado pensando —dijo Alessandro, con un tono conciliador—. ¿Qué tal si combinamos? Para niño, Alessio. Es una variante de Alessandro, pero tiene un toque más moderno.

Giulia lo pensó. —No está mal… pero sigue sonando muy a ti. ¿Y si fuera… Alessandro Junior?

Alessandro casi se atraganta con su comida. —¡Ni hablar! ¡Niños con nombres de sus padres terminan con complejos! Además, mi hijo tendrá su propia identidad.

—¡Exacto! ¡Por eso necesita un nombre que lo haga volar! —dijo ella, levantando las manos.

La tensión era palpable. Luca y Elena, que estaban cenando con ellos, intentaban mediar, pero era una tarea imposible.

—¿Y si esperan a verlo? —sugirió Elena—. A veces, la cara del bebé les da la idea.

—¡Imposible! ¡Necesito tenerlo decidido! —exclamó Alessandro, con el ceño fruncido—. ¡Todo en mi vida está planificado! ¡No puedo dejar el nombre de mi hijo al azar!

El siguiente síntoma del Síndrome de Couvade de Alessandro fue la "necesidad de anidar". De repente, se volvió obsesivo con la habitación del bebé. No solo quería que fuera perfecta, quería que fuera la habitación más segura, funcional y estéticamente impecable de todo Milán.

—¡El color de la pared no es lo suficientemente suave para estimular su visión en desarrollo, Giulia! —exclamó un día, mientras ella intentaba pintar una adorable pared de color melocotón—. ¡Necesita tonos pastel que promuevan la calma y la creatividad!

—¡Es melocotón! ¡Y es precioso! —respondió ella, rodando los ojos—. ¡No voy a pintar la habitación de gris Rovere!

La guerra de los colores se extendió a los muebles. Alessandro quería la cuna más ergonómica y tecnológica del mercado, mientras Giulia soñaba con una cuna de madera tallada a mano, con un dosel romántico.

—¡La ergonomía es fundamental para el desarrollo de la columna, Giulia! —argumentaba él, mostrando gráficos y estudios científicos.

—¡La estética es fundamental para el alma, Alessandro! —replicaba ella, enseñándole fotos de cunas de ensueño.

Luca y Matteo, que de vez en cuando eran reclutados para armar muebles, se divertían con sus discusiones.

—¿Quién diría que la paternidad sería tan… decorativa? —bromeó Luca, mientras montaba una estantería que Alessandro había importado de Japón.

—Y tan cara —añadió Matteo, viendo el precio de un cambiador que parecía un robot transformable.

Un día, mientras Alessandro estaba en una reunión importante, Giulia decidió tomar las riendas. Con la ayuda de Sofia, compró una cuna de madera artesanal, pintó la pared de un suave verde menta y colgó cuadros con motivos de animales de fantasía. Cuando Alessandro regresó, se quedó sin habla.

—¡Giulia! ¡Pero… pero… el plan! ¡Los colores! ¡La ergonomía! —balbuceó él, con los ojos muy abiertos.

—¡Sorpresa! —dijo ella, con una sonrisa triunfante—. Nuestra habitación es para nuestro bebé, no para un laboratorio científico. Y es preciosa.

Para sorpresa de Giulia, Alessandro no explotó. Se acercó a la cuna, la tocó con ternura y, de repente, una lágrima se deslizó por su mejilla.

—Es… es perfecta —dijo con la voz quebrada—. Es tan… Giulia.

Ella lo abrazó, sintiendo que, a pesar de todos los cambios de humor y los debates, su amor era más fuerte que nunca.

 

A medida que el embarazo avanzaba, la comedia se intensificó. Alessandro, que siempre había sido tan cuidadoso con su imagen, se volvió un experto en manchas de chocolate y migas de galleta. Se dormía en el sofá a cualquier hora, roncando ruidosamente, y se despertaba con un hambre voraz.

—¡Mi amor, creo que estás más embarazado que yo! —bromeó Giulia una tarde, observándolo devorar una pizza entera.

—Es por el bebé, Giulia —respondió él, con la boca llena—. Necesita mucha energía para crecer. Y yo soy su fuente principal.

Las ecografías se convirtieron en el momento más esperado de la semana. Alessandro, antes reticente a las emociones, se emocionaba hasta las lágrimas cada vez que escuchaba el latido del corazón o veía los pequeños movimientos de su hijo.

