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DE ENEMIGOS A ESPOSOS.... ¡Y AL BORDE DE LA LOCURA!

DE ENEMIGOS A ESPOSOS.... ¡Y AL BORDE DE LA LOCURA!

Status: Terminada
Genre:Comedia / CEO / Venganza / Completas
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Jessics8 Rodriguez

Dos imperios rivales, un odio de décadas y un testamento que obliga al implacable CEO Alessandro Rovere a casarse con Giulia Moretti, la heredera de su familia enemiga. Lo que empieza como una venganza y un contrato, termina convirtiéndose en un caos lleno de tensión, risas y un amor que nadie esperaba… ¡al borde de la locura!

NovelToon tiene autorización de Jessics8 Rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 2: Bajo el mismo techo

Una semana después, el gran portón de hierro forjado de la residencia Rovere se abrió lentamente, revelando una de las mansiones más imponentes de las afueras de Milán. Con sus fachadas de piedra, jardines inmensos y vistas panorámicas a la ciudad, el lugar respiraba lujo, poder y… una frialdad que se sentía hasta en el aire. Para Giulia Moretti, que acababa de bajar del coche con sus maletas, aquello parecía menos una casa y más un palacio de hielo diseñado para hacerla sentir fuera de lugar.

—Bienvenida a tu nuevo hogar, esposa —dijo Alessandro, que estaba esperándola en la escalinata principal con esa sonrisa medio burlona que ya empezaba a conocer demasiado bien. Vestía ropa casual, una camisa blanca desabotonada en el cuello y pantalones vaqueros, y aun así lograba verse más elegante que cualquier hombre con traje.

Giulia dejó caer las asas de su maleta con un ruido seco y le devolvió la sonrisa más dulcemente posible.

—Llámame así otra vez y me aseguraré de que el primer mes de matrimonio sea el más largo y desesperante de tu vida, Rovere. Recuerda que esto es solo un papel.

Él soltó una risa baja, una risa que hizo que el estómago de ella diera un vuelo sin querer.

—Como digas, esposa. Pero mientras estemos aquí, ante el personal o en público, fingiremos que nos amamos con locura. Es parte del trato.

—Ya lo sé, ya lo sé —resopló ella, empezando a subir las escaleras con paso decidido—. Pero te advierto: no esperes que sea cariñosa contigo más allá de lo necesario. No voy a andar dándote besitos ni miradas tiernas como si fueras el hombre de mis sueños.

—¿Y si me gustara que lo hicieras? —preguntó él de repente, acercándose tanto que ella tuvo que levantar la cabeza para mirarlo. Su aroma a madera y cuero la envolvió por completo, y por un instante se le olvidó cómo respirar.

Giulia no se dejó intimidar. Se puso de puntillas, acercó sus labios casi a tocar los de él y susurró con picardía:

—Entonces tendrás que esperar sentado, porque eso no va a pasar. Al menos no hasta que el contrato termine.

Alessandro se quedó con la mirada fija en sus labios, sintiendo cómo la tensión entre ellos crecía por segundos. Quería besarla, lo deseaba más de lo que estaba dispuesto a admitir, pero también quería ver hasta dónde era capaz de llegar esa mujer que parecía tener respuesta para todo.

—Te enseñaré tu habitación —dijo finalmente, rompiendo el momento con un tono más serio—. Queda al final del pasillo, es el ala este. Yo me quedo en la oeste. Así tendremos nuestra privacidad, tal como acordamos.

—Menos mal —suspiró ella con dramatismo—. Si tuviera que dormir en la misma cama que tú, probablemente no pegaría ojo pensando en cómo envenenarte.

—Cuidado, Giulia —advirtió él con ojos brillantes de diversión—. Podrías terminar acostumbrándote.

Recorrieron pasillos amplios con suelos de mármol y cuadros antiguos que contaban la historia de la familia Rovere. Todo era perfecto, ordenado, impecable… y terriblemente aburrido. Cuando llegaron a la habitación asignada, Giulia abrió la puerta y se quedó boquiabierta. Era enorme, con ventanales que iban del suelo al techo, una cama gigantesca con sábanas de seda y un vestidor que era más grande que todo su apartamento anterior. Pero aunque era hermoso, le faltaba vida, le faltaba color. Era exactamente igual que su dueño: bonito, pero frío.

