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La Reina Del Fuego

La Reina Del Fuego

Status: Terminada
Genre:Mitos y leyendas / Completas
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Selflove

En el Reino Ígneo, el fuego lo es todo: poder, honor y destino. Pero Magma, la princesa heredera, nació sin una sola chispa en sus venas. Rechazada por su propio reino y atrapada bajo el peso de una corona que no cree merecer, crecerá escuchando la leyenda de la Hija del Viento… una princesa que cambió el mundo con su libertad. Cuando una tragedia destruye su vida, Magma deberá convertirse en la reina que todos necesitan, aunque el fuego dentro de ella amenace con consumirlo todo. Porque algunas leyendas no nacen para gobernar. Nacen para arder.

NovelToon tiene autorización de Selflove para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: El reino que no conocía la lluvia

La lluvia cayó sobre Ignis.

Y el mundo se detuvo.

Magma permaneció inmóvil en el balcón mientras las primeras gotas golpeaban lentamente la piedra caliente del castillo. El sonido era suave. Extraño. Casi hermoso.

Pero el miedo que recorrió el Reino Ígneo aquella noche no tuvo nada de hermoso.

Porque en Ignis nunca llovía.

Nunca.

El clima del reino había permanecido igual durante siglos: calor constante, cenizas flotando en el aire y cielos teñidos de rojo por volcanes eternos. El agua pertenecía a historias antiguas. A mapas lejanos. A pesadillas.

No al cielo sobre sus cabezas.

Rowan extendió lentamente la mano hacia las gotas.

Sus ojos ámbar reflejaban algo que Magma jamás había visto en él.

Miedo verdadero.

—Esto no está bien.

La lluvia aumentó lentamente.

Las antorchas apagadas del castillo comenzaron a soltar humo mientras gotas oscuras recorrían las paredes de piedra negra.

Magma sintió el fuego dentro de ella reaccionar violentamente.

No desaparecía.

Pero se agitaba.

Como un animal inquieto.

Un relámpago iluminó el horizonte por primera vez en décadas.

Y justo después…

los gritos comenzaron abajo.

La ciudad despertaba.

Personas corriendo entre calles mojadas. Campanas sonando desde las torres del reino. Guardias movilizándose desesperadamente mientras el agua caía cada vez más fuerte sobre Ignis.

Rowan giró rápidamente hacia Magma.

—Tenemos que entrar.

Ella no respondió.

Seguía mirando el cielo.

Porque algo dentro de ella sentía que aquella lluvia no era natural.

Era un mensaje.

Un aviso.

Entonces vio fuego en el horizonte.

Muy lejos.

Hacia el sur.

La costa.

El corazón de Magma se detuvo un instante.

—Mis padres…

Sin pensarlo, salió corriendo.

—¡Magma! —gritó Rowan siguiéndola inmediatamente.

Atravesaron los pasillos del castillo mientras el caos crecía alrededor. Sirvientes aterrorizados intentaban cerrar ventanas, soldados corrían hacia las murallas y nobles confundidos llenaban los corredores preguntando qué estaba ocurriendo.

La lluvia seguía cayendo.

Más fuerte.

Más fría.

Magma descendió las enormes escaleras centrales ignorando todo a su alrededor hasta llegar al salón de guerra.

Vacío.

Solo quedaban mapas abiertos, velas apagadas y brasas muriendo lentamente dentro de enormes recipientes de hierro.

La princesa respiró agitada.

Demasiado tarde.

Entonces escuchó pasos apresurados detrás de ella.

Un mensajero empapado atravesó las puertas principales casi cayendo al suelo.

Y apenas levantó la vista hacia Magma…

ella entendió.

Porque había lágrimas en los ojos del hombre.

—Princesa…

El mundo comenzó a sentirse distante.

Lejano.

—¿Qué pasó?

El mensajero tragó saliva con dificultad.

—La costa fue atacada.

Rowan se tensó detrás de ella.

—¿Por quién?

El hombre parecía incapaz de responder.

Como si ni siquiera él comprendiera lo que había visto.

—El mar… se abrió.

El silencio cayó brutalmente sobre el salón.

Magma sintió frío recorriéndole la espalda.

—¿Qué…?

—Las olas entraron a las aldeas como si estuvieran vivas. Los barcos aparecieron entre la tormenta y luego todo comenzó a incendiarse.

Eso no tenía sentido.

Agua y fuego juntos.

Era imposible.

El mensajero continuó con la voz temblorosa:

—Los soldados intentaron luchar, pero… había personas controlando el océano.

Rowan maldijo entre dientes.

Magma sintió el pecho apretarse.

No.

No podía ser.

Los herederos del agua estaban muertos.

Todos lo sabían.

Entonces el hombre finalmente dijo las palabras que terminaron de destruirla.

—El rey y la reina no regresaron con el ejército.

El aire desapareció de la habitación.

Magma retrocedió lentamente.

—No.

El mensajero bajó la mirada.

—Lo siento…

—NO.

El fuego dentro del salón explotó violentamente.

Las brasas abandonaron los recipientes de hierro y las velas apagadas volvieron a encenderse de golpe. Rowan dio un paso hacia ella inmediatamente.

—Magma—

—No.

Las lágrimas comenzaron a llenar sus ojos mientras el calor dentro de la habitación aumentaba peligrosamente.

Las ventanas empezaron a agrietarse.

Las llamas crecían alrededor del salón respondiendo a su dolor.

