NovelToon NovelToon
Dónde Caen Las Estrellas

Dónde Caen Las Estrellas

Status: En proceso
Genre:Mitos y leyendas / Secuestro y encarcelamiento / Romance / Aventura
Popularitas:219
Nilai: 5
nombre de autor: Beatriz zafra

Rose Walker jamás imaginó que un viaje cambiaría su vida para siempre. Reconocida como una joven guionista en ascenso en California, su sueño finalmente se estaba haciendo realidad cuando fue invitada a Singapur para participar en el rodaje de la película que había escrito durante años. Todo parecía perfecto: el éxito, el reconocimiento y la oportunidad que siempre había esperado. Pero el destino tenía otros planes.

Durante el vuelo, una violenta tormenta provoca un accidente aéreo que termina con el avión estrellándose en una isla desconocida perdida en medio del océano. Rose despierta sola entre restos del avión, rodeada únicamente por selva, montañas y un silencio aterrador. Sin experiencia sobreviviendo lejos de la civilización, deberá aprender a luchar contra el hambre, el miedo y la desesperación mientras intenta mantenerse con vida.

Sin embargo, la isla no está desierta.

Mientras explora el lugar buscando agua y comida, Rose descubre algo imposible: una antigua civilización e

NovelToon tiene autorización de Beatriz zafra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

A la mañana siguiente, Rose despertó antes que el resto de la tribu.

El templo todavía estaba silencioso y las primeras luces del amanecer apenas comenzaban a atravesar las enormes columnas de piedra.

Por una vez…

Nayara no la había despertado golpeándola con el bastón.

Eso ya era sospechoso.

Rose salió lentamente del templo todavía medio dormida mientras acomodaba las telas ligeras de su ropa.

El aire de la mañana estaba fresco y húmedo.

La aldea seguía tranquila.

Solo algunos guerreros madrugadores caminaban cerca de las fogatas apagadas y algunas mujeres comenzaban a preparar comida.

Mochi apareció inmediatamente saltando sobre su hombro apenas la vio salir.

—Claro… tú sí sabes encontrarme rápido.

El pequeño mono chilló felizmente antes de acomodarse cómodamente sobre su cabeza.

Rose suspiró resignada.

—Ya ni siquiera voy a preguntar por qué sigues vivo.

Mientras caminaba alejándose un poco de la aldea, escuchó pasos suaves detrás de ella.

Giró la cabeza.

Naru.

El enorme puma negro avanzaba tranquilamente siguiéndola otra vez.

Rose lo miró unos segundos.

—¿Kai te entrenó para vigilarme veinticuatro horas o qué?

Naru simplemente siguió caminando a su lado como una sombra gigantesca.

Y sinceramente…

Rose ya se había acostumbrado demasiado a eso.

Los tres terminaron alejándose de la tribu hasta llegar cerca del río donde normalmente practicaban pesca.

La luz del amanecer hacía brillar el agua suavemente mientras el sonido de la corriente llenaba todo alrededor.

Rose se sentó lentamente sobre una roca grande junto al río.

Mochi se acomodó cerca jugando con unas hojas mientras Naru permanecía sentado a pocos pasos vigilando silenciosamente el lugar.

Y por primera vez en varios días…

Todo quedó tranquilo.

Rose observó el reflejo del agua en silencio.

Pensativa.

Todavía le costaba creer todo lo que había vivido desde el accidente.

California.

El avión.

La caída.

La isla.

Kai.

Era demasiado.

A veces todavía sentía que despertaría en un hospital y descubriría que todo había sido un sueño extraño producto del golpe.

Suspiró suavemente abrazando sus piernas.

—Tal vez el destino me hizo la peor jugada posible…

Mochi levantó la cabeza al escucharla.

Rose sonrió apenas.

Porque honestamente…

No podía negar algo.

A pesar del miedo.

Del caos.

Y de sentirse perdida…

Había empezado a disfrutar ciertas cosas de la isla.

Lou.

Los niños.

Incluso Nayara, aunque fuera una amenaza andante con bastón.

Y Mochi…

Bueno.

