Soy todo un caso, lo sé pero no la he tenido fácil desde que me casé… hace tres años cuando cumplí 18 años mi sueño se hizo realidad, al casarme con Bruce Connor el hombre más guapo y CEO de una de las empresas más importantes del país. Nuestros abuelos compartieron sus deseos de que nuestra familia tuviera ese vínculo que ellos añoraban, unirnos en matrimonio… Gran error por mi, mi vida se convirtió en una pesadilla cuando llegué a la familia, me convertí en la chacha, cocinera limpiadora, de todo tenía que hacer, y lo más irónico que mi flamante esposo jamás ha estado para mí, será porque el siempre ha estado enamorado de la mujer que su madre siempre desearon como esposa para el. Por venganza me han hecho pasar por toda clase de humillaciones. Pero ya me cansé, jamás mi querido esposo se fijara en mí, así que tengo un plan…, y es hacerlos pagar lo que me han hecho sentir. …. Que será?
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Visitante
Un jet privado aterrizó en el aeropuerto internacional de Manhattan al caer la madrugada, bajando por el un séquito de hombres, a su mando mujeres que se ocuparían de servirle el tiempo que permaneciera en la ciudad, o quedarse pues habían adquirido una mansión exclusivamente para que ella pudiera estar tranquila.
Una fila de autos la esperaba.
La Baronesa subió al lado de su mayordomo que le acompañaba en todo momento, y del investigador que se había encargado de encontrar a su nieta.
— Quiero ir personalmente a ver a mí nieta. - informó la mujer.
— Usted dirá cuando señora. - contestó el investigador de nombre George.
— Desearía hoy mismo poder abrazarla, pero necesito descansar, - ya mis años me están pasando factura. - expresó la elegante mujer.
— Podría pedirle a ella venir, se ve que es una buena chica.
— Te agradezco George, pero quiero saber de su entorno, conocer lo que la rodea, sus amistades, sus gustos, de todo lo que me he perdido de ella.
— Como usted diga Baronesa.
— Déjate de formalidades. - lo regañó la mujer.
— Solo señora Natasha ó señora. - le sonrió.
MANSIÓN PALACE
Antón había pasado mala noche, su cabeza estaba por estallar, encontró encima de su mesa de noche una jarra de agua con hielo y un pomo de aspirinas, su mayordomo sabía que los iba a necesitar despertando.
Bebió directamente de la jarra, era tanto su sequedad que creía que no lo saciaría. Poco a poco los recuerdos de el día anterior se arremolinaron en su cabeza, inhaló profundamente bajando las escaleras.
— Avísale a Miguel que venga a la mansión. - ordenó a su mayordomo, quien obedeció al mandato al instante.
Una hora después Miguel apareció en la mansión, dirigiéndose al despacho, donde ya lo esperaba un malhumorado Antón.
— Averigua todo lo que puedas sobre Mayte Romano, desde su familia, amigos y hasta Bruce.
—Ya habíamos investigado de ella y de su matrimonio. - especificó.
— Quiero saber todo. - sentenció apunto de perder el control.
— Si digo todo…. ¡Es todo! - hasta lo que comió anoche, el día de hoy. - todo repitió.
Miguel hizo una pausa antes de continuar con lo mismo. Dándose cuenta que la obsesión de su jefe por la chica se estaba volviendo cada vez más evidente y peligrosa.
— Lo investigaré para ti, lo tendrás pronto. - le dijo dándose la vuelta, dándole la espalda, en silencio salió.
Antón lo miró alejarse, no iba a retractarse el era el jefe y aunque Miguel conocía hasta el último secreto de todo lo que había al final estaba involucrado con él.
OFICINA DE BRUCE
Bruce estaba concentrado haciendo una documentación en su portátil que acababa de adquirir de todo los gastos de Andrea y Judith.
— ¿No las detendrás? - inquirió Mario negativo.
— Aún no. - seguiré siendo su maldito cajero automático. - farfulló pasando hasta el último centavo al precio que les iba a cobrar.
La puerta se abrió, Barry entró sin problema, tal como siempre lo hacía, nunca se anunciaba, ni pedía permiso para entrar.
