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Oscuro Placer.

Oscuro Placer.

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor prohibido / Romance de oficina
Popularitas:8.7k
Nilai: 5
nombre de autor: maucris

Laura entró en Valdez Enterprises buscando una carrera, pero encontró una perdición.

​Bastó una mirada de Adrián Valdez, su jefe, para que la ingenua joven viera desmoronarse su mundo. Lo que comenzó como una admiración profesional se transformó rápidamente en una obsesión voraz: Laura ya no trabajaba para él, vivía para él. Cada gesto, cada orden fría y cada segundo en su presencia se convirtieron en el combustible de un deseo insaciable.

​Pero tras la fachada de poder de Adrián se esconden sombras que ella no está preparada para enfrentar. En esta oficina, el deseo no es un juego, es una trampa. Y Laura, cegada por su propia fijación, está a punto de descubrir que entregarse a su jefe es un placer tan intenso como peligroso.

​¿Estás listo para cruzar la línea donde la obsesión se vuelve irreversible?

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22: El Calor de la Madera.

Un mes después...

​El estudio estaba cargado de un magnetismo diferente. Aquí no había pedestales ni jerarquías gélidas. Benjamín estaba inclinado sobre la mesa central, con las mangas de la camisa arremangadas hasta los codos, revelando unos antebrazos curtidos y cubiertos de un vello claro que atrapaba la luz del mediodía. No estaba dando órdenes desde un despacho; estaba allí, con las manos manchadas de grafito, discutiendo un plano con el pasante y la recepcionista como si fueran un solo cuerpo creativo.

​—¡Eso es! —exclamó Benjamín, soltando una carcajada franca que vibró en las paredes y, extrañamente, en la base de mi columna.

​Se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano y me miró. Sus ojos no buscaban dominarme; buscaban invitarme.

​—Laura, ven aquí. Necesito tu ojo para este ángulo. Si no lo resolvemos, este edificio se va a ver tan rígido como un funeral, y queremos que respire, ¿verdad?

​Me acerqué, y el espacio personal que Adrián siempre usaba como un arma de asfixia, Benjamín lo convertía en una zona de combustión compartida. Al ponerme a su lado, sentí el calor que emanaba de su cuerpo. Olía a pino, a café reciente y a esa vitalidad eléctrica de quien no tiene nada que esconder.

​—Mira —dijo él.

​Para mostrarme el boceto, no se mantuvo a distancia. Apoyó su mano sobre la mesa, rozando accidentalmente mi costado. No fue un roce posesivo, sino uno lleno de una cercanía intensa y sincera que hizo que mi corazón latiera más rápido.

Era un hombre que trataba a todos con la misma cercanía, pero esa forma de ser tenía una calidez especial que no pasaba desapercibida. Cuando se reía, se inclinaba un poco hacia mí y su presencia se sentía cercana y reconfortante, como si en ese simple gesto hubiera algo que me envolvía y me hacía sentir tranquila.

​—¿Ves esta curva? —preguntó, bajando la voz solo un poco, lo suficiente para que el resto de la oficina se volviera un murmullo lejano—. Es lo que le da fuerza. La estructura es sólida, pero la curva es lo que te hace querer entrar.

​Sus dedos trazaron la línea sobre el papel, y yo no podía dejar de mirar la destreza de esas manos. Eran manos que construían, que cargaban madera, que no temían ensuciarse.

Eran muy distintas a las manos de Adrián, que siempre parecían imponer su fuerza. Benjamín, en cambio, trabajaba a mi lado como un igual, compartiendo cada esfuerzo sin buscar imponerse.

Esa forma tan sencilla y honesta de estar presente, esa complicidad tranquila hacía que todo se sintiera más cercano y especial, como cuando confías plenamente en un buen amigo.

​En un momento, Benjamín se giró para alcanzar una regla y nuestras miradas chocaron. No bajó la vista. No hubo misterios oscuros. Solo una sonrisa abierta, brillante, y un brillo en sus pupilas que decía que disfrutaba de mi cercanía tanto como del diseño.

​—Hacemos buen equipo —dijo, y su mano se posó un segundo en mi cintura para abrirse paso, un gesto natural, fluido, que dejó un rastro extraño a través de mi blusa.

​Me quedé allí, observándolo reír de nuevo, sintiendo cómo mi cuerpo respondía a esa libertad.

Cuando el eco de los últimos pasos se desvaneció por el pasillo, el estudio de arquitectura no quedó sumido en ese vacío gélido que suele seguir a las jornadas extenuantes.

Por el contrario, el silencio que se asentó sobre las mesas de dibujo y las maquetas a medio terminar era de una naturaleza distinta: era un silencio cálido, casi tangible, que olía a café frío y a la satisfacción del deber cumplido.

​Benjamín se estiró con lentitud, sus vértebras crujiendo suavemente mientras soltaba un suspiro que parecía llevarse consigo toda la tensión.

​—Día productivo —comentó, rompiendo la quietud con una voz que arrastraba el cansancio justo, pero sin ninguna amargura.

​—Sorprendentemente —respondí yo, ocupándome en alinear los planos y guardar los estilógrafos en sus estuches, buscando en el orden de los objetos una forma de anclar mis propios pensamientos.

