Zamira necesitaba trabajo
Franco necesitaba alguien que cuidará de su hijo Mateo de 5 años, mientras él trataba de mantener la cabeza a flote
Ninguno buscaba algo más
Lo que empieza con una relación laboral se convierte en algo más
Franco encuentra en Zamira a la mujer que lo calma
Zamira encuentra en Mateo el hijo que nunca creyó tener y en Franco un amigo
Mateo encuentra en Zamira una mamá que eligió tener
¿Podrá algo separarlos?
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No debía volver
La notificación llegó un martes a las 9 AM.
Sobre blanco, sello del juzgado, firma del juez.
Franco- Orden de alejamiento, 90 días, No puede acercarse a menos de 200 metros de esta casa, de ti, ni de Mateo, Si lo hace, va presa.
Catalina no apeló, Mandó un mensaje seco
_Lo que sembraste, lo cosecharás._
La casa se quedó en silencio por primera vez en meses, Sin visitas supervisadas, sin amenazas, solo Mateo, Franco y Zamira.
Mateo tardó 2 días en volver a reírse a carcajadas.
Zamira tardó 2 días en dejar de revisar que la puerta estuviera con llave, al fin tenían paz con Catalina lejos
Jueves, 6 PM
Franco salió a buscar unos papeles, Mateo se quedó dormido en el sofá, Sonó el timbre,
Zamira abrió sin mirar por la mirilla.
Voz afuera- ¿Zamira?
Zamira- ... - solo se escuchaba su respiración
El hombre en la puerta tenía 30 y tantos, barba mal cuidada, una chaqueta de cuero vieja
Hombre- Soy yo Adrián, No me vas a dejar afuera, ¿no?
Zamira se quedó helada, La sangre se le fue de la cara, Sus dedos se aferraron al marco de la puerta hasta que se le pusieron blancos.
Zamira- Vete
La voz le salió apenas un susurro
Zamira- No tienes nada que hacer aquí.
Adrián- Vengo a hablar, Me enteré que volviste a esta zona, Tengo derecho a saber cómo estás.
Zamira dio un paso atrás, Empezó a temblar, No de frío, de ese temblor que viene cuando el cuerpo recuerda antes que la cabeza.
Zamira- No me toques
Adrián- No te voy a tocar, amor, Solo quiero 5 minutos, quiero verte, abrazarte, anda déjame pasar
Franco llegó justo en ese momento, Vio la puerta entreabierta, vio a Zamira pegada a la pared, y vio al tipo parado ahí con una sonrisa torcida.
Franco- ¿Quién eres tú?
Adrián- Familia, Soy el ex de Zamira, Adrián, mucho gusto, vengo por lo que es mío
Franco no preguntó dos veces, Se puso entre ellos, cerró la puerta de un golpe y le quedó la mano en el marco, frenando la cara de Adrián.
Franco- Si vuelves a cruzar esa puerta, te arrastro yo mismo a la comisaría.
Adrián- Relájate, amigo, solo vine a ver a mi mujer, porque es mía, yo no te la preste
Franco- Ella dijo que te fueras, acaso eres sordo o quieres que te mande a sacar
Adrián se fue riéndose.
Adrián- Nos vemos, Zamira, Sabes que no me quedo con un no, ya pronto nos volveremos a ver primor
La puerta se cerró, Zamira se deslizó al piso, Respiraba rápido, entrecortado, con las manos temblando sobre las rodillas, No lloraba, pero no podía hablar, Franco se arrodilló frente a ella.
Franco- ¿Quién es?, ¿Qué te hizo?
Zamira no contestó, Solo negó con la cabeza, una y otra vez.
Franco- No me importa lo que sea, Pero si ese tipo vuelve, no se va a ir caminando, Y tú no vas a temblar sola otra vez.
Zamira lo miró, Por primera vez desde el incendio, tuvo miedo de algo que no era perder a Mateo, Tenía miedo de que Adrián volviera.
Zamira- No lo dejes entrar.
Franco- No va a entrar
Zamira- por favor
Franco- Ni él, ni nadie que te haga temblar así.
