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DE ENEMIGOS A ESPOSOS.... ¡Y AL BORDE DE LA LOCURA!

DE ENEMIGOS A ESPOSOS.... ¡Y AL BORDE DE LA LOCURA!

Status: Terminada
Genre:Comedia / CEO / Venganza / Completas
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Jessics8 Rodriguez

Dos imperios rivales, un odio de décadas y un testamento que obliga al implacable CEO Alessandro Rovere a casarse con Giulia Moretti, la heredera de su familia enemiga. Lo que empieza como una venganza y un contrato, termina convirtiéndose en un caos lleno de tensión, risas y un amor que nadie esperaba… ¡al borde de la locura!

NovelToon tiene autorización de Jessics8 Rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 20: La gran misión: ¡Queremos más bebés!

La vida en la mansión Rovere-Moretti era perfecta, llena de risas, éxito y mucho amor, pero Leonardo, con sus catorce meses recién cumplidos y una inteligencia que sorprendía a todos, había llegado a una conclusión muy importante: la casa estaba demasiado tranquila… y él se aburría un poco. Tenía a sus padres, que lo adoraban, tenía juguetes de sobra, tenía el jardín más grande del mundo y tenía a Luca, Elena, Sofia y Matteo, que siempre estaban dispuestos a jugar con él. Pero algo le faltaba. Y ese algo, según su lógica infantil, eran más niños. Más hermanos con quienes correr, con quienes pelear por los juguetes, con quienes hacer travesuras y con quienes conquistar el mundo.

Todo empezó una tarde en la que estaban todos reunidos en el salón, disfrutando de una merienda en familia. Leonardo estaba sentado en su sillita alta, comiendo un trozo de fruta, cuando de repente dejó lo que tenía en la mano, se golpeó un poquito el pecho con la mano abierta y señaló primero a su papá, luego a su mamá, y finalmente señaló hacia el espacio vacío que había en la mesa entre ellos.

—¡LEO! —dijo, presentándose a sí mismo—. ¡PA-PÁ! ¡MA-MÁ! —hizo una pausa, frunció el ceño y añadió con mucha insistencia—: ¡MÁS! ¡MÁS NI-ÑOS! ¡QUERER MÁS!

Alessandro, que estaba tomando café, casi se atraganta. Giulia, que estaba cortando una manzana, se detuvo en seco y miró a su hijo con los ojos muy abiertos.

—¿Perdona, mi amor? —preguntó Giulia, pensando que quizás había entendido mal—. ¿Qué es lo que quieres?

Leonardo, muy serio y con la determinación de un verdadero jefe, repitió despacio y marcando bien cada sílaba para que no hubiera dudas:

—¡MÁS! ¡BE-BÉS! ¡AQUÍ! —y señaló otra vez hacia el lugar vacío, como si estuviera pidiendo que pusieran un plato más en la mesa.

Alessandro soltó una carcajada y miró a su esposa con una sonrisa divertida.

—Ves, Giulia. El pequeño jefe ha hablado. Quiere ampliar la familia. Dice que uno solo es aburrido.

Pero Giulia no se rió. Se quedó callada, bajó la mirada y siguió cortando la fruta, aunque ahora con un poco menos de energía.

—Ya… ya veo —dijo ella con voz suave—. Pero Leo, mi amor, tú eres nuestro tesoro, y por ahora somos muy felices así, ¿no crees?

Leonardo no estaba de acuerdo. Sacudió la cabeza con fuerza, se puso de pie en su sillita y levantó los brazos protestando:

—¡NO! ¡QUERER MÁS! ¡HER-MA-NOS! ¡YA!

Esa noche, cuando ya habían acostado al pequeño y estaban en su habitación preparándose para dormir, el tema volvió a salir a la luz. Alessandro se acercó a Giulia, la abrazó por la espalda y apoyó la barbilla en su hombro.

—¿Qué te pasa, amor? Te he notado un poco rara desde que Leo ha dicho lo de los hermanos.

Giulia suspiró, se giró para mirarlo y le acarició la cara con ternura.

