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El Hermano De Mi Ex

El Hermano De Mi Ex

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Venganza / Amor prohibido
Popularitas:8.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Daniela lo tiene todo: belleza, carisma y un futuro brillante como la mejor estudiante de su clase. Pero la perfección es una fachada frágil. Cuando un secreto familiar sale a la luz, el mundo que conocía se desmorona, dejándola atrapada en una red de mentiras y una traición devastadora de la persona que más amaba. Frente a un destino que ya no reconoce, Daniela deberá tomar una decisión radical: aceptar la derrota o transformarse en alguien que nadie esperaba.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XIX La osadía de Diego

Los ojos oscuros de Leonardo descendieron de forma inevitable hacia los labios entreabiertos de Daniela, desafiantes y encendidos por la indignación. La cercanía era tan extrema que ella podía sentir el calor abrasador de su torso desnudo presionando contra el suyo, una barrera de pura masculinidad que la dejaba sin escapatoria.

—Pruébame, doctora —desafió él en un susurro peligrosamente bajo—. Grita. Estoy deseando tener la excusa perfecta para cerrarte la boca.

—No te tengo miedo, Sterling —replicó Daniela, aunque la velocidad con la que su pulso golpeaba contra la base de su cuello la delataba por completo.

Leonardo no esperó un segundo más. Cortó la distancia que los separaba y unió sus labios con los de ella en un beso que empezó como un castigo arrogante, pero que en un parpadeo se transformó en pura necesidad contenida. Daniela ahogó un gemido de sorpresa contra su boca. Intentó mantener las manos firmes sobre los hombros de él para empujarlo, pero el toque ardiente de Leonardo, la forma posesiva en la que su lengua reclamaba la de ella y la intensidad con la que la sujetaba contra el colchón la hicieron flaquear de inmediato. Sus dedos, traicionando su fuerza de voluntad, se enterraron en el cabello de su esposo, respondiendo al beso con una pasión tan desbocada que dejó a Leonardo sin aliento.

El mundo exterior se redujo a ese espacio, a la urgencia de sus cuerpos reconociéndose bajo la luz de la mañana, devorándose con la furia de quienes se odian y se desean con la misma intensidad. Leonardo deslizó una de sus manos por el costado de la pijama de seda de Daniela, subiendo por su cintura, arrancándole un suspiro profundo que él saboreó directamente de sus labios. Estaban a punto de cruzar la línea que ambos habían jurado no tocar.

Bzzzz... Bzzzz... Bzzzz...

El violento y rítmico vibrar de un teléfono celular sobre la mesa de noche de Daniela cortó el aire como un latigazo, rompiendo el hechizo de golpe.

Daniela abrió los ojos de par en par, recuperando la lucidez como si la hubieran despertado con un balde de agua fría. Desvió la mirada hacia la pantalla iluminada del teléfono, que no dejaba de moverse sobre la madera. Leonardo se congeló sobre ella, con la respiración entrecortada y los ojos nublados por el deseo interrumpido, apretando la mandíbula con una furia evidente ante la inoportuna interrupción.

—Tengo... tengo que contestar —consiguió decir Daniela, con la voz notablemente agitada y el pecho subiendo y bajando con violencia.

Leonardo exhaló un gruñido de profunda frustración. Se apartó de ella con un movimiento brusco, sentándose en el borde de la cama y dándole la espalda mientras intentaba recuperar el control de sus propios sentidos, furioso consigo mismo por haber perdido la cabeza de esa manera tan fácil.

Daniela se incorporó rápidamente, desarrugándose la pijama con manos temblorosas, y estiró el brazo para alcanzar el dispositivo. Al mirar la pantalla, el color desapareció por completo de su rostro, transformando la tensión del beso en un frío presentimiento.

Al mirar la pantalla, el nombre de Diego parpadeaba con una insistencia casi violenta. Daniela se quedó paralizada con el dispositivo en la mano; el aire en la suite principal pareció congelarse de golpe.

Leonardo, que seguía intentando regular su respiración en el borde de la cama, notó la repentina rigidez de su esposa y el titubeo al no presionar el botón de aceptar. Con la agilidad de un empresario notó la inseguridad de su esposa para contestar, se giró abruptamente, estiró el brazo y, con un movimiento firme y limpio, le arrebató el teléfono de las manos antes de que ella pudiera reaccionar.

—¡Leonardo, no! —alcanzó a susurrar Daniela, intentando recuperar el aparato, pero él ya había deslizado el dedo por la pantalla, activando el altavoz con una sonrisa gélida y letal en sus labios.

—¡Daniela! ¡Hasta que por fin te dignas a atender, maldita sea! —la voz de Diego brotó del altavoz, distorsionada por una mezcla de alcohol de la noche anterior, desesperación y un orgullo completamente hecho pedazos—. Estuve sin dormir toda la noche pensando en la ridiculez que hiciste. ¿Te volviste loca? ¿Casarte con Leonardo? ¡Es un psicópata, Daniela! No sabes en el nido de víboras en el que te metiste.

Leonardo se llevó un dedo a los labios, ordenándole a Daniela un silencio absoluto con una mirada que prometía fuego. Ella guardó silencio, petrificada, mientras escuchaba a su exnovio desmoronarse en su propio delirio.

