En un mundo donde humanos y demonios no pueden coexistir, el destino une a dos almas completamente opuestas. Lo que comienza como un encuentro inesperado podría cambiar el equilibrio de todo un reino.
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Capítulo 5: Bajo el mismo techo
El agua dejó de correr.
El vapor comenzó a disiparse poco a poco.
Sarah terminó de acomodar la ropa de Kari.
Un conjunto sencillo.
Limpio.
Nuevo.
—Listo.
Kari se miró a sí misma.
Tocó la tela.
—…suave…
Sarah desvió la mirada.
—Es ropa normal.
Pero no sonaba indiferente.
Kari levantó la mirada lentamente.
—…gracias…
Sarah hizo un pequeño gesto con la mano.
—No es para tanto.
Pero no la corrigió.
🕰️ Horas después…
El cielo ya estaba oscuro.
La habitación estaba en silencio.
Kari estaba sentada cerca de la cama.
Más tranquila.
Más cómoda.
Sarah, en su lado de la habitación, leía un libro.
Pero…
no pasaba la página.
Sus ojos se movían…
pero no leía realmente.
—…
Esperaba.
Entonces—
Click.
La puerta se abrió.
—Ya volví.
La voz de Lysandor llenó la habitación.
Entró con varias bolsas en las manos.
Kari levantó la cabeza de inmediato.
—…Lysandor…
Su voz ya no temblaba tanto.
Él se acercó.
—Buen trabajo hoy.
Colocó las bolsas sobre la mesa.
Luego sacó algo pequeño.
Un pan dulce.
De chocolate.
Se lo ofreció a Kari.
—Toma.
Kari lo miró.
Sus ojos brillaron ligeramente.
—…¿para mí…?
—Sí.
Ella lo tomó con cuidado.
Como si fuera algo muy importante.
—…gracias…
Y comenzó a comer.
Esta vez…
más despacio.
Lysandor la observó unos segundos.
Luego…
miró hacia un lado.
Sarah.
Ella estaba ahí.
Sentada.
Con los brazos cruzados.
Mirando hacia otro lado.
Silencio.
—…
—…
—…
Lysandor metió la mano en otra bolsa.
Sacó una pequeña caja.
La sostuvo frente a ella.
—Te dije que les iba a traer algo.
Sarah no reaccionó de inmediato.
—Agarra.
Pausa.
—Es para ti, Sarah.
Silencio.
Lento…
Sarah giró la mirada.
—…¿qué es?
—Chocolates.
Respuesta simple.
Ella lo miró.
Luego a la caja.
Dudó.
Un segundo.
Dos.
Y finalmente…
la tomó.
—…no tenías que hacerlo.
Pero no la devolvió.
Abrió la caja.
El aroma dulce se sintió en el aire.
Tomó uno.
Lo probó.
Silencio.
—…
—…están bien.
Pero su expresión…
decía otra cosa.
Kari las observaba a ambos.
Luego miró su pan.
Y sonrió levemente.
—…rico…
Lysandor asintió.
—Me alegra.
Se acomodó ligeramente.
—También traje cosas para cocinar.
Miró la cocina pequeña del lugar.
—Podemos comer algo mejor esta noche.
Sarah cerró la caja con cuidado.
—…no cocines algo raro.
—No lo haré.
—La última vez casi incendias la cocina.
—Eso fue un error menor.
—Casi quemas todo.
Kari miraba la conversación.
En silencio.
Pero algo había cambiado.
Ya no había tensión.
No completamente.
Pero tampoco…
soledad.
Sarah se levantó lentamente.
—…te ayudaré.
Lysandor la miró.
—Gracias.
—No es por ti.
Pausa.
—Es por la comida.
Pero se acercó.
Kari los observó.
Y por primera vez…
se sintió…
en casa.
Capítulo 5: Bajo el mismo techo (Parte 2)
La pequeña cocina comenzó a llenarse de movimiento.
Sarah tomó un mantel y se lo colocó con naturalidad.
Su postura cambió.
Más seria.
Más concentrada.
—Yo haré la comida.
Lysandor la miró un segundo.
—Está bien.
Pero Sarah no había terminado.
Giró ligeramente la cabeza.
—Tú cura a la niña.
Señaló levemente con la mirada.
—Tiene cortes en las manos… y en los pies.
Pausa.
—Eso creo que pasó por caminar en el bosque.
Lysandor desvió la mirada hacia Kari.
Entonces lo notó.
Pequeñas heridas.
Rasguños.
Piel lastimada.
Nada grave…
pero sí doloroso.
—…ya veo.
Se acercó lentamente.
—Kari.
Ella levantó la mirada.
—¿sí…?
—Te voy a curar.
Su voz fue suave.
—Siéntate, por favor.
Kari asintió.
Se sentó en la cama con cuidado.
Sus manos descansaban sobre sus piernas.
Lysandor se arrodilló frente a ella.
Tomó una de sus manos.
Pequeña.
Frágil.
—Puede doler un poco…
—…está bien…
Ella no apartó la mano.
Lysandor colocó la otra sobre la herida.
Una luz azul apareció.
Suave.
Cálida.
La energía recorrió la piel lentamente.
Las heridas comenzaron a cerrarse.
Kari abrió ligeramente los ojos.
—…caliente…
—Es normal.
Su tono era tranquilo.
—No te hará daño.
Sarah, desde la cocina…
miró de reojo.