—Es que… no sé, Alessandro. La verdad es que me da miedo. Leo ha sido maravilloso, pero también ha sido agotador. Recuerdo las noches sin dormir, los cambios de rutina, los nervios… y además, ahora todo va tan bien. Tenemos la empresa funcionando de maravilla, tenemos tiempo para nosotros, viajamos cuando queremos… y tengo miedo de volver a empezar y de no poder con todo otra vez. ¿Y si me cuesta más? ¿Y si no soy tan buena madre como con Leo?

Alessandro le dio un beso en la frente y la apretó con más fuerza.

—Eres la mejor madre del mundo, Giulia. Y todo lo que dices es verdad, es difícil, cansado y cambia la vida. Pero también es lo más bonito que nos ha pasado. Y a mí, la verdad… me encantaría que Leo tuviera compañía. Me encantaría ver la casa llena de nuevo, escuchar más risas, más llantos, más caos… nuestro caos. Pero no te voy a presionar, mi amor. Tú decides. Si tú dices que no, es no. Y si algún día cambias de opinión, ahí estaré yo, encantado.

Giulia sonrió, agradecida por su comprensión, pero en su interior la duda seguía ahí, flotando y haciéndole dudar. Y lo que ella no sabía era que, en ese mismo momento, Leonardo ya había puesto en marcha su plan maestro. Porque si sus papás no se decidían solos, él tendría que buscar ayuda profesional. Y ¿quién mejor para eso que sus cómplices favoritos: Luca, Elena, Sofia y Matteo?

Al día siguiente, como todos los sábados, los cuatro amigos vinieron a pasar la mañana en la mansión. Apenas entraron, Leonardo corrió hacia ellos, los agarró de las manos a cada uno y los llevó hasta el salón, haciéndoles señas de que se sentaran en círculo en el suelo. Él se sentó en el medio, muy erguido, y comenzó su explicación.

Se señaló a sí mismo, luego señaló hacia arriba (haciendo referencia a "más"), puso las manos sobre su pecho imitando a un bebé, y luego señaló hacia las escaleras donde estaban sus padres.

—¡MISIÓN! —dijo con voz solemne—. ¡CON-SE-GUIR BE-BÉS! ¡MA-MÁ DU-DA! ¡AYU-DAR A LEO!

Los cuatro amigos se miraron entre sí, con los ojos brillantes de diversión. Habían entendido perfectamente. El pequeño jefe les estaba pidiendo ayuda para convencer a Giulia de que tuviera más hijos.

—¡Entendido, capitán! —dijo Matteo, saludando militarmente—. La misión ha sido aceptada.

—Vamos a tener que usar toda nuestra astucia —añadió Elena, acariciando la cabecita del niño—. Tu mamá es muy lista, ¿sabes? Pero nos las ingeniaremos.

Y así nació el "Comando Bebé". Se reunieron en secreto en el jardín, lejos de oídos indiscretos, para planear la estrategia. Leonardo escuchaba atento, asintiendo con la cabeza y dando palmas cuando le gustaba una idea.

—Lo primero —empezó Luca, muy serio en su papel de estratega— es demostrarle a Giulia que tener más hijos es maravilloso, que no es tan difícil como ella cree y que Leo se porta de maravilla con los pequeños.

—Y lo segundo —añadió Sofia— es recordarle lo bonito que es todo, sin presionar, poquito a poco, con detalles, con situaciones que le lleguen al corazón.

Leonardo aplaudió, muy contento. ¡Iba a ser divertidísimo!

La primera operación comenzó esa misma tarde. Luca y Elena trajeron a su sobrinito, un bebé de apenas seis meses, para que pasara la tarde con ellos. Cuando entraron en la casa, Giulia, que estaba en la cocina, salió a recibirlos y se detuvo en seco al ver al pequeño en brazos de Elena.

—¡Ay, qué cosita más bonita! —exclamó ella, acercándose automáticamente con esa ternura que despiertan los bebés—. ¡Es precioso! ¡Qué pequeñito y qué dulce es!

