Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
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Buitres
Hellen sintió un sudor frío recorrerle el cuerpo, jamás había experimentado sentir un arma de verdad tan cerca.
Brenda gritó apenas, por el miedo qué sentía de que una bala se le escapara y le hiciera daño a su madre. Bajo las escaleras con los ojos desorbitados.
— Erick has algo, - suplicó mirando hacia la mujer que no bajaba el arma.
— No seas ridícula Brenda. - fue tú culpa por haberle llamado y diciéndole cosas innecesarias.
Blanca por fin bajó el arma.
— No quiero volver a saber de ti y menos verte aquí. - se acercó susurrándole, ponte a trabajar zorra vividora.
— Y tu, - apuntó hacia Brenda, si quieres seguir gozando de buena comida y de lujos, tendrás que ganártelos. Ocuparemos empleados en la mansión que Erick acaba de comprar.
Brenda miró hacia Erick quien la miró con indiferencia.
— No, no voy hacer tu maldita sirvienta. - arremetió contra su esposo. - te vas arrepentir Erick, la loca que tienes como madre te va arrastrar con ella, ¡eres un estúpido!
Subió por sus pertenencias, en dos maletas metió todo lo más exclusivo que tenía. Saliendo del departamento con su madre que aún estaba asustada.
— ¿Y ahora que vamos hacer? - Preguntó Hellen las dos eran inútiles, siempre vivieron a costillas de Tom y unos meses de Erick. Tom había desaparecido, y con Erick no contaban más.
Por un momento quiso retroceder, pero esa mujer era capaz de hacerla la sirvienta. Suspiró derrotada.
Habían provocado la colisión que de su propia caída.
ÁTICO
Laura le había pedido a Cyrus llevarla con Conny el cual no le puso ninguna objeción. Pero necesitaba hablar con ella antes.
— Necesito que te quedes para siempre. - declaró sin titubeo. La necesitaba mucho más de lo que creyó, y así se lo dijo.
Estaba jodido.
Cyrus no era un sujeto de sutiles besos, pero en ese instante, no lo cambiaría por nada.
Pero por ella era capaz de pararse en el altar frente a un sacerdote.
Laura ante su declaración no pudo articular palabras, su corazón palpitaba a un ritmo que pareciera que saldría de su pecho.
Ese hombre era su tormento su todo.
Cyrus frunció el ceño al interpretar su silencio. Pero antes de decir algo, Laura se colgó de su cuello.
— Tardaste mucho en pedírmelo.
De un momento a otro, fue elevada en el aire por los brazos del gigantesco hombre rumbo al dormitorio.
EMPRESA SANDERS
Una semana después
— Hay mucha información. - espectó Cyrus enfrente de la computadora.
— Blanca corrió a la hermana de tu mujer.
— Es su hermanastra. - aclaró Kellen sonriendo
— ¿Aún no descubren que no están casados? - preguntó Kellen burlesco.
— Ya hubiera hecho un escándalo. - sonrió Cyrus. - tengo más información sobre lo otro.
Kellen asintió, haciéndole una señal para escucharlo.
— La mayoría de los hombres que han entrado al país son Ucranianos y Rusos. - anunció Cyrus mostrándole la información.
— ¿Llegaron los nuestros? - cuestionó Kellen mirando los informes.
— Masiel, Iván y Golead están listos con veinticinco hombres cada uno. - le informó el ruso.
Espero que no sea necesario, pero es indispensable prepararnos. - asumió Kellen.
— Has que los lleven a la fortaleza, y que estén vigilando. - esto no me gusta, arregla lo necesario con los militares para que no se metan.
— Haré lo necesario.
— Tú mujer y la mía hoy volverán a entrenar, ya mandaron los localizadores, son demasiado pequeños.
— Van bien las dos, ponen empeño por superarse cada día, y es que juntas se impulsan.
— Perfecto, menos no se lastiman. - agregó Cyrus.
— Conny tiene ojo para apuntar y disparar, no tuvo problema en hacerlo seguido, dando al blanco casi en todo, con práctica se va adiestrar.
Laura sí disparó pero no es muy atenta, se distrae. - sonrió al recordar lo que le dijo que le daría de premio.
— Tenemos una semana más. - informó Kellen dándole la razón Cyrus.
Esa misma tarde Connie y Laura fueron con Mei ya que tenían tres días sin hablar con ella. Pero antes de llegar a la puerta del apartamento, salió Matheo tarareando, las dos se miraron.
— Hola chicas. - saludó el hombre sonriente. Mei está esperando por ustedes.
— Matheo, volviste. - razonó Conny. - ¿Tú y Mei? Quiero hacer las cosas bien con ella, de verdad me gusta. Pero tuve que hacer una pausa para pensar como conquistarla después que Erick metió la pata.
— No me nombres a ese patan.
— Lo siento Conny, te juro que Lían ni yo estuvimos de acuerdo en nada de lo que hizo. - aclaró el joven.
— Lo sabemos Matheo, - respondió Laura, solo no hagas sufrir a Mei, sabes que ella es diferente al terremoto que suelo ser yo.
El joven asintió. - se despidió subiendo a su automóvil, para irse.
Mei las veía desde la ventana sonriendo.
Aún tenían llaves entraron sin ningún problema.
Estaban viendo una película, Mei les hizo un boll con palomitas, Laura sirvió los refrescos, tenían tiempo sin convivir como antes.
Mei les contó cómo Matheo la buscó, la chica estaba verdaderamente feliz, por lo que las tres se unieron en un abrazo mutuo.
El timbre de la entrada sonó, creyendo que era uno de sus hombres, Mei se levantó abrir. Pero Erick la hizo retroceder apuntándole un arma en la frente.
— Solo quiero hablar con Conny. - exigió venía un poco tomado.
— ¿Que haces idiota? - se levantó enfadada Connie, moviendo a la asustada chica.
— Tú Conny no puedes estar con él. - exclamó intentando acercarse.
— Vete Erick. - le exigió la chica.
— Solo te amo a ti. - declaró Erick guardando el arma.
— Vuelve conmigo, yo haré de cuenta que no estuviste con él.
Conny soltó una carcajada.
— No seas idiota Erick.
— La basura se saca una vez y no se vuelve a meter a la casa, lo mismo aplica con la gente, por eso escucha bien. No se mantiene un vínculo con quien ya te traicionó, no te confundas. Amo a Kellen nunca te compares con él.
— Y lárgate de mi vista y mi vida, porque si te encuentra tu tío aquí, no le va a gustar. No se como diablos supiste que estaba aquí.
Iba también a tener un problema ya que no quisieron que los guardaespaldas fueran con ellas.
— Lárgate de una vez Erick. - espectó Laura.
— Cállate Laura. - se enojó Erick.
— No Erick, ¡dije que te largues! - le gritó enojada.
— ¡Y yo dije que no! - exclamó con ira.
— Te dijeron que te fueras por las buenas. - espectó Kellen levantándolo de la solapa de saco.
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