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Me Enamore De Una Madre Soltera

Me Enamore De Una Madre Soltera

Status: En proceso
Genre:Romance
Popularitas:8.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Esta historia habla de una chica que se embarazó muy joven y tuvo que aprender a sobrevivir en un mundo lleno de dificultades. Sin apoyo suficiente y con pocas oportunidades, se vio obligada a “buscarse la vida” como pudo, enfrentando la realidad desde muy temprano. Por amor a su hija, dejó los estudios y sacrificó sus sueños personales para dedicarse por completo a su crianza, creciendo de golpe y convirtiéndose en madre antes de tiempo.
Sin embargo, su vida da un giro inesperado cuando conoce a un chico millonario, alguien que no la juzga por su pasado ni por ser madre soltera. A diferencia de muchas personas, él la trata con respeto, la escucha y ve en ella algo más allá de sus dificultades: una mujer fuerte, valiente y luchadora.
A partir de ese encuentro, ambos comienzan a construir una relación marcada por la confianza, el apoyo y la superación de prejuicios. Ella empieza a recuperar la esperanza en su futuro, mientras aprende que aún puede soñar y volver a levantarse,

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: “Sin casa, sin él, sin nada”

No sé ni cómo llegué a la casa después del entierro.

Todo era como borroso, como si yo estuviera caminando pero sin estar realmente ahí. La cabeza me pesaba, los ojos me ardían de tanto llorar, y el pecho… el pecho no me dejaba en paz.

Cuando abrí la puerta, pensé que por fin iba a poder descansar un poco.

Pero no.

Apenas entré, sentí el ambiente raro.

Silencio pesado.

Y cuando miré hacia el cuarto…

ahí estaba ella.

Mi mamá.

Con algo en la mano.

Mi prueba de embarazo.

Yo me quedé fría.

El mundo se me detuvo otra vez.

—¿Qué es esto? —me dijo ella con la voz dura.

Yo no podía ni hablar bien.

—Mamá… —susurré—. eso no…

Ella me interrumpió de una.

—¡No me mienta! —me gritó—. usted está embarazada.

Yo sentí que me faltaba el aire.

—Sí… —le dije bajito—. pero yo le iba a explicar…

Ella soltó una risa amarga.

—¿Explicar qué? —dijo—. ¿que anda metida en esas cosas? ¿que no piensa?

Yo bajé la mirada.

Porque no tenía cómo defenderme en ese momento.

No después de todo lo que había pasado.

No después de Brando.

No después del entierro.

—Mamá… por favor… —le dije con la voz rota—. yo no estoy bien…

Ella me miró con rabia.

—¿Y cree que yo sí estoy bien viendo esto? —me dijo—. usted embarazada, metida en problemas, y ahora viene aquí como si nada.

Yo empecé a llorar.

—No es así… —le dije—. yo no quería que pasara así…

Ella tiró la prueba al piso.

—¡Lárguese! —me gritó.

Yo me quedé congelada.

—¿Qué? —susurré.

Ella se cruzó de brazos.

—Que se vaya de esta casa —me dijo fría—. yo no voy a tener esto aquí.

Yo abrí los ojos.

—Mamá… —le dije temblando—. no tengo a dónde ir…

Ella me miró fijo.

—No me interesa —me respondió.

Ahí sentí que todo se me caía encima.

Todo junto.

Brando muerto.

El velorio.

El dolor.

Y ahora esto.

Mi propia casa.

—Mamá… acabo de enterrar a Brando… —le dije llorando—. no me hagas esto…

Ella ni se inmutó.

—No me importa —dijo—. usted se metió sola en esto.

Yo no podía creer lo que estaba escuchando.

—Yo necesito ayuda… —le dije casi sin voz—. estoy embarazada…

Ella dio un paso atrás.

—Pues entonces se va —me dijo—. aquí no.

Yo me llevé las manos a la cara.

No podía respirar bien.

—¿A dónde quiere que vaya? —le pregunté llorando—. no tengo a nadie…

Ella se quedó callada un segundo.

Pero su mirada no cambió.

Fría.

Dura.

—No es problema mío —me respondió.

Eso fue lo que me terminó de romper.

Yo me arrodillé un poco.

—Mamá… por favor… —le supliqué—. no me haga esto…

Pero ella ya estaba decidida.

—Ya le dije —repitió—. se va de la casa.

Yo me quedé en el piso, llorando.

Sin fuerzas.

Sin voz.

Sin nada.

—Yo no tengo a Brando… —le dije entre sollozos—. y ahora tampoco a usted…

Ella no respondió.

Solo se dio la vuelta.

Yo me quedé ahí.

En el piso.

Con todo roto.

Después de unos minutos, subí a mi cuarto como pude.

Abrí la maleta con manos temblorosas.

Empecé a meter ropa sin pensar.

Nada tenía sentido.

Todo era automático.

Mientras lloraba, sentía el pecho pesado, como si algo me aplastara por dentro.

Miraba el cuarto y solo pensaba en Brando.

En cómo él me hubiera abrazado en ese momento.

En cómo me hubiera dicho “tranquila, yo estoy aquí”.

Pero ya no estaba.

Ya no estaba nadie.

Bajé con la maleta.

Mi mamá estaba en la sala.

No me miró.

Yo pasé frente a ella.

Me detuve en la puerta.

—De verdad… —le dije con la voz quebrada—. yo no quería que todo esto pasara así…

Ella no me miró.

—Ya váyase —dijo.

Y eso fue todo.

Salí de la casa.

Con la maleta en la mano.

Con el bebé en mi vientre.

Con el corazón destruido.

Caminé por la calle sin rumbo, llorando, sin saber dónde iba a dormir esa noche.

El cielo estaba oscuro.

El viento me pegaba en la cara.

Y yo solo pensaba una cosa:

ya no tenía casa…

ya no tenía a Brando…

y ahora tampoco tenía a nadie.

1
MARY LAURA
Osea violeta es una estampa
MARY LAURA
Felicidades
Tere Jimenez
muchas felicidades hermosa novela bueno tubo de todo hermosa novela gracias por compartir y espero muchos éxitos más felicidades
Tere Jimenez
gracias hermoso final
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