Seguía siendo una rata peluda delincuente.

Pero Rose ya se había acostumbrado a sus travesuras.

Incluso la tribu empezaba a sentirse menos ajena.

Más cercana.

Como si lentamente dejara de ser únicamente una extranjera atrapada allí.

Y eso era lo que más la confundía.

Porque también estaba Kai.

Siempre Kai.

Rose bajó lentamente la mirada hacia el agua.

Pensando en sus ojos dorados.

En la forma en que la miraba.

En cómo parecía protegerla incluso cuando no estaba cerca.

Su corazón se tensó ligeramente.

—Esto definitivamente no estaba en mis planes…

Un pequeño sonido llamó su atención.

Naru.

El enorme puma seguía sentado observándola fijamente.

Rose levantó lentamente la vista hacia él.

Y por un momento…

Sintió algo extraño.

Los ojos claros del animal eran increíblemente parecidos a los de Kai.

La misma intensidad tranquila.

La misma sensación de estar siendo observada profundamente.

Rose soltó una pequeña risa suave.

—Ahora entiendo por qué te llevas tan bien con él.

Naru inclinó apenas la cabeza.

El viento movió lentamente los árboles alrededor mientras el río seguía corriendo tranquilo.

Y en ese instante…

Rose sintió algo que no esperaba sentir en aquella isla.

Paz.

Rose seguía sentada junto al río observando el agua correr tranquilamente mientras Mochi jugaba con unas piedras cerca de la orilla y Naru permanecía vigilando como una enorme sombra negra.

El amanecer hacía que todo pareciera más tranquilo.

Más suave.

Por un momento casi podía olvidar que estaba atrapada en una isla misteriosa con una tribu antigua y un líder peligrosamente atractivo.

Casi.

Entonces escuchó pasos detrás de ella.

Lentos.

Pesados.

Su corazón dio un pequeño salto antes incluso de girarse.

Kai.

Rose apenas tuvo tiempo de levantar la cabeza cuando de repente unas manos fuertes rodearon su cintura.

Y al segundo siguiente…

Kai la levantó fácilmente del suelo.

Rose soltó un pequeño grito de sorpresa.

—¡¿Kai?!

Mochi chilló emocionado como si aquello fuera el mejor espectáculo del mundo.

Naru ni siquiera reaccionó.

Claramente esto era normal para él.

Rose quedó elevada entre los brazos de Kai mientras él la sostenía con total facilidad.

Como si no pesara nada.

Sus ojos dorados la observaban tranquilamente.

Y por primera vez…

Rose notó algo distinto en su mirada.

No era solo intensidad.

Ni posesión.

Era ternura.

Eso la puso todavía más nerviosa.

Sintió calor subir inmediatamente a sus mejillas.

—Bájame —murmuró rápidamente intentando sonar firme.

Kai inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Por qué?

—¡Porque sí!

Él siguió sosteniéndola tranquilamente.

Rose odiaba el efecto que tenía sobre ella cuando la miraba así.

Demasiado cerca.

Demasiado cálido.

Y demasiado guapo para el bienestar mental de cualquier persona.

Kai observó el rostro sonrojado de Rose durante unos segundos.

Luego habló con voz baja.

—Tu corazón va rápido.

Los ojos de Rose se abrieron inmediatamente.

—¡Eso es porque me levantaste del suelo como si fuera una bolsa de arroz!

Kai soltó una pequeña risa baja.

Maldito hombre.

—Eres ligera.

—Eso no ayuda.

Mochi empezó a hacer sonidos raros de diversión desde la orilla.

Rose lo fulminó con la mirada.

—No te rías tú también.

Kai finalmente la bajó lentamente.

Pero no la soltó enseguida.

Sus manos siguieron descansando en la cintura de Rose unos segundos más.

Y el corazón de ella empeoró todavía más.

Rose levantó lentamente la vista hacia él.

Mala idea.

Muy mala idea.

Porque Kai seguía mirándola de esa forma tranquila y profunda que parecía atravesarle el alma.

El viento movió ligeramente el cabello oscuro de Kai mientras la luz del amanecer iluminaba sus ojos dorados.

