Victoria Pérez descubre un secreto íntimo y peligroso de su jefa, Christina Jonas. Una verdad capaz de destruir la imagen impecable de una mujer con un matrimonio perfecto… y de abrirle a una simple empleada la puerta a un sueño que siempre le fue negado.
Convencida de tener el control, Victoria decide usar ese secreto para avanzar. Pero la extorsión se vuelve contra ella cuando el poder cambia de manos y el precio deja de pagarse con silencio o ambición, para exigirse en obediencia y entrega.
¿Qué sucede cuando los límites morales se quiebran y el cuerpo se convierte en moneda de cambio? A veces, la verdadera trampa no es la obligación… sino el deseo que despierta.
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ACUERDO PRIVADO
NARRADOR
Victoria se quedó sentada por un minuto, aún sentía el aroma que Christina había dejado en su apartamento como una sentencia. Aunque intentó convencerse de que estaba viviendo un mal sueño, tal vez en una realidad paralela, la copa de cristal y la botella de vino confirmaron que había recibido esa inesperada visita.
Se puso de pie, apresurada, para cerrar con llave su apartamento en un intento de sentirse segura que fue inútil.
El acuerdo legal que había firmado se repetía en su mente. Lo había leído una vez y eso había alcanzado para aprendérselo de memoria. El documento era frío, cruel y desafiaba lo que había aprendido.
Jamás se había interesado en ningún hombre después de lo ocurrido con quién fue su prometido y hasta ese día se había jurado que nunca estaría con alguien casado o que tuviera una relación por saber lo que dolía la traición y el engaño. El acuerdo firmado se repetía en su mente como una condena silenciosa que tenía prohibido olvidar.
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...ACUERDO PRIVADO DE COLABORACIÓN...
Christina Jonas y Victoria Pérez convienen lo siguiente:
Victoria Pérez se compromete a acercarse, seducir y establecer un vínculo personal y emocional con Trevor Montalvo, con el objetivo de provocar el quiebre definitivo del matrimonio entre las partes legales.
El vínculo deberá desarrollarse de manera natural, progresiva y convincente, pudiendo derivar en una relación íntima si ello resulta necesario para el fin perseguido.
Victoria actuará conforme a las indicaciones que Christina determine, manteniendo absoluta reserva sobre el acuerdo y sus alcances.
El incumplimiento, la divulgación o el desistimiento unilateral serán considerados falta grave, con las consecuencias legales correspondientes.
Victoria declara comprender y aceptar el contenido del presente acuerdo, prestando su consentimiento libre y consciente.
Firmado en conformidad.
Christina Jonas
Victoria Pérez
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Al ir a la cama, lo hizo inquieta. Sabía quién era el esposo de su jefa, lo había visto de lejos sin prestar demasiada atención. Él era alto y usaba cabello largo, peinado hacia atrás, sujeto por una liga.
No sabía el color de sus ojos, ni siquiera conocía su voz. Su aspecto le resultaba aún más imponente que el de Christina y mucho más amenazante.
Esa noche, miró su manuscrito con rabia. Fue la primera vez que odió su novela. Se cuestionó duramente haber ambicionado publicarla.
El recuerdo que ella había plasmado fue todavía más amargo, aunque nada comparado a lo que deparaba su destino.
Conciliar el sueño le resultó difícil. Su mente la llevó al momento más traumático que había vivido.
Su ex prometido había intentado embriagarla, pero fue inútil. Su madre le enseñó que una mujer se comportaba con elegancia y que nunca debería beber más que una copa. Ella no había bebido más que algunos sorbos en un brindis en su vida y durante la cita eso no cambió.
Su prometido le había dicho que la amaba y la había besado con cierta urgencia. Aquello la hizo sentir mareada, confundida. Su cuerpo comenzaba a manifestar sensaciones desconocidas que nublaron su mente lo suficiente para estar en un sitio más privado.
Él la había llevado a la cama y había querido tocar sus senos sobre la ropa. Aquel contacto hizo que su mente reaccionara y que su cuerpo comenzara a estar alerta. Todo estaba ocurriendo demasiado rápido.
Su prometido, deseoso por obtener su virginidad, no había entendido su incomodidad momentánea y creciente conforme el tiempo avanzaba.
Victoria había detenido su mano, pero él siguió adelante. Ella se había puesto en alerta por completo. Se había sentido incómoda, insegura y con la sensación latente de estar haciendo algo incorrecto. No estaba preparada, su corazón se lo decía en cada latido errático y su instinto le anunciaba que era un completo error.
Ella había detenido sus avances tanto como había podido. Después había dejado de recibir esos besos que se habían vuelto desagradables.
--Basta. No quiero-- Había dicho en voz alta y fue ignorada
Ella había terminado luchando por mantener su ropa puesta y su pureza intacta. Había tenido que defenderse y golpearlo como una mujer jamás debería hacer. Se había ido apurada y había corrido usando zapatos de tacón.
Al llegar a casa se había sentido a salvo y se había encerrado en su habitación. Su vida después de aquello había cambiado por completo.
Victoria había despertado, cubierta de sudor.Nuevamente, esa pesadilla se sentía demasiado real. ¿Cómo podría olvidar ese momento?
En medio de su agitación por el mal sueño, el acuerdo firmado se había repetido en su mente. ¿Cómo podría seducir a Trevor? ¿Cómo cumpliría lo pactado? ¿Debería acostarse con él?
Ella buscó una imagen de ese hombre en internet. Había cientos. En todas, él se veía serio y en la mayoría usaba trajes oscuros.
--No podré, ¿Cómo lograré cumplir lo que firmé?-- Preguntó mirando una imagen de ese hombre donde él usaba su cabello suelto
(....)
El lunes llegó. Victoria debió ir a su trabajo. Vio a Christina llegar. Su jefa no la había mirado ni una vez.
Al mediodía, Christina se había ido a almorzar. Fuera de la empresa estaba Trevor esperándola. Le abría la puerta de un lujoso automóvil como un caballero.
En la mente de Victoria repetía una pregunta con insistencia tras contemplar aquella escena "¿Por qué?" a la que no le encontraba explicación.
Ella no entendía por qué Christina quería divorciarse. Tampoco comprendía por qué simplemente no usaba a su abogado para solicitar el divorcio. No había explicación lógica.
Victoria almorzó y volvió a su puesto, ocupando su escritorio.
Christina llegó después, caminando como si el mundo le perteneciera.
El teléfono que la recepcionista debía atender sonó poco después. Era su jefa. Necesitaba verla y no estaba dispuesta a esperar pacientemente.
Ella fue al piso de presidencia después. Sus piernas se sentían pesadas, tal como si dar cada paso le significara empujar una tonelada.
La secretaria la anunció. No había tenido que esperar más que algunos segundos para ver a la empresaria.
--Siéntate-- Fue una orden
--¿Me necesita para algo?-- Preguntó
--Muy pronto irás a trabajar a la empresa de mi marido. Será lo mejor para que puedas cumplir nuestro acuerdo-- No hubo preguntas, tampoco una sugerencia. Era un hecho indiscutible
--¿Y si él no se interesa en mí?-- Cuestionó mirándola por un breve segundo
--Tendrás que lograrlo. No esperarás que resuelva todo por ti-- Sentenció
--Si él la ama no creo que la traicione-- Dijo con timidez, confiando en lo que había visto anteriormente
--¿Amor?-- Dijo con burla-- Puedes retirarte
Victoria salió de la oficina confundida y sabía que no habría explicaciones que le aclararan por qué ese matrimonio debía finalizar.
ahora se va hacer la ardida 😡😡 ojalá no se dejen al chantaje de esta