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LA HEREDERA DEL SOLDADO

LA HEREDERA DEL SOLDADO

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:7.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Ingrid Dancourt

Daniela perdió a su madre a la edad de 3 años, su padre se vuelve a casar y le da una perversa madrastra que la maltrata y encierra en el sótano, sótano que guarda grandes secretos.
Acompáñame en mi nueva historia, que sé que será de su agrado.

NovelToon tiene autorización de Ingrid Dancourt para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LOS DOS CAYERON EN LA TRAMPA

El mundo entero creyó que Daniela había muerto aquella noche, en aquella casa solitaria, asesinada por Álvaro del Valle. Encontraron su cuerpo, velaron sus restos, la enterraron con todos los honores de heroína y militar, lloraron su pérdida como la desgracia más grande que les pudo ocurrir. Pero la verdad era otra: Daniela no estaba muerta.

Todo había sido una farsa, una estrategia magistral planeada por ella misma, la jugada más brillante de su vida, nacida de su inteligencia, su experiencia militar y su capacidad para prever el mal ajeno.

Desde el primer momento en que Álvaro del Valle apareció en su vida, Daniela, aunque cegada por la sed de justicia, nunca bajó totalmente la guardia. Su instinto de soldado, su formación y su astucia innata le gritaban que aquel hombre no era de fiar. Escuchó las advertencias de Javier, de su padre adoptivo Orlando, de Laureano, y aunque su deseo de ver caer a sus enemigos la hizo seguir adelante, nunca lo hizo a ciegas.

Poco a poco, fue descubriendo sus mentiras, sus movimientos, sus robos disfrazados de gastos, y comprendió al fin: "Él no está aquí para ayudarme. Está aquí para destruirme y quedarse con todo."

Y entonces, en lugar de huir o denunciarlo de inmediato, ideó su plan más grande: hacerse pasar por muerta para atrapar al verdadero enemigo, y al mismo tiempo, ver quiénes eran los que realmente la querían y quiénes solo querían su fortuna.

Sabía que Álvaro intentaría deshacerse de ella tarde o temprano. Así que, cuando él le dio la cita en aquella casa alejada, fingió caer en la trampa, fingió creer sus mentiras sobre documentos y pruebas... pero ella ya tenía todo preparado. Contó con la ayuda silenciosa y absoluta de su padre, el Mayor Orlando Gutiérrez, y de Laureano, los únicos a los que confió su secreto.

Aquella noche, al llegar a la casa, sabía exactamente lo que iba a pasar. Cuando Álvaro le reveló su traición, cuando le dijo que le había robado todo y que iba a matarla, Daniela no se sorprendió ni se asustó. Al contrario, lo miró con lástima y con frialdad, porque ella tenía el control.

Los disparos que se escucharon, la lucha que pareció mortal, todo fue escenificado. El cuerpo que encontraron, la mujer que enterraron, no era ella. Fue una mujer sin identidad, fallecida ese mismo día en un hospital, que por su estatura y características físicas era muy parecida a ella, y que fue sustituida hábilmente con ayuda de amigos leales y médicos de confianza. Todo fue montado para que Álvaro creyera que había triunfado, para que él saliera libre, confiado y tranquilo, creyéndose el rey del mundo, mientras ella, Daniela, desaparecía del mapa, se escondía, y empezaba a tejer su red definitiva.

Mientras todos lloraban su muerte, mientras Javier sufría como un condenado, mientras Lupita y Laureano hacían el papel de desconsolados, mientras Miriam celebraba bailando en su departamento, Daniela estaba viva, sana, fuerte y más decidida que nunca, observando todo desde las sombras.

Vio cómo Álvaro, confiado y arrogante, gastaba el dinero robado, se paseaba rico y poderoso, creyéndose el más listo.

Vio cómo Miriam, loca de envidia y avaricia, salía de su escondite, empezaba a investigar, a buscarlo, a planear su propia venganza y su propio robo, convencida de que ella sí podría engañar al estafador.

