Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
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Plan descubierto
Connie caminaba inestable por el pasillo rumbo al tocador.
Pero Erick ya la había visto, un atisbo de triunfo brilló en sus ojos, esperó hasta que se despejara un poco el pasillo, Brenda se le acercó dándole la tarjeta de la habitación.
Kellen caminaba de regreso por el pasillo pues había ido al tocador de caballeros, su camisa blanca le había caído un poco de vino que un descuidado mesero se le había resbalado.
Conny no se sentía cómoda, los mareos y la vista nublada y con un calor sofocante. estaba asfixiándose. Se recargó en la pared.
Por otro lado Kellen miró a Erick buscando a alguien, no lo había reconocido y era mejor pero al darse la vuelta miró hacia la chica cerrando los ojos echándose aire y con la respiración agitada, por instinto se acercó pero ver a Erick acercándose por otro lado, la empujó a un cuarto que seguramente era para el personal de servicio.
— Te drogaron niña. - susurró sosteniéndola con un brazo.
Tomó su teléfono informadole a Cyrus lo que estaba pasando con la chica, y pedirle que despejara una salida. Pero la respuesta del ruso lo hizo arrugar el semblante.
— ¿Qué estás diciendo? - se extrañó de la respuesta del Cyrus.
— Que está invadido de prensa y hay personas que parece que esperan una señal, no hay espacio para salir por aquí.
— Entonces esto no es…
—No es incidente, está todo absolutamente planeado. - contestó mientras ideaba por dónde podía sacarlos tecleando su teléfono.
Kellen escuchó voces, se pegó a la espalda para escuchar.
— Erick, estás seguro que venía hacia acá. - cuestionó la voz de una mujer. Pero había pronunciado el nombre de su sobrino.
— ¡Infeliz! - susurró su tío.
La puerta de salida de emergencia del baño de damas, te llevará directamente a la salida, ahí tendré tu auto listo. - le indicó tecleando en su teléfono a una velocidad increíble.
Kellen no dudó en ir hasta donde le indicó el ruso, vio a dos de sus hombres saliendo del área le habían despejado la gente. Tuvo que cargarla hasta que salió apesar de la inestabilidad de las manos queriendo desnudarse.
La subió al auto. Mientras él con otra mano tenía el teléfono.
— Busca las grabaciones desde el inicio y me las llevas a la mansión. Y dime cómo puedo ayudarle aliviar ese problema.
— ¿Aparte de lo que ya sabes?
— Por supuesto no puedo hacerle eso. Aunque las manos de ella se deslizaban sobre su pierna haciendo a Kellen gruñir.
— Niña no hagas eso. - intentó esquivar sus labios en su cuello.
— Ayúdame siento deseos y me quemo por dentro.
Kellen tragó fuerte.
Las manos de Conny no tenían control, tanto se tocaba ella provocándolo, como lo tocaba a él mismo.
Por favor ayúdame. - replicó pidiendo desesperadamente ayuda.
Le faltaba aún una hora más o menos para llegar hasta su mansión y no la llevaría a ningún hotel, era una chica que no merecía que la gente la señalara.
— ¿No te gusto?
— eres una hermosura niña, claro que me gustas.
— Entonces ayúdame, se bajó los tirantes del vestido bajándolo hasta la cintura dejando a la vista sus pequeñas montañas.
Kellen tuvo que desviar la mirada su autocontrol estaba flaqueando.
La chica empezó a sudar. Trataba de respirar pero le estaba costando. Se quitó el cinturón de seguridad, haciendo que Kellen frenara un poco, pero en ese momento Conny se empujó hacia él, besándolo frenéticamente.
— No es el lugar niña! - gruñó al sentir la mano de Conny tocando su polla. Prácticamente estaba encima de él.
De pronto se orilló se quitó la seguridad.
La chica no paraba besándolo provocándolo.
— Está bien. - dijo sobre sus labios, dejando claro que ya había perdido su control. La llevó hasta él haciéndola que lo montara mientras se desvivía por su cuello sus labios.
La erección empujaba los glúteos de la chica mientras se removía para sentir un poco de alivio.
La despojó del corto vestido dejándole en bragas su sostén ya había desaparecido en la parte trasera, las bragas fueron arrancadas sin cuidado alguno. Finalmente la sentó sobre su polla deslizándola despacio hasta que sintió atravesando una barrera.
Conny soltó un pequeño quejido pero siguió moviéndose, tomando un ritmo lento, suave, unos segundos para enseguida sentir los embates que la hicieron perder el control tanto como a Kellen.
DE MADRUGADA
Conny despertó mirando su alrededor, todo era desconocido. ¿Donde se encontraba que sucedió? Se preguntó al tiempo que volteó a su lado mirando quién estaba en la cama.
Tapó su boca para ahogar un grito.
Pero lo peor fue cuando intentó moverse para levantarse he irse, el dolor en su entrepierna la hizo quejarse.
— Ya despertaste niña. - le dijo el hombre con el que compartía la cama.
— Yo…¿que me hiciste?
— De verdad no recuerdas nada. - sonrió enderezándose un poco.
Conny de pronto empezó a recordar imágenes, ella lanzándose sobre el hombre pidiéndole que le hiciera el amor, recordó también como lo besaba incluso el se negaba en algunos agarrones que ella le lanzaba sobre sus…las imágenes empezaron a llegar como cubos de hielo sobre su cabeza.
Conny se cubrió el rostro avergonzada.
— Te drogaron. - lanzó dicha palabra mirándola a los ojos, un afrodisíaco más una droga que te hizo perder la cabeza. Te desestabilizaste, te encontré en el camino al tocador de mujeres.
— Pero no recuerdo haber tomado nada solamente agua embotellada.
— Mi amigo traerá los videos viene en camino lo sabremos en un rato.
— Tú y yo…
— me
— Escúchame, la cantidad que te dieron era peligrosa, podías sufrir un paro cardíaco por lo mínimo.
— Y quien eres por lo menos debería saber. - murmuró, se sentía avergonzada, ni siquiera podía mirarlo.
— Lo sabrás en un momento.
Unos golpes en la puerta la hicieron cubrirse hasta la cabeza con las sábanas. Kellen sonrió, era Cyrus con una laptop abierta, se la entregó junto con una bolsa de ropa que había encargado para ella.
Se sentó a su lado.
— ¿Estás lista para ver quién lo hizo y cómo?
Ella solo asintió, se sentía más mal que al principio, tenía una leve sospecha.
Ahí estaba todo fue una trampa exclusivamente para ella, las lágrimas empañaron sus ojos. Pero Kellen la apoyó en su pecho, de nuevo sintió esa sensación de protección.
— Ellos son mis padres. - sonrió sarcásticamente. El es un desgraciado es mi ex. Malditos. - dijo en un sollozo.
— Cásate conmigo.
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