Y Rose tuvo un pensamiento peligrosísimo.

“Es ridículamente hermoso.”

Su cerebro entró inmediatamente en pánico.

Se apartó rápido dando un paso atrás.

—Necesitas dejar de aparecer silenciosamente detrás de la gente.

Kai cruzó ligeramente los brazos observándola divertido.

—Naru me encontró primero.

Rose miró al enorme puma traicionada.

—¿Así que tú lo trajiste?

Naru simplemente parpadeó lentamente.

Kai se sentó entonces sobre una roca cerca del río con total tranquilidad.

Rose lo observó confundida.

—¿No tienes cosas importantes de líder que hacer?

Kai levantó la vista hacia ella.

—Ya las hice.

—¿Y ahora?

Sus ojos dorados se suavizaron apenas.

—Ahora quería verte.

Silencio absoluto.

El cerebro de Rose dejó de funcionar.

Completamente.

Mochi hizo un pequeño sonido emocionado.

Naru seguía observando tranquilamente como si estuviera viendo algo obvio.

Rose abrió la boca.

La cerró.

La volvió a abrir.

—…Tú dices esas cosas demasiado naturalmente.

Kai frunció ligeramente el ceño.

—¿Está mal?

—¡Sí! Bueno… no. O sea… sí. ¡No sé!

Kai soltó otra pequeña risa baja.

Y Rose sintió ganas de lanzarse al río para escapar de la situación.

Porque lo peor de todo…

Era que empezaba a gustarle demasiado estar así con él.

Rose permaneció sentada junto al río intentando recuperar la estabilidad mental después de todo lo que acababa de pasar.

Kai seguía cerca.

Demasiado cerca.

El líder estaba sentado tranquilamente sobre una roca mirando hacia la aldea a lo lejos mientras el viento movía suavemente su cabello oscuro.

La luz del amanecer iluminaba parcialmente su perfil.

Y sinceramente…

Era injustamente guapo.

Rose lo miró de reojo unos segundos.

La forma tranquila en que observaba el río.

Sus hombros anchos.

La calma que parecía rodearlo cuando estaba en silencio.

Era extraño.

Porque Kai podía parecer aterrador frente a toda la tribu.

Pero ahora mismo…

Solo parecía cansado.

Rose rápidamente giró la cabeza hacia otro lado antes de quedarse mirándolo demasiado tiempo.

Necesitaba distraerse.

Rápido.

—Oye… —murmuró.

Kai levantó ligeramente la vista hacia ella.

Rose jugueteó nerviosamente con unas hojas cerca del río antes de preguntar:

—¿Cómo te convertiste en líder?

El silencio apareció inmediatamente.

Y Rose notó el cambio en él al instante.

Kai dejó de mirar el río.

Sus ojos dorados bajaron lentamente.

Más serios.

Más lejanos.

Rose se arrepintió un poco de preguntar.

—No tienes que responder si no quieres—

—Cuando nací… mi madre murió.

La voz de Kai salió tranquila.

Demasiado tranquila.

Como alguien que había repetido esa frase demasiadas veces en su vida.

Rose guardó silencio inmediatamente.

Kai siguió mirando el agua mientras hablaba.

—Nunca llegué a conocerla.

El viento movió ligeramente las hojas alrededor de ellos.

Mochi incluso se quedó callado por primera vez.

—Mi padre era el líder antes que yo.

Kai hizo una pequeña pausa.

—Después de la muerte de mi madre… dejó de ser el mismo.

Rose lo observó lentamente.

Kai rara vez hablaba tanto sobre sí mismo.

—Cuando yo tenía trece años… murió también.

Rose frunció ligeramente el ceño.

—¿Qué pasó?

Kai bajó la mirada unos segundos antes de responder.

—La tristeza lo destruyó.

El pecho de Rose se tensó un poco.

Kai continuó hablando con voz calmada.

—Antes de morir me pidió que cuidara de la tribu.

La mirada de Rose se suavizó lentamente.

Trece años.

Era demasiado joven.

Demasiado pequeño para cargar con algo así.

