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Renacer Entre Mentiras

Renacer Entre Mentiras

Status: En proceso
Genre:CEO / Romance / Malentendidos
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Yajaira MG

Un amor roto por mentiras renace entre el deseo y el rencor. Aura regresa con un secreto que lo cambia todo: un hijo. Mauricio nunca dejó de amarla, pero el engaño los separó. Entre pasiones, verdades ocultas y una rival obsesiva, el destino los enfrentará nuevamente.

NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: El pasado no se rinde

La casa Luzuriaga se mantenía tan imponente como siempre.

Como si el tiempo no pasara por sus paredes… aunque por dentro, muchas cosas ya no fueran las mismas.

Mauricio estacionó su auto frente a la entrada principal. Se quedó unos segundos dentro, con las manos sobre el volante, respirando hondo antes de salir.

Otra cena.

Otra conversación que sabía exactamente cómo terminaría.

Bajó del auto.

Entró.

—Buenas noches —saludó al cruzar la puerta.

—Hijo —respondió Elena, levantándose de su asiento con una sonrisa que no lograba ocultar del todo su preocupación.

Se acercó y besó su mejilla.

—Llegas justo a tiempo.

—Como siempre —añadió Héctor desde la cabecera de la mesa, con su tono firme habitual.

Gabriel, ya sentado, levantó su copa en señal de saludo.

—Míralo… el hombre más ocupado.

Mauricio tomó asiento sin responder al comentario, acomodándose con naturalidad.

La cena comenzó.

Conversaciones ligeras.

Temas de negocios.

Superficiales.

Pero el ambiente…

No lo era.

Elena lo observaba en silencio cada cierto tiempo.

—Deberías descansar más —dijo en un momento, con suavidad—. Te ves… cansado.

—Estoy bien, mamá.

Héctor intervino.

—El trabajo no lo es todo, Mauricio.

Él alzó la mirada apenas.

—Para mí sí.

Gabriel soltó una risa corta.

—Y por eso estás como estás.

Silencio.

Mauricio dejó los cubiertos sobre el plato.

—¿Algo que quieras decir?

—Sí —respondió Gabriel sin rodeos—. Que te convertiste en un maldito témpano de hielo.

Elena suspiró.

—Gabriel…

—No, tía, alguien tiene que decirlo.

Héctor apoyó los brazos sobre la mesa.

—Tu primo no está equivocado.

—¿Esto es una intervención?

—Es preocupación —respondió Elena con firmeza—. Eres nuestro hijo.

—Y te estás quedando solo —añadió Héctor.

Mauricio tensó la mandíbula.

—Estoy bien así.

—No lo estás —dijo Elena—. Y lo sabes.

El silencio se volvió más pesado.

—Han pasado años, Mauricio… —continuó ella, con una voz más suave, pero firme—. No puedes vivir atado al pasado.

—No estoy atado a nada, dejen los sermones.

Gabriel negó con la cabeza.

—Esa historia que pasó hace años… aún no me convence.

Mauricio cerró los ojos un segundo.

—Cállate ya —espetó, abriendo los ojos con dureza—. Llevas años con lo mismo.

El ambiente se tensó.

—Regrésate a la hacienda —añadió con frialdad—. La tienes descuidada.

Gabriel se recostó en la silla, observándolo.

Él se puso de pie lleno de rabia.

—Buenas noches.

Nadie lo detuvo.

De la casa.

......................

Minutos después, ya estaba en su auto.

Encendió el motor.

Y condujo.

Sin rumbo claro.

Un pensamiento lo golpeó.

...****************...

Flashback...

—Señor Luzuriaga, necesita ver esto.

Mauricio levantó la vista desde su escritorio, ligeramente irritado por la interrupción.

Aura estaba de pie frente a él, con un documento en la mano.

Pero no era su presencia lo que le llamó la atención…

Era su expresión.

—¿Qué ocurre? —preguntó.

Ella avanzó, colocando el contrato sobre el escritorio.

—Esta cláusula —señaló con precisión—. No es favorable para la empresa.

Mauricio frunció el ceño, inclinándose para leer.

—Explícate.

Aura no dudó.

—Si se ejecuta bajo estas condiciones, la empresa asume una responsabilidad mayor sin garantías reales de beneficio —explicó con claridad—. Es un riesgo innecesario.

Mauricio pasó las páginas con rapidez.

Su expresión cambió.

—¿Alguien más lo notó? —murmuró.

—Al parecer no...—respondió ella con calma.

Mauricio levantó la mirada.

Y la observó.

No como a una empleada.

Sino como alguien…

distinta.

—Corrígelo —dijo finalmente.

Aura asintió.

—Ya lo hice.

Le extendió otro documento.

Mauricio lo revisó.

Impecable.

Y en ese instante…

Lo supo.

Su forma de ver lo que otros no veían.

Su forma de desafiarlo sin miedo.

Ahí…

Sin darse cuenta…

Se enamoró.

Fin del blackback.

...****************...

Mauricio apretó el volante.

Sus nudillos se tensaron.

—Maldita sea… —murmuró.

Como si recordar fuera una traición.

Como si sentir…

fuera un error.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

En otro lugar…

Aura estaba recostada en su cama.

La luz apagada.

El silencio envolviéndola.

Sus ojos abiertos.

Perdidos.

Y el mismo recuerdo…

apareció.

Ese día.

Ese momento.

Esa mirada de él cuando entendió lo que ella había hecho.

Esa mezcla de orgullo…

y algo más.

Algo que en ese entonces no supo nombrar.

Pero que ahora…

sabía perfectamente lo que era.

Cerró los ojos lentamente.

Su pecho se apretó.

—Mauricio —susurró.

Pero no había respuesta.

