Reencarna en una época antigua, en la cual es invisible para su familia y con un trágico final, pero decidida a cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Habitación
El silencio seguía clavado en el aire.
Pesado.
Peligroso.
Eloise sentía cómo las miradas caían sobre ella, esperando una respuesta que no tenía. Su cabeza aún latía levemente por el efecto de la poción… y entonces, en medio del caos, tomó una decisión.
No elegante.
No brillante.
Pero útil.
Se llevó una mano a la frente.
—Yo…
Su cuerpo se inclinó.
Un paso inestable.
Otro.
Y dejó que sus rodillas cedieran.
El conde Archer lo vio.
Desde el primer segundo.
[Esta fingiendo.. ¿Qué quiere hacer?]
Era obvio.
El movimiento, la caída, la falta de descontrol real.
Podía haberla dejado caer.
Y por un instante…
Lo consideró.
Pero entonces..
[Esta muchacha puede saber más de esos bandidos, quizas para algo sirva]
El pensamiento fue rápido.
Preciso.
Y suficiente.
Antes de que Eloise tocara el suelo, su mano la sostuvo.
Firme.
Segura.
Evitando la caída.
Eloise dejó escapar un pequeño quejido, manteniendo su actuación.
—Mi cabeza…
Archer no la miró.
Su atención se desvió hacia los padres.
Su voz, cuando habló, fue baja.
Grave.
—Su hija está débil.
No era una sugerencia.
Era una afirmación.
Una advertencia.
Pero lo que recibió a cambio…
Fue nada.
Ni preocupación.
Ni sorpresa real.
Solo una leve incomodidad.
Un gesto social.
Vacío.
Los ojos del conde se endurecieron apenas.
[ni siquiera reaccionan.. ahora es un desmayo falso, pero si realmente estuviera enferma ni siquiera parece importarles]
Un gruñido bajo escapó de él.
—La llevaré a su habitación.
No pidió permiso.
No lo necesitaba.
Los padres se miraron entre ellos.
Pero no con preocupación.
Con otra cosa.
Una especie de entendimiento silencioso.
Equivocado. Completamente.
—Por supuesto —respondió Lady Knapp con una sonrisa contenida—. Una doncella lo guiará.
Un gesto.
Una orden.
Y listo.
No se movieron.
No se acercaron.
No preguntaron nada más.
Solo…
Lo dejaron ir.
El conde los observó un segundo más.
Y algo en su interior… se tensó.
[Ni siquiera suben… me dejan pasar a la habitación de su hija, como si nada]
La mandíbula se le marcó levemente.
Ira contenida.
Silenciosa.
Peligrosa.
Pero no dijo nada.
Solo giró.
Y comenzó a caminar.
Con Eloise en brazos.
El trayecto por la mansión fue silencioso.
Guiado por una doncella que evitaba mirar directamente al conde.
Eloise permanecía “débil”, apenas moviéndose.
Pero era consciente.
Demasiado consciente.
Del brazo que la sostenía.
De la tensión en él.
Del silencio…
Que no era tranquilo.
Era… peligroso.
Cuando llegaron a la habitación, la doncella abrió la puerta rápidamente.
—Aquí es, mi señor.
Archer entró.
Sin agradecer.
Sin mirar atrás.
Y la puerta se cerró.
Silencio.
Solo ellos dos.
El ambiente cambió de inmediato.
Más denso.
Más directo.
Sin testigos.
Sin máscaras sociales.
El conde caminó unos pasos más.
Y entonces..
La soltó.
Eloise cayó sobre la cama.
No con suavidad.
Sino con fuerza.
Brusco.
Directo.
—¡Ah! —se quejó ella de inmediato, llevándose una mano al costado.
El impacto le dolió de verdad.
Nada de actuación esta vez.
Se incorporó un poco, aún adolorida.
—¡Eso fue innecesario!
Pero no recibió respuesta inmediata.
Porque Archer ya estaba de pie frente a ella.
Mirándola.
Directamente.
Sin filtro.
Sin paciencia.
—Suficiente.
Su voz fue baja.
Pero cargada.
—Deja de fingir.
No era una suposición.
Era una orden.
El aire en la habitación pareció congelarse.
Eloise se quedó quieta.
Sus ojos se encontraron con los de él.