— Tengo dos buenas noticias. - informó entrando, con una sonrisa dejando a los dos hombres inquietos.
— Escúpelo entonces, - se impacientó Mario.
— A eso vine. - sonrió satisfecho.
— Déjate de juegos Barry. - profirió Bruce a punto de perder la paciencia.
— Primero. - ya te conseguí la primera oportunidad para hablar con la Baronesa. - en treinta minutos debes estar allá.
Bruce miró la hora, saltó de su silla, poniéndose su chaqueta.
— Eres un cabrón.
Mario quería estrangularlo, saliendo apresurado detrás de Bruce quien ya había entrado al ascensor.
Barry los alcanzó, reafirmando la dirección en su apuntador. - mientras era acribillado por dos miradas.
— Segundo. - continuó con la información. Encontré la pareja que Antón orilló a huir. - se encuentran en un pueblo cerca a la frontera de México.
— No me he podido comunicar con ellos. - comunicó. - pero la persona que me atendió es un familiar que se comprometió ayudarme hablar con ellos.
Llegaron a la propiedad rodeada de muros de concreto, gente vigilando, la enorme reja tenía un guardia en cada orilla. Bruce se bajó con los dos hombres a su lado, pidiendo a sus guardametas quedarse vigilando, no era necesario que lo siguieran.
— Señora…hay un hombre que dice que usted lo espera.
—Pásalo al privado, y que nadie moleste. - expresó peyorativamente.
Contuvo por un segundo la respiración antes de entrarar donde un gigantesco hombre se ponía de pie.
La mirada despectiva de la mujer, lo hizo entender que ya lo había investigado.
— Pidió verme…¡hablé ahora!
Bruce entendió que sería difícil si no se explicaba inmediatamente.
— Mi nombre es..,
— Se quien eres. - y se que eres el exesposo de mí nieta.
— Esposo señora. - comunicó ya enfadado al entender la negación de la mujer, se puso de pie. Pidió la ( pen drive ) poniéndosela en el escritorio.
— Entiendo que no me escuchara. - aquí está la verdad, y le ruego que reconsidere ver de qué se trata. - su nieta….mi esposa está en peligro. - estaré esperándola en mi oficina o en mi casa.
Los tres hombres salieron.
Natasha se quedó observando la USB. - ¿había escuchado bien? - ¿su nieta estaba en peligro? Su mayordomo entró con un portátil tomando el pequeño portador, insertándolo.
Las imágenes empezaron aparecer, una tras otra. Mientras la mujer impresionada por fin entendió.
— Comunícate con Bruce Connor. - determinó después de haber visto que no estaba consciente. - lo veremos en su empresa pero quiero primero ver a mi nieta.
DEPARTAMENTO
— Pamela estás exagerando. - asumió Mayte ya que Pamela nunca había levantado ni un calcetín tirado, mucho menos estar sacudiendo los muebles, había limpiado el piso, los adornos y todo estaba dejando reluciente.
— No todos los días, nos vienen a visitar personas de la realeza. - se inclinó a modo de reverencia.
Mayte sonrió negando, anoche le había dicho que su abuela había avisado que pasaría otro día por la mañana, pero nunca imaginó ver a su amiga haciendo labores de casa, se iba a quedar ese hecho para la historia.
Pamela parecía haberse quedado sin aliento, cuando escuchó el timbre de la puerta principal. Se levantó como resorte para ir abrirle, quedándose inmóvil al ver la dama parada en el umbral de la entrada.
La Baronesa de inmediato le sonrió amablemente, mientras que Pamela exageró con una inclinación que casi pegaba la rodilla al mármol.
La mujer de inmediato impidió que lo hiciera, no era una mujer que le gustaba tener gente que limpiándole los pies.
Pero su visión se nubló por la emoción, su nieta la niña que le había dejado su único hijo, estaba frente a ella.
Una disculpa mis corazones, se nos vino el trabajo, estoy un poquito atareada, pero igual me esforzaré a subir uno o dos capítulos en lo que me sea posible.
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