Zamira necesitaba trabajo
Franco necesitaba alguien que cuidará de su hijo Mateo de 5 años, mientras él trataba de mantener la cabeza a flote
Ninguno buscaba algo más
Lo que empieza con una relación laboral se convierte en algo más
Franco encuentra en Zamira a la mujer que lo calma
Zamira encuentra en Mateo el hijo que nunca creyó tener y en Franco un amigo
Mateo encuentra en Zamira una mamá que eligió tener
¿Podrá algo separarlos?
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Primera noche
Las bolsas del centro seguían en el piso del cuarto de huéspedes.
Zamira prometió probarse todo “rápido” antes de doblarlo.
Se puso el suéter azul primero, el que Franco dijo que le quedaba bien con los ojos.
Se miró al espejo y se ajustó el cuello, no estaba mal, se sentía… cuidada, cómoda
La puerta estaba entreabierta, No escuchó a Franco subir, acercarse a la puerta
Franco- ¿Puedo?
Se asomó con una taza de té en la mano, se detuvo en seco.
Zamira tenía el suéter azul puesto que apenas le tapaba, el pelo suelto, y las mejillas un poco rojas por el calor de la tela.
Él no dijo nada por dos segundos
Franco- Te dije que te quedaba bien.
Zamira- No te dije que podías entrar- dice mientras lleva más abajo el suéter
Franco- La puerta estaba abierta
Zamira- Estaba entreabierta Franco
Él dejó la taza en la mesa de noche, se acercó un paso
Franco- Mateo eligió bien- dijo sonriendo
Zamira- Mateo elige todo lo que brilla
Franco- Y yo elijo lo que me hace sentir que esto no es un error
Zamira se quedó quieta, no retrocedió, tampoco se acercó
Zamira- Franco…
Franco- No voy a tocarte, Zamira.
Lo dijo bajo, como si le costara.
Franco- Solo quería decirte que te ves bien, que me gusta verte así, en mi casa, con el suéter que Mateo y yo escogimos comprárte, que me alegra tener compañía en el día
Ella tragó saliva, el suéter olía a tienda nueva y a él por la camisa qué se había puesto
Zamira- No hagas esto más difícil.
Franco- Ya es difícil.
Hizo una pausa, se pasó la mano por el pelo y suspiro
Franco- Pero no va a pasar a más, no así, no sin que me digas que quieres que pase, no sin antes estar seguros ambos
Zamira exhaló, no sabía si estaba aliviada o frustrada.
Zamira- Gracias, por eso.
Franco- Gracias a ti por no sacarme a patadas
Dijo sonriendo por lo bajo, se quedó mirándola un segundo más, como si quisiera grabarse ese momento, luego se dio media vuelta y salió, cerrando la puerta con cuidado.
Desde el pasillo se escuchó su voz
Franco- La cena está en diez minutos, ponte algo cómodo.
Zamira- ¡Ya nada de mi ropa es cómoda! ¡Todo es nuevo!
Franco- Entonces usa el suéter azul, me gusta, convina con tus ojos y si no quieres, tienes mi camisa en el armario, también me gusta como te luce
Zamira se sentó en la cama y se rió sola, Mateo tenía razón, esto se estaba sintiendo demasiado a “familia”, y lo peor era que a ella no le molestaba.
Abajo, Franco apoyó la frente en la puerta de su habitación cerrada y murmuró
Franco- No pasa a más, no puede pasar a más, que te pasa con ella Franco
Se lo dijo a sí mismo, No estaba seguro de creérselo
Cenaron los tres juntos, Mateo saltaba de alegría antes de acostarse
Zamira- ya debes dormir bebé
Mateo- me gusta que me digas bebé
Zamira- te lo diré más de seguido, ahora a dormir bebé
Mateo- me gusta que te quedes aquí, ojalá jamás te vayas
Mateo se acostó, Zamira lo tapó y fue a su habitación
2:13 AM.
Zamira se despertó con un gemido bajito del cuarto de Mateo, no necesitó encender la luz, su habitación estaba frente a la suya, cuando entró, Mateo estaba hecho un ovillo, sudando, con la frente ardiendo.
Zamira- Bebé…- Le puso la mano en la frente- Franco
No hizo falta gritar, el ya estaba en la puerta con el pijama puesto y la cara de pánico que solo un padre conoce.
Franco- ¿Cuánto tiene?
Zamira- 38.5, Y tiembla.
Franco- Busco el termómetro y el ibuprofeno, no te muevas.
Los siguientes 40 minutos fueron mecánicos, paño húmedo en la frente, agua con cuchara, Palabras bajitas para que no llorara.
Zamira lo sostenía mientras Franco le daba la medicina.
Mateo- Mami…
Se le escapó entre sueños, Zamira se quedó quieta, Franco también.
Franco- No pasa nada, hijo, Descansa.
Pero lo dijo mirando a Zamira, no al niño.
A las 3:30 la fiebre bajó, Mateo se durmió profundo, agarrado a la mano de Zamira como si tuviera miedo de que se fuera.
Franco- Te quedas
No fue pregunta.
Zamira- No puedo dejarlo solo así.
Franco- No decía por Mateo- Se sentó en el borde de la cama, agotado- Quédate aquí, los dos, yo en la silla, tú en la cama con él.
Zamira dudó, la cama era chica, Mateo ocupaba el medio, pero ver a Franco con los ojos rojos de sueño y miedo le quitó la opción de decir que no.
Zamira- Solo por esta noche.
Franco- Solo por esta noche.
Se acomodaron como pudieron, Mateo en el medio, caliente y respirando mejor, Zamira de un lado, sosteniéndole la mano, Franco del otro, con la silla pegada a la cama, vigilando.
A las 4 AM Mateo murmuró
Mateo- Así se siente tener papá y mamá juntos.
Nadie respondió, Pero ninguno se movió para corregirlo, Franco se quedó mirando a Zamira en la penumbra, el pelo suelto, ojeras, pero ahí, Sin contrato, sin obligación, Solo porque se quedó.
Franco- Gracias.
Zamira- No me las des, lo haría aunque no me pagaras.
Franco- Lo sé y eso me da más miedo que la fiebre.
Zamira no dijo nada, porque tenía miedo de lo mismo
Amaneció con Mateo dormido entre los dos y el sol entrando por la ventana, Ninguno había dormido, Pero ninguno quería levantarse
Gracias