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Prometida Al Poder

Prometida Al Poder

Status: Terminada
Genre:Romance / Mafia / Completas
Popularitas:114.2k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Alina Rinaldi siempre ha sabido cuál es su lugar: obedecer, callar y sobrevivir dentro de un clan que nunca ha sido realmente suyo.

Adriano Vassari nació para mandar. Como heredero de una de las dinastías más poderosas, su futuro ya está escrito… incluso si eso significa casarse con una desconocida.
Cuando sus caminos se cruzan lejos de las reglas y los nombres que los atan, lo que comienza como un encuentro casual se convierte en algo imposible de ignorar.

Pero en un mundo donde la sangre lo define todo, hay verdades que no pueden ocultarse para siempre.

Y cuando salgan a la luz, no solo destruirán el acuerdo que los une…
podrían destruirlos a ellos también.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 15

Alina

—Tranquila, preciosa…

Esa voz me hizo tensarme de inmediato.

El tono… la intención… no tenía nada de tranquilizador.

Antes de poder reaccionar, escuché otra voz.

Más firme.

Más conocida.

—¿Alina?

Mi corazón dio un vuelco.

—¿Señor Vassari?

—Estoy aquí.

No podía verlo.

No podía ver nada.

Pero sentí su mano buscando la mía en la oscuridad… y la apreté con fuerza.

—Todo estará bien, cariño. No te preocupes.

Quise creerle.

De verdad quise.

—Nos secuestraron…

El silencio que siguió fue pesado.

Demasiado.

Pasaron unos minutos… o tal vez horas. No lo sé.

El tiempo dejó de tener sentido.

Nos levantaron de golpe.

El aire frío golpeó mi rostro.

Tropecé.

Caí.

Me arrastraron sin cuidado.

Sentí cómo la tela de mi vestido se rompía contra el suelo áspero.

Mi piel ardía.

Mis piernas se raspaban.

Y aún así… no grité.

No iba a darles ese gusto.

Luego…

el sonido.

Motores.

Potentes.

Constantes.

Un avión.

Nos empujaron dentro.

El olor a combustible era fuerte.

El ruido ensordecedor.

Y aun así…

sentí su mano otra vez.

Enzo.

—Alina, respira.

Lo hice.

Una vez.

Otra.

Otra más.

—No nos separaron —susurré.

—Eso es bueno.

Sí.

Eso era lo único bueno.

El avión despegó.

Y con él…

la poca estabilidad que me quedaba.

Las voces alrededor eran confusas.

Hombres.

Risas.

Órdenes.

Nada claro.

Nada bueno.

Al aterrizar, me quitaron la venda.

La luz me cegó por un instante.

Parpadeé.

Y cuando logré enfocar…

todo se sintió peor.

El vestido estaba roto.

Mis piernas, llenas de arañazos.

Suciedad.

Sangre.

Nos empujaron hacia el interior de lo que parecía un hangar abandonado.

Frío.

Vacío.

Hostil.

Nos sentaron en sillas metálicas.

A mí me esposaron.

A él…

lo encadenaron.

Nos dejaron solos unos minutos.

El silencio era insoportable.

Hasta que la puerta se abrió.

Un hombre entró.

Su presencia llenó el espacio.

—Enzo Vassari…

Se acercó sin prisa.

Le abrió la camisa.

Observó su pecho.

Frunció el ceño.

—No tienes la marca…

Chasqueó la lengua.

—Así que Alessandro aún no ha elegido heredero.

Enzo no respondió.

Ni una palabra.

El hombre sonrió.

Oscuro.

Inquietante.

—O tal vez ya eligió… y fue Adriano.

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.

—¿Dónde está la cabeza de Adriano? —preguntó a uno de sus hombres.

—No pudimos matarlo.

El ambiente cambió.

De inmediato.

—¿QUÉ?

Su voz estalló.

—Mi mayor creación… va a venir.

Fruncí el ceño.

No entendía.

—¿No me recuerdas, Enzo?

El hombre rió.

Y ese sonido…

me heló la sangre.

—Yo fui quien se llevó a Adriano cuando tenía veinte años.

Silencio.

—Lo retuve quince días.

Miré a Enzo.

Y lo que vi…

me asustó más que cualquier cosa.

Terror.

Puro.

Real.

—Te dejé todas las pistas —continuó—. Todo. Caminos, rutas…

Se inclinó.

—Y aun así… nunca pudiste encontrarlo.

Su sonrisa se amplió.

—Pero él sí supo salir.

Sin ayuda.

Sin guía.

Mi respiración se volvió inestable.

—Tal vez no debí dejarlo ir —añadió—. Pero esta vez… cuando me vea… espero que se aterre.

Y se fue.

El silencio que dejó…

fue peor que su presencia.

—¿Qué… qué pasó? —pregunté.

Enzo no respondió de inmediato.

