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Nunca Dejaste De Ser Mía.

Nunca Dejaste De Ser Mía.

Status: En proceso
Genre:Dominación / Embarazada fugitiva / Amante arrepentido
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: clau21

Valeria escapa estando embarazada, en plena noche.
con el siguiente pensamiento
“Si el me encuentra, jamás volveré a ser libre.”

NovelToon tiene autorización de clau21 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

#11

...La línea que ya habían cruzado...

...****************...

Valeria no logró dormir nada en toda la noche.

Cada vez que cerraba los ojos volvía a sentir los labios de Adrián sobre los suyos.

La intensidad de aquel beso.

La manera en que la había sujetado de la cintura.

La forma peligrosa en que la miraba, como si besarla hubiera despertado algo imposible de controlar.

Se giró otra vez sobre la cama soltando un suspiro frustrado.

Aquello era un desastre.

Un completo desastre.

Porque ya no podía fingir que Adrián no le afectaba.

Y eso era exactamente lo que más miedo le daba.

Tomó el celular de la mesa de noche.

Las tres de la mañana.

Perfecto.

Había dormido quizá veinte minutos en total.

Intentó distraerse mirando redes sociales, pero todo terminaba llevándola otra vez a él.

A la lluvia.

A sus manos.

A esa voz grave diciéndole:

“Ahora no voy a poder detenerme.”

El corazón le dio un golpe incómodo.

Porque lo peor era que una parte de ella tampoco quería que se detuviera.

Eso era lo verdaderamente peligroso.

A las siete de la mañana ya estaba despierta y preparándose para ir al trabajo.

Se observó unos segundos frente al espejo.

Tenía ojeras leves y la cabeza llena de pensamientos que definitivamente no debía tener sobre su jefe.

Necesitaba actuar normal.

Como si nada hubiera pasado.

Sí.

Eso haría.

Entraría a la oficina.

Trabajaría.

Lo ignoraría.

Y todo volvería a estar bajo control.

Aunque ni ella misma creyó esa mentira.

Cuando Valeria llegó al edificio De Luca, sintió inmediatamente la tensión dentro de su pecho.

Como si su cuerpo supiera perfectamente que él estaba allí.

Esperándola.

La recepcionista sonrió apenas la vio.

—Buenos días, Valeria.

—Buenos días.

—El señor De Luca preguntó por ti hace veinte minutos.

El corazón de Valeria se aceleró automáticamente.

—¿Hace cuánto llegó?

—Muy temprano.

Claro.

Por supuesto que sí.

Respiró hondo antes de entrar al ascensor.

Intentando convencerse de que podía manejar aquello.

Pero apenas las puertas se abrieron en el último piso, entendió que sería imposible.

Porque Adrián ya estaba observándola.

Desde el fondo del pasillo.

Como si hubiera sabido exactamente cuándo llegaría.

El aire pareció desaparecer inmediatamente.

Valeria intentó mantener el paso firme mientras caminaba hacia su escritorio.

Pero sentir la mirada de Adrián siguiéndola era demasiado.

Gabriel levantó la vista apenas ella se sentó.

Y abrió ligeramente los ojos.

—Oh, definitivamente pasó algo.

Valeria dejó rápidamente su bolso sobre la mesa.

—¿Qué?

—Tú dime.

Gabriel la observó con atención.

—Porque Adrián lleva toda la mañana de peor humor que de costumbre… y tú pareces no haber dormido nada.

El calor subió inmediatamente al rostro de Valeria.

—No pasó nada.

Gabriel soltó una pequeña risa incrédula.

—Claro.

Ella abrió un documento rápidamente solo para evitar seguir hablando.

Pero entonces ocurrió algo peor.

La puerta de la oficina principal se abrió.

Y Adrián salió.

Todo el piso volvió a quedarse en silencio.

Como siempre.

Pero esta vez la tensión era distinta.

Porque Valeria sabía exactamente cómo se sentían sus labios.

Y eso hacía imposible mirarlo de manera normal.

Adrián caminó lentamente hacia ella.

Traje oscuro.

Cabello ligeramente húmedo.

La mirada fija únicamente en ella.

Cuando se detuvo frente a su escritorio, Gabriel prácticamente dejó de respirar.

—A mi oficina.

La voz grave salió tranquila.

Demasiado tranquila.

Valeria se levantó inmediatamente.

Sentía el corazón golpeando demasiado rápido mientras caminaba detrás de Adrián.

La puerta se cerró apenas ambos entraron.

Y el silencio cayó sobre ellos otra vez.

Pesado.

Íntimo.

Peligroso.

Adrián permaneció de espaldas unos segundos.

Como si estuviera intentando controlarse.

Después se giró lentamente hacia ella.

Y la intensidad en sus ojos hizo que el pecho de Valeria se tensara.

—No pude dormir.

La confesión llegó tan de repente que ella abrió ligeramente los ojos.

Adrián caminó lentamente hacia ella.

—Intenté trabajar. Leer informes. Tener reuniones.

Su voz era baja.

Controlada.

Pero debajo había algo oscuro.

Algo mucho más intenso.

—Y aun así seguía pensando en ti.

El corazón de Valeria prácticamente explotó dentro de su pecho.

Porque nadie le había hablado jamás de esa manera.

Con tanta obsesión.

Con tanta necesidad contenida.

Ella tragó saliva lentamente.

—Adrián…

Escuchar su nombre en labios de ella pareció afectarlo de inmediato.

Sus ojos se oscurecieron todavía más.

—Dime que tú sí pudiste dejar de pensar en mí.

Silencio.

Valeria intentó responder.

De verdad lo intentó.

Pero las palabras no salieron.

Porque ambos conocían la verdad.

No había dejado de pensar en él ni un solo segundo.

Adrián se acercó otro paso.

Ahora apenas existían centímetros entre ambos.

La tensión era insoportable.

El perfume oscuro de él la envolvía completamente.

—Eso pensé.

Su voz sonó casi ronca esta vez.

Valeria levantó lentamente la mirada hacia él.

Y cometió otro error.

Porque sostenerle la mirada cuando Adrián estaba así…

era peligrosísimo.

Había hambre en sus ojos.

Obsesión.

Y algo mucho más profundo que simple deseo.

Adrián levantó lentamente una mano.

Sus dedos rozaron apenas la cintura de Valeria.

El contacto fue suave.

Pero el cuerpo entero de ella reaccionó inmediatamente.

La respiración se le cortó.

Y Adrián lo notó.

Claro que lo notó.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

No arrogante.

Peor.

Satisfecha.

Como si disfrutar de las reacciones de ella lo estuviera volviendo loco lentamente.

—¿Sabes qué es lo más peligroso de ti?

Valeria apenas pudo negar suavemente con la cabeza.

Adrián se inclinó lentamente hacia ella.

Lo suficiente para que sus labios quedaran peligrosamente cerca de los suyos.

— Que haces que pierda el control.

El corazón de Valeria golpeó tan fuerte que casi dolió.

Porque Adrián De Luca parecía exactamente el tipo de hombre que jamás perdía el control.

Y aun así…

ella podía sentir cómo estaba rompiéndose poco a poco cerca de ella.

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