El mensajero cayó de rodillas aterrorizado.

—Princesa—

—¡NO ESTÁN MUERTOS!

Las antorchas explotaron.

Una onda de calor atravesó toda la sala y lanzó documentos ardiendo por el aire. Rowan alcanzó a sujetarla antes de que el fuego creciera todavía más.

—¡Magma, respira!

Pero ella no podía.

No podía.

Todo estaba rompiéndose demasiado rápido.

Apenas había despertado su fuego.

Apenas comenzaba a entender quién era.

Y ahora…

La lluvia golpeaba las ventanas mientras las llamas del salón crecían salvajemente alrededor de ella.

Como si el reino entero sintiera su desesperación.

Rowan sostuvo sus hombros con fuerza.

—Escúchame.

Magma apenas podía verlo entre lágrimas.

—Tus padres siguen vivos hasta que encontremos cuerpos. ¿Entendido?

Ella quería creerle.

Necesitaba hacerlo.

Pero algo dentro de su pecho ya sabía la verdad.

Porque el fuego…

el fuego lloraba con ella.

Entonces las puertas del salón se abrieron nuevamente.

Y esta vez entraron los consejeros reales.

Magma vio inmediatamente sus expresiones.

Ya habían tomado una decisión.

El anciano consejero Varok avanzó lentamente entre el humo.

—Princesa Magma.

Ella limpió rápidamente sus lágrimas.

—¿Qué?

El hombre inclinó apenas la cabeza.

—El reino necesita estabilidad.

Rowan frunció el ceño.

—Ni siquiera saben qué ocurrió.

Varok ignoró el comentario.

—Hasta que el rey y la reina sean encontrados oficialmente… el trono necesita una heredera visible.

Magma sintió el estómago revolverse.

No.

Todavía no.

Ella no estaba lista.

Nunca estaría lista.

—No puedo—

—Debe hacerlo —interrumpió otro consejero—. La ciudad ya comenzó a entrar en pánico.

La lluvia seguía golpeando el castillo detrás de ellos.

Cada trueno hacía temblar las ventanas.

Varok observó el fuego alrededor de Magma antes de hablar nuevamente:

—El reino necesita ver que la heredera del fuego finalmente despertó.

Magma entendió inmediatamente.

No les importaba ella.

Les importaba el símbolo.

La reina poderosa.

La heredera fuerte.

La llama capaz de mantener unido al Reino Ígneo.

Aunque por dentro estuviera destrozándose.

Rowan dio un paso adelante.

—No pueden ponerle una corona encima mientras sus padres desaparecieron hace apenas unas horas.

—No hay tiempo —respondió Varok fríamente—. Si el agua realmente regresó…

El silencio terminó la frase.

Todos sabían lo que significaba.

Guerra.

Magma observó las llamas moviéndose lentamente alrededor de sus dedos.

Todavía no entendía completamente su fuego.

Todavía tenía miedo de él.

Y aun así el reino ya esperaba que los protegiera.

Un relámpago iluminó violentamente el salón.

Entonces ocurrió algo extraño.

Por un instante…

Magma vio una figura reflejada en una de las ventanas mojadas.

Cabello sedoso moviéndose con el viento.

Ojos plateados.

La hija del viento.

El reflejo desapareció inmediatamente.

Magma abrió los ojos sorprendida.

¿Lo había imaginado?

El fuego alrededor de ella disminuyó lentamente.

Y por primera vez desde que comenzó la lluvia…

entendió algo aterrador.

La historia de Alina no había terminado.

Y quizás…

la suya acababa de empezar.

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Maria Elena Gomez
Normal
Selflove: María Elena, muchas gracias por animarte a leer La Reina del Fuego y por acompañar a Magma a lo largo de esta historia. Tu comentario me motiva muchísimo a seguir mejorando y creciendo como escritor para la próxima entrega de la Saga Elemental: La Madre Tierra.

Y si te animas a descubrir dónde comenzó todo, La Hija del Viento 🌬️ también está disponible en mi perfil.

Gracias de verdad, mil gracias por tu apoyo.
total 1 replies
Kawtar Chilah
es una novela muy buena con un final que me hubiera gustado que fuera otro. pero es muy bonito
Selflove: Kawtar, muchísimas gracias por leer La Reina del Fuego y por compartir tu opinión conmigo. Me alegra muchísimo saber que disfrutaste la historia, y también entiendo que te hubiera gustado un final diferente para Magma.

De alguna manera, eso significa que conectaste de verdad con ella y con todo lo que vivió durante la novela, y para mí como autor eso vale muchísimo.

Tus palabras y tu sinceridad me motivan a seguir mejorando y construyendo el universo de la Saga Elemental. Y si te animas a descubrir cómo comenzó todo, La Hija del Viento 🌬️ también está disponible en mi perfil.

Gracias por acompañar esta historia hasta el final…
total 1 replies
Kawtar Chilah
que triste me parece que no se haya podido salvar y estar juntos
Kawtar Chilah
pues me está gustando muchísimo 👏
Selflove: Es increíble querido/a lector/a. Muchísimas gracias por animarte a leer la historia de Magma. Si aún no te has leído la primera parte de la saga elemental: La hija del viento; te invito a que te animes a descubrir el origen de todas estas guerreras leyendas elementales. Próximamente, la madre de la tierra 🍃 también tendrá mucho por contarte 👀…
total 1 replies
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