Arriba, Mateo se despertó y bajó a ver qué pasaba, Vio a Zamira en el piso y a Franco frente a ella, protegiéndola, No preguntó nada, Solo se sentó al lado de Zamira y le agarró la mano
Franco no durmió esa noche.
Adrián no era un nombre al azar, lo había escuchado una vez, cuando Zamira tenía fiebre y hablaba dormida:
_“Adrián, no… por favor”_.
A las 7 AM estaba en la computadora.
No hackeó nada, solo buscó.
Adrián Morales, 34 años, denuncia por violencia doméstica, sobreseída.
Domicilio anterior: edificio del incendio. Piso 3.
El mismo edificio donde vivía Zamira, Llamó a un conocido en la fiscalía, le debía un favor.
Franco- Necesito el expediente cerrado de Zamira López, Motivo: agresión
Fiscal- Eso es reservado, Franco
Franco- Tengo a un tipo rondando mi casa, si no sé qué hizo, no puedo protegerla.
Al mediodía tenía el archivo en la mano.
Lo leyó en el estudio, con la puerta cerrada
*Extracto del expediente*:
_Paciente Zamira López, 22 años. Ingreso por emergencia obstétrica. 34 semanas de gestación, feto sin signos vitale, Causa: trauma abdominal contuso._
_Declaración de la paciente: “Me empujó contra la mesa. Me dijo que si no abortaba, me mataba”._
_Denunciado: Adrián Morales. Retiró la denuncia 3 meses después. “Fue un malentendido”._
No había más, Zamira nunca siguió con el caso, Franco cerró el expediente y se quedó mirando la pared, Ahora entendía por qué ella se desarmaba cuando Mateo lloraba, Por qué le cambiaba la venda sin quejarse, Por qué le cantaba bajito cuando creía que nadie la escuchaba.
No era solo cariño de niñera.
Era duelo, Era un hijo que nunca pudo mecer, y otro que se le metió en los brazos sin pedir permiso, Esa tarde Adrián volvió, No a la puerta, Se quedó en la esquina, mirando.
Franco lo vio desde la ventana, Salió solo, sin decirle nada a Zamira, si lo hacía seguro ella lo detenía
Franco- Si te acercas otra vez, te denuncio por hostigamiento y muestro el expediente que un día existió
Adrián- ¿Y qué? Ya salió sobreseído, Zamira es mía, siempre fue mía
Franco- Ya no Y si vuelves, te juro que el sobreseimiento se reabre.
Adrián se fue escupiendo al piso, Franco volvió a la casa, Zamira estaba en la cocina, cortando fruta para Mateo, Las manos no le temblaban.
Franco- Hablé con él
Zamira no levantó la vista
Zamira- No tenías que hacerlo
Franco- Sí tenía, Zamira… yo leí el expediente, lo leí completo Zamira
Ella se quedó quieta, El cuchillo se le resbaló y cayó al mesón con un golpe seco.
Zamira- No debías
Franco- No me arrepiento, Ahora entiendo por qué lo miras a él como si fuera de vidrio, Y por qué no te vas, aunque él te pida que te vayas.
Zamira se sentó en el piso, con la espalda contra la alacena
Zamira- Se llamaba Mateo, Iba a nacer en octubre, Adrián me golpeó porque le dije que no iba a abortar, Cuando desperté, ya no latía.
Franco se sentó a su lado, No la tocó
Franco- Por eso no te fuiste cuando Mateo te gritó.
Zamira- Porque no podía perder a otro Mateo, Aunque no sea mío.
Franco- No lo vas a perder, Ni a él, ni a ti, Si Adrián vuelve, lo paro yo Y si tú quieres irte, te acompaño yo.
Zamira se tapó la cara con las manos, Esta vez sí lloró, Pero no de miedo.
Arriba, Mateo se asomó a la escalera.
Vio a Franco y a Zamira sentados en el piso, callados, cerca, No bajó, Solo volvió a su cuarto y puso el dibujo de “la casa que no se quema” en la puerta de Zamira, para qué ya no tema
Gracias