Maximiliano "Max" Vogel no cree en el amor; cree en los resultados, en el poder y en el control absoluto. Es guapo, insultantemente rico y sabe que es inalcanzable. Para él, las mujeres son un juego de una sola noche, piezas de ajedrez en un tablero que siempre domina. Pero su estructura perfecta se tambalea cuando su hermano y mejor amigo, Luca, le pide un favor que no puede rechazar: supervisar la entrada de su mejor amiga al mundo laboral.
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festejo
Durante toda la mañana y parte de la tarde las tres pasaron en el salón de belleza hasta que el sol se ocultó al salir de encontraron una boutique.
— Ese es el vestido que usarás —dijo Carli la novia de luca con entusiasmo.
— No lo sé parece demasiado caro, además es muy escotado— dijo poli mirándolo.
— Deberías probarlo, vamos anda yo regresaré a casa Pero el guardaespaldas las llevará a la fiesta— dijo la Madre de Max sonriendo.
La madre de Max regreso a casa dejando a poli y a Carli en el lugar ambas escogieron un vestido aunque poli no estaba muy cómoda con el vestido tan escotado Pero Carli la convenció de que era hora de usar algo diferente si es que quería dejar a David sin palabras aunque poli no pensó en el si no en Max.
Al llegar a la discoteca estaba realmente tensa.
—Vamos relájate, solo entramos y miras directamente a David verás que el hombre se quedará mudo.— dijo Carli.
Al entrar en el lugar, estaba realmente lleno Pero los escoltas de Carla les abrieron paso a poli y a Carli.
Max, Luca y David estaban en una mesa redonda en la sona más exclusiva esperándolas.
Cuando ambas entraron Max sintió un dolor en el pecho.
— Carajo, está realmente sexy.— dijo David mirando a poli.
— Que cosa más sorprendente jamás había visto así a poli.— dijo Luca sonriendo.
— David, cierra la boca —soltó Max con una voz tan gélida que incluso Luca dejó de sonreír.
Poli y Carli terminaron de acercarse a la mesa. La música del Rois Rois retumbaba en las paredes, pero para Poli, el único sonido era el de sus propios tacones contra el suelo y su pulso acelerado. Cuando sus ojos se encontraron con los de Max, sintió un escalofrío. Él no la miraba con admiración como David; la miraba como si quisiera arrancarle el vestido ahí mismo y sacarla a rastras del lugar.
— ¡Feliz cumpleaños, preciosa! —David se puso de pie de inmediato, ignorando la tensión de Max, y se acercó a Poli para darle un beso en la mejilla que duró un segundo de más—. Estás... increíble. No tengo palabras.
— Gracias, David —respondió Poli, aunque su mirada se desvió inevitablemente hacia Max, quien seguía sentado, imponente y silencioso.
— Te ves guapísima, Poli —añadió Luca, dándole un abrazo rápido antes de volverse hacia Carli—. Y tú, mi amor, estás espectacular.
Max finalmente se puso de pie. Su altura y su presencia parecieron robarse el aire de la zona VIP. Se acomodó el saco del traje, sin dejar de mirar el escote de Poli con una fijeza peligrosa.
El se acercó a poli y le dió un abrazo que dejó a ambos con el corazón acelerado.
— Felicidades poli.— dijo Max, mientras hacía algo que no acostumbraba hacer dar abrazos.
— Iré un momento al auto, deje mi teléfono.— dijo David.
Poli se Sentó a lado de Max mientras el mesero les servían a todos alcohol.
cuando David, llegó Vanesa ella lucía realmente bella y sofisticada.
— Espero no llegar tarde el tráfico en la ciudad es horrible.— dijo vennesa novia de max, mientras le daba un beso en los labios a Max.
Poli sintió un dolor asfixiante en el pecho al verlos.
— Vanessa, no creí que vinieras y mucho menos Max— dijo Luca desconcertado.
Vanessa se acomodó el cabello, lanzando una mirada rápida y cargada de condescendiencia hacia Poli. Sus ojos recorrieron el vestido escotado de la cumpleañera con una mezcla de sorpresa y desdén.
— Bueno, es el cumpleaños de Poli, ¿no? —dijo Vanessa con una sonrisa que no llegaba a sus ojos—. Max me dijo que sería un desperdicio no venir a celebrar, aunque sea un rato antes de que se canse de tanto ruido y al final quise venir acompañarlo. Por cierto, Poli, qué vestido tan... atrevido. Casi no te reconozco sin tus lentes.