—Desde entonces… me prepararon para convertirme en líder.

Rose bajó lentamente la vista hacia sus manos.

Ahora entendía muchas cosas.

La forma en que Kai siempre parecía cargar un peso invisible sobre los hombros.

Su necesidad constante de proteger a todos.

Y también…

Por qué le costaba tanto relajarse.

Kai apoyó los brazos sobre sus piernas observando el río.

—Lou siempre estuvo conmigo.

Una pequeña sonrisa apenas apareció en su rostro.

—Cuando éramos niños me seguía a todos lados.

Rose soltó una pequeña risa suave imaginándolo.

—Puedo verlo.

Kai también sonrió apenas.

—Somos como hermanos.

Rose asintió lentamente.

Siempre lo había notado.

Lou lo miraba con confianza absoluta.

Como alguien que jamás lo había temido.

Kai guardó silencio unos segundos más antes de continuar.

—Nunca tuve tiempo para ser solo un niño.

Rose sintió algo apretarse en su pecho.

Porque ahora podía verlo claramente.

Kai siempre había sido el líder.

Incluso antes de estar listo.

—Todos esperaban mucho de mí —murmuró él—. Así que aprendí a exigirme más que nadie.

Rose observó sus manos marcadas por cicatrices pequeñas.

Cicatrices de entrenamiento.

De lucha.

De años intentando convertirse en alguien fuerte para los demás.

Kai levantó entonces la vista hacia ella.

—Por eso soy frío muchas veces.

Rose negó lentamente con la cabeza.

—No creo que seas frío.

Eso pareció sorprenderlo un poco.

Ella sonrió apenas.

—Intimidas muchísimo, sí. Pero no eres frío.

Kai permaneció mirándola en silencio.

Rose continuó hablando suavemente.

—Proteges a todos. Escuchas a la tribu. Incluso soportas que tu abuela me golpee todos los días.

Kai soltó una pequeña risa baja.

Y eso hizo sonreír más a Rose.

—Una persona fría no haría todo eso.

El silencio volvió entre ambos.

Pero esta vez era distinto.

Más tranquilo.

Más cercano.

Kai siguió observándola unos segundos.

Y Rose sintió otra vez esa sensación peligrosa en el pecho.

Entonces él habló.

Muy bajo.

—Contigo… siento que puedo descansar un poco.

El corazón de Rose se detuvo un segundo.

Porque aquella frase no sonó como algo que Kai dijera normalmente.

Sonó honesta.

Real.

Y eso la afectó muchísimo más de lo que debería.

El silencio tranquilo entre Rose y Kai duró exactamente… treinta segundos.

Porque Mochi decidió que la paz era aburrida.

Mientras Kai y Rose hablaban junto al río, el pequeño mono llevaba rato molestando a Naru.

Y el puma negro estaba llegando lentamente al límite de su paciencia ancestral.

Minutos antes…

Punto de vista de Naru

Naru observaba el río tranquilamente desde una roca.

Finalmente había silencio.

Kai estaba calmado.

La pequeña humana también.

Todo estaba bien.

Hasta que sintió algo tocar una de sus orejas.

El puma abrió lentamente un ojo.

Mochi estaba detrás suyo.

Sonriendo.

Mala criatura.

Naru soltó un pequeño gruñido de advertencia.

Mochi respondió jalándole el pelo.

Silencio.

Naru cerró otra vez los ojos intentando ignorarlo.

Cinco segundos después…

Mochi le lanzó una piedra pequeña a la cabeza.

El puma abrió lentamente ambos ojos.

Mirada asesina.

Mochi chilló divertido.

Luego empezó a saltar alrededor suyo como un demonio hiperactivo.

Naru respiró profundo.

Paciencia.

Kai siempre decía paciencia.

Entonces Mochi decidió el peor error de su vida.

Saltó directamente sobre la cabeza del puma.

Y comenzó a jalarle las orejas.

Naru vio toda su vida pasar frente a sus ojos.

Presente

Rose seguía procesando las palabras de Kai cuando escuchó un chillido extraño detrás suyo.

Giró rápidamente la cabeza.

