Después de que su prometido la dejo por qué decía que olía a muerto y era fría, decide seguir con su vida, renuncia al amor.
Decide hacerse la inseminación, tener un hijo con el que compartiría su vida, aunque sus padres se negarán y todos los dijeron que no, ella estaba decidida a seguir ese caminó solitario o eso creía.
Uno planea una vida perfecta, pero el destino es caprichoso y nunca sigue los planes de uno.
conocé a un mercenario que hará que su mundo se ponga de cabeza, conocerá la aventura y la sacará de ese cuarto frío, donde se la pasa a viendo cadáveres.
La enseñará amar, pero al final ¿el amor va ganar o terminará sola como lo había planeado? ¿quién ganará el destino caprichoso o su plan de vida?
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CAPÍTULO 08
David se quedó tranquilo en el departamento de Yoleida, porque, a pesar de que su razón le gritaba que se mantuviera alejado, era más grande su deseo de verla.
Aunque en algo sí tenía razón, ella no lo iba a denunciar; realmente no le deseaba ningún mal. Se fue a su trabajo y no le dijo nada a nadie de lo que pasó, ni siquiera a su amiga.
Trató de estar tranquila, aunque no dejaba de pensar en él, en lo guapo que era.
Ella salía a las 4 de la tarde de su trabajo, regresó a su departamento algo cansada; ese día había tenido algo de trabajo. Al entrar, se encontró con David parado enfrente de la puerta, con sus pantuflas en su mano para que se las pusiera y descansara.
Sonríe con timidez, las toma y se las pone. Se sentó en la sala para hablar con él; quería saber cuándo pensaba irse, también le pidió que se marchara, le dijo que no quería problemas, pero no obtuvo respuestas a nada de lo que le preguntó o le dijo.
La ignoró, cambió su conversación.
Le empezó a preguntar por su trabajo, por su día, sobre lo que comió, a preguntarle sobre lo que le gustaba; él solo quería saber sobre ella, conocer un poco sobre su vida.
Yoleida entendió que era mejor no discutir y tratar de llevársela bien con él; terminó contestando cada una de sus preguntas. Tuvieron una plática agradable, aunque más que nada hablaron sobre ella, de su vida.
Hizo que le contara todo, hasta parte de su niñez, sobre sus padres, sobre sus estudios; esa tarde él supo todo sobre su vida, hasta el más mínimo detalle, conoció hasta su más oscuro secreto.
Cenaron juntos, algo que él preparó; su cocina era deliciosa y ella disfrutó de lo que le preparó. Empezaba a tomarle gusto a tenerlo a su lado; los días empezaron a pasar, perdió su cita para la inseminación, algo de lo que fue culpable David, y tuvo que reagendar.
Se la dieron en dos meses; se puso feliz de poder obtener otra cita, pero David, que estaba a su lado, le puso mala cara. Realmente no entendía por qué quería tener un hijo de esa manera y, después de que cortó la llamada, se lo hizo saber.
David fue algo intenso con sus palabras, tanto que la hizo enojarse y se pusieron a discutir, hasta el punto de que Yoleida le recordó que era su vida, que ella podía hacer lo que quisiera con su cuerpo, que dejara de meterse en sus decisiones, porque al final él no era nadie para meterse u opinar.
Esa tarde no tuvieron una plática agradable, ni siquiera cenaron; ella se enojó tanto que se encerró en su habitación, no quiso salir para nada y David estaba tan enojado por su terquedad que prefirió no seguir hablando; hasta el hambre se le fue.
Al día siguiente en la mañana, David, ya más tranquilo, se levanta y prepara el desayuno. Se disculpó con ella, le prometió que no volvería a meterse en sus decisiones.
Fue la última vez que hablaron de la inseminación y, cada tarde que ella llegaba, él la recibía con alegría, le preparaba la cena, se quedaban hablando por largo rato; los fines de semana se la pasaban juntos en ese departamento hablando de cualquier cosa, debatiendo sobre temas políticos.
Empezaron a tener una convivencia agradable y, sin darse cuenta, empezaron a tener sentimientos de cariño, de amor, porque sin darse cuenta estaban llevando la vida que realmente deseaban.
Era sábado; ella se levantó a las 10 am y por la tarde, casi de noche, David le propuso tomar algo; ella rápido sacó una botella de tequila, también quería relajarse un poco. Ya tenían 5 semanas juntos y cada día que pasaba los dos se sentían más cómodos al estar juntos.
Empezaron a tomar y a platicar como siempre de temas sin importancia, pero esta vez ella le dijo. —David, tenemos ya 5 semanas juntos, tú sabes todo de mí y yo te he demostrado que soy de confianza.
Realmente me gustaría saber un poco de ti, algo de tu pasado, de tu familia, de tus gustos; pronto te vas a ir y lo único que me va a quedar de ti es tu nombre, realmente me gustaría recordarte de diferente manera.
Deseo conocer un poco de ti, de tus gustos, de tus sueños, saber si tienes familia, de cómo terminaste siendo lo que eres, entender por que eres un asesino; para mi es importe conocerte un poco, si es que realmente quieres que te considere como un amigo y no como un invasor que se metió en mi departamento a la fuerza, que se ha aprovechado de mi comida todo este tiempo.
David tomó su vaso tequilero y lo bebió de un solo trago; no le gustaba mucho hablar de su pasado, mucho menos de su familia, pero ella era tan hermosa que no quería negarle nada.
En una noche tan lindo como está cualquiera de nosotros podría ganar ser llevado a Venezuela y poder traer a la mujer de nuestro amigo a casa con su trillizos a punto de nacer.
en una noche tan linda como está 😎💐💐💐😅😅😅😅👠👠👠👠💐💐😘😘😘😘😘😘. hay Yoleida no sabes cómo te quieren conocer una bella Venezolana se robó el corazón del premio mayor 🥰😘😘😘
tienen que salir de ahí 😡