Solo ese recuerdo.

Que no se iba.

Que no cambiaba.

Que seguía vivo.

Como si el tiempo…

no hubiera pasado nunca.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

La mañana comenzó como cualquier otra.

El sonido de la alarma, el aroma del café, la rutina cuidadosamente construida para mantener todo bajo control.

Aura estaba en la cocina, terminando de preparar el desayuno mientras revisaba mentalmente su agenda del día. Todo estaba medido, organizado… predecible.

Hasta que su teléfono sonó.

El nombre en la pantalla hizo que su corazón diera un vuelco.

Papá.

Contestó de inmediato.

—¿Papá?

Pero no fue su voz la que respondió.

—Aura… —era Isabel.

Algo en su tono…

La alertó al instante.

—Mamá, ¿qué pasa?

Hubo un silencio breve.

Demasiado largo.

—Tu padre… tuvo una recaída esta madrugada.

El mundo se detuvo.

Aura apoyó una mano en la encimera, sintiendo cómo el aire le faltaba por un segundo.

—¿Qué… qué pasó?

—Su problema del corazón —explicó Isabel, intentando mantenerse firme—. Lo ingresaron de emergencia, pero los médicos dicen que está estable… por ahora.

“Por ahora.”

Esas dos palabras fueron un golpe.

—Voy a arreglar mis asuntos aquí y estaré allá, en unos días —dijo Aura sin pensarlo.

—Aura, no… —intentó decir su madre—. Está controlado, no hace falta que—

—Sí hace falta —la interrumpió, su voz firme aunque temblaba por dentro—. Soy su hija.

Silencio.

—Está bien… —cedió Isabel finalmente—. Te esperamos.

La llamada terminó.

Aura se quedó inmóvil unos segundos.

Pensando en todo lo que podía pasar.

En todo lo que no estaba viendo.

En todo lo que estaba lejos.

—Mami… —la voz de Christopher la sacó de ese torbellino.

Se giró de inmediato.

El pequeño estaba en el pasillo, con su mochila colgando del hombro.

—¿Todo bien?

Aura forzó una sonrisa, acercándose a él.

Se agachó frente a su hijo.

—Sí, mi amor… —respondió con suavidad, acomodándole la camisa—. Pero vamos a tener que hacer un viaje.

Christopher ladeó la cabeza.

—¿Un viaje?

—Sí.

—¿A dónde?

Aura dudó apenas.

Solo un segundo.

—A casa de los abuelos.

El niño sonrió.

—¿En serio?...los conoceré al fin.

Ella asintió, acariciando su mejilla.

—En serio.

Y en ese instante…

La decisión se hizo real.

No era solo una idea.

No era solo un impulso.

Era un hecho.

Tenía que volver.

Por su padre.

Por su familia.

Por todo lo que había dejado pendiente.

Se puso de pie lentamente, tomando aire.

Su mirada se endureció apenas.

Determinación.

Pero en el fondo…

Había algo que no podía ignorar.

Volver significaba enfrentarlo todo.

El pasado.

Las heridas.

Su secreto.

A él.

Cerró los ojos un segundo.

—Es lo correcto… —susurró para sí misma.

1
mercedes briceño
Más capitulos
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Ahora el juez los obliga a vivir juntos. Mauricio quizá no sea mala persona, pero es arrogante, orgulloso, intransigente, se cree superior a los demás, solo por tener dinero y alguien tiene que aterrizarlo y darle una buena dosis de realidad, de humildad, que tenga que suplicar. Ese alguien no es otro, que la escritora. 🤭🤭🤭🤭🤭🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Por favor Mauricio, detente a tiempo, no habrás una herida que nunca podrá sanar y acabará con destruir lo que aún puede ser salvado. 🧐🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Yadira Alvarez
esto me encanta se pone bueno 🥰
Yadira Alvarez
no ya el.se.esta pasando
Yadira Alvarez
final me.encanto 🥰
Yadira Alvarez
🤦dios.mio
mercedes briceño
No sé vale escritora
tan poquito
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
No, creo que Mauricio ya pasó la línea del no retorno. 🤨🧐🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Uy no, Mauricio es un desgraciado. Ojalá sufra como un condenado para redimirse. 🤨🧐🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Ya no le ruegue más a ese idiota, apelotardado, que se coma una de su tamaño. 🤨🧐🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Mauricio intentó golpear a Aura? o entendí mal? . Si sigue así, va a pasar la línea de no retorno. 🤨🧐🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Me tute, pensé que el tonto de Mauricio iba a besar a la babosa, cochina de Silvana. 🤨🧐🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Yadira Alvarez
es un abuso 😭
Yadira Alvarez
pero hasta donde va llegar Mauricio eso es una cobardía 🤦
Karina Vazquez Gonzalez
hay .Mauricio si que eres un cabeza de burro qué eres t3 están diciendo que es tu hijo ..
perp cuando veas la realidad haber si vas a llorar y rogar para pedir perdón hombre...
ya deja de comportarte como niño y aprende a ser hombre ..e investiga qué fue lo que paso en realidad porque esa silvana e una culebra ponsoñosa ...
Yadira Alvarez
hayyyy pero paciencia hay que tener con este Mauricio por dios 🤦
Karina Vazquez Gonzalez
candela pura de estos dos que están que arden por darse una oportunidad y sobre más tercos que nada...pero ahora que psara ..excelente historia
Karina Vazquez Gonzalez
fascinante que arda troya 👌👌👌
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Muerdete la lengua Mauricio, que después de ojo afuera, no hay Santa Lucía que valga y las palabras NO se las lleva el viento , muchas veces duelen más que los golpes y dejan cicatrices imborrables. 🤨🧐🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
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