Y vio el caos absoluto.

—…¿Qué demonios?

Naru tenía a Mochi entero dentro de la boca.

Bueno.

Casi entero.

Porque la cola del mono seguía afuera moviéndose desesperadamente.

Rose abrió los ojos horrorizada.

—¡NARU!

El enorme puma permanecía sentado tranquilamente con cara de absoluta paz espiritual.

Como si finalmente hubiera encontrado felicidad.

Mochi soltaba chillidos ahogados desde dentro de la boca del animal.

Rose corrió inmediatamente hacia ellos.

—¡SUÉLTALO!

Agarró la cola de Mochi con ambas manos y empezó a jalar.

Pero Naru no soltó.

El puma incluso tensó ligeramente la mandíbula.

Kai seguía sentado observando la escena con una calma sospechosa.

Rose lo miró indignada.

—¡HAZ ALGO!

Kai observó tranquilamente a Naru.

Luego a Mochi.

Y después habló como si explicara el clima.

—Mochi lo estuvo molestando desde hace rato.

—¡ESO NO SIGNIFICA QUE PUEDA COMÉRSELO!

Naru soltó un pequeño gruñido ofendido.

Rose seguía jalando la cola del mono desesperadamente.

—¡Naru, escúchame! ¡No puedes comer miembros de la familia!

Kai levantó ligeramente una ceja.

—¿Familia?

Rose se congeló dos segundos.

—¡NO CAMBIES EL TEMA!

Mochi volvió a chillar ahogado.

Rose siguió tirando de él mientras Naru seguía completamente terco.

La situación parecía ridículamente absurda.

Rose jalando al mono.

El mono atrapado dentro de un puma.

Y Kai observando todo como entretenimiento matutino.

—¡NARU, SUÉLTALO O TE JURO QUE TE QUITO EL DERECHO DE ACARICIARTE!

El puma finalmente parpadeó lentamente.

Kai soltó una pequeña risa baja.

—Creo que te entiende.

—¡PUES QUE SUELTE AL MONO!

Naru finalmente abrió la boca lentamente.

Mochi salió disparado inmediatamente y aterrizó directamente sobre la cabeza de Rose completamente despeinado.

El mono abrazó su cabeza traumatizado.

Rose respiró aliviada.

—Gracias al cielo…

Entonces bajó lentamente la vista hacia Naru.

El puma seguía mirándola tranquilamente.

Sin arrepentimiento alguno.

Rose entrecerró los ojos.

—Tú necesitas terapia.

Naru bostezó.

Mochi empezó inmediatamente a hacer sonidos indignados señalando al puma como si estuviera denunciándolo.

Kai finalmente se levantó acercándose tranquilamente.

—Mochi empezó.

El mono chilló ofendido.

—¡No me importa quién empezó! ¡No pueden intentar matarse entre ustedes!

Naru soltó otro pequeño gruñido.

Mochi respondió tirándole una hojita en la cara.

Silencio.

Rose abrió los ojos horrorizada.

—Oh no…

Naru lentamente volvió a girar la cabeza hacia el mono.

Mochi sonrió nerviosamente.

Kai suspiró cansado.

Después del incidente traumático entre Mochi y Naru, Rose volvió a su habitación completamente agotada mentalmente.

Otra vez.

Sinceramente ya empezaba a ser rutina.

Apenas entró al cuarto, cerró la puerta detrás suyo y dejó caer el cuerpo sobre las mantas.

—Necesito vacaciones de esta isla…

Mochi seguía encima de su hombro.

Pero el mono ya no estaba actuando hiperactivo como siempre.

No.

Seguía traumatizado.

El pequeño demonio temblaba ligeramente mientras miraba hacia la puerta como si Naru pudiera atravesar paredes en cualquier momento.

Rose lo observó unos segundos.

Y luego suspiró.

—Te lo buscaste tú.

Mochi giró lentamente la cabeza hacia ella.

Ofendido.

Profundamente ofendido.

El mono empezó inmediatamente a hacer ruidos indignados mientras movía los brazos exageradamente.

