La historia comienza con Agustina y Cristian, dos novios que se amaban profundamente, pero que fueron separados por circunstancias ajenas a su voluntad. Ella se marchó llevándose consigo algo muy valioso.
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capitulo 3: Confesión
Salió de su cuarto con el corazón latiéndole fuerte, decidida a hablar con su mamá. La encontró sentada a la mesa, contando el dinero que había dejado la venta de los chilaquiles.
—Mamacita, necesito hablar contigo —pronunció, acercándose lentamente.
—Dime, mijita —contestó su mamá, dejando el dinero a un lado para prestarle atención.
—Mamacita, perdóname, estoy embarazada —reveló Agustina, con lágrimas en los ojos.
—¿Qué? —susurró, incapaz de creer lo que acababa de escuchar.
—Mamacita, perdóname, sé que fallé y asumo mi responsabilidad. No me cuidé con Cristian y ahora tengo que enfrentar las consecuencias —confesó Agustina, angustiada.
—Te lo advertí, chamaca… tan chavita y ya ves. Mira nada más, con tu domingo siete —soltó su mamá, llorando de preocupación e impotencia.
Agustina se acercó y la abrazó fuerte.
—Perdóname, mamacita voy a salir adelante, igualito que tú lo hiciste conmigo —aseguró Agustina, con lágrimas en los ojos.
—Ni pienses, mijita esto no es nada fácil, no es para cualquiera. Yo saqué fuerzas por ti, pero no ha sido sencillo, chavita —comentó su madre, secándose las lágrimas con la mano.
A la mañana siguiente, Agustina recorría los pasillos de la Universidad Parkinson buscando a Cristian. Su corazón latía rápido; necesitaba contarle lo del embarazo, pero por más que lo buscaba, no lograba encontrarlo.
Desanimada, se dirigió al baño para recomponerse. Al entrar, se encontró con su amiga Ricci, una chica también de clase baja que se había ganado la beca con esfuerzo y con quien compartía confianza.
—¿Qué te pasa, Agustina? —preguntó Ricci al notar el estado en el que estaba su amiga.
Agustina dudó un instante, pero finalmente decidió confiar en ella:
—Ricci, estoy embarazada —le contó.
Al escuchar la conversación desde un baño cercano, Betania se llenó de rabia y juró que haría todo para que Agustina no le dijera nada a Cristian.
Un par de horas después, Agustina decidió ir a la casa de Cristian. El viaje le había tomado casi dos horas, y al llegar frente a la mansión, tocó la puerta con nerviosismo.
Rebeca y Betania, que conversaban en la sala, escucharon el timbre. Rebeca lanzó un gesto feo a la empleada, ordenándole con la mirada que fuera a abrir. La muchacha obedeció.
—Hola, buenas tardes. ¿Se encuentra Cristian? —preguntó Agustina cuando la empleada abrió la puerta.
Al escuchar esa voz desconocida, Rebeca se levantó del sofá, con Betania siguiéndola de cerca.
—¿Quién eres y qué haces aquí? —preguntó Rebeca, con una mueca de desprecio al ver su ropa tan sencilla.
Betania se acercó un poco y le susurró:
—Es la muchacha con la que anda Cristian, ya sabes la campesina de la que te hablé —Betania ya le había contado todo a Rebeca: las andanzas de Cristian con Agustina y hasta el embarazo que esperaba.
Las palabras de Betania hicieron que Rebeca fijara los ojos en Agustina con una expresión de odio y desprecio.
—Mira, muchacha, no sé qué hace alguien como tú en un lugar así, ni por qué buscas a mi hijo. Él no te quiere, solo jugó contigo —dijo Rebeca, viendo su oportunidad perfecta para alejarla de Cristian.
Agustina abrió la boca para responder, pero no alcanzó a decir nada.
—Ay, mujercita —intervino Betania, dando un paso al frente—. Cristian nunca estuvo interesado en ti. ¿De verdad pensaste que algo así iba en serio? Ya escuchaste suficiente ahora lárgate.
Agustina se alejó de allí con los ojos húmedos y el corazón dolido, tratando de comprender lo que acababa de escuchar. ¿Será cierto lo que dijeron? —pensaba angustiada.
Apenas se fue, las dos mujeres se miraron y sonrieron con malicia.
En ese momento, Cristian bajó las escaleras con una bufanda al cuello y la nariz roja. Estaba resfriado y no pudo ir a clases, así que decidió quedarse en casa.
—¿Quién busca? —preguntó, mirando hacia la puerta, pues había sentido una voz muy familiar.
—Ya sabes, pobretones, pidiendo dinero —contestó Rebeca—. Deberías estar en tu habitación.
—Sí, Cris, tu madre tiene razón. Deberías estar en tu habitación; si sales de ahí, te puedes empeorar —añadió Betania—. Ven, vamos a tu cuarto.
Lo tomó de la mano y lo acompañó hasta su habitación. Al llegar, él se acomodó en la cama.
—Betania, ¿me puedes dejar solo, por favor? —pidió Cristian, sin mirarla. En su mano sostenía el celular.
—Está bien, Cris —contestó ella, tratando de disimular su molestia, y salió de la habitación.
Cristian marcó el número de Agustina, a quien no había llamado en todo el día porque se había quedado dormido tras tantos estornudos. Llamaba una y otra vez, pero ella no contestaba, lo que lo empezó a preocupar: su chaparrita siempre atendía sus llamadas..
En ese momento, Agustina caminaba por la calle con el rostro empapado de lágrimas. Su celular sonó; lo tomó y, al ver que era Cristian, decidió no contestar. No se sentía en condiciones de hablar. Guardó el teléfono en su bolso tejido y continuó caminando hacia su casa.
Al llegar, encontró a su madre en la cocina, concentrada en sus quehaceres, y se dirigió a su habitación antes de que la viera. Una vez dentro, rompió en llanto, pensando en las palabras de esas mujeres y jurándose no contarle nada a su madre.
Doris esta loca mando hacer tarjeta de bodas que obsesión tiene por Cristian pero esta jodida porque si se encuentra con su chaparrita las demás quedan por fuera.
Lectores, sé que muchos se preguntan por qué el investigador no ha logrado dar con Agustina. Como mencioné antes, Rebecca hizo todo para ocultarla y que no estuviera cerca de Cristian.
Por eso, aunque hay un investigador privado, no ha podido encontrarla Rebecca borró pistas, ocultó información y manipuló todo para desviar la búsqueda.
Aun así, él cumple su papel porque la verdad no se revelará de golpe sino poco a poco.
Eso lo mencioné en un capítulo, cuando ya habían pasado los años.
Rebeca ya le dijo a Betania que regreso la campesina que harán este par de arpías 🤔🤔🤔❓❓❓
Quien es el hombre elegante y misterioso que llego 🤔🤔🤔❓❓❓
Ricardo y Martin como que son gay porque hubo una conexión rara.
Doris la insufrible ya no la soporta pero parece una garrapata mal pegada.
Rebeca si reconocio a Agustina que hará y dirá 🤔🤔🤔❓❓❓
Dos locas obsesionadas con Cristian que quieren tenenerlo a como de lugar Doris y Betania no tienen autoestima a una la utilizan y la otra no la ven con ojos de negro gustas que ridículas otras patéticas mas.
Cristian ahora caes de ese edificio e iras a parar al hospital donde esta Agustina y a ella le tocara atenderte y lo peor sera que llegaran todas las arpías osea Doris, Betania y Rebeca la alcohólica y despreciable madre.
Otro director que se fijo en Agustina no me parece que venga otro a joderle la vida.