​—Oye.

​Levanté la vista. Benjamín ya no estaba inmerso en el movimiento frenético de hace una hora, cuando corregía cutas y discutía presupuestos. Ahora estaba allí, simplemente estando, apoyado contra el borde de su escritorio. Me miraba con una calma distinta; una mirada más quieta, más consciente, despojada de la urgencia profesional.

​—¿Te gustaría… —hizo una pausa, pasándose una mano por la nuca en un gesto de vulnerabilidad que me resultó extrañamente humano— tomar algo después? Hay un lugar a la vuelta. Nada formal. Solo para cerrar el día.

​En ese instante, el aire del estudio pareció cambiar de densidad. No era una invitación cargada de segundas intenciones ni envuelta en esa urgencia eléctrica que suele preceder a lo inevitable. No había presión, ni el peso de una expectativa que cumplir.

​Y, sin embargo, sentí cómo mi pulso se aceleraba, golpeando suavemente contra mis muñecas.

​Inevitablemente, la sombra de Adrián cruzó por mi mente como un escalofrío residual. Recordé la forma en que cada una de sus invitaciones había sido, en realidad, una orden disfrazada de cortesía. Recordé cómo, con él, siempre sabía exactamente qué se esperaba de mí antes incluso de que pronunciara la primera sílaba; una coreografía de complacencia donde mi voluntad era un accesorio prescindible.

​Aquí, frente a Benjamín, el escenario era radicalmente distinto. Aquí, en la penumbra acogedora del estudio, yo tenía el espacio para decir que no. No habría represalias, ni reproches silenciosos, ni ese aire de decepción manipulada que tanto conocía.

​Y era precisamente esa libertad, la posibilidad real del rechazo, lo que hacía que el deseo de aceptar se sintiera como algo nuevo, limpio y vibrante.

​Lo miré unos segundos más, permitiéndome habitar ese momento de elección sin prisas.

​—Sí —respondí al final, y sentí que una pequeña sonrisa, genuina y ligera, se dibujaba en mis labios—. Me gustaría mucho.

​La expresión de Benjamín no mutó en un gesto de triunfo. No hubo destellos de conquista ni una intensidad desmedida que me hiciera querer retroceder. Solo se limitó a reflejar esa misma calidez que ya llenaba el estudio.

​—Perfecto —dijo con sencillez—. Entonces terminemos de recoger esto y nos vamos.

​Asentí y bajé la mirada de nuevo al escritorio.

Mis manos seguían moviéndose entre papeles y reglas, pero mi mente ya no estaba en los planos, ni en las estructuras de hormigón, ni en los plazos de entrega. Por primera vez en mucho tiempo, el futuro inmediato no se sentía como una emboscada. Por primera vez, ya no estaba pensando en cómo escapar.

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💕Queridas lectoras... Por favor den me gusta cuando terminen de leer un capítulo.💕

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Milcaris
Ir hasta allá no va a impedir que Adrian siga jugando con Mariana solo por torturarla
Milcaris
Adrian está haciendo todo para que vuelvas a él si o si.
victor hernandez
Maravillosa me tiene ignotizada
victor hernandez
Maravillosa me tiene ignotizada
victor hernandez
Esta arrecha la trama no contaba con esa jugada de Adrián pero Laura desafíalo hasle saber con su mismo juego de seducción qué no te domina hazlo desearte que haga tu voluntad
victor hernandez
Cual es la razón real que el quiera a laura bajo su dominio autora lo que el no contaba era que ella lo iba a desestabilizar
Nancy RoMo
de verdad es imposible no odiar a adrian 😮‍💨
Kim Nava
que hombre tan miserable
solo la quiere de espectadora y a ser la sufrir más
y más loca ella sintiendo celos de su prima 🙄🙄🙄 patética Adrian solo las utiliza como trapos y las desecha y ella cree que con ella cambiará
Milcaris
Cómo elegir a un hombre que juega tan sucio.
Milcaris
👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻 Sigue así los golpes bajos para Adrián. Que sufra, que le duela, que le cueste.
Milcaris
No lo hagas porque Adrián te da un beso y luego te desecha y te dice que sigues siendo igual.
Milcaris
Adrian está como esos que no come ni deja comer.
Milcaris
Pensabas que te iba a decir algo romántico y las mariposas revoloteando más fuerte.
Yura Ran
Maucris y entonces no habrá paz....?
Kim Nava
este Mensaje está loco 🙄
Nancy RoMo
adrian no conoce los limites 😬😬😬
Yura Ran: mente perversas
total 1 replies
victor hernandez
Vaya de verdad que eres regia impenetrable cuando lo propones
victor hernandez
Jajajajaja que te vea Adrián se va a morir ☺️
Kim Nava
jajajaj ya que que adrian le de la revolcada que tanto quiere ella para que se le aplaquen las ganas y vea lo patán que es el adrian 🙄
jajajaj
Nancy RoMo
dude de laura 😬 pense q iba a caer en tentacion 🫣, pero lo supero 😌, el q no creo supere el rechazo es adrian😅
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