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BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Amor en la guerra / Superhombre / Omegaverse
Popularitas:7.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Lilith Gray lo perdió todo dos veces: Primero a su familia en la masacre de la manada Darkfire, y luego su corazón, cuando el hombre que le juró amor eterno la rechazó al encontrar a su "Compañera" predestinada.
Seis años después, la niña frágil había muerto. Ahora todos la conocian como "La Aniquiladora", una guerrera de élite que solo vive para el deber y el combate. Su objetivo es claro: convertirse en la Guardiana Real del Rey Rowan, el Licántropo más temido y poderoso del mundo.
Pero en la ceremonia de su nombramiento, el destino le juega una última carta. Al primer roce, el vínculo se desata: el Rey no quiere solo su lealtad, la quiere a ella. Lilith deberá elegir entre su libertad como guerrera o el poder absoluto como la Reina que nunca buscó ser.
¿Podrá entregarse al hombre por quien tanto lucho en proteger?

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 010: Mío

Lilith Gray

El bullicio de la Capital Real parecía una música de fondo comparado con el latido ensordecedor de mi propio corazón. El espejo de mi habitación me devolvía la imagen de una mujer que apenas reconocía. Llevaba el uniforme de gala de la Élite: un traje de cuero negro azabache con detalles en plata, ajustado como una segunda piel, que resaltaba cada músculo que me había costado sangre forjar. Mis inhibidores de olor estaban a su máxima potencia, pero por alguna razón, hoy Artemis se sentía como un volcán a punto de entrar en erupción.

Mi teléfono no dejaba de vibrar sobre el tocador.

[Pía: ¡Lilith! ¡Cinco minutos! Muévanse, o Clark nos va a colgar del culo en el vestíbulo.]

Terminé de ajustar la daga oculta en mi bota —una costumbre que no podía abandonar ni en un banquete real— y salí. En el vestíbulo del hotel, el encuentro fue un torbellino de emociones. En cuanto nos vimos los cinco, la rivalidad desapareció. Pía me atrapó en un abrazo casi asfixiante, y Jay se unió segundos después.

—Diosa Luna, por favor, que seamos nosotros —rogó Jay, con la voz temblorosa por los nervios—. Me tiemblan las piernas, y eso que me enfrenté a un renegado con acónito la semana pasada.

—Tranquilo, Jay —le dije, intentando proyectar una calma que no tenía—. Todo el entrenamiento nos trajo aquí. Pase lo que pase, somos lo mejor que tiene este reino.

—La dinámica me tiene inquieta —murmuró Pía, ajustando su propia chaqueta—. Somos cinco, un número impar. Dudo mucho que sea un combate cuerpo a cuerpo frente a toda la aristocracia. Esto es una exhibición, una presentación. El verdadero infierno vendrá después.

Afuera, una limusina blindada de dimensiones ridículas nos esperaba. Durante el trayecto, el silencio fue absoluto. Por un momento, no éramos cinco contrincantes luchando por tres puestos; éramos compañeros, amigos, sobrevivientes que habían compartido el barro y el frío.

Cuando el vehículo se detuvo frente al rascacielos donde se celebraría el evento, se me cortó la respiración. Era un edificio espléndido, una aguja de cristal y acero de más de setenta pisos que parecía tocar las estrellas. La prensa estaba amontonada tras los cordones de seguridad, los flashes de las cámaras estallaban como fuegos artificiales.

—¡Lilith Gray! ¿Crees que la suerte te dará la victoria? —gritó un periodista.

—¡¿Cómo es ser la única mujer Alfa en la final?! —gritó otro.

Seguí las instrucciones de Clark al pie de la letra: mentón en alto, mirada al frente y labios sellados. No éramos celebridades, éramos soldados.

Nos guiaron a través de un vestíbulo de mármol negro hasta los ascensores privados. Subimos a una velocidad vertiginosa hasta el piso cuarenta. Al abrirse las puertas, la magnificencia del lugar me golpeó. Era un salón de baile de doble altura, con ventanales que ofrecían una vista panorámica de toda la capital iluminada. El aire estaba saturado de perfumes caros, vino de alta gama y el aroma de cientos de lobos de alto rango.

