A Marisela no solo le arrebataron su libertad, acusándola de un crimen que no cometió; sino también a sus dos pequeños hijos, sus más grandes amores.
Tras tres años encerrada en prisión con una condena perpetua, un terremoto le da una oportunidad de escapar.
Ahora buscará encontrar justicia y sobre todo recuperar a sus hijos, en otro país, con una nueva identidad y un nuevo rostro, convertida en la esposa del cuñado de su ex.
¿Los culpables podrán salir ilesos ante la furia de una madre?
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6. Son niños
Fabricio baja de su automóvil, una vez que su padre lo ha llamado para pedirle que se encargue de un negocio en Nueva York, ahora que sabe que está por viajar porque abrirá una sucursal en los Estados Unidos.
Cuando ingresa al gran salón de la mansión, escucha cómo un niño baja velozmente por las escaleras y se lanza a sus brazos.
- “¿Ahora sí me vas a llevar en tu auto, tío?”, preguntó Liam.
- “Tendrá que ser otro día, campeón”, respondió Fabricio.
- “Vamos, tío, por favor, ¿sí? Ni papá ni mamá saben jugar”, replicó el pequeño, haciendo un puchero.
- “Yo también quiero ir”, dijo Kimmy con voz más fina, jalando el pantalón de Fabricio y mirándolo con ternura. Él sonríe y levanta a la pequeña con el otro brazo libre.
- “No sé qué hacer con ustedes. Puedo ser firme en las juntas más exigentes, pero con ustedes no me puedo resistir. Hablo con el abuelo y les doy una vuelta”, expresó Fabricio.
- “¡Sí!”, exclamaron emocionados los pequeños.
- “¿Qué creen que están haciendo? Ustedes son unos D'Angelo, no monos en un circo. Vayan a hacer sus tareas, aprendan a ser excelentes”, regañó Sergio desde su silla de ruedas, empujada por su asistente.
Los niños guardaron silencio y corrieron rápidamente del lugar.
- “Tienen seis y cuatro años, no universitarios. Déjalos respirar, padre”, dijo Fabricio.
- “Mis nietos no son niños comunes, son unos D'Angelo y desde pequeños deben aspirar a la excelencia. ¿Desde cuándo eres abogado de los infantes? Eres el único que los malcría”, cuestionó Sergio.
- “Son niños, sin importar el apellido que lleven. Tu imperio no se va a caer porque ellos rían. Y no digo que Thiago haga un mal trabajo, supongo que debe ser así porque nunca está en casa. Además tiene a Elizabeth pegada a él, que casi no ve a sus hijos. De verdad actúa muy diferente a cómo era antes de ese viaje a la India en su juventud, antes de regresar para enamorarse de Thiago”, aseveró Fabricio.
- “Tu hermana y tu cuñado crían a mis nietos como yo quiero”, dijo Sergio.
- “Como robots”, replicó Fabricio.
- “Al menos ellos me han dado nietos. Tú ya deberías pensar en darme uno, uno que sí lleve desde el inicio el apellido D'Angelo”, comentó Sergio.
- “Liam y Kimmy son los únicos nietos que tendrás, no los esperes de mí. Y aun si en el remoto caso los tuviera, lo que menos haría sería criarlos a tu modo”, manifestó Fabricio.
- “Contigo es imposible. Mejor hablemos de tu viaje a Nueva York; espero que ahí conozcas a una mujer interesante y te haga cambiar de opinión”, dijo Sergio.
- “Si algún día me caso, será porque me daría más poder. Admito que en eso me parezco a ti, no creo en sentimentalismos baratos. Dame el plan de negocio y discutamos cómo ayudarte; no puedo tardar, tengo un paseo con dos pequeños”, manifestó Fabricio.
- “Solo asegúrate de que cuando busques una esposa, sea alguien que pueda darte hijos fácilmente. Tu hermana sufrió mucho para quedar embarazada”, dijo Sergio.
- “Hubiera querido verla embarazada, pero se fue tan lejos a tener a sus hijos que hemos perdido tiempo valioso”, expresó Fabricio revisando el plan de negocios.
- “Mis nietos ya están acá y es lo único que importa”, comentó Sergio.
Fabricio ya no dijo nada. Revisó, hizo algunos ajustes y luego fue por los niños, quienes lo quieren mucho porque es el único con quien se sienten niños y no temen equivocarse, aunque hayan escuchado decir que es más frío que un témpano de hielo.