Tras haber huido con el corazón roto. Sofía se va de su pueblo natal Arendell para comenzar una vida nueva lejos de todo lo que le pasó.
En el camino se topa con un joven herido y sin dudar le ayuda, al acercarse se percata de que el joven es alguien de la nobleza y cuando está curando sus heridas con sus poderes de bruja, se da cuenta de que el joven ha sido severamente drogado por un afrodisíaco potente.
Entonces cuando termina el joven toma a Sofía y termina por tener relaciones con él y a la mañana ella se va tras sentir vergüenza y huye deseando borrar de su mente lo ocurrido esa noche sin imaginar que esa noche tuvo consecuencias.
Tiempo después Sofía se da cuenta de que está embarazada y no tiene ni idea de cómo diablos se llama el joven que ayudó. Sin embargo, no se dejó llevar por el miedo y tomó la decisión de seguir con su embarazo y tuvo gemelos.
El Noble no la olvidó la buscó hasta que finalmente dio con ella...
NovelToon tiene autorización de Tania Uribe para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 2: Un comienzo...
SOFÍA
Pasaron los meses y mi embarazo prosperaba. Tenía cerca de cinco meses de embarazo y sin darme cuenta mi bebé estaba pateando como todo un guerrero.
Mientras veía el sol asomarse a través de las montañas acariciando con su luz las casas del pueblo, sin prisa, sin preocupaciones.
—Buenos días mi vida, ahora vamos a trabajar.—Sentí una patada, era como si hijo entendiera lo que le estaba diciendo y de alguna manera sabía que era así.
Me levanté de la cama con algo de incomodidad en la espalda. Tomé el dije que usaba cada día como un recordatorio de que este sería el único recuerdo que tendría mi hijo de su padre desconocido. Y me lo puse.
Tomé de mi pequeño armario un vestido túnica fluido de color crema, con mangas largas y anchas y un escote drapeado. El tejido era suave y ligero, de lino, con sutiles pliegues que resaltaban mi embarazo.
Até mi cabello en una trenza sobre mi hombro. Me puse unos zapatos de cuero café claro. Me miré en el espejo mostrando a alguien diferente, más serena y firme.
Bajé las escaleras hacia la botica. Despacio, escuchando el crujido de los escalones bajo mis pies. El lugar ya estaba impregnado del aroma habitual: lavanda, resina, hojas trituradas. Ida no estaba aún, pero todo seguía en su sitio, como si la tienda respirara por si sola.
Las hierbas seguían apilándose, los pedidos no cesaban, pero no ahora había pausas. Descansos obligados. Infusiones preparadas especialmente por mí.
Preparé una lista con lo que faltaba. Un pedido especial había llegado a la botica la noche anterior. El ejército del Reino Luna de Plata requería preparados curativos y en gran cantidad.
Y eso significaba que debía salir.
...****************...
El bosque me recibió con su silencio denso. Caminé entre los senderos conocidos, recolectando con precisión cada hierba, cada raíz necesaria. El tiempo pasó sin que lo notara, estaba concentrada en mi labor, cuando sentí que el aire había cambiado, fue algo sutil, pero lo sentí. Fue una precisión invisible, era como si alguien me estuviera observando desde las sombras.
El bebé se movió con fuerza dentro de mí. Una patada. Luego otra. Más intensa.
—Tranquilo...—susurré, instintivamente, aunque mi pulso comenzaba a acelerarse. Y entonces levanté la mirada. No vi a nadie. Pero supe que no era la única ahí.
Puse una mano en mi vientre sintiendo las patadas de mi bebé. Eran fuertes, constantes, como un aleteo de mariposa, suave, pero persistente.
En ese instante el silencio dejó de ser natural, simple. Se hizo más denso, más pesado...
No necesité saber que había alguien vigilando. Mi instinto, afinado por la magia y por algo más profundo desde que supe que había vida dentro de mí creciendo, me gritó me fuera.
—Vamos...—susurré, con la mano aún en mi vientre.
No corrí. Eso hubiera sido peor. En su lugar, ajusté el cesto contra mi cadera y comencé a caminar con paso constante por el sendero de regreso. Cada crujido bajo mis pies era un recordatorio de que no debía correr, solo caminar. Cada sombra parecía alargarse más de lo usual. Pero no miré atrás. No debía hacerlo.
Mi respiración era apenas controlada, pese a que mi pulso comenzaba a acelerarse poco a poco. Sentí esa presencia acompañándome... No por encima, no atacando... solo observando.
Esperando. Cuando por fin divisé la botica entre los árboles, una tensión invisible se aflojó apenas en mi pecho. Empujé la puerta con más fuerza de la necesaria. El sonido de la campanilla anunció mi llegada. El interior de la botica me envolvió de inmediato: el calor, el aroma a hierbas, el murmullo tranquilo de los frascos y el leve burbujeo del alambique. Un refugio. Un círculo protegido.
Cerré la puerta tras de mí
Y entonces... sí miré. Nada. Pero la sensación no había desaparecido del todo. Dejé el cesto sobre el mostrador, soltando el aire que no sabía que estaba reteniendo.
—¿Pasó algo?—La voz de Ida se escuchó en el fondo, sin aparecer aún. Dudé, solo un momento.
Dudé un segundo.
—El bosque... estaba raro.
Un silencio breve. Luego, pasos lentos acercándose. La gran bruja Ida apareció, sus ojos me recorrieron de pies a cabeza... deteniéndose apenas en mi vientre.
—No salgas mañana—dijo finalmente, con una calma que no era tranquilizadora—. Y hoy... cierra antes de lo habitual.
Asentí. Pero justo cuando me daba la vuelta para ordenar las hierbas, lo sentí otra vez. Más cerca. Mucho más cerca. Como si aquello que me estaba observando supiera con exactitud dónde me encontraba y eso me aterraba.
pero ningún, ningún 9 meses 🤔😬
lo bueno Sofia es que tu mate el el ALFA✨️✨️✨️
Aquí algo no está cuadrando🤔🤔🤔🤔