De repente, divisé dos figuras familiares. Rayan y Delfina estaban allí, vestidos con sus mejores galas de la Manada Luna Creciente. En cuanto me vieron, se abrieron paso entre la multitud. Delfina me envolvió en un abrazo que olía a hogar, a esa infancia que se sentía como una vida anterior.

—Cariño, estamos tan orgullosos de ti —susurró, con los ojos empañados.

—Gracias —respondí, sintiendo un nudo en la garganta—. ¿Cómo han estado?

—Muy bien —dijo Rayan, apretando mi hombro con su mano firme—. Pero las noticias vuelan, Lilith. Hemos escuchado que ahora te llaman "La Aniquiladora". Tu reputación es intachable, digna de una Alfa descendiente de Darkfire. Has honrado el nombre de tus padres.

Ese cumplido debería haberme hecho sentir completa, pero todos estos años me habían convertido en algo distinto. Había aprendido que en el campo de batalla no hay lugar para el sentimiento. Éramos máquinas letales diseñadas para servir, y el afecto era un lujo que no podía permitirme antes de una misión.

—Gracias, tío Rayan —dije con voz profesional—. Pero debo retirarme, mis amigos esperan por mí.

Estaba a punto de girarme hacia Jay y Pía cuando mi cuerpo se tensó. A pocos metros de distancia, entrando por la puerta principal, vi a James. Se veía más robusto, más maduro, pero sus ojos seguían teniendo esa debilidad que yo ahora despreciaba. Y, por supuesto, colgado de su brazo como un accesorio innecesario, estaba Cara.

“Qué horror”, pensé. “¿No podría ponerse todo más difícil?”.

James me vio y asintió levemente desde lejos. No me acerqué. No tenía nada que decirle al hombre que me cambió por un vínculo biológico mientras yo me forjaba en el fuego. El banquete comenzó y me distraje hablando con Jay sobre las posibles pruebas tácticas, pero mis ojos, esos traidores, siempre volvían a la figura de James, no por amor, sino por la pura inercia de una vieja herida.

Hasta que sucedió.

Un cambio drástico en la presión del aire. El salón, que hasta hace un segundo era un hervidero de conversaciones, se sumió en un silencio sepulcral.

Artemis, que había estado tranquila en un rincón de mi mente, se puso de pie de golpe. Soltó un aullido ensordecedor que hizo que mis propios oídos zumbaran.

“¡MATE! ¡MATE! ¡MATE!”, gritó como una loca, arañando las paredes de mi conciencia con una desesperación que nunca le había conocido. Mi sangre, que siempre era fría como el hielo, de repente se convirtió en lava líquida. El vello de mis brazos se erizó y mis sentidos se agudizaron tanto que pude escuchar el latido del corazón de cada persona en el salón.

Entonces lo vi.

Un hombre ingresó al salón, y el mundo entero pareció desvanecerse a su alrededor. Era imponente, más alto que cualquiera de los presentes, con una espalda ancha que parecía cargar el peso del mundo. Su cabello color cobre oscuro y sus rasgos perfectamente esculpidos irradiaban una belleza peligrosa, pero era su aura lo que me ponía de rodillas internamente. Era una fuerza de la naturaleza, intimidante y magnética.

Nuestros ojos se encontraron a través del salón lleno de gente. Sus ojos, de un azul salvaje y encendido, se clavaron en los míos. Sentí la sensación más embriagante del mundo: un hilo invisible que se tensó desde mi pecho hasta el suyo, conectándonos de una manera que hacía que los once años con James parecieran una farsa infantil.

Una voz solemne anunció su llegada, rompiendo el hechizo por un milisegundo:

—¡Presentando a su Majestad, el Rey Rowan!

