Dinastía de Reinas: Aralisse.
Narra la historia de una princesa obligada a heredar una corona rodeada de traiciones. Tras la misteriosa muerte de sus padres, Aralisse queda sola dentro de una corte donde todos parecen querer manipularla o verla caer.
Alejada por obligación de su reino, deberá aprender a gobernar mientras intenta descubrir qué ocurrió realmente la noche en que los reyes murieron. Entre conspiraciones, secretos y enemigos ocultos, conoce a Rydan, el príncipe de Orvenah, el reino rival.
Lo que comienza como una tregua forzada pronto se convierte en algo mucho más peligroso. Porque detrás de la frialdad de Rydan y de la guerra entre ambos reinos, Aralisse descubre que el hombre que más debería temer… es también el único dispuesto a ensuciarse las manos por ella.
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El Clero Celestial
La mansión Sodi despertaba con los primeros rayos del sol filtrándose entre las pesadas cortinas de terciopelo. En los pasillos, el eco de los pasos de la condesa Valery resonaba mientras supervisaba que todo estuviera en orden.
Lyrien ya estaba despierto, sentado frente a la mesa del desayuno y jugando con una pequeña pieza de madera que el difunto rey Evandor le había tallado tiempo atrás. Valery se acercó con una sonrisa suave, mezcla de cariño y autoridad.
—Buenos días, Lyrien —dijo mientras colocaba un plato frente a él—. Hoy tenemos varias cosas que hacer. Después de desayunar practicaremos lectura y un poco de matemáticas.
El niño levantó la vista. Sus ojos brillaban de curiosidad.
—¿Y después vamos a jugar? —preguntó con un pequeño puchero.
—Sí. Luego iremos a los jardines —respondió Valery mientras le acomodaba el cabello con suavidad—. Aquí estás seguro y aprenderás todo lo necesario para crecer fuerte y prudente. No pude proteger a tus hermanas… pero haré todo lo posible para que tú crezcas feliz.
La mañana avanzó con tranquilidad en la mansión Sodi.
Lyrien jugaba cerca del ventanal, intentando atrapar con las manos uno de los rayos de sol que atravesaban las cortinas, mientras Valery organizaba documentos sobre el escritorio.
Fue entonces cuando el mayordomo entró en la habitación llevando un sobre sellado con el emblema del Clero Celestial.
—Condesa —dijo con respeto—. Ha llegado un mensaje para usted.
Valery tomó el sobre y rompió el sello con cuidado. Leyó el contenido en silencio mientras su expresión cambiaba poco a poco.
“Estimada Condesa Valery Sodi:
Nos complace informarle que, durante las recientes evaluaciones mágicas, la princesa Myrelle ha mostrado habilidades mágicas. Este hallazgo es de gran importancia considerando la herencia de Vaelirah presente en su linaje.
Recomendamos que tanto la princesa Aralisse como el príncipe Lyrien reciban orientación y apoyo especializado para desarrollar sus capacidades de manera segura.
Dado que la magia es un don que puede influir en su futuro y en la posición de su familia, solicitamos que cualquier decisión respecto a su educación sea tomada con cuidado, priorizando siempre su bienestar y seguridad.
Asimismo, ofrecemos la asistencia de uno de nuestros profesores más avanzados para orientar al príncipe cuando llegue el momento adecuado.“
Valery dejó escapar un suspiro lento.
La noticia no la sorprendía del todo. Elyndra provenía de Vaelirah y poseía magia curativa. Era lógico que alguno de sus hijos hubiera heredado ese linaje.
Aun así, la noticia despertó preocupación.
La magia era un privilegio… pero también un peligro.
Su mirada se desvió hacia Lyrien, que seguía jugando sin comprender la importancia de todo aquello. Todavía era demasiado pequeño para manifestar habilidades, pero la posibilidad existía.
Valery guardó la carta cuidadosamente dentro del escritorio.
Su mente comenzó a ordenar posibilidades y riesgos. Debía proteger a Lyrien, mantenerlo lejos de Alaric y Thalindra y, al mismo tiempo, asegurarse de que cualquier habilidad mágica fuera desarrollada con discreción.
Tomó pluma y pergamino, respiró hondo y comenzó a escribirle a su padre.
“Querido padre:
Hoy he recibido noticias del Clero Celestial respecto a Myrelle. Según las evaluaciones realizadas, la princesa ha mostrado indicios claros de habilidades mágicas, un don que, bien desarrollado, podría tener gran importancia para su futuro.
Sin embargo, esta noticia también trae preocupaciones. La magia no es común en Lysirah y requiere vigilancia constante y formación adecuada.
Quisiera pedir tu consejo sobre cómo proceder, especialmente en relación con Lyrien, quien permanece ahora bajo mi cuidado. Aún es demasiado joven para manifestar habilidades, pero no puedo evitar preocuparme por su seguridad y educación.
Aralisse se encuentra actualmente camino a Eluniah. Si tienes posibilidad de comunicarte con el emperador, agradecería que lo informaras sobre las posibles habilidades mágicas de la princesa, para evitar futuros conflictos o malentendidos dentro del Imperio.
Agradezco de antemano tu consejo y espero tus indicaciones para actuar con prudencia y firmeza.”
Valery dejó la pluma sobre el escritorio y se recargó lentamente en la silla, con el ceño ligeramente fruncido.
El pequeño seguía jugando en el salón, completamente ajeno a todo.
Valery lo observó en silencio, con una mezcla de ternura y determinación.
La familia de Vaelirah aún tenía un papel importante que cumplir y ella se aseguraría de que, los hijos de Elyndra estuvieran preparados para enfrentar lo que viniera.