En un mundo donde humanos y demonios no pueden coexistir, el destino une a dos almas completamente opuestas. Lo que comienza como un encuentro inesperado podría cambiar el equilibrio de todo un reino.
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Capítulo 6: Rumores en la academia
La cena terminó en calma.
Los platos quedaron vacíos.
El ambiente… tranquilo.
Kari estaba sentada, más relajada que antes.
Sus ojos ya no reflejaban miedo.
Lysandor se levantó.
—Yo me encargo.
Tomó los platos sin hacer ruido.
Se dirigió hacia la pequeña cocina.
El sonido del agua comenzó a escucharse.
Sarah lo observó en silencio.
—…
—…
—…
—Oye.
Lysandor no dejó de lavar.
—¿Sí?
—Se te ve… tranquilo.
Pausa.
—Para todo lo que hiciste hoy.
El agua seguía corriendo.
—Es costumbre.
Respuesta simple.
Pero entonces—
—Se me olvidó decirte algo.
Sarah levantó ligeramente la mirada.
—¿Qué?
Lysandor terminó de lavar un plato.
—Me expulsaron del grupo de héroes.
El sonido del agua continuó…
pero el tiempo se detuvo.
—…¿qué?
Sarah se levantó de golpe.
—¿Cómo es posible?
Su voz ya no era calmada.
Era incredulidad pura.
Lysandor cerró el grifo.
Se secó las manos con tranquilidad.
—Fueron derrotados fácilmente por una bestia poderosa.
Se giró.
—Yo derroté a esa criatura.
Silencio.
Sarah lo miraba fijamente.
—Entonces eso no tiene sentido.
—Lo sé.
Respuesta inmediata.
—¿Entonces por qué—?
—Porque soy un sanador.
Pausa.
—Un sanador de élite… que no lucha con espada.
Sus palabras no tenían enojo.
Pero sí… algo más.
Aceptación.
—…
Sarah apretó ligeramente los puños.
—Idiotas…
Susurró.
—Te salvaron la vida… y aun así…
Desvió la mirada.
—Te expulsan…
Silencio.
Lysandor no respondió.
—…no me sorprende.
Sarah volvió a hablar.
—Ese tipo de gente solo entiende la fuerza.
Pausa.
—No saben reconocer otra cosa.
Lysandor la observó.
—Está bien.
—No está bien.
Respuesta inmediata.
Sus miradas se cruzaron.
—No deberías aceptar eso tan fácil.
—No lo estoy aceptando.
Pausa.
—Solo… no me afecta.
Eso hizo que Sarah se quedara en silencio.
—…
Pero no lo creyó del todo.
Kari observaba todo desde su lugar.
Sin entender completamente.
Pero sintiendo…
que algo no estaba bien.
Lysandor tomó una toalla.
Terminó de secar sus manos.
—Bueno.
Su tono volvió a la normalidad.
—Vamos a descansar.
Miró a Kari.
—Tú tienes tu habitación.
Luego a Sarah.
—Tú la tuya.
Pausa.
—Y yo la mía.
Se giró ligeramente.
—Descansen.
Kari asintió.
—…buenas noches…
Sarah no respondió de inmediato.
Pero luego—
—…buenas noches.
Las luces se apagaron poco a poco.
El silencio regresó.
Pero esa noche…
no todos dormían en paz.
En su habitación—
Sarah estaba despierta.
Mirando el techo.
—…sanador…
Susurró.
—Idiotas…
Apretó ligeramente la sábana.
—No saben lo que perdieron.
En otra habitación—
Kari dormía.
Tranquila.
Por primera vez…
sin miedo.
Y en la suya—
Lysandor estaba sentado.
En silencio.
Mirando su mano.
La misma que había salvado vidas.
La misma que había derrotado a una bestia.
—…
Cerró los ojos.
—…mañana…
Un nuevo día comenzaría.
Y con él…
los verdaderos problemas.
Capítulo 6: Rumores en la academia (Parte 2)
La luz del amanecer entraba suavemente por la ventana.
El silencio de la noche había desaparecido.
Un nuevo día comenzaba.
Los primeros en despertar fueron ellos.
Lysandor.
Y Sarah.
Sarah ya estaba lista.
Uniforme impecable de la academia.
Cabello plateado perfectamente acomodado.
Postura recta.
Como siempre.
Lysandor, en cambio, estaba de pie cerca de la ventana.
Mirando hacia afuera.
—Buenos días, Sarah.
Su voz fue tranquila.
Ella lo miró de reojo.
—Buenos días.
Pausa.
—La niña sigue durmiendo.
Lysandor desvió ligeramente la mirada hacia la habitación de Kari.
—Sí.
Un pequeño suspiro salió de él.
—Y como una roca.
Sarah cruzó ligeramente los brazos.
—Ni siquiera se movió en toda la noche.
Lysandor soltó una leve exhalación.
—Quisiera dormir como ella.
Sarah lo miró mejor ahora.
—¿No dormiste?
—No.
Respuesta directa.
—Anoche no dormí nada.
Pausa.
