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La Promesa Del Brujo

La Promesa Del Brujo

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Reencarnación(época moderna) / Pareja destinada / Brujas / Amor en la guerra / Familias enemistadas / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Estefaniavv

Ella no recuerda nada. Él no puede olvidar. Atados por una maldición que los obliga a renacer para perderse, Rose y Dagmar se encuentran de nuevo en el siglo XXI. Él es un brujo que desafía las leyes de la magia; ella, una estudiante de arte que ignora su pasado real. ¿Podrá esta vez, Dagmar cambiar el destino?

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Capítulo 22: Infancia

—Vuelve a repetir eso y eres hombre muerto —susurró Dagmar, su voz cargada de una amenaza real—. No es una "belleza angelical". Es mi vida entera.

Thomas levantó las manos en señal de rendición, aunque no parecía asustado, sino divertido.

—Ya, ya... calma. Siempre tan delicado con tus tesoros. Suéltame, que no he venido a robarte la novia.

Dagmar lo soltó bruscamente.

—¿A qué viniste? —preguntó de nuevo.

La expresión de Thomas cambió, volviéndose sombría por primera vez.

—No sé si quiero algo específico. Solo sé que llevo una semana soñando contigo. Sueño que luchamos hombro con hombro en una batalla a muerte. En cada sueño el final cambia, pero en todos tú falleces, Dagmar. Estoy harto de no dormir y de sentir el sabor de la sangre en mi boca cada mañana. Vine a ver qué demonios estás tramando.

Dagmar guardó silencio, procesando la información. Los Fitzgerald siempre habían tenido el don de la premonición, aunque a menudo era una carga más que un regalo.

—¿Nuestros padres saben que estás aquí?

—¿Por qué les diría? Sabes que corté relación con ellos hace años. Son unos fanáticos.

—Quizás ya descubrieron que tú... —Dagmar dejó la frase en el aire.

—No lo menciones en voz alta —lo interrumpió Thomas con urgencia—. No quiero que ni por casualidad se enteren de mi progreso. Prefiero que me sigan creyendo el "hijo defectuoso". Por eso vine, y honestamente, pienso quedarme unos días. Cuando mis visiones golpean como cachetadas, he aprendido a no ignorarlas.

Dagmar lo observó largamente, buscando cualquier rastro de traición.

—¿Puedo confiar en ti, Thomas?

—¿De verdad me haces esa pregunta después de todo lo que pasamos de niños? —Thomas se puso serio—. Sabes que eres más padre y madre para mí que los engendros que nos dieron la vida.

—Está bien —cedió Dagmar—. Solo una regla: no la molestes. Es mía. Es mi esposa.

Thomas abrió los ojos de par en par.

—¿En serio te casaste y no me invitaste? ¡Vaya hermano que tengo!

—La ceremonia formal será pronto... en cuanto terminemos con el Orden y tus visiones dejen de matarme.

Decidí que ya había escuchado suficiente. Carraspeé con fuerza desde el balcón y bajé las escaleras con toda la dignidad que pude reunir. Dagmar me miró con reproche, pero Thomas me recibió con una inclinación de cabeza.

—Rose —dijo Dagmar, suspirando—, te presento a mi hermano menor, Thomas. Thomas, ella es Rose, tu cuñada.

—Un placer —dije, ofreciendo mi mano—. Me alegra saber que Dagmar tuvo una infancia compartida. Me contenta conocerte, Thomas.

Thomas tomó mi mano y, para mi sorpresa, no la besó, sino que la sostuvo un momento, cerrando los ojos.

—El gusto es mío, Rose. Has logrado algo que creí imposible: has hecho desaparecer esa mirada hueca y muerta que mi hermano siempre tuvo. Durante años, sentí que le faltaba el alma. Ahora que te veo, entiendo que su alma siempre estuvo contigo.

Me conmovieron sus palabras. Miré a Dagmar, quien desvió la mirada, visiblemente afectado por la sinceridad de su hermano.