Vio cómo ambos, estafador y envidiosa, se acercaban el uno al otro, atraídos por su propia maldad, como dos moscas que van directo a la telaraña.

Y Daniela esperó. Esperó pacientemente, como la gran estratega que era. Sabía que tarde o temprano, la codicia de Miriam y la crueldad de Álvaro chocarían, y que ellos mismos se destruirían entre sí.

Y así fue. Cuando Miriam, llena de soberbia y odio, se presentó ante Álvaro haciéndose pasar por rica, creyendo que lo iba a engañar, Daniela lo supo todo. Cuando él la llevó a la misma casa maldita donde creía haber matado a la "heredera", cuando él le dijo las mismas palabras crueles sobre el dinero y la muerte, cuando él y sus hombres se prepararon para deshacerse de ella sin piedad... Daniela dio la orden final.

Justo cuando Álvaro iba a disparar, justo cuando Miriam, aterrada, comprendió que iba a morir por su propia estupidez y avaricia, las puertas y ventanas de la casa se abrieron de golpe. Entraron policías, militares, autoridades, todos armados, rodeando el lugar, con órdenes de captura y pruebas de todos los crímenes cometidos.

Y entonces, apareció ella.

Todos se quedaron paralizados, creyendo ver un fantasma, un milagro o un sueño.

Daniela entró caminando despacio, erguida, hermosa, con su uniforme impecable, su mirada brillante y poderosa, más viva y más grande que nunca. Se detuvo en el centro, entre el estafador atrapado y la mujer que siempre la odió.

Miriam cayó de rodillas, temblando, pálida como la cera, con los ojos desorbitados de terror y confusión.

—¿Tú... tú estás muerta... te mataron... te enterraron... balbuceaba sin poder creerlo.

Daniela la miró con una lástima inmensa, pero sin rencor, y luego miró a Álvaro, que ahora estaba esposado, con la cara descompuesta por el pánico al ver que su víctima fatal estaba allí, de pie, juzgándolo.

—Morir? —dijo Daniela con voz firme y sonora, que resonó en toda la habitación—. Yo no muero tan fácilmente. Yo soy la hija de mi madre, soy la heredera de mi bisabuelo soldado, y sobre todo... soy la mujer que aprendió que la mejor forma de ganar una guerra, es hacer creer al enemigo que ya ha vencido.

Se volvió hacia Miriam, que lloraba desesperada, comprendiendo que todo lo que había hecho, todo lo que había planeado, toda su alegría y su venganza, habían sido en vano, frente a una mujer que siempre estuvo un paso por delante de ella.

—Tú viniste aquí por dinero, por venganza, por envidia —le dijo Daniela—. Viniste a quitarle a este hombre lo que él me robó a mí, sin entender que nada de eso era tuyo. Te creíste más lista que todos, igual que él. Pero los dos tenían el mismo defecto: la avaricia los cegó, y por eso, los dos cayeron en la misma trampa.

Miriam, viéndose perdida, viendo que Álvaro y sus cómplices iban a la cárcel, viendo que ella misma iba a ser juzgada por asociación, por engaños y por sus propios delitos, se derrumbó por completo. No tenía orgullo, ni arrogancia, ni odio. Solo tenía miedo y vergüenza.

Daniela dio un paso hacia ella, y le dijo con firmeza:

—Te salvé la vida esta noche, Miriam. Podrías haber muerto aquí, igual que creíste que yo había muerto. Pero no quiero tu muerte. Solo quiero que aprendas: nunca fuiste mi enemiga. Tu único enemigo siempre fue tu propia envidia, tu propia codicia y tu propia maldad. Eso es lo que te destruye, no yo.

Cuando todo terminó, cuando se llevaron a los criminales, cuando la verdad salió a la luz, cuando el pueblo entero celebró que su gran mujer, su heroína, estaba viva, llegó el momento más esperado y más doloroso.

Javier, que había vivido los días más terribles de su existencia, que había llorado sobre su tumba, que había perdido las ganas de vivir, estaba allí, parado frente a ella, pálido, con lágrimas corriendo por su cara, sin poder hablar, sin poder creer que la tenía de nuevo frente a él.

