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¿Hay Un Lobo Entre Nosotros?

¿Hay Un Lobo Entre Nosotros?

Status: En proceso
Genre:Escuela / Amor prohibido / Fantasía épica
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Mar de cristal

La escuela está en pánico, en el pueblo pasan cosas extrañas, los padres ya no dejan salir a sus hijos, algunos murmuran sobre un animal raro, ¿un perro grande, o algo más?, nadie se atreve a decirlo en voz alta.

NovelToon tiene autorización de Mar de cristal para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Cazador vs Lobos

Narrador.

El silencio dura tres segundos, aunque para Zack parecen tres horas, mientras mira a Jonathan, a la escopeta de Cool que sigue apuntando al pecho de su padre, a Valeria detrás de él, a Diego con el cuchillo y a Eitan esperando una orden.

Y entonces habla, pero no dice lo que Jonathan espera.

—No —dice Zack, y la palabra cae como una piedra en el lago mientras Jonathan entrecierra los ojos.

—No me voy contigo, no hasta que me contestes tres cosas, ¿Cómo sabías que estábamos aquí? ¿Por qué el cazador me quiere a mí? y tres ¿Dónde estuviste estos años mientras mamá lloraba todas las noches?.

Jonathan no se inmuta, se agacha despacio y deja la rama rota en el suelo, como si entregara un arma, y dice___ preguntas de alfa, bien.

Cool baja la escopeta un centímetro, solo un centímetro, pero Jonathan sigue hablando, no hay tiempo, él ya viene, lo huelo desde el camino, y si nos quedamos a charlar, en diez minutos esta cabaña es una carnicería.

Valeria se aferra al brazo de Zack, mientras Eitan pregunta___¿Lo dices para asustarnos?.

Jonathan lo mira y responde___ Lo digo porque ya lo vi hacer una carnicería antes, en el 98, con la manada de tu tío, Eitan, ¿Te contaron tus padres cómo murieron?.

Eitan se queda pálido, porque nadie le contó.

Zack aprieta los dientes, sabe que Jonathan está jugando sucio usando muertos para moverlos, pero también sabe que no miente, porque el olor a humedad de la cabaña cambió y ahora hay algo más, algo metálico, a sangre vieja, que viene del bosque.

—Nos vamos —dice Zack—Todos, y si tu casa es tan segura, entramos los seis, si no, nos separamos aquí y que el cazador elija a quién seguir.

Jonathan sonríe sin ganas, es la primera vez que sonríe, y dice, tienes el carácter de tu madre, está bien, cachorro, pero si uno la riega, si uno hace ruido, nos mata a todos, ¿Entendido?.

Nadie contesta, no hace falta, y afuera una rama se quiebra, no es el viento.

Cool levanta la escopeta otra vez, y esta vez Jonathan no se queja, porque el crujido de afuera ya no es una rama, son pasos pesados, seguros de que rodean la cabaña como si el cazador supiera exactamente dónde están.

—Corran —dice Jonathan, sin gritar, sin moverse, solo abriendo la puerta trasera de una patada—corran a todo lo que les den sus pies humanos, y no miren atrás, no importa lo que escuchen.

Nadie duda, nadie pregunta, porque el olor a sangre vieja ya entra por las rendijas de la madera, y Zack entiende que si se quedan, en treinta segundos son historia.

Salen en fila, Jonathan al frente, Zack atrás, y corren entre los árboles, con la linterna apagada, con la luna tapada por nubes, tropezando con raíces, raspándose con ramas, con el corazón en la garganta y el lago quedando atrás, cada vez más lejos.

Corren, y el bosque no se acaba, y los pasos detrás de ellos no se detienen, y Diego maldice entre dientes, porque siente que algo les pisa los talones, que algo los huele, que algo juega con ellos antes de matar.

—Más rápido —dice Jonathan, sin voltear, sin cansarse, como si tuviera cincuenta años menos—si llegan al claro, si cruzan el arroyo, tal vez tengamos chance.

Y corren más, hasta que las piernas queman, hasta que los pulmones arden, hasta que Valeria se cae y Zack la levanta sin parar, hasta que Eitan vomita mientras corre, hasta que Cool tira la escopeta porque pesa demasiado.