—No me hables como si fueras inocente. Le jalaste las orejas al puma más peligroso de esta isla.

Mochi siguió “discutiendo” en idioma mono completamente indignado.

Rose cruzó los brazos.

—Ajá. Claro. Seguro él era el problema.

El pequeño demonio soltó un chillido ofendido.

Y acto seguido…

La ignoró completamente.

Mochi caminó orgullosamente hacia la cama de Rose.

Y se tiró encima de las mantas como rey ofendido del universo.

Rose abrió lentamente los ojos.

—…¿Perdón?

Mochi se acomodó todavía más cómodo dándole la espalda.

Rose se levantó inmediatamente señalándolo.

—¡Oye! ¡Esa es MI cama!

El mono ni se movió.

Solo hizo otro ruido indignado.

—¡Tú duermes en árboles!

Mochi giró apenas la cabeza.

Y le sacó la lengua.

Silencio absoluto.

Rose sintió una vena explotar mentalmente.

—…Acabo de ser humillada por un mono.

El pequeño demonio volvió a acomodarse sobre las mantas abrazando una almohada como si fuera la víctima de toda la situación.

Rose caminó rápidamente hacia la cama intentando moverlo.

—Levántate.

Nada.

—Mochi.

Nada.

—Rata peluda.

El mono la ignoró más fuerte.

—¡NO PUEDES IGNORARME MÁS FUERTE!

Entonces la puerta de la habitación se abrió lentamente.

Rose se giró.

Y vio a Nayara entrar apoyándose tranquilamente en el bastón.

La anciana observó la escena unos segundos.

Rose peleando con un mono sobre una cama.

Silencio.

Nayara suspiró profundamente.

—Niña… encima que peleas con peces, ahora también peleas con monos.

Rose señaló inmediatamente al culpable.

—¡Porque quiere robarme la cama!

Nayara observó a Mochi.

Mochi observó a Nayara.

Y para absoluta traición de Rose…

El mono hizo cara de víctima.

Nayara levantó una ceja.

—Parece más educado que tú.

Rose abrió la boca horrorizada.

—¡SEÑORA!

Mochi chilló felizmente.

TRAIDOR.

Nayara caminó lentamente hasta la cama mientras Rose seguía indignada.

La anciana observó al mono unos segundos.

Luego habló tranquilamente:

—Está asustado.

Rose cruzó los brazos.

—Bueno, intentaron comérselo.

Mochi se abrazó dramáticamente a la almohada.

Nayara soltó un pequeño sonido divertido.

—Naru solo quería darle una lección.

—Pues casi le da un funeral.

La anciana terminó sentándose cerca de la cama.

Y eso inmediatamente hizo que Rose sospechara.

Mucho.

—…¿Por qué está aquí?

Nayara la observó tranquilamente.

—¿No puedo visitar a mi futura nieta?

Rose se atragantó con el aire.

—¡¿Futura QUÉ?!

Mochi levantó la cabeza interesado.

Nayara siguió completamente tranquila.

—Mi nieto no deja de mirarte como hombre embrujado.

Rose sintió inmediatamente calor subirle a la cara.

—¡Él no me mira así!

Nayara guardó silencio.

Rose empezó a ponerse nerviosa.

—…¿Verdad?

La anciana soltó una pequeña risa baja.

Y eso dio todavía más miedo.

—Duende… he vivido demasiados años para no reconocer esa mirada.

Rose apartó rápidamente la vista.

Su corazón empezó a latir incómodamente rápido otra vez.

Nayara la observó unos segundos en silencio.

Y luego habló más suavemente.

—Kai nunca había traído a nadie tan cerca de él.

Rose levantó lentamente la mirada.

La anciana seguía seria esta vez.

—Ni siquiera cuando era niño dejaba entrar fácilmente a las personas.

El cuarto quedó silencioso.

Incluso Mochi escuchaba atento.

Nayara suspiró suavemente.

—Pero contigo es diferente.

Rose bajó lentamente la vista hacia las mantas.

Y por alguna razón…

Eso la asustó un poco.

Porque ella también empezaba a sentir que Kai era diferente para ella.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play