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BAJO LA LUNA DEL ALFA OSCURO

BAJO LA LUNA DEL ALFA OSCURO

Status: En proceso
Genre:Acción / Aventura Urbana / Batalla por el trono
Popularitas:797
Nilai: 5
nombre de autor: Yesid Cabas

Kael, el rey de los lobos, huye de un destino impuesto… pero no puede escapar de su propia oscuridad.
En el mundo humano conoce a Lía, la única capaz de activar un vínculo prohibido por la diosa de la luna.
Cuando la sombra del pasado, el consejo y una guerra ancestral los persiguen, el amor se vuelve una amenaza.

NovelToon tiene autorización de Yesid Cabas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 2: LA PERSECUCIÓN

Los ojos de Lía se clavaron en las dos figuras que emergieron desde la oscuridad del callejón.

No caminaban.

Se deslizaban.

Como si el espacio les perteneciera.

Como si la noche misma los estuviera empujando hacia adelante.

Lía sintió el frío subirle por la espalda.

No eran hombres.

No completamente.

Sus cuerpos eran demasiado grandes, demasiado densos, como si la piel apenas lograra contener algo que quería salir. Las camisetas desgarradas dejaban ver músculos tensos, marcados de una forma… antinatural.

La luz roja del letrero parpadeó.

Encendido.

Y por un segundo…los vio bien.

Ojos amarillos.

Brillantes.

Hambrientos.

Mandíbulas demasiado marcadas.

Y colmillos.

Reales.

Demasiado reales.

Lía retrocedió un paso.

Luego otro.

—¿Qué… qué son ustedes? —susurró, sin reconocer su propia voz.

Uno de ellos inclinó la cabeza, observándola como si fuera algo curioso.

O algo insignificante.

Y sonrió.

—El rey pensó que podía esconderse.

La voz no sonó humana.

Fue áspera.

Rota.

Como si hubiera sido arrastrada desde lo más profundo de la garganta.

Lía giró lentamente hacia el hombre herido.

El desconocido.

El que estaba sangrando.

El que no parecía tener miedo.

Y entonces lo sintió.

Algo cambió.

No en el callejón.

En él.

Se incorporó despacio, apoyándose contra la pared solo un segundo antes de enderezarse completamente.

Alto.

Imponente.

Incluso herido…dominante.

Era absurdo.

Dos criaturas imposibles frente a ellos.

Y aun así…el más peligroso seguía siendo él.

—Te dije que corrieras —dijo, sin mirarla.

Su voz era grave.

Controlada.

Pero había algo debajo.

Algo contenido.

Algo que estaba a punto de romperse.

—¡No entiendo nada! —Lía respondió, el miedo mezclándose con frustración—. ¡¿Qué está pasando?!

Uno de los perseguidores avanzó.

Lento.

Seguro.

—El consejo ordenó tu regreso, Kael.

El nombre cayó como una pieza que encajaba en algo más grande.

Kael.

Lía lo repitió en su mente sin querer.

Kael.

Él soltó una risa baja.

Seca.

Sin humor.

—Dile al consejo que venga por mí.

El segundo atacante no esperó.

Saltó.

Fue un borrón.

Un movimiento imposible.

Demasiado rápido para ser real.

Lía gritó.

Pero Kael ya se estaba moviendo.

El impacto contra la pared hizo temblar el callejón.

Un golpe brutal.

Kael había interceptado al atacante en el aire.

Su mano se cerró alrededor de su cuello con una fuerza inhumana.

Y lo estrelló contra el suelo.

El sonido fue seco.

Violento.

Definitivo.

Pero no suficiente.

El segundo ya venía hacia Lía.

Directo.

Sin dudar.

Como si ella fuera el objetivo real.

—¡NO!

Todo se volvió lento.

Lía apenas pudo reaccionar cuando una sombra se movió frente a ella.

Kael.

Su brazo rodeó su cintura con firmeza.

La atrajo hacia él.

El mundo giró.

Las garras del atacante pasaron a centímetros de su rostro.

Tan cerca que sintió el aire cortarse.

El corazón de Lía se disparó.

Pero no solo por miedo.

Había algo más.

El calor del cuerpo de Kael.

La forma en que la sostenía.

Firme.

Protector.

Peligroso.

—No te separes de mí —ordenó.

Su voz vibró contra su oído.

Demasiado cerca.

Demasiado real.

Lía tragó saliva.

No respondió.

No podía.

Porque algo dentro de ella…algo instintivo…le decía que obedeciera.

El primer atacante se levantó.

Pero ya no era el mismo.

Su cuerpo se arqueó hacia atrás.

