El miedo….. cualquier persona lo tiene Dicen que los niños son más miedosos pero es eso verdad? O solo lo usan de excusa para no aceptar los miedos de los adultos , fantasmas, zombis o cualquier género que se vea un viernes por la noche con comida ¿Dirías tus miedos?…. Tal vez los ruidos de tu casa sean reales…
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Suya
El era más que eso
No estaba intentando acercarse con cuidado ni probando límites.
Él ya tenía un lugar.Ya me conocía.
Y no le gustaba que hubiera otras cosas alrededor.
Ni el amuleto.
Ni el recuerdo del bosque.
Ni siquiera Aquiles, que volvió a gruñir bajo, sin saber exactamente hacia dónde.
Apreté el amuleto con fuerza.
—No… —susurré.
El calor se mantuvo, firme, como sosteniendo algo que empujaba desde el otro lado.
Y en ese momento entendí algo que me hizo sentir peor que todo lo anterior.
Hunter no estaba intentando entrar.
No lo necesitaba.
Porque para él…
Esta casa ya había sido suya una vez.
Y ahora…
Solo estaba esperando a que yo dejara de resistirme.
Aquiles levantó la cabeza de golpe y gruñó bajo, mostrando los dientes hacia el aire vacío.
El amuleto se calentó de golpe, esta vez sí, como una reacción clara.
—No —dije, más firme.
El roce desapareció al instante.
Como si nunca hubiera estado.
Respiré hondo, tratando de estabilizarme.
—Estoy en mi casa… —murmuré—. Estoy en mi casa.
Pero algo en esa frase ya no era tan seguro.
Porque la sensación que había tenido no era nueva. No era algo que estuviera llegando. Era algo que reconocía.
Como si ya hubiera estado ahí antes.
Aquiles no volvió a relajarse del todo. Se quedó pegado a mí, atento a cada mínimo sonido. Yo tampoco podía soltar del todo la tensión. Encendí más luces de las necesarias, evitando que quedaran rincones oscuros, y me moví por la casa con esa incomodidad constante de sentir que algo te sigue aunque no lo veas.
En un momento, sin darme cuenta, volví a pensar su nombre.
Hunter.
El amuleto reaccionó al instante, caliente contra mi piel.
Y con ese calor vino algo más.
No una imagen clara.
No una aparición.
Pero sí una sensación.
Fuerte.
Marcada.
Celosa.
Como si ese simple pensamiento fuera suficiente para llamar su atención.
Me quedé quieta, sosteniendo el aire en los pulmones.
Y lo entendí.
No era como los otros.
No estaba intentando acercarse con cuidado ni probando límites.
Él ya tenía un lugar.
Ya me conocía.
Y no le gustaba que hubiera otras cosas alrededor.
Ni el amuleto.
Ni el recuerdo del bosque.
Ni siquiera Aquiles, que volvió a gruñir bajo, sin saber exactamente hacia dónde.
Apreté el amuleto con fuerza.
—No… —susurré.
El calor se mantuvo, firme, como sosteniendo algo que empujaba desde el otro lado.
Y en ese momento entendí algo que me hizo sentir peor que todo lo anterior.
Hunter no estaba intentando entrar.No lo necesitaba. Solo esperaba , esperaba que el tercero apareciera
Porque para él… no había nada que lo detenga de quedarse conmigo sabiendo que lo recordaba, él era más fuerte lo sentia, el amuleto no lo alejaba, no lo bloqueaba el se divertía
Y ahora… viendo la sombra en la esquina distorsionada solo pude quedarme con Aquiles viendo la televisión en silencio
El solo estaba esperando a que yo dejara de resistirme para poder volver a jugar conmigo, a quien él consideraba solo suya…
Rezaba para que mis padres volvieran pronto y no estar sola porque sabía que tal vez si Aquiles seguía defendiéndome , el no iba a terminar bien …