Gian Bianchi no podía aceptar que en realidad era el protagonista de una novela. Asustado del Alfa que terminaría destrozando sus sueños y reduciendo a vivir su vida en una prisión de oro, no duda en aceptar una oportunidad de trabajo en el extranjero y junto con su pequeña hermana va en busca de un mejor futuro. Pero jamás imaginó que apenas llegar a ese nuevo país su mirada se cruzaría con un par de ojos heterocromáticos, y solo un instante bastó para que el descontrol se apoderara de su mente y su cuerpo.
NovelToon tiene autorización de yuli_28 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 23
Gian llegó a la mesa donde se encontraba un pensativo Ciel, una preocupada Ana y una pálida Alessia.
— querida ¿te sientes mejor? — Ana sostenía un vaso de agua, mientras que con su otra mano sostenía un pequeño abanico que agitaba suavemente hacia Alessia.
— me siento mejor, creo que solo se me bajo la tensión un poco, en el baño estaba demasiado caluroso — Dijo la Omega. Su mirada calló en Gian, quien ya se había acercado a Ciel y hablaba con este en voz baja.
Por el rostro de Alessia paso un rastro de amargura y odio mientras lo veía. Pero al notar que Ana la estaba observando, desvío la mirada y se obligó a suavizar su expresión. No podía permitir que Ana notara nada extraño, sabía que podría empezar a hacer preguntas y dar explicaciones era lo que menos quería hacer en este momento. En especial por qué sabía que por su descontento podría irse de la lengua y contarle todo lo sucedido, cosa que no se podía permitir. Recordar las pupilas doradas de Zian que la veían como si ella fuera una especie de cosa muerta, hacía que los bellos de su cuerpo se erizarán por el miedo.
— ¿por qué tardará tanto Zian? Cuando se le necesita desaparece — Ana tenía la preocupación y la insatisfacción escrita por todo su rostro. No esperaba que Alessia se sintiera mal tan de repente, Pero se le ocurrió que está era una buena oportunidad para que su hijo y ella se acercaran.
— ¿sucedió algo? — preguntó Ciel mientras Gian se acercaba a él. tenía la cara roja y la respiración agitada, estaba seguro que Zian ya había hecho algún movimiento, Pero por la cara de nerviosismo mezclado con preocupación del chico, lo más probable es que no fue la mejor decisión.
Apenas Gian se había ido, el Alfa salió con que también quería ir al baño, Ciel por supuesto sabía que era lo que pretendía hacer, estuvo a punto de detenerlo pues quizá se estaba apresurando demaciado, Pero se mordió la lengua y decidió que sea lo que sea que estaba pasando siguiera su curso, al final era el mismo Alfa quien pagaría las consecuencias si se equivocaba.
— N-no, todo está bien — le contestó Gian con una sonrisa forzada. Se sentó muy cerca de Ciel, alejando un poco más su silla del lugar donde estaba sentado el Alfa. Quería irse, Pero sentía vergüenza de pedirle a Ciel que se fueran, después de todo, ni siquiera habían almorzado.
— si quieres nos podemos ir, podemos pedir que nos empaquen la comida para llevar, así almorzamos más tranquilos en la oficina — Ciel no se trago ese cuento de que todo estaba bien, era mas que evidente que el Omega parecía querer escapar del lugar.
Gian le dedicó a Ciel una expresión de gratitud de forma involuntaria. A Ciel le causó gracia la expresión de ver una pajita salvavida que tenía el rostro de Gian.
— Ana espero que Alessia se mejore, Gian y yo tenemos que volver al trabajo, recordé que había algo importante que hacer, iré a pedirle a un mesero que me empaque la comida para llevar — Ciel se levantó y se ajustó de forma elegante el traje que llevaba. Vio por el rabillo del ojo que Zian se acercaba y solo pudo suspirar con un poco de compasión. ¿De que le servía ser tan guapo si al final el Omega que le gustaba parecía querer mantenerse a 100 kilómetros de distancia de él?. Lo más probable era que fuese una especie de maldición que tenía los protagonistas, jamás les será fácil estar con la persona que aman.
— ¿ya se van? — preguntó Zian. Le costó terriblemente volver a tener el control total de su cuerpo hace unos momentos. Cuando Gian salió corriendo, luego de que su Alfa interior pareciera reaccionar por fin, éste estuvo a punto de ir tras del Omega, Pero por suerte él volvió a tomar total control de su cuerpo. Estaba seguro que de no haberlo logrado lo más probable era que Gian hubiese terminado marcado por un Alfa que no soportaba el rechazo de su compañero.
— si, recordé que tenemos cosas que hacer, nos llevaremos el almuerzo a la oficina, deberías ayudar a tu madre con la señorita Alessia, parece que no se siente bien —
Luego de escuchar a Ciel, Gian miró de reojo a Alessia, que lucía un poco mejor. Recordó como esa chica el comportamiento de la Omega durante todo este tiempo, era más que evidente que estaba interesada en Zian, y al parecer la madre de este parecía querer que Alessia y Zian tuvieran una relación. Gian sintió malestar en el pecho, Pero solo pudo apretar sus labios en silencio.
Podía sentir la mirada abrasadora del Alfa, y por tal razón no se atrevía a mirar hacia él.
— Puedo llevarlos — sugirió Zian inmediatamente.
— No es necesario, gracias, yo traje auto — Ciel mantenía una sonrisa en su rostro lo más normal posible, Pero por dentro quería reír a carcajadas al ver como el Alfa parecía como un lobo con las orejas caídas por la decepción. Él juró que no quería interponerse en el camino de Zian para llegar a Gian, Pero estaba seguro de que si aceptaba su petición el pequeño rostro del Omega palidecería.
— mejor ayuda a Ana con Alessia, ella no se siente bien — luego de decir eso se dirigió al mesero para pedir que colocaran lo que había ordenado para llevar.
Zian tenso la mandíbula cuando escucho lo último que dijo Ciel. Vio con desgana como su pequeño Omega se iba sin darle ni una última mirada.
Cuando ya no pudo ver la silueta de Gian, con cierta reticencia dirigió su mirada hacia su madre y Alessia. Está última al ver la mirada sombría que le dirigió Zian, no se atrevió a pronunciar la más mínima palabra.
— hijo, ayúdame a llevar a Alessia a la clínica para que se haga un chequeo —
— me temo que eso no será posible, tengo una reunión urgente y necesito volver, estoy seguro de que la señorita Alessia ya se siente mejor ¿cierto señorita? — Zian tenía una sonrisa encantadora en su rostro, Pero por alguna razón la Omega sintió que era como la sonrisa de un demonio que espera que te equivoques en tu actuar para arrastrarte a lo más profundo del infierno.