—¿Te gusta? —preguntó Alessandro, apoyado en el marco de la puerta.

—Es… imponente —respondió ella, entrando y pasando la mano por la colcha—. Pero parece que nadie vive aquí. Todo está tan ordenado que da miedo mover algo. ¿Tienes alguna regla especial que deba saber? ¿No puedo reír muy alto? ¿No puedo poner cosas de color? ¿Tengo que caminar descalzo para no hacer ruido?

Alessandro cruzó los brazos y la observó con atención, disfrutando de su forma de ver el mundo.

—Solo tengo una regla importante: nada de caos. Aquí todo tiene su lugar y todo se hace con orden. No soporto el desorden.

Giulia abrió los ojos con exagerada sorpresa y soltó una carcajada.

—¡Oh, cielo! Entonces estamos perdidos. Porque yo soy el caos hecho persona. Allá donde voy, el orden se despide y la diversión llega. Prepárate, Alessandro, porque tu vida perfecta y aburrida acaba de recibir un huracán llamado Giulia Moretti.

Antes de que él pudiera responder, llamaron a la puerta y entró la señora Rossi, la ama de llaves, una mujer mayor con aspecto serio y muy profesional.

—Señor, señorita, la cena está servida en el comedor principal.

—Gracias, signora —respondió Alessandro, sin dejar de mirar a Giulia—. Vamos, esposa. Quiero que empieces a cumplir con tus obligaciones desde ya. Esta noche cenamos solos, pero a partir de mañana empiezan los eventos y reuniones donde tendremos que actuar como la pareja más feliz de Italia.

El comedor era tan grande que parecía una sala de banquetes. Una mesa de madera inmensa ocupaba casi todo el espacio, con cubertería de plata y copas de cristal fino. Giulia se sentó en el extremo opuesto a Alessandro, como si la distancia fuera una protección necesaria.

—¿Siempre cenas así? —preguntó ella, mirando la comida exquisita que habían servido, pero sin tener muchas ganas de comer—. En silencio, en una mesa que parece diseñada para que no puedas hablar con nadie?

—Siempre he preferido la tranquilidad —respondió él, tomando un sorbo de vino tinto—. Los negocios me ocupan todo el día, así que en casa busco paz.

—Pues olvídate de la paz —dijo ella, cortando un trozo de carne con energía—. Porque yo hablo mucho, me río fuerte y siempre tengo algo que decir. Además, no entiendo cómo puedes vivir así. Parece que estás solo incluso cuando hay gente alrededor.

Alessandro se quedó callado por un momento. Nadie le había hablado nunca así, nadie se había atrevido a decirle lo que pensaba sin rodeos. Todos a su alrededor lo veían como el gran CEO, el hombre poderoso, el líder intocable. Pero Giulia solo lo veía como un hombre solitario que se escondía tras su armadura de frialdad.

—He vivido así desde que era niño —confesó de repente, sin querer, y se sorprendió a sí mismo por decirlo—. Después de lo que pasó entre nuestras familias, mi padre me enseñó que debía ser fuerte, que no podía mostrar debilidad. Y así lo hice.

Giulia dejó los cubiertos y lo miró con más suavidad.

—El dolor no te hace más fuerte, Alessandro. Solo te hace más frío. Y el odio solo te come por dentro. ¿De verdad crees que destruir a mi familia te devolverá lo que perdiste?

—Eso no te importa —respondió él, recuperando rápidamente su actitud defensiva—. Recuerda: tú estás aquí por dinero, yo por poder. No necesitamos compartir nuestras vidas ni nuestros sentimientos.

—Como quieras —dijo ella, volviendo a su tono juguetón—. Pero te aviso: ahora que vivo aquí, voy a romper todas tus reglas. Voy a poner flores de colores en cada rincón, voy a poner música a todo volumen y voy a reírme hasta que te duela la cabeza. Y no podrás hacer nada para evitarlo.

Alessandro la miró y, por primera vez en mucho tiempo, sintió que esa casa que siempre había considerado su refugio se convertiría en el lugar más interesante del mundo. La imagen de ella corriendo por los pasillos, llenando todo de vida y color, le pareció de repente mucho más atractiva que cualquier plan de venganza que hubiera ideado.