— Gracias, Vanessa —respondió Poli con la voz más firme que pudo rescatar, aunque sentía que el nudo en su garganta la iba a traicionar en cualquier momento—. Supongo que todas tenemos facetas que no conoces.
—. ¿Todo bien, cumpleañera? Te ves como si hubieras visto un fantasma.
— Estoy bien, solo el ruido —mintió ella, apurando el trago de un solo golpe. El líquido quemó su garganta, pero no tanto como el roce del brazo de Max con el de Vanessa justo frente a ella.
— Vamos a bailar.— dijo Carli con una sonrisa tomando la mano de Luca y mirando a poli.
— Si vamos.— dijo poli pues no quería estar en la mesa mirando a Vanesa comerse a besos a Max.
David, no perdió la oportunidad y la tomo de la mano hasta la pista de baile donde ya había bastante gente.
David la tomó por la cintura, acercándola más de lo necesario, mientras intentaba seguir el ritmo de la música.
— Estás distraída, Poli —le gritó David al oído para hacerse escuchar sobre los bajos—. Y no te culpo, Max y Vanessa tienen esa forma de absorber el aire de cualquier habitación. Pero hoy es tu noche, olvídate de ellos.
— Tienes razón, David —respondió ella, decidiendo que si Max quería jugar con ella después de lo que pasó anoche, ella también sabía jugar, pues al fin y al cabo el tenía novia y un beso no significa nada.
Se acercó un poco más a David, dejando que sus manos subieran por los hombros de él. David, sintiéndose victorioso, apretó su agarre y comenzó a guiarla en un baile más lento, más cercano, aprovechando que la música había cambiado a un ritmo más sensual.
En la mesa Max no podía quitarle los ojos de encima a poli y David, la manera en que el la tocaba lo estaba volviendo loco y más aún que la mayoría de los hombres la miraban con deseó.
— Max, amor, ¿me estás escuchando? —preguntó Vanessa, acariciando su brazo con fastidio—. Te decía que mañana podríamos ir a comer con mis padres.
— No puedo, Vanessa. Tengo mucho trabajo —respondió Max con voz cortante, sin dejar de mirar la pista.
— ¿Trabajo un domingo? Max, por favor... —Vanessa siguió hablando, pero él ya no la oía.
Vanessa, en un momento desesperado tomo el rostro de Max y lo comenzó a besar tan sexualmente que Poli pudo notarlo.
Luca y Carli ya había tomado bebidas para poli y David y para ellos quienes realmente se estaban divirtiendo.
Poli tomo el champagne y lo bebió de un solo trago al igual que todos ahí.
—¡Eso es! —exclamó David, emocionado por la actitud de Poli—. ¡Esa es la actitud de una cumpleañera!
Varias canciones y ellos seguían en la pista de baile mientras los meseros les traían más bebidas.
— Al parecer David está muy interesado en Poli jamás lo había visto así, hacen estupenda pareja— dijo Vanesa.
— David, no es hombre para poli.— dijo Max suspirando mientras tomaba más whisky.
— Mi amor que te parece si vamos a mi departamento y te quito ese mal humor que tienes yo también estoy cansada mis padres llegaron de europa hoy y necesito verlos mañana— le dijo Vanesa a Max.
— Ve a descansar mañana hablamos.— dijo Max desesperado por no saber cómo actuar y no dar a notar su evidentemente celos.
— ¿Me estás echando, Max? —preguntó Vanessa, bajando la voz mientras la humillación empezaba a teñir sus mejillas de rojo—. Vine hasta aquí por ti.
— Estoy diciendo que estás cansada y tus padres te esperan —respondió Max sin mirarla, con la mandíbula tan apretada que las venas de su cuello se marcaban—. Pediré que te lleven. Yo me quedaré un rato más con Luca.
Vanessa, herida en su orgullo, tomó su bolso de la mesa con un movimiento brusco. No era tonta; sabía perfectamente hacia dónde apuntaba la mirada de Max, aunque él intentara disimularlo. Sin decir más, se levantó y salió de la zona VIP con pasos rápidos, dejando un rastro de perfume costoso y una tensión asfixiante tras de sí.
ahora vien Max debe ya de aclarar sus sentimientos eso de que el ni quiere nada serio entonces va a estar con poli y luego se va con otras ojalá poli pinga las cartas sobre la mesa y dejarle claro que ella no es de compartir y que de una vez deje a la vanessa esa