Almas que están destinadas a encontrarse aunque estén del otro lado del mundo.
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Las horas extras y la canción que nadie sabía que existía.
...Almas en Distinto Cielo...
...✦ ✦ ✦...
...Capítulo XIII...
...Las horas extras...
...y la canción que nadie sabía que existía...
...— Porque hay palabras que esperan a quien las necesita —...
◆
...Hotel Palermo Grand — Sala de reuniones del personal★ ★ ★...
Valeria
La reunión fue a las cuatro de la tarde en la salita que el hotel usaba para el personal — diez sillas, una mesa larga, el olor permanente a café de máquina que nunca terminaba de ser bueno pero que a esa hora nadie rechazaba. La jefa entró con su portapapeles de siempre y esa expresión que Valeria ya había aprendido a leer: algo se necesitaba y alguien tendría que dar más de lo que ya estaba dando.
La gripe seguía haciendo estragos. Tres empleados en cama. Dos más con síntomas que no daban para el turno completo. El rodaje seguía — eso no se detenía por ningún virus — y el hotel necesitaba cubrir tanto la cocina nocturna como la limpieza del set para el día siguiente.
"Necesito voluntarias para turno doble esta semana. Mañana y pasado." La jefa recorrió las caras con esa mirada calibrada de quien sabe que no puede pedir sin ofrecer algo a cambio. "Las horas se pagan al doble. Más bono de producción al finalizar el rodaje."
Silencio. El tipo de silencio en que la gente hace cuentas.
Valeria levantó la mano antes de terminar de pensar. Era un reflejo — el mismo de siempre, el mismo que la había llevado a estudiar con dos hijos en brazos, a limpiar pisos con una dignidad que nadie le había pedido pero que ella se debía a sí misma. La cuota de Alma. Las zapatillas de Mateo. El gas que nunca bajaba.
La mano en el aire era la respuesta a todas esas cosas a la vez.
Soledad la miró. Quiso levantar la suya también — Valeria lo vio en su cara, ese impulso leal de quien no quiere que su amiga cargue sola. Pero Soledad tenía a Ramiro enfermo en casa y dos turnos ya comprometidos que no podía mover.
"Yo puedo," dijo Valeria sin bajar la mano.
La jefa anotó. "Cocina nocturna y limpieza del set. ¿Estás segura?"
"Segura."
Soledad esperó a que salieran al pasillo para hablar.
"Val. Son doce horas."
"Lo sé."
"¿Y tu cuerpo?"
"Mi cuerpo aguanta." Lo dijo con esa convicción que no admitía discusión — la de quien ha aprendido que el cuerpo, cuando no queda otra, aguanta más de lo que uno cree posible.
Soledad la miró un momento largo. Luego la abrazó rápido, sin ceremonia, y se fue.
Esa noche Valeria llegó a la cocina a las ocho. El sous chef que había sobrevivido a la gripe le dejó los ingredientes ordenados y las instrucciones básicas antes de irse. Ella los miró, se ató el delantal, y empezó.
Cocinó como cocinaba siempre: con las manos que recordaban lo que la cabeza no necesitaba pensar. Cazuelas, empanadas, un arroz con leche que su abuela le había enseñado en una tarde de lluvia cuando ella tenía nueve años y que ahora producía, en las mesas del equipo coreano, un silencio de esos que valen más que los aplausos.
A las once de la noche, con la cocina cerrada y el set en silencio, Valeria se sirvió un café, encontró un rincón en la salita de maestranza, sacó su teléfono — y empezó a escribir.
La salita de maestranza — 23:14 hs
...No supo de dónde venía. A veces así llegaban las mejores cosas — sin aviso, sin borrador, directamente desde algún lugar que no tenía nombre pero que ella reconocía como el más honesto que habitaba....
...Pensó en la serie que estaban filmando. En esa historia de amor que cruzaba mundos. En lo que ella habría querido que alguien le dijera alguna vez....
...Y empezó a escribir una canción....
