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Un Amor A Lo Mafia Italiana.

Un Amor A Lo Mafia Italiana.

Status: En proceso
Genre:Mafia / Apocalipsis
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Ybet Renú

Yo solo iba a entregar flores a la iglesia de San Gennaro.
No sabía que el ramo escondía un micrófono.
Ni que el hombre que me sonrió desde el altar era el Capo de Nápoles.
Ni que esa sonrisa sería lo último inocente que vería en mi vida.

NovelToon tiene autorización de Ybet Renú para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Tres copas y un lobo cuidando.

Enzo subió a su habitación y se encerró pensando en lo que Vittoria le había dicho. El olor a limón recordaba a su madre, lo único puro que le queda. Y ella se metió en ese recuerdo inocente sin pedir permiso.

Verla plantar limoneros fue su alegría en silencio para él. Por otro lado, Vittoria no planea huir, planea quedarse a ver crecer algo. En la casa del hombre que la secuestro. Enzo estaba perdió en sus recuerdos y abajo Vittoria le acababa de regalar el único deseo que no podía decir en voz alta. Echar raíces.

Ya iban a servir el almuerzo, los invitados estaban sentados en sus respectivos lugares, solo había uno que permanecía vacío, estaba al lado de Enzo.

Justo a las doce y media... La puerta del comedor se abrió.

No era Carmine anunciando le almuerzo.

No entro Zia Carmela con la comida.

Entro ella. Vittoria.

Las conversaciones murieron, el silencio primo.

Vestido negro con diamantes incrustados, zapatos de tacón, un moño recogido, maquillaje sencillo. Una belleza joven hizo que los invitados quedarán perplejos.

Don Ciro dejó la copa tan fuerte que el cristal protestó.

Tony Le Maní, sonrió dentro del vino.

... Y Sofía, Sofía, quedó blanca, luego roja, el color de la guerra.

Vittoria no miro a nadie, solo miro la silla vacía al la izquierda, el sitio de consiglieri. El sitio de la confianza. Vittoria se sentía con la espalda recta y coloco la servilleta de lino en su regazo.

>Enzo. Pueden servir la comida ya estamos todos.

Nadie dijo nada todos estábamos sorprendidos, pero mantenían esa sorpresa en silencio, nadie quería ser indiscreto ante la imponente figura de Enzo.

-- Para ser un cumpleaños Rinaldi, iba bien.

Sofía con una vena marcada por la rabia, ya que toda la atención se centraba en aquella jovencita, clavo el cuchillo con fuerza sobre el pescado. Deseaba que el pescado fuese Vittoria.

Vittoria era eso, calma.

Vittoria bebió.

Primera copa, por los nervios de las miradas en ella. Como una bomba sin mecha.

Segunda Copa, porque Enzo le lleno la suya sin preguntar. Bebe porque hoy es mi cumpleaños.

Tercera copa, Porque Sofía brindo por la familia, mirándola a los ojos, y ella no iba a bajar la mirada.

Terrible error, la voz de Maní le llegaba con eco, el candelabro tenía dos llamas, la mano de Enzo tocaba el respaldar de su silla.

>Vittoria, creo -- murmuró, dejando la copa con más fuerza de la necesaria -- que el vino está fuerte.

Por primera vez en toda la noche, Sofía sonrió, dulce, venenosa.

El Marsala de Silicia pega duro, sobre todo cuando no estás acostumbrada.

Enzo no dijo nada, solo miro lo que nadie más vio, a la chica que planto los limoneros, pálida, tragándose la cena para no vomitar en el mantel.

La cena acabó ahí, para él. Se levantó y todos por reflejo se levantaron, Enzo levantó la mano y se sentaron.

Todo acabo aquí, la cena, la charla.

>Enzo. Tomas encárgate de los regalos, yo tengo que soplar las velas. No había pastel, no había velas.

Levantó a Vittoria como si no pesará nada y le decía... Caruzzo no pienses vomitar ahora.