Sus manos temblaban.

Su respiración era irregular.

Y entonces…

lo vi romperse.

—Adriano… —susurró— cambió de lugar con su madre y Lucca cuando intentaron llevárselos.

Mi pecho se apretó.

—Él se entregó.

—Nunca dijo lo que le hicieron —continuó, con la voz rota—. Volvió caminando… solo… entró a su habitación…

Cerró los ojos.

—Se duchó durante horas.

Mi garganta se cerró.

—Y después… silencio.

—¿Silencio?

—Semanas —respondió—. No habló. No reaccionó. La psiquiatra no pudo sacarle una sola palabra.

Lo miré.

Sin saber qué decir.

—Y ahora entiendo… —susurró—. Él cree que yo nunca lo busqué.

Una lágrima cayó.

Luego otra.

Ver a Enzo Vassari llorar…

como un niño…

me rompió algo por dentro.

—No tenemos mucho tiempo —dijo de pronto, limpiándose el rostro—. Tenemos que pensar.

Asentí.

Aunque mi mente era un caos.

Nos dieron comida.

No comí.

No podía.

—¿Cómo se llama ese hombre? —pregunté.

—No lo sé… —respondió—. Solo sé que trabajaba para los Marshall.

Otro hombre entró.

Nos lanzó ropa.

—Cámbiense.

Miré alrededor.

No había privacidad.

Nada.

El hombre sonrió.

Asqueroso.

Enzo se quitó la chaqueta.

—Toma.

Se puso frente a mí.

Cubriéndome.

Protegiéndome.

Me cambié rápido.

Temblando.

Sintiendo la mirada de ese hombre clavada en mí.

Enzo hizo lo mismo.

Cuando salieron…

respiré por primera vez en minutos.

—Tenemos que sacarte de aquí —dijo.

—¿Y usted?

—No importa.

—Sí importa.

—No —respondió firme—. Ya dejaron claro lo que quieren contigo.

El miedo me atravesó.

Miramos alrededor.

Buscando.

Cualquier cosa.

—Ahí —señalé—. Una ventana.

Se acercó.

—Tú cabes.

Se asomó.

—No hay nadie.

Antes de que pudiera reaccionar…

rompió el vidrio.

El sonido fue seco.

Me miró.

—Escucha bien.

Me tomó del rostro.

—No mires atrás.

—Pero—

—¡ALINA!

Su voz me hizo callar.

—Corre. Escóndete. Y sal de aquí.

Sentí el corazón en la garganta.

—¿Y usted?

Sonrió apenas.

—Yo me encargo.

No confiaba en eso.

Pero no tenía opción.

Me levantó.

Y me lanzó hacia afuera.

Caí.

Rodé.

El golpe me sacó el aire.

Pero me levanté.

Corrí.

Sin mirar atrás.

Porque si lo hacía…

sabía que no podría seguir.

Y mientras avanzaba entre la oscuridad…

una sola idea me perseguía:

Si Adriano llegaba tarde…

esta vez… nadie volvería por mí.

1
Mirna Lobo
me encantó felicidades escritora 👍👏👏👏
Mirna Lobo
🥰🥰🥰
Mirna Lobo
con él reaccionó como una estúpida y con Alessandro hasta lo abrazó 😡
Mirna Lobo
y ella por qué actúa así con él si el también recién se enteró?
Mirna Lobo
lo sabía pero con su mamá??? o con otra???🥺
Mirna Lobo
no sé pero creo que el papá de ella no es su verdadero papá /Smug/
Mirna Lobo
vieja sinvergüenza todas esas víctimas son de su marido que por lo que parece abusó de Adriano 😡😡😡😡
Mirna Lobo
que pasó con Adriano y el alcalde? lo atacaron, que intenso Dios /Smug/
maria orellana
pendejo de hombre
maria orellana
estoy ansiosa por leer ése momento
Mirna Lobo
será por eso que el estúpido del hermano pensaba que él era gay 😡😡😡
Mirna Lobo
no sé, pero no me gusta su hermano /Smug/aparte del loco que los secuestró 😡
Mirna Lobo
ah!!! y otra cosa, ésta niña parece que no se cuidó cuando estuvo con él 🥺
Mirna Lobo
tienes que aprender a ser fuerte, porque no siempre vas a tenerlo cerca para protegerte y más con el hermano que parece que es un pervertido 😡
Mirna Lobo
???????
Mirna Lobo
y por qué ella reaccionó así? pensaría que él sabía quién era ella ? 🥺🥺🥺
Mirna Lobo
bello 😊 no puedo esperar a que se encuentren /Shhh//Slight//Slight/
Mirna Lobo
bella esa chica, sigamos leyendo /Proud/
Nancy De Castro
/Smile//Smile//Smile/
Carlos Jimenez
Al que le van a dar le guardan 👏👏👏
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