—Yo también lo amo mucho —respondí—. ¿Te llevamos a tu habitación para que descanses? Pareces agotado.

—Sería estupendo. Llevo viajando mucho tiempo sin parar.

—¿De dónde vienes, si se puede saber? —pregunté mientras empezábamos a caminar hacia la zona de invitados.

—De Australia, y antes de eso, de África —respondió Thomas, observando con curiosidad las armaduras del pasillo.

—Vaya... creo que sí necesitas dormir un siglo —comenté.

Dagmar lo miró con sospecha.

—¿Qué hacías allá? Tú no eres precisamente un senderista, Thomas. Siempre odiaste el campo.

Thomas soltó una risita misteriosa.

—Buscaba algo, hermano. Algo que nos ayudará en esta lucha que se avecina. Pero no diré qué es hasta que esté seguro de que funciona.

—¿De verdad te quedarás a pelear? —preguntó Dagmar, deteniéndose frente a una de las puertas del Ala Este.

Thomas se puso frente a él y le puso una mano en el hombro. Por un momento, vi la lealtad absoluta en sus ojos.

—Por ti, lo que sea. Si te tengo localizado es porque necesito saber que estás bien. No voy a dejar que mueras en mis sueños ni en la realidad.

Dagmar, en un gesto que me removió las fibras más sensibles, rodeó a su hermano en un abrazo fraternal. Fue un momento de vulnerabilidad pura. A lo largo de los siglos que había recordado, la familia de Dagmar siempre había sido su mayor enemiga, la fuente de sus torturas y traiciones. Pero aquí, en esta vida, el destino le había regalado un aliado de su propia sangre.

Después de dejar a Thomas instalado, Dagmar y yo caminamos de regreso hacia el salón principal.

—Dagmar... ¿por qué tu hermano tampoco quiere a sus padres? —pregunté en voz baja—. Parecen llevarse muy bien entre ustedes, pero el odio hacia el resto de la familia es evidente.

Dagmar suspiró

—No es odio simple, Rose. Es supervivencia. Cuando Thomas era niño, nuestros padres empezaron a menospreciarlo porque era "diferente". No se comunicaba con nadie, parecía no tener ni un ápice de la magia de los Fitzgerald. En nuestra familia, ser un heredero sin poderes es una mancha que se limpia con el olvido o el maltrato.

—¿Y qué pasó?

—Yo lo veía tan aislado que empecé a enseñarle todo lo que sabía —explicó Dagmar con orgullo—.Le enseñé sobre la vida, sobre el mundo y, en secreto, le enseñé magia. Resultó que Thomas no es que no tuviera poderes; es que los suyos son tan antiguos y extraños que nuestros padres no podían detectarlos. Ellos asumieron que ambos éramos "defectuosos" y se alegraban de que yo no mostrara mis cartas para no tener que defenderme. Pero Thomas... Thomas es impresionante. Cuando finalmente despertó, entendió que nuestros padres solo lo querrían como una herramienta, no como un hijo. Por eso se fue. Y por eso me tranquiliza que esté aquí.

—Vaya... —me quedé sin palabras, procesando la complejidad de la familia Fitzgerald—. Me alegra que no estés solo en esto, Dagmar. Me alegra que él sea leal.

Él me tomó de la mano y me atrajo hacia sí.

—Nunca he estado solo desde que te conocí, Rose. Pero tener a Thomas aquí significa que nuestras probabilidades de sobrevivir a lo que viste en el puerto acaban de aumentar. Ahora, volvamos al entrenamiento.

Asentí, sintiendo que el castillo, con la llegada de Thomas, se sentía un poco más vivo, pero también mucho más cerca de la batalla final.

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Laura Diaz
excelente historia
Estefaniavv: Qué bueno que le gustó 🩵🩵
total 1 replies
Estefaniavv
♥️
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