Zamira necesitaba trabajo
Franco necesitaba alguien que cuidará de su hijo Mateo de 5 años, mientras él trataba de mantener la cabeza a flote
Ninguno buscaba algo más
Lo que empieza con una relación laboral se convierte en algo más
Franco encuentra en Zamira a la mujer que lo calma
Zamira encuentra en Mateo el hijo que nunca creyó tener y en Franco un amigo
Mateo encuentra en Zamira una mamá que eligió tener
¿Podrá algo separarlos?
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Desayuno en casa
Franco se despertó a las 6:47 con el pecho apretado, el primer pensamiento siempre era el mismo, ver por Mateo, que Mateo este bien, que Mateo siga con él, lo asustaba que Catalina regrese un día y se lo quite, se levantó de un salto, la habitación del niño estaba vacía, cama hecha, peluche en su sitio, pero sin Mateo
El pánico le llegó, bajo las escaleras a toda prisa, al llegar al pie de la escalera escucho, risas bajitas venían de la cocina, se acercó de a poco, en pantuflas y con la camisa a medio abotonar
Ahí estaban, Mateo sentado en una banqueta alta, piernas colgando, con harina en la mejilla,
Zamira a su lado, moviendo la sartén con una mano y sosteniendo a Mateo con la otra para que no se cayera
Mateo- ¡Papá! Zamira me dejó batir los huevos
Franco- Veo que ya te ascendieron a chef
Zamira- No me mires así, el insistió, yo solo evité un desastre mayor
Le pasó un plato, huevos revueltos, pan tostado, jugo, todo servido.
Zamira- Desayuno servido, señor Franco
Franco- ¿Desde cuándo me sirves a mí también?
Zamira- Desde que vi que no habías desayunado en tres días
se rió bajo con los hombros en alto, pero no era broma.
Franco se sentó, comió en silencio los primeros dos minutos, no sabía cuándo fue la última vez que la casa olió a café y a comida hecha sin apuro.
Mateo- ¿Ves, papá? Así es como se siente tener mamá en la casa
Se le escapó, sin drama, como quien comenta el clima, Franco se atragantó con el café, Zamira le dio una servilleta rápido, mirándolo de reojo.
Franco- Mateo…
Mateo- ¿Qué? Es verdad
Zamira- Él tiene razón, señor Franco, pero yo no soy su mamá- lo dijo mirándolo a él, no al niño- Soy la niñera, y hoy no tengo a dónde ir.
Franco dejó el tenedor
A
Franco- ¿Qué pasó con tu antiguo trabajo?
Zamira- No hay trabajo, Cerraron la guardería y mis ahorros no dan para el mes
Se encogió de hombros como si hablara de algo sin importancia, pero los dedos apretaban el borde de la mesa.
Mateo se bajó de la banqueta y le tomó la mano
Mateo- Entonces quédate con nosotros, yo te pago con abrazos
Franco- Y yo con sueldo doble, Si aceptas quedarte hasta que consigas algo mejor
Zamira- No puedo… es mucho
Franco- Puedes, la casa es grande, tienes el cuarto de huéspedes, Mateo te necesita y yo también
La última parte salió sin pensar
Zamira lo miró, vio cansancio, vio orgullo roto, Vio a un hombre que estaba sosteniendo todo solo hacía demasiado tiempo y solo asintió
Zamira- Solo hasta que consiga algo
Mateo- ¡Sí!- dijo dando saltos de alegria
Franco- Gracias
No dijo por qué, no hacía falta
Pasaron el día los tres, Mateo les enseñó a armar un fuerte con almohadas en la sala, Franco perdió una guerra de almohadas contra un niño de 4 años, Zamira grabó el video y dijo que lo iba a guardar para el chantaje
Zamira- me servirá para más tarde- dijo riendo
A las 9 PM, cuando Mateo ya dormía entre los dos en el sofá, Franco susurró
Franco- No sé qué hiciste, pero esta casa no se sentía así desde antes de que él naciera
Zamira- No hice nada, solo me quedé, solo acepte un trabajo que me ofrecieron
Franco- Eso es todo lo que hacía falta, eso era todo lo que Mateo quería, que alguien se quede
Zamira no respondió, porque si decía algo, iba a sonar a que quería quedarse más allá del contrato y eso asustaba más que quedarse sin trabajo
Franco acomodo a Mateo en su cama con ayuda de Zamira, antes de que Zamira pidiera levantarse Mateo sujeto su mano
Mateo- no te vayas
Dijo en un susurro poco entendible
Zamira- mañana regresó, te lo prometo
Mateo- papá dile que se quede
Zamira y Franco se miraron, Franco se agachó del otro lado de la cama
Franco- campeón Zamira debe ir a descansar
Mateo- aquí también puede
Franco- campeón mañana regresa
Zamira- mañana cuando te levantes estaré en la cocina haciendo tu desayuno, panqueques en forma de oso
Mateo- me prometes
Zamira- te lo prometo
Mateo soltó su mano, Zamira le dio un beso más, Franco la acompaño hasta la puerta, su chófer la llevaría
Franco- disculpa lo de hace rato
Zamira- es un niño y según me contaste teme a que la gente se aleje de él
Franco- Catalina lo convirtió en eso, promesas que nunca llega, llamadas que jamás suenan
Zamira- no quiero que suene a metida, pero que paso
Franco- mostró su verdadera cara después de tener a Mateo, cuido su embarazo, pero jamás se emocionó demás, cuando nació ella sacó a relucir solo quería dinero, si no se lo daba, manda a Mateo a un Orfanato, decidí darle divorcio, firmar los papeles y darle el dinero, desde entonces solo viaja por negocios, abrió sus propios locales y así vive
Zamira- pero viene a verlo
Franco- cuando tiene tiempo, Mateo no tiene muchos momentos con ella, viene una temporada y después se va, simplemente veo llorar a Mateo cuando llega el día de las madres y él no tiene a quien darle un regalo, llega su cumpleaños ella no está, se enferma y ella no aparece, ni siquiera por un acto escolar
Zamira- porque simplemente no se alejó del todo
Franco- por seis meses lo hizo, después de la nada apareció, se tomó una foto, no entendí el porqué, hasta que supe que fue por trabajo
Zamira- ¿Por trabajo?
Franco- una empresaria que deje tirado a su hijo no vale mucho, pero una empresaria qué a pesar de trabajar se hace tiempo para su hijo, vale más, con sus visitas y fotos cada tanto, consigue que la gente la vea como buena y que todo lo hace por el niño, aunque la verdad es otra
Zamira- por eso no quería que me vaya
Franco- Catalina viene, lo ve, a veces con tiempo y pasan el día, al despertar ella ya no está y simplemente lo veo llorar
Zamira- lo siento
Franco- no tienes porque, tú eres distinta y ya lo demostraste quedándote
Gracias