Los huesos crujieron.

Fuerte.

Repugnante.

La piel se tensó como si fuera a romperse.

Y entonces…cambió.

El cuerpo se expandió.

Se deformó.

Se transformó.

Hasta que un lobo enorme ocupó su lugar.

Gris oscuro.

Ojos encendidos.

Colmillos largos, brillando bajo la luz roja.

Lía dejó de respirar.

—Esto… esto no puede ser real…

Kael se movió. Se colocó frente a ella.

Como un muro.

—Escúchame bien —dijo, firme—. Corre hacia la avenida. No mires atrás.

—¿Y tú? —preguntó ella, sin pensar.

Error.

Porque eso significaba que le importaba.

Kael no respondió.

No podía.

Porque el segundo lobo ya estaba en el aire.

Esta vez no esquivó.

Lo recibió.

Su puño impactó directamente contra el hocico del animal.

El sonido fue brutal.

El lobo salió disparado contra unos contenedores metálicos.

El estruendo resonó como un disparo.

Lía sintió la vibración en el pecho.

Kael no era normal.

Nada en él era normal.

Y aun así…no podía apartar la mirada.

El primer lobo volvió a atacar.

Más rápido.

Más furioso.

Kael giró.

Lo esquivó.

Lo atrapó por el cuello.

Sus dedos se hundieron en el pelaje como si fueran acero.

Y entonces…algo cambió.

Sus ojos.

Brillaron.

Más fuerte.

Más intensos.

Más… salvajes.

Las venas de su cuello se marcaron.

Su respiración se volvió más profunda.

Más pesada.

Un gruñido bajo escapó de su pecho.

No humano.

Nunca humano.

Lía lo sintió en todo el cuerpo.

Y lo entendió.

Él también era uno de ellos.

Pero antes de poder reaccionar…el segundo lobo volvió por ella.

Otra vez.

Directo.

Sin dudar.

—¡Lía, abajo!

Su nombre.

¿Cómo sabía su nombre?

No hubo tiempo de pensar.

Se agachó.

El cuerpo del lobo pasó sobre ella.

El aire se rompió.

Kael lo interceptó en el aire.

Ambos chocaron contra la pared.

Los ladrillos se rompieron.

El polvo llenó el aire.

Lía aprovechó.

Corrió.

Sin pensar.

Sin mirar atrás.

Sus pasos resonaban descontrolados.

Su respiración se quebraba.

El corazón golpeaba tan fuerte que dolía.

Pero entonces…lo escuchó.

Un rugido.

Profundo.

Antiguo.

No humano.

Se detuvo.

Se giró. Y lo vio.

Kael estaba en medio del callejón.

Pero ya no era completamente humano.

Sus manos habían cambiado.

Los dedos más largos.

Las uñas convertidas en garras negras.

Su cuerpo más grande.

Más oscuro.

Más peligroso.

Sus ojos…ardían.

El lobo frente a él retrocedió.

Sí.

Retrocedió.

Tenía miedo.

Kael dio un paso.

—Nadie la toca.

Su voz no fue solo sonido.

Fue una amenaza.

Una promesa.

Algo absoluto.

Y entonces…se movió.

Rápido.

Invisible.

Un destello negro.

Un impacto.

Un grito.

Sangre salpicando la pared.

El lobo cayó.

No volvió a levantarse.

El segundo…huyó.

Desapareció en la oscuridad.

Silencio.

Pesado.

Irreal.

Lía respiraba con dificultad.

Sus manos temblaban.

Su mente no lograba procesar nada.

Kael se quedó de pie.

Inmóvil.

Cubierto de sangre.

Su respiración aún profunda.

Lenta.

Volviendo.

Poco a poco.

A algo más humano.

Giró la cabeza.

La miró.

Y por un segundo…algo cambió.

No era solo un depredador.

Había algo más.

Algo contenido.

Algo que no quería asustarla.

Dio un paso hacia ella.

—Ahora sí —dijo, más bajo—… necesito que confíes en mí.

Lía retrocedió.

Instinto.

Miedo.

Confusión.

—¿Qué eres?

La pregunta flotó entre ellos.

Pesada.

Peligrosa.

Kael se detuvo.

La observó.

Como si decidiera cuánto decir.

Cuánto mostrar.

Sus ojos dorados brillaron suavemente.

—Soy la razón por la que van a intentar matarte.

El mundo de Lía se rompió en ese instante.

Porque supo…sin saber cómo…que no estaba mintiendo.

Y que esto…apenas comenzaba.

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me gusta las novelas estan súper bonitas
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me encanta leer
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