Leonardo, que estaba esperando justo ese momento, se acercó caminando muy despacio, con mucho cuidado, le acarició la cara con suavidad y le dio uno de sus juguetes más queridos. Luego miró a su mamá y dijo muy claro:

—¡MIRAR! ¡LEO CUIDAR! ¡LEO BU-E-NO! ¡PO-DEMOS MÁS!

Giulia sintió un nudo en la garganta. Ver a su hijo tan cariñoso, tan protector, tan mayor de repente, le hizo imaginarse cómo sería tener otro igual de pequeño, otro al que cuidar, al que amar. Pero enseguida volvió a la realidad y se dijo a sí misma: “No, no… es bonito, pero ya sabes cómo es esto, Giulia. Cansancio, desorden, preocupaciones…”.

Pero Leonardo y sus aliados no se rindieron. Al día siguiente, Matteo y Sofia se encargaron de la siguiente parte del plan. Trajeron álbumes de fotos de cuando Leo era bebé. Se sentaron todos juntos en el salón, y empezaron a mirar las imágenes una por una, comentando todo en voz alta, asegurándose de que Giulia escuchara cada palabra.

—¡Mira qué pequeñito era! —decía Matteo, enseñando una foto—. ¡Dormía tanto, comía tan bien, era el bebé más tranquilo del mundo!

—Y mira qué gracioso con sus trajecitos —añadía Sofia—. ¡Era todo amor! Y qué rápido pasa el tiempo… parece que fue ayer y ya corre y habla. Qué pena que no tengamos más fotos de otros hermanos, ¿verdad?

Leonardo, sentado en el regazo de su mamá, señalaba las fotos y decía:

—¡YO PE-QUE-ÑO! ¡MUY BONI-TO! ¡AHORA QUIE-RO HER-MA-NO PE-QUE-ÑO! ¡IGU-AL!

Giulia sonreía, miraba las fotos y sentía cómo su corazón se ablandaba un poquito más. Era verdad, Leo había sido un bebé maravilloso, tranquilo y muy bueno. Y verlo ahora, tan grande, tan inteligente, tan bueno… le hacía pensar que quizás, solo quizás, no sería tan malo repetir la experiencia. Pero la duda seguía ahí, como una vocecita en su cabeza que le decía que tenía miedo.

Alessandro, que se había dado cuenta perfectamente de todo el complot, miraba todo desde lejos, divertidísimo y con el corazón lleno de ternura. Le encantaba ver cómo su hijo, con apenas un año, ya organizaba planes, reclutaba aliados y luchaba por lo que quería. Y aunque respetaba totalmente la decisión de Giulia, tenía que admitir que estaba de parte de Leo. Él también quería ver la casa llena de nuevo.

Una semana después, Leonardo decidió pasar a la acción directa. Una mañana, cuando Giulia estaba en su tocador arreglándose, entró sigilosamente, se subió a una silla, abrió el cajón donde su mamá guardaba sus cosas más íntimas y sacó una de sus pulseras favoritas, de oro y con piedras preciosas. Se la llevó corriendo hasta donde estaba su papá, se la dio y le dijo:

—¡PA-PÁ! ¡RE-GA-LO! ¡PARA MA-MÁ! ¡DE PARTE DE LEO! ¡PA-RA QUE QUIE-RA BE-BÉS!

Alessandro se rió, le dio un beso y llevó el regalo a Giulia, con una nota escrita por él mismo que decía: “De parte del jefe supremo: para la mejor mamá del mundo, con la promesa de que si tenemos más hijos, yo seré el hermano más bueno y divertido del universo”.

Giulia leyó la nota, miró la pulsera, miró a su hijo que la miraba con esos ojos grandes y suplicantes, y miró a Alessandro, que la miraba con amor y esperanza. Se le llenaron los ojos de lágrimas.

—¡Ay, mi amor! —dijo, abrazando fuerte al niño—. ¡Eres un terremoto, sabes? ¡Y muy persuasivo! Me estás ganando por cansancio y por amor.