✦ La letra — escrita por Valeria Aldana, sin saberlo, para el mundo ✦
...Fui la que siempre sostuvo sin que nadie la sostuviera,...
...la que sonrió aunque el pecho ardiera,...
...la que buscó en los cielos alguna señal...
...sin saber que el cielo ya me buscaba igual....
...Había un lugar sin nombre donde yo no llegaba,...
...una voz sin cuerpo que me llamaba,...
...un calor que reconocí antes de sentir...
...como si siempre hubiera sido mío sin pedirlo así....
...Y apareció....
...No de este mundo, no de este tiempo,...
...vino de donde nacen los vientos...
...que mueven lo que ya estaba quieto....
...Apareció....
...Sin anunciarse, sin pedir permiso,...
...como el agua que encuentra su camino...
...sin que nadie le haya dicho adónde irse....
...Me cuidó sin que yo lo supiera,...
...puso su luz donde yo no la viera,...
...fue el escudo que nunca pedí...
...y el único hogar que aprendí a sentir....
...Quiso ser humano para poder quedarse,...
...aprendió a temblar para poder abrazarme,...
...dejó atrás todo lo que era...
...por la mujer que lo hacía real aunque no lo creyera....
...Y apareció....
...No de este mundo, no de este tiempo,...
...vino de donde nacen los vientos...
...que mueven lo que ya estaba quieto....
...Apareció....
...Y en su mirada encontré mi nombre,...
...el que nadie había dicho sin que duela,...
...el que sonaba como el principio...
...de todo lo que el amor promete....
...Y fueron felices....
...No de cuento — de esos que sangran y se curan,...
...de los que tropiezan y se ayudan,...
...de los que eligen, cada día, quedarse....
...Fueron felices de la única manera que dura....
Guardó el teléfono. Terminó el café, que ya estaba frío. Se quedó un momento en silencio mirando la pantalla apagada, con esa sensación rara de haber dicho algo que llevaba tiempo queriendo decir sin saber exactamente qué era.
Luego sonó su teléfono. Era Soledad.
"¿Todo bien?"
"Todo bien. La cocina cerrada, el café horrible, yo en un rincón escribiendo cosas raras."
"¿Escribiendo?" Pausa. "¿Las letras esas?"
"Sí."
"Val." La voz de Soledad tenía ese tono que usaba cuando quería decir algo importante y no sabía cómo empezar. "Algún día alguien va a leer lo que escribís y no va a poder creer que no lo estás publicando."
Valeria se rió. "Buenas noches, Sole."
"Buenas noches, escritora."
Colgó. Y en el silencio de la salita de maestranza, con el hotel durmiendo alrededor, Valeria se quedó pensando en esa palabra. Escritora. La había dicho en broma. Pero las palabras, a veces, son más serias que quienes las dicen.
...Suite 501 — La misma noche★ ★ ★...
Sebastián
Sebastián no dormía. Había revisado contratos hasta las once, había tenido una llamada con Milán que se extendió más de lo previsto, y ahora estaba en el sillón frente a la ventana con un vaso de agua y ese silencio particular de los hoteles de madrugada — ese silencio que no es tranquilidad sino ausencia de otra cosa.
Pensaba en Jinho. En la canción sin letra. En el plazo de tres días que se acortaba. En todas las opciones que había evaluado y ninguna que le convenciera.
Y pensaba, inevitablemente, en el nombre. Valeria. En el hijo que jugaba básquet como los dioses. En la voz que lo había atravesado en la cancha. En la espalda que se alejaba por segunda vez sin que él pudiera hacer nada.
En algún piso de abajo, sin que él lo supiera, ella escribía con esa velocidad de los que tienen demasiado adentro y muy poco tiempo para sacarlo.
La misma noche. El mismo edificio. Ella creando lo que él estaba buscando. Él buscando a quien lo estaba creando.
...El universo, que a esas alturas ya no tenía paciencia para los rodeos, empezaba a acortar los últimos centímetros....
Un derrame en el set. Una llamada. Un nombre.
Mañana.
...✦ ✦ ✦...
Continuará en el Capítulo XIV