Me quedé de piedra. “Es una maldita broma”, pensé, mientras Artemis seguía aullando de júbilo. ¿Mi compañero destinado era el arrogante y frío Rey del que Clark tanto me había advertido? ¿El hombre que yo estaba jurando proteger con mi vida era el mismo que mi loba reclamaba como suyo?

Rowan no apartó la mirada. Caminaba hacia el centro del salón con la elegancia de un depredador que finalmente ha localizado a su presa. Yo estaba paralizada, con los dedos enterrados en la palma de mi mano, tratando de recordar cómo respirar.

Jay, que no sentía nada de esto porque su lobo no era un Alfa de mi calibre, se acercó a mí, completamente ajeno a la tormenta que ocurría en mi interior.

—Lilith, ¿estás bien? Te has puesto pálida como un fantasma —me susurró al oído, poniendo una mano protectora en mi hombro para llamar mi atención.

Ese contacto fue el detonante.

El Rey Rowan, que estaba a varios metros de distancia, soltó un gruñido que hizo vibrar las copas de cristal en las mesas. Sus ojos brillaron con una luz roja de advertencia y su velocidad fue tal que en un parpadeo ya estaba a mitad de camino hacia nosotros.

—¡ALEJATE DE MI COMPAÑERA! —su voz no fue una orden, fue un rugido de Alfa que sacudió los cimientos del edificio.

El salón estalló en murmullos de asombro. Jay saltó hacia atrás, levantando las manos en señal de rendición, completamente aterrorizado. Cientos de cabezas se giraron hacia mí. Los fotógrafos empezaron a disparar sus cámaras como locos. Rayan y Delfina estaban boquiabiertos. James... James parecía haber visto a un muerto.

Y allí estaba yo, Lilith Gray, la "Aniquiladora", la Alfa "defectuosa" que ocultaba su olor con inhibidores, siendo señalada ante toda la nación por el mismísimo Rey como su otra mitad.

Rowan llegó frente a mí, su respiración agitada golpeando mi rostro. Su aroma —ese jazmín silvestre mezclado con fuego que ahora reconocía como el cielo mismo— me inundó los sentidos. Extendió una mano, queriendo tocarme, y vi cómo sus dedos temblaban de contención.

—Eres mía —susurró, con una voz cargada de una posesividad que me hizo estremecer de miedo y deseo al mismo tiempo—. Te encontré por fin.

El escándalo acababa de empezar. Y yo, que tanto había luchado por ser invisible y letal, acababa de convertirme en el centro del universo licántropo. Miré a Rowan, luego a James, y finalmente a la prensa que no paraba de filmar.

El destino no solo era cruel; tenía un sentido del humor retorcido.

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Kawtar Chilah
para cuando la actualización??
Kawtar Chilah
ais que bonito😭😭😭
JZulay
waoooo...🤯....intenso !!!
JZulay
🤭/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/.....Artemisa, no da tregua ...
golosa /Drool/
JZulay
poderoso !!!! 💪🏼
JZulay
muy decida....y sus voluntades parecen de hierro /Slight/
Haber de qué cuero, sale más correas /Proud/
JZulay
/Drool/ y vaya que muy tenso 🧵..../Facepalm//Facepalm//Facepalm//Slight/
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/....👑.....no la tendrás fácil....🤭
el terminará postrándose...serás tú /Tongue/
JZulay
para variar los Alfas siempre dandose gustitos fuera del vínculo 🤨
JZulay
💪🏼👏🏼👏🏼👏🏼/Ok//Good/ con todo Gray
JZulay
literal !!!!......seguro te convertirás en reina 👑
JZulay
🫣...no James...eso no se vale 🥺
Kawtar Chilah
la historia me encanta, y está genial, pero, un capítulo por día es muy poco
CINVAN
🥰🥰 me encanta
CINVAN
esto se pone bueno
CINVAN
vamos a ver qué trae este viaje
CINVAN
Perro que se joda
CINVAN
No te preocupes Lili vendrá algo mejor
CINVAN
Perro sin vergüenza
CINVAN
pobre Lili 😭😭
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