Ella reencarna el personaje de una novela que leyó y decide cambiar su destino haciendo un pacto con él temible duque..
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Despertar 1
No sabe cuanto tiempo paso.. pero.. primero llegaron los sonidos.
Lejanos.
Difusos.
Como si atravesaran agua espesa.
Voces… pasos… el leve crujir de algo que no lograba identificar.
Pero su cuerpo… no respondía.
Pesado.
Increíblemente pesado.
Como si cada músculo estuviera hecho de plomo.
Intentó moverse.
Nada.
Intentó abrir los ojos.
Nada.
[¿…sigo viva?]
El pensamiento apareció torpe, arrastrándose entre la niebla.
[creí que… iba a morir comprando papitas en la noche… qué final tan ridículo…]
Quiso reírse.
No pudo.
Poco a poco, la sensación regresó.
Primero en los dedos.
Luego en los brazos.
Después en el rostro.
Un leve cosquilleo… incómodo, pero real.
Respiró más profundo.
Y finalmente… sus ojos se abrieron.
La luz la obligó a entrecerrarlos al instante.
No era la luz blanca de un hospital.
Era cálida.
Suave.
Dorada.
Parpadeó varias veces hasta que su visión se aclaró.
Y entonces…
Se quedó completamente inmóvil.
[…¿qué…?]
No estaba en un hospital.
No había máquinas.
Ni cables.
Ni paredes blancas.
Tampoco estaba en su pequeño departamento.
No había su mesa desordenada.
Ni su sillón.
Ni su cocina diminuta.
En su lugar…
Había lujo.
Un techo alto con molduras elegantes.
Cortinas pesadas de tela gruesa.
Muebles antiguos, finamente tallados.
Una cama enorme, con dosel y telas que caían como en las películas de época.
[…esto no… esto no es real… ¿Qué esta pasando?]
Se incorporó lentamente.
El mundo le dio vueltas.
—Ugh…
[estoy mareada.. o este lugar se mueve]
Llevó una mano a su cabeza.
[bien… tranquila… tal vez es un hospital caro… MUY caro…]
Pero incluso ese pensamiento se desmoronó al mirar mejor.
Demasiado… antiguo.
Demasiado… perfecto.
Se sentó en el borde de la cama, respirando hondo.
Su corazón empezó a latir más rápido.
[esto no tiene sentido… nada de esto tiene sentido.. ¿Dónde estoy?]
Miró sus manos.
Y entonces…
Se congeló.
[…no… ¿Qué me paso? ¿Quién soy?]
No eran sus manos.
Eran más finas.
Más largas.
Más pálidas.
Sin callos. Sin marcas.
Perfectas.
Giró las muñecas.
Observó sus dedos.
[no… no, no, no… ¿y mi cicatriz? ¿Por qué mi piel es tan blanca?]
Se puso de pie de golpe.
Mala idea.
[dioses.. casi caigo al suelo.. espera.. ¿estoy mas alta?]
El mareo regresó con fuerza.
Se tambaleó, pero logró sostenerse de una mesa cercana.
Respiró agitadamente.
[esto es un sueño… esto es un sueño…]
Caminó, casi arrastrándose, hasta un espejo grande apoyado en la pared.
Tardó unos segundos en reunir valor.
[bien… mírate… y despiertas… seguro despiertas…]
Alzó la vista.
Y el mundo… volvió a romperse.
La persona en el espejo no era ella.
Era… alguien más.
Alta.
Delgada.
De piel blanca, casi traslúcida.
Su cabello… largo, liso, cayendo como una cascada dorada hasta más abajo de su pecho.
Rubio.
Perfectamente rubio.
Sus ojos se abrieron de par en par.
[…no lo puedo creer…]
Se tocó el rostro.
El reflejo hizo lo mismo.
Sus labios temblaron.
[¿quién… soy…?]
Un escalofrío recorrió su espalda.
Y una idea… lenta, peligrosa… comenzó a formarse.
[…no… no puede ser… no creo.. no.. no..]
Pero en el fondo…
Ya lo sabía.
Nada de esto… era normal.
Y definitivamente…
Nada de esto… era su vida.