Leonardo, sintiendo que avanzaba, sonrió triunfante, miró a Luca, Elena, Sofia y Matteo que estaban en la puerta haciéndole señas de ánimo, y supo que su misión iba viento en popa.

Pero lo que ninguno de ellos, absolutamente nadie, sabía todavía, era que el destino les tenía preparada una sorpresa mucho más grande, mucho más increíble y mucho más maravillosa de lo que jamás hubieran podido imaginar. Porque Giulia, aunque dudaba, aunque tenía miedo, aunque pensaba que todavía no, no sabía que la vida ya había tomado una decisión por ella. Y no era un solo bebé lo que venía en camino… eran dos.

Pero esa era una historia que todavía estaba por escribirse, mientras Leonardo seguía ideando travesuras, Luca y compañía seguían siendo sus cómplices secretos, y Giulia seguía dudando entre la seguridad de lo que tenía y la maravilla de lo que podría venir.

Lo que estaba claro es que, con o sin planes, con o sin travesuras, la familia Rovere-Moretti estaba a punto de cambiar para siempre, y de crecer de una forma que nadie esperaba. Y Leonardo, el pequeño gran jefe, estaba a punto de conseguir mucho más de lo que había pedido.

 

💌 Palabras de la autora

¡Empieza la gran misión de Leonardo! 🤣 Qué genial que haya reclutado a sus mejores amigos para lograr su objetivo, ¡y qué ternura verlo pedir hermanitos con tanta insistencia! ¿Conseguirá convencer a su mamá? Y… ¿qué será esa gran sorpresa que se nos viene? 🤭

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Cinzia Cantú
No entiendo porque no comentan, es una historia fascinante y amena. Vamos lectoras a opinar que eso vale la pena e impulsa a la escritora a regalarnos más capítulos y otras historias muy entretenida. Historias que sanan el corazón
Cinzia Cantú
En verdad un descubrimiento muy especial
Cinzia Cantú
Un descubrimiento que agregó más historias y suspenso
Cinzia Cantú
El jardín secreto es el broche de oro para la familia y creo que los va a ayudar a descubrir más tesoros
Cinzia Cantú
Un capítulo muy especial que conecta el presente con el pasado e invita a conocer la historia de sus antepasados
Cinzia Cantú
Este capítulo despierta la curiosidad de todas aquellas personas que lo han leído y las invita a explorar junto a los torbellinos
Cinzia Cantú
Esta familia es un ejemplo a seguir a pesar de su caos
Cinzia Cantú
Leonardo es un verdadero líder y sabe muy bien lo que quiere y como compartir con sus hermanos. Los imagino como adultos trabajando juntos
Cinzia Cantú
Leonardo es muy especial como hijo y como hermano mayor y entre los tres alegran a la familia con sus logros y sus travesuras capitaneadas por el gran hermano mayor
Cinzia Cantú
Es realmente una bendición por partida doble
Cinzia Cantú
Qué hermoso que se preparen así para recibir a los bebés, todos ellos incluyendo a los amigos y el hermano mayor se preocupa de que su mamá no se exceda en las tareas
Cinzia Cantú
Dicen que lis niños lo saben, lo presienten
Cinzia Cantú
Qué sensibilidad, qué amor y cuánta dulzura, escritora te superaste con este capírulo
Cinzia Cantú
Qué hermosa confabulación y hasta el universo estuvo de acuerdo y pronto tendrán noticias. Espero que el papá no sufra como el embarazo pasado
Cinzia Cantú
Te felicito escritora, este capítulo es fenomenal y muy divertido, la forma en que un niño puede ver el mundo de los adultos
Cinzia Cantú
Qué hermosa familia y todo lo que enseña ! La verdadera felicidad de la vida
Cinzia Cantú
En esa fiesta de cumpleaños yodos se divirtieron y la pasaron genial. Va a quedar en la historia de todos los que asistieron
Cinzia Cantú
Una familia con mucho amor, comprensión y ganas de crecer juntos
Cinzia Cantú
Es verdad que el amor encuentra siempre su camino
Cinzia Cantú
Pobre bebé con semejante padre
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