—Te desafío a que lo intentes —dijo con una sonrisa traviesa—. Porque si logras romper mi rutina y sacarme de mi orden, quizás me divierta más de lo que esperaba.

—¿Desafío aceptado? —preguntó Giulia, levantando su copa como si brindara por una batalla.

—Aceptado —respondió él, chocando su copa contra la de ella con un sonido claro y nítido—. Pero cuidado, Giulia, porque cuando dos fuegos se encuentran, lo que menos se espera es que terminen quemándose juntos.

La cena continuó entre bromas, desafíos y miradas que decían mucho más de lo que las palabras podían expresar. Ambos sabían que estaban jugando con fuego, pero ninguno de los dos quería parar. Lo que empezó como un simple contrato de negocios ya empezaba a sentirse como algo mucho más peligroso… y mucho más adictivo.

Cuando terminaron de cenar, se levantaron y caminaron juntos hacia la escalera. Antes de despedirse en el pasillo, Giulia se giró hacia él y le dijo con picardía:

—Buenas noches, esposo. Sueña conmigo… o mejor no, que luego te vas a enamorar.

Y sin esperar respuesta, entró en su habitación y cerró la puerta dejando a Alessandro con una sonrisa tonta en los labios y el corazón latiendo más rápido de lo normal.

 

💌 Palabras de la autora

¡¿Qué les pareció este primer día bajo el mismo techo?! 😏 ¿Quién creen que ganará este juego de desafíos? ¿El ordenado Alessandro o el caos personificado de Giulia? Ya les adelanto que la convivencia traerá momentos muy divertidos, pero también muchas sorpresas que cambiarán todo lo que creen saber de ellos.

1
Cinzia Cantú
No entiendo porque no comentan, es una historia fascinante y amena. Vamos lectoras a opinar que eso vale la pena e impulsa a la escritora a regalarnos más capítulos y otras historias muy entretenida. Historias que sanan el corazón
Cinzia Cantú
En verdad un descubrimiento muy especial
Cinzia Cantú
Un descubrimiento que agregó más historias y suspenso
Cinzia Cantú
El jardín secreto es el broche de oro para la familia y creo que los va a ayudar a descubrir más tesoros
Cinzia Cantú
Un capítulo muy especial que conecta el presente con el pasado e invita a conocer la historia de sus antepasados
Cinzia Cantú
Este capítulo despierta la curiosidad de todas aquellas personas que lo han leído y las invita a explorar junto a los torbellinos
Cinzia Cantú
Esta familia es un ejemplo a seguir a pesar de su caos
Cinzia Cantú
Leonardo es un verdadero líder y sabe muy bien lo que quiere y como compartir con sus hermanos. Los imagino como adultos trabajando juntos
Cinzia Cantú
Leonardo es muy especial como hijo y como hermano mayor y entre los tres alegran a la familia con sus logros y sus travesuras capitaneadas por el gran hermano mayor
Cinzia Cantú
Es realmente una bendición por partida doble
Cinzia Cantú
Qué hermoso que se preparen así para recibir a los bebés, todos ellos incluyendo a los amigos y el hermano mayor se preocupa de que su mamá no se exceda en las tareas
Cinzia Cantú
Dicen que lis niños lo saben, lo presienten
Cinzia Cantú
Qué sensibilidad, qué amor y cuánta dulzura, escritora te superaste con este capírulo
Cinzia Cantú
Qué hermosa confabulación y hasta el universo estuvo de acuerdo y pronto tendrán noticias. Espero que el papá no sufra como el embarazo pasado
Cinzia Cantú
Te felicito escritora, este capítulo es fenomenal y muy divertido, la forma en que un niño puede ver el mundo de los adultos
Cinzia Cantú
Qué hermosa familia y todo lo que enseña ! La verdadera felicidad de la vida
Cinzia Cantú
En esa fiesta de cumpleaños yodos se divirtieron y la pasaron genial. Va a quedar en la historia de todos los que asistieron
Cinzia Cantú
Una familia con mucho amor, comprensión y ganas de crecer juntos
Cinzia Cantú
Es verdad que el amor encuentra siempre su camino
Cinzia Cantú
Pobre bebé con semejante padre
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