—¡Mira, Giulia! ¡Está moviendo la mano! —exclamaba, señalando la pantalla—. ¡Seguro que es un genio! ¡O un futuro CEO!

Giulia sonreía. Había aprendido a disfrutar de este nuevo Alessandro, el que se permitía ser vulnerable, el que lloraba con los pingüinos y el que discutía por el color de las paredes. Era el Alessandro que había elegido para compartir su vida, el padre de su hijo.

Una noche, mientras estaban sentados en el sofá, Giulia le preguntó:

—¿Has pensado más en el nombre?

Alessandro la miró con una sonrisa misteriosa. —Sí. Y creo que tengo el nombre perfecto. Uno que refleja la herencia de ambas familias, que suena clásico y moderno, y que tiene chispa.

Giulia lo miró, intrigada. —Dime.

—Si es niña, se llamará Alessandra. Es la versión femenina de mi nombre, pero con un toque Moretti. Y si es niño, se llamará Leonardo. En honor a Leonardo da Vinci, un genio italiano, pero con un guiño a la libertad y el arte que tanto amas.

Giulia sintió un nudo en la garganta. Eran nombres perfectos, nombres que los unían, que hablaban de su historia de amor.

—Me encantan —dijo ella, con lágrimas en los ojos—. Son… perfectos.

Alessandro la abrazó, sintiendo la pequeña patadita de su bebé en su mano. La guerra de las hormonas había terminado, y en medio de todo el caos, habían encontrado el nombre perfecto para el pequeño milagro que estaba por llegar.

 

💌 Palabras de la autora

¡Ay, qué ternura Alessandro llorando por los pingüinos! 🥺 Y esa guerra de los nombres y las decoraciones… ¡típico de padres primerizos! Pero al final, el amor siempre triunfa. ¡Alessandra o Leonardo! ¡Qué nombres tan bonitos!

1
Cinzia Cantú
No entiendo porque no comentan, es una historia fascinante y amena. Vamos lectoras a opinar que eso vale la pena e impulsa a la escritora a regalarnos más capítulos y otras historias muy entretenida. Historias que sanan el corazón
Cinzia Cantú
En verdad un descubrimiento muy especial
Cinzia Cantú
Un descubrimiento que agregó más historias y suspenso
Cinzia Cantú
El jardín secreto es el broche de oro para la familia y creo que los va a ayudar a descubrir más tesoros
Cinzia Cantú
Un capítulo muy especial que conecta el presente con el pasado e invita a conocer la historia de sus antepasados
Cinzia Cantú
Este capítulo despierta la curiosidad de todas aquellas personas que lo han leído y las invita a explorar junto a los torbellinos
Cinzia Cantú
Esta familia es un ejemplo a seguir a pesar de su caos
Cinzia Cantú
Leonardo es un verdadero líder y sabe muy bien lo que quiere y como compartir con sus hermanos. Los imagino como adultos trabajando juntos
Cinzia Cantú
Leonardo es muy especial como hijo y como hermano mayor y entre los tres alegran a la familia con sus logros y sus travesuras capitaneadas por el gran hermano mayor
Cinzia Cantú
Es realmente una bendición por partida doble
Cinzia Cantú
Qué hermoso que se preparen así para recibir a los bebés, todos ellos incluyendo a los amigos y el hermano mayor se preocupa de que su mamá no se exceda en las tareas
Cinzia Cantú
Dicen que lis niños lo saben, lo presienten
Cinzia Cantú
Qué sensibilidad, qué amor y cuánta dulzura, escritora te superaste con este capírulo
Cinzia Cantú
Qué hermosa confabulación y hasta el universo estuvo de acuerdo y pronto tendrán noticias. Espero que el papá no sufra como el embarazo pasado
Cinzia Cantú
Te felicito escritora, este capítulo es fenomenal y muy divertido, la forma en que un niño puede ver el mundo de los adultos
Cinzia Cantú
Qué hermosa familia y todo lo que enseña ! La verdadera felicidad de la vida
Cinzia Cantú
En esa fiesta de cumpleaños yodos se divirtieron y la pasaron genial. Va a quedar en la historia de todos los que asistieron
Cinzia Cantú
Una familia con mucho amor, comprensión y ganas de crecer juntos
Cinzia Cantú
Es verdad que el amor encuentra siempre su camino
Cinzia Cantú
Pobre bebé con semejante padre
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