—Me llamaron para curar heridos en el hospital del reino.
Silencio.
Sarah frunció ligeramente el ceño.
—¿Toda la noche?
—Sí.
Se apoyó un poco contra la pared.
—Hubo varios casos.
Pausa.
—Nada grave… pero suficientes.
Sarah lo observó en silencio.
—Y aun así estás de pie.
—Estoy acostumbrado.
Respuesta simple.
Eso la irritó un poco.
—No deberías.
Silencio.
—No eres una máquina.
Lysandor no respondió de inmediato.
Miró por la ventana.
—Hay gente que lo necesita.
Pausa.
—Eso es suficiente.
Sarah desvió la mirada.
—Siempre dices eso.
Pero su voz ya no era dura.
—…
—…
—…
El silencio volvió.
Más tranquilo.
—Voy a ir a clases.
Sarah habló de nuevo.
—Alguien tiene que hacerlo.
Lysandor asintió levemente.
—Como siempre.
—No todos pueden darse el lujo de faltar.
Pausa.
—Aunque quieran.
Eso tenía más significado del que parecía.
Lysandor lo entendió.
Pero no respondió.
Sarah tomó su bolso.
Antes de salir…
se detuvo.
—…
Miró ligeramente hacia la habitación de Kari.
—Desayúnala.
Pausa.
—Y no la dejes sola.
Lysandor la miró.
—No lo haré.
Sarah asintió.
—Bien.
Abrió la puerta.
Pero antes de salir—
—Y tú…
Se giró ligeramente.
—Descansa cuando puedas.
Silencio.
No lo dijo como orden.
Ni como reclamo.
Lo dijo…
porque le importaba.
Pero no esperó respuesta.
Y salió.
La puerta se cerró suavemente.
El silencio volvió a la habitación.
Lysandor se quedó solo.
O eso parecía.
Porque en la otra habitación…
una pequeña figura comenzaba a moverse.
Kari abrió lentamente los ojos.
—…Lysandor…
Su voz fue baja.
Pero suficiente.
Para que él volteara.
—Buenos días.
Y así…
un nuevo día comenzaba.
Capítulo 6: Rumores en la academia (Parte 3)
La luz de la mañana ya iluminaba toda la habitación.
El silencio había desaparecido por completo.
Kari estaba sentada en su cama.
Aún con sueño.
Pero tranquila.
Lysandor se acercó.
—Buenos días.
—…buenos días…
Su voz era suave.
Todavía un poco adormilada.
Lysandor observó un momento.
—Te haré de desayunar.
Kari levantó ligeramente la mirada.
—…¿desayuno…?
—Sí.
Pausa.
—Necesitas comer bien.
Ella asintió.
Pequeño.
Lysandor se dirigió hacia la cocina.
El sonido de utensilios comenzó a escucharse.
Kari lo miraba.
En silencio.
Era… tranquilo.
Después de unos momentos—
—Kari.
—¿sí…?
Lysandor no dejó de preparar la comida.
—Hoy voy a hablar con alguien.
Pausa.
—¿alguien…?
—Sí.
Se giró ligeramente.
—¿Recuerdas a la elfa que te dio ese colgante?
Kari tocó su cabello.
Donde estaba el colgante de luna.
—…sí…
—Se llama Alis.
Pausa.
—Voy a pedirle que te enseñe.
Kari inclinó un poco la cabeza.
—…¿enseñar…?
Lysandor se acercó con un plato.
Lo colocó frente a ella.
—A leer.
Otro plato.
—Y a escribir.
Kari parpadeó.
—…yo no sé…
—Lo sé.
Su voz fue calmada.
—Por eso lo harás ahora.
Kari miró el plato.
Luego a él.
—…¿para qué…?
Lysandor se sentó frente a ella.
—Para que puedas hablar de manera fluida.
Pausa.
—Para que entiendas mejor este lugar.
Pausa.
—Y para que nadie pueda engañarte.
Silencio.
Kari bajó la mirada.
—…yo soy lenta…
Sus dedos se apretaron un poco.
—…no sé muchas cosas…
Lysandor la observó.
—No importa.
Respuesta inmediata.
—Aprenderás.
Kari levantó ligeramente la mirada.
—…¿de verdad…?
—Sí.
Sin duda.
—Poco a poco.
Pausa.
—No tienes prisa.
El silencio volvió.
Pero esta vez…
no era incómodo.
Kari tomó un pequeño bocado.
—…quiero aprender…
Su voz fue más firme.
Más decidida.
Lysandor asintió levemente.
—Bien.
Se levantó.
—Después de comer, iremos a verla.
Kari tocó el colgante otra vez.
—…Alis…
Lo repitió.
Como si intentara memorizarlo.
—Ella es amable.
Dijo Lysandor.
—No tienes que tener miedo.
Kari asintió.
—…está bien…
El desayuno continuó.
Tranquilo.
Simple.
Pero importante.
Porque ese día…
no solo comenzaba una rutina.
Comenzaba…
el cambio de Kari.
🔥 FIN DEL CAPÍTULO 6 PARTE 3