NovelToon NovelToon
Siempre Observa….. A Ti

Siempre Observa….. A Ti

Status: En proceso
Genre:Terror / Mitos y leyendas / Posesivo
Popularitas:55
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

El miedo….. cualquier persona lo tiene Dicen que los niños son más miedosos pero es eso verdad? O solo lo usan de excusa para no aceptar los miedos de los adultos , fantasmas, zombis o cualquier género que se vea un viernes por la noche con comida ¿Dirías tus miedos?…. Tal vez los ruidos de tu casa sean reales…

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 : lo que nunca se fue

No estaba soñando.

Eso fue lo primero que pensé… o más bien lo primero que intenté convencerme. Porque había algo en esa caricia, en ese roce lento sobre mi cabello, que no se sentía como un sueño. Era demasiado… real. Demasiado consciente.

Abrí los ojos de golpe.

La sala estaba a oscuras, apenas iluminada por la pantalla del televisor que ya no reproducía nada, solo un fondo negro que reflejaba vagamente el ambiente. seguía acurrucado contra mí, respirando lento. Dormía. Profundamente.

Pero la sensación en mi cabeza había desaparecido en el instante en que desperté.

Me quedé inmóvil unos segundos, con el corazón golpeándome el pecho. Escuchando.

Nada.

Ni pasos. Ni respiración ajena. Ni puertas.

—Estoy paranoica… —murmuré, aunque mi voz salió más débil de lo que esperaba.

Me incorporé lentamente en el sofá y miré hacia la mesa.

El dibujo.

Ahí seguía.

Pero algo estaba mal.

No lo recordaba así.

Me levanté despacio, como si cualquier movimiento brusco pudiera provocar algo. Me acerqué y tomé la hoja con manos que no terminaban de responderme.

Los trazos seguían siendo infantiles: la figura con ojos rojos, mi versión pequeña al lado… pero ahora había algo más.

Una tercera figura.

Alta. Desprolija. Apenas un borrón oscuro detrás de los dos.

Y no estaba antes.

Tragué saliva.

Di vuelta la hoja.

“Hunter y yo, mi mejor amigo”

La letra era la misma… pero había otra frase debajo.

Una que definitivamente no había leído antes.

“Te dije que iba a volver.”

Sentí un frío recorrerme la espalda.

—No… —susurré, negando más por impulso que por convicción.

Miré alrededor otra vez, esta vez con más urgencia.

La casa seguía en silencio.

Pero ya no se sentía vacía.

Dejé el dibujo sobre la mesa con cuidado, como si quemara, y retrocedí un paso.

Entonces lo escuché.

Un leve crujido.

Arriba.

En el segundo piso.

En el ático.

Mi estómago se contrajo.

La puertilla… yo la había visto cerrada.

¿O no?

Me obligué a respirar hondo.

—Debe ser la casa… madera… el frío… —intenté explicarlo, pero ni yo misma lo creía.

Aquiles levantó la cabeza esta vez. Sus orejas tensas. Mirando fijamente hacia las escaleras.

Gruñó.

Un gruñido bajo, contenido.

Nunca hacía eso.

—Ey… tranquilo… —le dije, aunque mi voz temblaba.

Otro ruido.

Más claro esta vez.

Como algo arrastrándose.

No.

Como pasos.

Lentos.

Arriba.

Sentí el impulso de no moverme. De quedarme ahí, ignorarlo todo hasta que amaneciera. Pero algo más fuerte me empujó.

Necesitaba saber.

Agarré la linterna que había dejado cerca y caminé hacia las escaleras. Cada escalón crujía bajo mis pies como si la casa quisiera delatarme.

Aquiles no me siguió.

Eso fue lo peor.

Se quedó abajo.

Mirándome.

Como si no quisiera subir.

Como si supiera.

Cuando llegué al final de las escaleras, me detuve frente a la puertilla del ático.

Estaba entreabierta.

Un hilo de oscuridad más densa se filtraba desde adentro.

No la había dejado así.

Lo sabía.

Apoyé la mano en la madera.

Fría.

Demasiado fría.

Empujé lentamente.

La puerta se abrió con un chirrido largo, pesado.

Iluminé el interior con la linterna.

Las cajas.

Las telarañas.

Todo igual.

Excepto…

El cable del calefactor estaba perfectamente conectado.

El botón, funcionando.

No había ninguna rata.

—¿Qué…?

Entonces lo vi.

En el suelo.

Otro dibujo.

Más grande.

Más detallado.

Me acerqué sin pensar.

Lo levanté.

Era el bosque.

El mismo de mi sueño.

Y en el centro…

Dos figuras.

Yo.

Y él.

Pero esta vez, Hunter no era un simple dibujo infantil.

Tenía forma.

Sombra.

Profundidad.

Y sus ojos…

No estaban dibujados.

Estaban… marcados.

Como si alguien hubiera presionado fuerte el crayón hasta romper el papel.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play