Y por un instante…
No supo qué decir.
El conde dio un paso más cerca.
—No vuelvas a intentar manipular una situación frente a mí.
Su tono no subió.
Pero la advertencia fue clara.
Absoluta.
—No eres buena en eso.
Un golpe directo.
Sin suavizar.
Sin adornos.
El silencio volvió.
Pero esta vez…
Era distinto.
Porque ahora…
No había actuación.
No había excusas.
Solo ellos dos.
Y la verdad… esperando salir.
Los ojos de Archer no se apartaron de ella.
—Habla.
Una sola palabra.
Pero suficiente.
Porque en ese momento…
Eloise ya no podía esconderse detrás de nada.
Y él…
No iba a permitirlo.
Eloise se quedó quieta sobre la cama, aún adolorida, mirando al conde con el ceño fruncido.
No por desafío.
Sino por genuina confusión.
—¿Qué quiere que le diga?
Archer no dudó.
—Todo lo que sabes de los bandidos.
Directo.
Sin rodeos.
Sin paciencia.
Eloise parpadeó una vez… y luego asintió.
—Lo haré.
Su voz fue firme.
Más seria que antes.
Más clara.
—De verdad espero que los pueda atrapar antes de que intenten dañarme.
El silencio cayó entre ambos.
No era una súplica.
Pero habia confianza en sus palabras..
El conde la observó unos segundos.
Evaluando.
Midiendo.
Y luego…
Asintió.
Una vez.
—De acuerdo.
Un trato.
Sin adornos.
Sin promesas vacías.
Eloise inhaló levemente, preparándose para hablar.
Pero antes de que pudiera decir una palabra..
tocaron la puerta.. Ambos giraron..
Archer frunció el ceño.
—Adelante.
La puerta se abrió.
Era la misma doncella de antes.
Cabeza baja.
Voz cuidadosa.
—Mi señor… la comida está lista.
Eloise parpadeó.
—¿Ya?
La doncella continuó..
—Lord Knapp ha dicho que no es necesario que Lady Eloise baje… que más tarde le enviarán algo de comer.
Silencio.
[Ni siquiera vinieron a ver si ella necesitaba algo]
La puerta se cerró suavemente cuando la doncella se retiró.
Y por un segundo…
Nadie dijo nada.
Eloise bajó la mirada.
Su expresión cambió.
Molestia.
Cansancio.
Y algo más profundo.
—Otra vez… —murmuró.
Archer la miró.
—¿Otra vez?
Ella levantó la vista, claramente irritada.
—Sí.
Se dejó caer un poco sobre la cama, frustrada.
—Tendré que esperar a que las cocineras me traigan comida a escondidas.
Hizo una pequeña pausa.
Y luego añadió, casi como un suspiro..
—Y con el hambre que tengo…
El conde se quedó inmóvil.
—¿Qué?
No fue una pregunta suave.
Fue… incredulidad.
Eloise lo miró, como si fuera algo normal.
—Les doy vestidos… o cosas que no uso.. A cambio, me traen comida.
Silencio.
Archer no respondió de inmediato.
Pero algo en su expresión cambió.
No era enojo.
Era… otra cosa.
Más fría.
Más profunda.
—¿Tu familia no te alimenta lo suficiente?
La pregunta fue baja.
Pero cargada.
Eloise dudó un segundo.
—Me alimentan.. Pero no lo suficiente.
Se encogió levemente de hombros.
Como si no fuera gran cosa.
—Por eso hago eso.
El silencio que siguió fue distinto.
Más pesado.
Porque ahora…
No era solo descuido.
Era negligencia.
Y el conde lo entendió de inmediato.
Sus ojos se oscurecieron ligeramente.
Pero no dijo nada.
No aún.
estoy que me muero de la risa 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
esa no se la separan nadie
chau capa ahora es Chan Chan ....
un vestido
Fueron tan sinceros los 2 en sus votos🤣
El mago se pasó no lo dejo terminar su voto a Leo ya estaba inspirado /Right Bah!//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Left Bah!/
Leo así o más celoso, lo bueno que el mago ya esta acostumbrado a esas escenas de celos 🤭 y lo que dijo que ella es soltera, es para que el conde se case lo más pronto posible 🤭 acoso al mago no le llego la invitación a la boda 🤔😏🤭