Daniela se acercó despacio, con los ojos llenos de amor y de perdón, le tomó las manos y le dijo con voz dulce y emocionada:

—Perdóname, mi amor. Tuve que hacerlo. Tuve que fingir, tuve que alejarte, tuve que hacerte sufrir... porque solo así podría atrapar a los que querían destruirme y destruir todo lo que tenemos. Pero te prometo algo: ahora que he vuelto, ahora que todo el mal está detenido, ahora que ya no hay enemigos ni trampas... nunca más te volveré a dejar. Nunca más te ocultaré nada. Y viviré el resto de mi vida solo para compensarte cada segundo de dolor que te hice pasar.

Javier no pudo decir nada. Solo la abrazó con tanta fuerza, como si quisiera fundirse con ella, para asegurarse de que era real, de que estaba viva, de que su corazón no se había equivocado al seguir latiendo esperándola. Lloró de alegría, de alivio, de amor infinito, y en ese abrazo, ambos comprendieron que su amor era más fuerte que la muerte, más fuerte que las mentiras y más fuerte que cualquier maldad del mundo.

Así, Daniela regresó de entre los muertos, más sabia, más fuerte y más grande que nunca. Recuperó todo su imperio, su nombre, su honor y su vida. Y entendió al fin la gran lección: que la venganza no servía de nada, pero que la inteligencia, la paciencia y el amor verdadero eran las únicas armas que realmente ganan todas las batallas.

Y desde ese día, vivieron felices, libres y tranquilos, sabiendo que ya no había nada, ni nadie, que pudiera separarlos jamás.

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hortencia flores
Hermosa la historia escritora gracias míl bendiciones para ti 🙏 ❤️ y muchos éxitos ❤️😘🥰😍💞💞
Lupita Garcia Esparza
excelente trabajo escritora felicidades
Ingrid Dancourt Celis: Gracias estimados lectores espero que recomienden mi novela.
total 2 replies
Lupita Garcia Esparza
excelente historia felicidades escritora
Rocio Peña
bonita historia, diferente interesante , la recomiendo /Good/
Rocio Peña
bonita y corta historia me gusto, la recomiendo. felicidades a la escritora
Maria Mongelos
Hermosa historia de superación, de aprendizaje, de amor, de salvación. Gracias querida escritora💕 Me encantó❤️
Maria Mongelos
Gracias querida escritora 💕
Maria Mongelos
La historia de cada uno de ellos es muy triste, pero que bueno están en la vida de Daniela
Maria Mongelos
Y fue así que Laureano conoció y salvo a Sofia
Maria Mongelos
😭😭😭 es muy fuerte lo que pasó Gutierrez, menos mal apareció en su vida Daniela
Maria Mongelos
Tanto Javier como Daniela sufrieron mucho, merecían conocerse y ser felices juntos
Maria Mongelos
Que bien Daniela, me la creí totalmente
Ella misma les puso la trampa y tanto Alvaro como Mirian cayeron
Pobre Javier, todo lo que sufrió, por suerte volvió Daniela
Maria Mongelos
Con todo lo que le pasó Mirian no aprendió nada, la avaricia pudo más
Ojalá Alvaro también pague
Maria Mongelos
No puedo creer, Daniela estaba ciega por la venganza, porqué si tenía un alma tan noble
Maria Mongelos
Pobrecita, creyó que Javier iba a caer recóndito a sus pies, pero nunca esperó qué la humillara así, bien merecida lo tiene
Maria Mongelos
00Pobre chica, no se va a comparar con Daniela, no le llega a los talones
Maria Mongelos
💕Que hombre tan desgraciado, todo por el dinero
Maria Mongelos
Renata es una verdadera arpía, sinvergüenza, una desgraciada
Maria Mongelos
Hermosa historia💕 gracias querida escritora 💕
Maria Mongelos
Esos si vergüenzas recibieron lo que se merecían
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