Llegan al claro, un espacio abierto donde la luna vuelve a salir, y Jonathan se detiene en seco, se gira hacia ellos, con los ojos amarillos brillando por primera vez, y dice, ya no, ya no pueden seguir así, humanos, lentos y torpes.

El disparo del cazador revienta el aire detrás de ellos, cerca, demasiado cerca, y Jonathan se quita la campera de cuero, la tira al suelo, y su voz cambia, se hace grave, se hace bestia.

—Ahora —dice—ahora corran como lo que son.

Y uno por uno, como si una chispa les recorriera la columna, los seis caen de rodillas, la ropa se rasga, los huesos crujen, el dolor es blanco, es fuego, es libertad, y los gritos humanos se vuelven gruñidos.

Zack es el último en cambiar, mirando a su padre que ya no es su padre, que es un lobo viejo, gris, enorme, con cicatrices en el hocico, y cuando la transformación lo parte al medio, y siente que la piel le queda chica, entiende por qué el cazador lo quiere a él.

Porque no es un cachorro. Porque cuando abre los ojos, ya no es Zack, es algo más grande, mucho más fuerte con el pelaje gris y ojos de ámbar.

Los seis lobos se miran, se reconocen, y sin que nadie dé la orden, arrancan.

Ahora el bosque es suyo, ahora los pasos que suenan atrás son los que huyen, y el aullido que rompe la noche no es del cazador, es de ellos.

Jonathan, el lobo viejo de pelaje gris con cicatrices en el hocico, marca el camino con un gruñido corto. Los demás lo siguen, porque la sangre tira, porque el miedo se fue cuando el dolor de la transformación quemó todo lo humano.

Zack va segundo, pisándole los talones a su padre, con el pelaje gris pegado al cuerpo por la fuerza de la carrera. Siente cada raíz bajo las patas, cada hoja, cada gota de rocío. Siente el olor del bosque entero y, por encima de todo, siente el otro olor. El metálico, el de sangre vieja, el que dejó de perseguir para empezar a esperar.

Valeria corre a su izquierda, blanca, rápida, con los ojos fijos al frente. Eitan es una sombra negra a la derecha; Cool y Diego cierran la fila con el lomo erizado y los colmillos afuera.

Jonathan frena en seco, levanta el hocico y el resto clava las patas en la tierra.

Delante de ellos, el arroyo. Detrás, el silencio.

No hay pasos. No hay ramas. No hay más disparos.

Y eso es peor, porque puede ser una emboscada.

Jonathan mira a Zack, y en los ojos amarillos de lobo hay algo que no había en los de humano: culpa. Gruñe bajo, y Zack entiende. Cruzamos, y no paramos.

Saltan. El agua helada les corta el pecho, les lava el olor, les borra el rastro por dos segundos. Salen del otro lado, se sacuden, y el bosque se congela cuando.....

1
Isabel
Caroline ya es besada por los dos, habrá batallas 😂👏
Isabel
el corazón no elige a quien amar Angi
Isabel
uuufffff 🔥🔥🔥🔥🔥 intenso
Isabel
buenísimo 🤭
Isabel
cinco contra uno* cobardes.
Isabel
👌👌👌👌👌
Isabel
opaaaa 🔥🔥
Mary Ney
zack espero la marque como tuya ☺️
Martha Divas Delgado
k deje k se la coma luke
Martha Divas Delgado
hayyy k niña tan berrinchuda pobre zack
Isabel
oohhhh eso si no me lo esperaba, Luke y Zack son hermanos? Vaya.
Mary Ney
Excelente libro recomendado algo diferente buena trama
Mar de cristal: 🥰/Rose//Rose//Rose//Heart/
total 1 replies
Mary Ney
Que bueno que regreso Carolina tiene a los dos hermanos 🤭☺️
Aracelis Durango
Bueno no entiendo mucho solo que están huyendo de un humano que no es humano porque correr ala velocidad de un lobo es otro lobo ó vampiro 🤔🤔🤔🤔🤔🤷🤷🤷
Isabel
Buen capitulo, espero el siguiente.
Isabel
😨😨😨😨/Sob//Sob//Sob//Sob/
Isabel
El único valiente es Zack 👌
Isabel
Era obvio que el padre no lo dejaría arriesgarse
Isabel
Difícil decisión pero tiene que correr o dejarse atrapar y saber quien es el cazador 🔥
Isabel
uy pobre valeria, la atraparon 😨
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