Soy todo un caso, lo sé pero no la he tenido fácil desde que me casé… hace tres años cuando cumplí 18 años mi sueño se hizo realidad, al casarme con Bruce Connor el hombre más guapo y CEO de una de las empresas más importantes del país. Nuestros abuelos compartieron sus deseos de que nuestra familia tuviera ese vínculo que ellos añoraban, unirnos en matrimonio… Gran error por mi, mi vida se convirtió en una pesadilla cuando llegué a la familia, me convertí en la chacha, cocinera limpiadora, de todo tenía que hacer, y lo más irónico que mi flamante esposo jamás ha estado para mí, será porque el siempre ha estado enamorado de la mujer que su madre siempre desearon como esposa para el. Por venganza me han hecho pasar por toda clase de humillaciones. Pero ya me cansé, jamás mi querido esposo se fijara en mí, así que tengo un plan…, y es hacerlos pagar lo que me han hecho sentir. …. Que será?
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Más hechos menos palabras
DELEGACIÓN.
Stella Hinojosa acompañada por su esposo Jacob, fueron a rendir su declaración, ya habían pasado cuatro años desde el acoso, y el abuso. Pero con la diferencia que en esta ocasión no estaban solos como en aquel entonces.
Jacob ya había rendido declaración hacia poco más de cuatro años. No se había echo justicia, apesar de que el maldito lo obligó a ver como la abusaba.
Ethan tomaba nota, preguntando cuántos hombres y nombres estaban a cargo en aquel entonces. Uno de los hombres que aún quedaba, no lo quedó otra que confesar.
La declaración fue archivada y liberada para empezar con la investigación, pero Ethan ya tenía la mayor cantidad de pruebas.
Ethan miró las lagrimas de la mujer, y le aseguró que recibiría justicia. Stella por primera vez desde ese fatídico día sintió confianza, había algo en el hombre que le daba seguridad.
POR OTRO LADO
Bruce mandó instalar los equipos de seguridad, cámaras en todas sus propiedades, excepto en la mansión donde vivía su madre con su hija y Judith. Pues ya había uno que. Igualmente se hizo en la mansión de la Baronesa.
Si no es necesario no salgas de casa. - activa todas las alarmas de seguridad y no le abras a nadie aún si es un conocido. - pidió y ella no entendió a qué se refería.
Bruce tuvo que explicarle, también como activarse y desactivarlas, pero la cercanía de cada uno tenía respirando agitadamente a Mayte ya que Bruce la tocaba a propósito en cada ocasión que la tenía cerca. Hasta que al tenerla demasiado cerca la recargó en una ventana.
— Ardo en deseos por ti mi bella muñeca, necesito hacerte mía no sabes los sueños que tengo contigo.
Mayte levantó ambas cejas, quedando sin respuestas, ni fuerzas para moverse, mientras que Bruce sonrió divertido al ver su nerviosismo.
— Muñeca un día tendré que hacerte el amor. - le dijo pegado a ella al oído. No téngas miedo, te recompensaré en cada rincón de tu piel. Mayte se ponía más nerviosa con cada detalle que le nombraba que le haría.
Pero porque tenía miedo, se preguntaba, si ella se había puesto furiosa por no haberla tocado,¿y ahora que le pasaba? suspiró susurrándole en el oído.
— Más echos y menos palabras. - declaró sorprendiendo al millonario, quien soltó una carcajada que no pudo detener.
La besó en los labios, un instante hasta que empezó a profundizar con hambre, con pasión, impulsándola abrir la boca, al mismo tiempo introduciéndole su lengua.
Mayte sintió el empuje de un ponente y duro mástil en su abdomen, haciéndola removerse al saber que era, mientras que Bruce refregaba con más ímpetu. Ambos se dieron cuenta que no había vuelta atrás, sus cuerpos respondían.
— Venim…
— Por Dios.
Pamela y la abuela entraron de imprevisto hasta el lugar cerrado en plena acalorada escena frenando al darse cuenta de la infortunada interrupción.
— Natasha, no tenía palabras, pues sabía de antemano que habían interrumpido, algo íntimo que estaba apunto de suceder.
— ¡Yo no vi nada! - juro que nada, - se hizo la desentendida Pamela, que no aguantaba la risa.
Mayte rápidamente, sacudió y bajó su falda, alisando su despeinada cabeza, con el rostro más rojo que un jitomate.
Mientras que la erección de Bruce demostraba lo candente del acto que estuvo a punto de realizarse si no hubieran interrumpido.
— Bueno…la próxima vez lo tendré en cuenta, - tocar antes de entrar. - dijo la abuela avergonzada. - lo siento.
Bruce besó la frente de Mayte despidiéndose, tenía que ir con Barry que pidió verlo algo había sucedido.
— De verdad lo siento May. - pidió disculpas Pamela.
— Eso es tener mala suerte.
— Ya cállate Pamela. - se echaron a reír.
Natasha se disculpó cuando le avisó su mayordomo, que había un mensaje con urgencia.
OFICINA DE LA EMPRESA
Bruce acudió al llamado de su amigo Barry. Al que vio ser acompañado por Ethan Bremont.
— ¿Pasa algo?
Alguien intentó llegar a la pareja Hinojosa. - descubrió el detective. Ethan.
— ¡Antón!
— No sabemos con exactitud. - intentaron entrar al habitación donde los instalamos. - los guardaespaldas evitaron seguramente una desgracia. - los dejamos en otro hotel, la mujer está muy nerviosa.
Pero lo que no entiendo. - ¿es como se dió cuenta?
— Confirmamos que estamos siendo vigilados también. - declaró Barry secundando Ethan con un asentamiento de cabeza.
— Cuídate Bruce qué no se den cuenta que estás viéndote con tu esposa.
— Cierta mente. - eso los pondría en sobre aviso, y perderíamos lo que hemos avanzado.
— Dos semanas más, para la presentación de y la sorpresa que les tengo preparada. - añadió Bruce ante los presentes.
OFICINA DE ANTÓN
— Dos semanas faltan para la celebración. - confirmó Antón con una sonrisa. - lo que me está causando estrés es saber que volvió aparecer Stella. - dijo ante Miguel su asistente, que fue obvia su reacción.
—Stella la mujer de….
— Si ella misma.
— ¿Y como te diste cuenta?
— Tengo gente investigando. - ayer mandé a alguien a visitarlos.
— ¿Volviste hacerles algo?
— Aún no, porque no sé qué hacen de nuevo en la ciudad, - no creo que intenten hacer una estupidez en mi contra.
Miguel inhaló negativamente.
— ¿Qué? - ¿ya no estás conmigo? - ¿me estás dando la espalda?
— No pienso discutir contigo. - simplemente se dió la vuelta, afuera el aire frío de la ciudad cortaba la piel después del calor de la empresa.
Pensó un momento antes de entrar a su automóvil, en la locuras que Antón seguía haciendo como si alguna vez el karma no lo fuese alcanzar. Estaba haciendo exactamente las mismas estupideces que había hecho su padre.
Miguel sabía lo que nunca le revelaría, su cabeza se volvió pesada, no sabía a dónde iba, su pensamiento volvió al lecho de su madre confesándose que era hijo de David Palace, hermano de Antón, esas palabras lo habían golpeado como una marea helada.
Su madre había sido violada por David Palace y el era el producto de ese abuso.
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