>Vittoria. No sé beber lo admito.

--Con la cabeza en su pecho, con una voz de niña que no debía tener una chica que enterró a sus padres.

En la floristería solo bebíamos agua.

-- Lo sé, él respondió-- por eso pedí agua para ti, pero cuando me habló Tony, Sofía te lleno la copa y tú para no darle gusto te la bebiste entera.

La dejo en su cama, la de invitados, la que ya olía a ella. Le quito los zapatos, le dejo un vaso de agua mineral en la mesita y aparto los cabellos de su rostro.

Vittoria lo agarro de la muñeca antes de que se fuera.

--Enzo--

¿Qué?

--Feliz cumpleaños--

Él se quedó quieto, 28 años donde solo recibió sobres con dinero, y cabezas de caballo.

Nadie le había deseado "Feliz" nada.

Duerme Caruzzo, mañana te va a doler la cabeza. Y yo voy a matar a quien te lleno la copa.

Un leve beso quedó plasmado en la mejilla de Enzo, se quedó quiero sin respuesta, ella cerró los ojos y él se paró para irse.

A la mañana siguiente ella se levanta con la boca seca, se gira al lado y ve a Enzo...

>Vittoria. Me viste vomitar...

>Enzo. No, yo no, pero Zia Carmela, sí.

>Qué vergüenza.

>Toma esta aspirina y ve a darte un baño, la tina está lista.

-- Sí Zia Carmela se entera le da un infarto y a Tomás se le cae el arma.

Porque los capos, no llenan tinas, los capos hacen que otros se ahoguen en ellas.

Enzo con la camisa remangada, la ayudo a pararse.

>Vittoria. ¿Qué haces?

>Enzo. Ayudarte con el baño. Quien te sostendrá la cabeza si vomitas otra vez, además tengo que ayudarte a desabrochar ese vestido.

>Vittoria ¡Estás loco!

> Enzo. Vittoria, hazlo sola, pero ten cuidado.

Enzo salió y escucho en un susurro...

Feliz Cumpleaños Rinaldi.

-- Enzo sonrió tras la puerta, se alejó diciendo que la espera a desayunar.

Cuando bajo a la cocina por café para Vittoria vio que Sofía no se había ido, no hizo ningún gesto, solo miro sin decir nada.

>Sofía. ¿Te molesta que me quedará?

Espere toda la noche por ti, pero jamás bajaste y como sé que está prohibido que otros suban, pues no lo hice.

>Enzo. Zia Carmela, prepara un café cargado y un jugo de papaya para Vittoria.

--Zia Carmela, trataba de disimular su cara de risa, pero Gina no ayudaba. Enzo envió a Carmine que fuera a ver a Vittoria.

Mientras Sofía ardió de rabia, Enzo hacía como si ella no existiera y eso la llenaba de rencor.

Sofía insistió. Tu invitada no baja. Enzo le respondió. -- Sí ya envié que le avisen, ¿te molesta?

Sofía respondió al instante, -- que atentó, los Rinaldi, cuidan muy bien de sus propiedades.

El aire se cortó. En eso los pasos por la escalera se escucharon.

Vittoria bajo con el camisón que le había dejado Enzo, le quedaba un poco grande, traía el pelo mojado, con la cara de vergüenza, pero oliendo a limón.

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Emely Rumion
más suspenso así no bustarme uno queda cn ganas de mad
Veronica Albarracin
Muy buena tu novela autora empese a leerla y no e parado 👏👏👏👏👏👏🇺🇾🌺
Emely Rumion
está buena la cosa. pero le falta cm más acción autora pero muy buena 🥰
Tere Jimenez
gracias por compartir tu novela
Ybet Renú.
🥰🥰🥰
Mis queridos lectores les traigo un nueva novela, donde el amor pasa por muchos estados, y la mafia siempre quiere imponer, les agradezco de antemano, sus me gusta, sus regalos, sus comentarios, que otra mi es importante. 🥰
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