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Forzando Odio

Forzando Odio

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Matrimonio arreglado / Venganza
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Odiar es una palabra fuerte, un sentimiento que se debía de sentir mucho entre los Markov y Villal Pero que pasa cuando quieren formar las paces entre ellos por el bien del dinero… digo las familias. ¿Obligarian a sus hijos a un matrimonio? Pero… ¿A quienes de ellos?

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La hermana distintas

La cena continuó igual de incómoda incluso después del pequeño incidente de Amalia.

Las conversaciones seguían llenas de indirectas venenosas y sonrisas falsas, pero Catalina apenas prestaba atención.

Porque cada tanto miraba hacia el otro lado de la mesa.

Hacia Amalia.

La gemela Markov se veía incómoda desde hacía rato.

Demasiado pálida.

Demasiado callada.

Como si estuviera acostumbrada a desaparecer entre el resto.

Y entonces ocurrió otra vez.

Amalia comenzó a respirar mal.

Muy leve.

Casi imperceptible.

Pero Catalina lo notó.

Damian también.

La diferencia era que esta vez Amalia se puso de pie antes de que él pudiera decir algo.

—Disculpen —murmuró suavemente.

Y salió del comedor.

Catalina la siguió con la mirada unos segundos.

No sabía exactamente por qué.

Curiosidad, tal vez.

O quizá porque era extraño encontrar a alguien aparentemente normal en una familia como esa.

Volvió a mirar la mesa.

Ignacio discutiendo con Viktor.

Thiago y Alekséi prácticamente amenazándose con la mirada.

Bruno intentando evitar una catástrofe diplomática.

Damian observando la puerta por donde había salido su hermana.

Nadie notó cuando Catalina se levantó también.

—¿A dónde vas? —preguntó Thiago.

—A respirar antes de asesinar a alguien.

—Llévate a papá entonces.

Ignacio le lanzó una mirada asesina.

Catalina sonrió falsamente y salió antes de empeorar las cosas.

El pasillo hacia los baños estaba vacío y silencioso.

Muy distinto al comedor.

Catalina caminó lentamente hasta escuchar una tos ahogada detrás de una de las puertas.

Se detuvo.

—¿Amalia?

No hubo respuesta inmediata.

Solo respiraciones agitadas.

Después de unos segundos, la puerta se abrió apenas.

Amalia apareció intentando mantener la compostura.

—Estoy bien.

Mentira evidente.

Catalina observó cómo apoyaba una mano contra la pared tratando de recuperar el aire.

Y entonces vio algo en el suelo.

El inhalador.

Había caído cerca de la puerta.

Amalia todavía no lo había notado.

Catalina lo recogió antes de extenderlo hacia ella.

—Creo que necesitas esto.

Los ojos de Amalia se abrieron con sorpresa.

Y vergüenza.

—Gracias…

Tomó el inhalador rápidamente usando dos veces seguidas mientras intentaba estabilizar la respiración.

Catalina esperó en silencio.

No sabía bien por qué seguía ahí.

Probablemente porque Amalia parecía demasiado frágil para quedarse sola.

Cuando finalmente respiró mejor, soltó una pequeña risa nerviosa.

—Qué humillante.

—He visto cenas familiares peores.

—¿En serio?

—Una vez Thiago le lanzó una copa a un senador.

Eso hizo que Amalia sonriera de verdad por primera vez.

Y Catalina tuvo que admitir algo incómodo.

Era linda cuando sonreía.

Muy distinta al resto de los Markov.

—No pareces una Villal —dijo Amalia sin pensar.

Catalina levantó una ceja.

—Eso sonó ofensivo.

—No, yo… no quise decir…

—Tranquila, entendí.

Amalia bajó un poco la mirada.

—Es raro.

—¿Qué cosa?

—Hablar contigo.

Catalina apoyó el hombro contra la pared.

—¿Porque soy un monstruo maligno según las historias familiares?

Amalia soltó una pequeña risa.

—Algo así.

—Tú tampoco pareces una Markov.

El comentario salió antes de pensar.

Pero Amalia no pareció ofenderse.

Solo suspiró.

—Damian dice lo mismo.

Catalina notó inmediatamente la forma en que mencionó a su hermano.

Con cariño.

Con confianza.

Como si fueran realmente unidos.

—Él parece sobreprotegerte bastante.

—Lo hace.

—¿Y tú lo dejas?

—Alguien tiene que hacerlo sentir útil.

Catalina rio apenas.

Y el sonido sorprendió incluso a ella misma.

Porque no recordaba la última vez que había tenido una conversación normal con alguien relacionado a los Markov.

Amalia la observó unos segundos en silencio antes de hablar otra vez.

—¿Tú querías venir esta noche?

Catalina soltó una carcajada seca.

—Preferiría tragar vidrio.

Eso hizo reír a Amalia nuevamente.

Pero entonces ambas escucharon pasos acercándose.

Pesados.

Rápidos.

Damian apareció al final del pasillo con el ceño fruncido.

Claramente había estado buscándola.

Primero miró a Amalia.

Después a Catalina.

Y finalmente al inhalador en la mano de su hermana.

Sus ojos se endurecieron apenas.

—¿Todo bien?

Amalia asintió rápido.

—Sí.

Damian siguió mirando a Catalina.

Desconfiado.

Protector.

Como si esperara que ella hubiera hecho algo.

Y eso la irritó inmediatamente.

—Relájate, Markov. No intenté asesinarla en el baño.

—Nunca se sabe con los Villal.

Catalina cruzó los brazos.

—Qué original.

Amalia soltó un suspiro cansado.

—¿Pueden dejar de actuar como niños durante cinco minutos?

Sorprendentemente…

Ambos se quedaron callados.

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Mirta Palamara
Y que paso con Carolina y Damián????
Maleramram: actualizare dentro de poco 😉
total 1 replies
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