—Escúchame bien —continuó Diego, atropellando las palabras, convencido de que al otro lado de la línea solo estaba la mujer a la que tantas veces había manipulado—. Sé que hiciste todo este teatro para vengarte de mí y de Amanda, para llamar mi atención, y admito que me dolió. Pero ya estuvo bueno del jueguito. Estoy dispuesto a perdonarte esta locura y a dejar el pasado atrás si dejas a ese infeliz. Divórciate de Leonardo ahora mismo, hoy mismo, y te juro que busco la forma de arreglar lo nuestro, aunque tengamos que irnos de la ciudad. Pero salte de esa casa ya.

Leonardo soltó una carcajada ronca, baja y profundamente malévola que resonó en toda la habitación, cortando el monólogo de Diego como un hachazo.

Al otro lado de la línea, el silencio de Diego fue instantáneo y cargado de un pánico absoluto. El sonido de su propia respiración agitada delató el terror de reconocer la risa de su hermano.

—¿S-Leonardo? —balbuceó Diego, con la voz perdiendo toda la falsa valentía que había mostrado hace un segundo.

—Vaya, hermanito... No sabía que además de parásito y trepador, también habías resultado ser un completo comediante —soltó Leonardo, pegándose el teléfono a la boca, con un tono de voz gélido que hizo que a Daniela se le erizara la piel—. ¿De verdad tienes la maldita osadía de llamar a mi esposa a primera hora de la mañana para ofrecerle tus "sobras" y tu "perdón"?

—Leonardo, esto no es contigo, déjame hablar con Daniela...

—¡Conmigo es todo lo que tenga que ver con ella! —rugió Leonardo, dejando caer toda la furia que había acumulado desde la noche anterior—. Te lo advertí en la terraza y parece que tu cerebro de mosquito no lo procesó: Daniela es mi esposa. Duerme en mi cama, lleva mi apellido y le pertenece a este Sterling. No hay divorcio, no hay escape, y mucho menos hay un futuro donde ella vuelva a mirar a un infeliz tan de quinta como tú.

Leonardo se levantó de la cama, paseándose por la suite como un león enjaulado, mientras Daniela lo observaba con el corazón desbocado, atrapada entre el impacto de sus palabras y la posesividad implacable de su esposo.

—Y escúchame bien, Spencer, porque no te lo voy a volver a repetir —sentenció Leonardo, bajando la voz a un susurro que destilaba pura promesa de destrucción—. Si vuelves a marcar este número, si vuelves a pronunciar el nombre de mi mujer, o si se te ocurre la brillante idea de cruzarte en su camino, me voy a encargar personalmente de que Benjamín Talavera se entere de cada uno de tus sucios secretos financieros. Te voy a arrancar el estilo de vida que tanto te costó conseguir vendiendo tu dignidad, y te voy a dejar en la calle, mendigando. ¿Te quedó claro, o quieres que vaya a tu oficina a explicártelo de la misma forma que te lo expliqué en la terraza?

Al otro lado de la línea solo se escuchó un suspiro ahogado y el sonido sordo de la llamada finalizada. Diego había colgado, aterrorizado.

Leonardo arrojó el teléfono sobre la cama con desprecio y fijó sus ojos inyectados en rabia sobre Daniela. La farsa del matrimonio perfecto seguía en pie ante el mundo, pero dentro de esa habitación, la guerra familiar acababa de volverse personal, y Leonardo Sterling no iba a dejar prisioneros.

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Cliente anónimo
Bueno Leonardo tú venganza será tú castigo porqué ya estás enamorado de Daniela
Cliente anónimo
Vaya familia que te gastas Daniela pero eres inteligente y independiente
Cliente anónimo
Bueno seguimos leyendo pero ya tengo un nudo en el estómago
Cliente anónimo
Se ve interesante la historia
Cliente anónimo
Leonardo y Diego deben estar en complicidad 🤔
Cliente anónimo
Espero qué esta historia sea tan buena como todas las qué he leído de está autora y por supuesto qué Daniela sea una mujer empoderada y no se dejé humillar
Mami Voss
novela con fin tonto para que escriben sino terminan
Miriam Colín
Los dos son tal para cuál, solo los mueve la envidia por eso terminaron juntos.
Elizabeth Yepez
no entiendo si Diego amaba a Daniela por qué la cambio por la inútil, ahora se da cuenta que no debería haberla dejado
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Noooo que no les pase nada y descubran quien es el maldito loco que los está atacando 😡😡😡
Miriam Colín: No puede ser que Leonardo tenga un enemigo muy poderoso.
total 1 replies
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Loca solo fuiste una idiota útil en las manos de ese tonto pero a hora no son nada 😡
Nancy romero
excelente
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Por fin bajaron la guardia esos dos, espero que su relación se fortalezca y vayan a la batalla juntos por qué unidos todo es más fácil 🥰
Miriam Colín
Espero que aprendan amarse de verdad y luchen juntos contra todos.
Miriam Colín
Que Leonardo la proteja a pesar de su venganza del desgraciado de su padre.
Miriam Colín
Eso se llama karma zorra y muy pronto tu querido papá todo el mal que a hecho.
Miriam Colín
Qué poca abuela de ese desgraciado amenazar a su propia hija, por las venas en lugar de sangre le corré veneno.
Elizabeth Yepez
se ira a desangrar por el sexo
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Gran sorpresa se va llevar Leonardo cuando sienta que es la primera vez de ella 🥰 ya que ha pensado lo peor por sus celos 🤗
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Son grandes palabras 🥰
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