Margot, es una veterinaria y muy sarcástica que ama lo que hace. Pero un día de trabajo una serpiente venenosa la muerde. Su muerte la llevó a una de las tantas historias que leyó. Sin embargo, tras los recuerdos difuso de ese cuerpo sabe que esta en aprieto al ser una Omega débil.
Pero todo cambia cuando el emperador alfa, Hazem toma interés en ella.
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Capitulo 5: “Frialdad"
Selene no apartó la mirada de Dafne hasta que uno de los sirvientes se acercó para indicarle el camino hacia el interior del palacio. Su expresión volvió a ser perfectamente controlada, como si aquella breve incomodidad nunca hubiera existido. Caminó entre los guardias con la postura impecable.
Dafne observó en silencio mientras Lina le daba un leve golpe en el brazo para que siguiera trabajando.
—No te quedes mirándola así —susurró Lina con nervios—. Es la futura emperatriz.
—Ya lo noté —respondió Dafne en voz baja, volviendo a levantar la bandeja—. Aunque no parece muy feliz de estar aquí.
Lina la miró como si acabara de decir algo peligroso.
—No digas eso.
Dafne no respondió, pero el comentario se le quedó dando vueltas en la cabeza mientras continuaba con su trabajo. Había algo en Selene que no encajaba con la perfección que intentaba mostrar, una tensión mínima en la forma en que apretaba los dedos cuando creía que nadie la veía.
El recorrido de Selene terminó en el salón privado donde el emperador Hazem ya la esperaba. El ambiente dentro era más silencioso que el resto del palacio, con guardias en cada entrada y sirvientes alejados lo suficiente como para no escuchar conversaciones privadas. Hazem estaba de pie junto a una mesa, revisando símbolos sin prisa, como si la llegada de la futura emperatriz no alterara en absoluto su rutina.
Selene entró con paso firme.
—Hazem —dijo ella suavemente, como si el nombre tuviera otro significado cuando salía de su boca.
Él levantó la vista solo lo necesario.
—Selene.
Ella avanzó sin esperar invitación, acortando la distancia entre ambos con seguridad. Se detuvo frente a él y lo observó con una expresión que intentaba ser cercana, casi íntima, pero que no lograba romper la frialdad del emperador.
—He esperado este día durante mucho tiempo —dijo Selene—. Finalmente todo está en su lugar.
Hazem dejó los documentos sobre la mesa.
—Aún no.
Selene frunció ligeramente el ceño.
—¿Aún no?
—La aprobación de la diosa luna será dentro de un mes, en luna llena.
La expresión de Selene cambió apenas un segundo, lo suficiente para que alguien atento lo notara, pero recuperó el control de inmediato.
—No necesitas esa prueba —dijo ella con una sonrisa suave—. Ya estoy aquí. Soy tu prometida, soy la elegida.
Hazem la miró en silencio.
Ese silencio fue más incómodo que cualquier respuesta.
—Eres la prometida por decisión del mago imperial —respondió él finalmente—. No por la diosa.
Selene dio un paso más cerca.
—Ese mago confirmó el vínculo. Lo dijo él mismo.
—Y está muerto —respondió Hazem sin cambiar el tono—. Lo ejecuté por mentirme.
El aire en la habitación se tensó. Selene se quedó quieta.
—¿Qué?
Hazem la observó con calma.
—Descubrí tarde que su información era incorrecta. El compromiso ya estaba anunciado, la corte lo aceptó antes de saber la verdad. Cancelarlo ahora solo generaría inestabilidad política innecesaria.
Selene apretó ligeramente las manos frente a su vestido.
—Entonces solo tienes que reconocer el vínculo. Todo será más simple si aceptas que soy tu Luna.
Hazem ladeó apenas la cabeza.
—No siento nada en ti.
El silencio volvió a caer, esta vez más pesado. Selene mantuvo la expresión, pero sus ojos mostraron un cambio mínimo.
—Eso no significa nada. Hay alfas que tardan en reconocer el vínculo. Podemos solucionarlo.
—No hay nada que reconocer.
Ella respiró despacio.
—Podemos marcarnos si es necesario. El vínculo se estabilizará después de eso.
Hazem la observó durante unos segundos más largos de lo normal.
—No intentes forzar algo que no existe.
Selene dio otro paso, esta vez más insistente.