El brillo.
La calma.
El silencio.
—…
Volvió a lo suyo.
Pero no dejó de observar.
Lysandor terminó con la primera mano.
—¿Te duele?
Kari negó suavemente.
—…no…
—Bien.
Tomó la otra.
Repitió el proceso.
La luz azul volvió a aparecer.
Más suave esta vez.
Más estable.
Las heridas desaparecieron.
Como si nunca hubieran estado ahí.
Kari movió sus dedos.
—…ya no duele…
—Me alegra.
Lysandor bajó la mirada.
Luego—
—Ahora tus pies.
Kari dudó un poco.
Pero obedeció.
Se quitó lentamente los zapatos.
Pequeños cortes.
Marcas de haber caminado mucho.
Lysandor no dijo nada.
Solo colocó su mano.
La luz volvió.
Más intensa.
Más protectora.
Kari cerró los ojos.
—…es bonito…
Susurró.
—¿hm?
—…tu magia…
Lysandor se quedó en silencio un segundo.
—…gracias.
Fue una respuesta simple.
Pero rara.
Desde la cocina—
—No te acostumbres.
La voz de Sarah llegó.
—No siempre será tan fácil.
Pero no sonó fría.
Sonó… realista.
Kari abrió los ojos.
—…sí…
Lysandor terminó.
Las heridas habían desaparecido por completo.
—Listo.
Kari movió sus pies.
—…gracias…
Esta vez…
su voz fue un poco más firme.
Un poco más segura.
El aroma de la comida comenzó a llenar la habitación.
Sarah colocó los platos.
—Ya está.
Se giró ligeramente.
—Vengan.
Kari bajó de la cama.
Esta vez…
sin dolor.
Sin miedo.
Y poco a poco…
ese lugar…
comenzaba a sentirse como un hogar.
🔥 FIN DEL CAPÍTULO 5 PARTE 2
Capítulo 5: Bajo el mismo techo (Parte 3)
La mesa estaba lista.
Tres platos.
Tres lugares.
El aroma de la comida llenaba la habitación, cálido, reconfortante.
Kari se sentó con cuidado.
Mirando todo con atención.
Lysandor tomó su lugar.
Frente a ella.
Sarah se sentó también.
Manteniendo su postura recta, elegante… incluso en algo tan simple como comer.
Por un momento…
nadie habló.
Solo el sonido suave de los cubiertos.
Kari observaba todo.
Imitando.
Aprendiendo.
Tomó un pequeño bocado.
—…rico…
Sarah desvió la mirada ligeramente.
—Claro que lo es.
Pausa.
—Lo hice yo.
No sonaba arrogante…
pero casi.
Lysandor asintió levemente.
—Está bien hecho.
Sarah no respondió.
Pero…
comió un poco más.
Silencio otra vez.
Hasta que—
—¿Irás a tus clases mañana, Lysandor?
La pregunta de Sarah rompió el ambiente.
Lysandor levantó ligeramente la mirada.
—La verdad… no.
Respuesta directa.
Sarah frunció levemente el ceño.
—¿No?
—No voy a ir.
Kari los miró.
De uno a otro.
—¿Por qué?
La voz de Sarah fue más seria ahora.
Lysandor dejó los cubiertos un momento.
—Porque no es necesario.
Pausa.
—Soy más experimentado en temas mágicos que lo que enseñan ahí.
Miró ligeramente hacia un lado.
—Normalmente solo me piden ayuda en cosas básicas.
Sarah lo observó en silencio.
—Así que…
Volvió a mirar a Kari.
—Me quedaré aquí.
Pausa.
—Voy a cuidar a Kari.
El aire cambió.
Kari bajó la mirada.
—…yo… no quiero causar problemas…
Sarah apoyó suavemente el cubierto.
—Ya los estás causando.
Silencio.
Kari se encogió un poco.
Pero—
—Pero no es tu culpa.
Eso la detuvo.
Kari levantó la mirada.
Sarah no la estaba mirando directamente.
—Es de él.
Señaló ligeramente a Lysandor.
—Siempre hace lo que quiere.
Lysandor no reaccionó.
—Y ahora decide no ir a clases…
Pausa.
—por una niña que encontró en el bosque.
Silencio.
—…sí.
Respuesta simple.
Eso hizo que Sarah cerrara los ojos un segundo.
—Eres imposible.
Pero no había enojo real.
Solo… frustración.
—No puedes ignorar todo solo por eso.
Lysandor la miró.
—No lo estoy ignorando.
Su voz fue tranquila.
—Estoy eligiendo.
Eso la hizo callar.
—…tch.
Desvió la mirada.
Kari observaba en silencio.
No entendía todo.
Pero entendía algo.
Él…
se estaba quedando por ella.
Sus manos se apretaron ligeramente.
—…gracias…
Su voz fue pequeña.
Pero clara.
Lysandor la miró.
—No tienes que agradecer.
Sarah suspiró.
—Esto va a traer problemas…
Pausa.
—Muchos.
Pero no dijo que estaba mal.
No dijo que se fuera.
Solo…
lo aceptó.
A su manera.
El silencio volvió.
Pero esta vez…
no era incómodo.
Era cálido.
Como si, poco a poco…
ese lugar dejara de ser solo una habitación…
y empezara a convertirse en algo más.
🔥 FIN DEL CAPÍTULO 5 PARTE 3