—Soy la única opción lógica. Mi familia tiene influencia, la corte me respalda, todos esperan esta unión.
Hazem la interrumpió.
—Si fueras mi Luna, no necesitarías convencerme.
Selene se quedó en silencio otra vez, pero esta vez su expresión perdió parte de la seguridad inicial.
Hazem se acercó ligeramente, solo lo suficiente para que su presencia llenara el espacio entre ambos.
—Y si descubro que estás usando este compromiso para ocultar algo, no habrá influencia familiar que te proteja.
Selene levantó la mirada rápidamente.
—No estoy ocultando nada.
Hazem la sostuvo sin apartar los ojos.
—Entonces no deberías estar nerviosa.
El aire entre ambos se volvió más pesado.
Selene forzó una sonrisa.
—Solo quiero que esto funcione, Hazem.
Él no respondió.
Esa falta de respuesta fue suficiente para incomodarla más de lo que cualquier amenaza directa habría hecho.
En otro punto del palacio, lejos de aquel encuentro, Roxy Edevane recorría los pasillos del ala de investigación imperial con un conjunto de documentos bajo el brazo. Era la nueva maga asignada al palacio tras la ejecución del anterior mago imperial, y aunque la mayoría aún no confiaba en ella, su habilidad era evidente.
Se detuvo frente a una puerta cerrada donde se almacenaban registros antiguos.
—Otra vez aquí —murmuró uno de los asistentes—. Nadie revisa esos archivos.
Roxy lo ignoró mientras abría la puerta.
Dentro, el aire era más seco, lleno de pergaminos organizados en estantes altos. Ella avanzó sin prisa, revisando información de los Omegas que fueron comprados para el palacio. Había miles, pero uso su habilidad para encontrar solo una.
Halló un registro incompleto.
Un informe sobre una omega registrada como sirvienta del palacio desde la infancia.
Dafne.
Roxy frunció el ceño ligeramente mientras leía.
—Aquí está —murmuró.
Guardó el pergamino y salió del archivo con una expresión más seria.
Mientras tanto, en el salón imperial, el encuentro entre Hazem y Selene continuaba en un silencio tenso que ninguno de los dos parecía dispuesto a romper primero.
Selene respiró lentamente antes de volver a hablar.
—No deberías hacer esa prueba con la diosa luna.
Hazem la observó.
—La haré.
—No es necesario. Ya sabes quién soy.
—Quiero confirmarlo.
Selene apretó los labios.
—Eso solo causará problemas.
Hazem inclinó apenas la cabeza.
—¿Por qué?
El tono fue simple, directo. Selene tardó un segundo en responder.
—Porque no hay razón para dudar de mí.
Hazem la miró con una calma que no cedía.
—No siento tu olor.
Esa frase la hizo quedarse rígida por un instante.
—Los vínculos pueden variar —respondió ella rápidamente—. No siempre son inmediatos.
Hazem no cambió la expresión.
—Entonces la diosa lo confirmará.
Selene dio un paso más cerca, esta vez con menos seguridad.
—Si haces eso, la corte empezará a dudar de nuestra unión.
—La corte no decide.
—Pero puede volverse un problema político.
Hazem la observó en silencio unos segundos.
Luego habló.
—Si estás preocupada por la política, deberías preocuparte por la verdad.
Selene bajó la mirada apenas un instante antes de volver a sostenerla.
—No necesitas hacer esto.
Hazem dio un paso hacia atrás, alejando la distancia que ella había intentado reducir.
—Si eres realmente mi Luna, no tienes nada que temer.
Selene no respondió. Y en ese silencio, quedó claro que algo no le convenía en absoluto.
Hazem abandonó el salón sin mirar atrás. Y sin saber exactamente por qué, antes de llegar al corredor principal, ordenó a uno de los guardias algo inesperado.
—Quiero a la sirvienta Dafne en la sala de servicio esta noche.
El guardia parpadeó.
—¿Perdón, majestad?
Hazem no se detuvo.
—Sin retrasos.
Y siguió caminando. Sin explicación y sin motivo clara.
Solo con la misma sensación extraña que había empezado a ignorar demasiado tiempo cada vez que esa omega estaba cerca.
porque hazem es el emperador y darbe la luna Omega
así que ya todos en regla derechitos💪💪💪