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La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Enfermizo / Completas
Popularitas:80.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Frida Escobar

La madre de Estefanía siempre fue “la otra”. La amante secreta de un hombre rico. Y ella… la hija ilegítima que la familia Rosales mantiene lejos en un convento.
Cuando el imperio de los Castellanos queda al borde de la quiebra, Alexander Castellanos, el CEO de la familia quien sufrió un accidente quedando discapacitado y necesita de un bastón para caminar, acepta casarse con la hija de la familia Rosales para salvar los negocios.
Pero la madrastra de Estefanía idea un engaño cruel: enviarla a ella como la hija legítima, aprovechando que nadie conoce la existencia de la bastarda.
Deseando por fin salir del lugar donde ha estado por años, Estefanía acepta convertirse en la esposa por contrato de Alexander.
Lo que comienza como un acuerdo frío pronto se vuelve peligroso. Porque vivir bajo el mismo techo despierta una tensión imposible de ignorar, mientras los secretos amenazan con destruirlo todo.
Y cuando la verdad salga a la luz, ninguno estará dispuesto a perder lo que considera suyo.

NovelToon tiene autorización de Frida Escobar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Familia con problemas.

Intentó mantener la calma mientras avanzaban hacia la entrada.

Los padres de Alexander la saludaron con amabilidad y ella respondió torpemente intentando no parecer demasiado nerviosa.

Pero apenas cruzó la puerta principal lo vio.

Un hombre alto de traje, elegante acababa de girarse hacia ellos cuando ellos entran.

Y en cuanto la vio… sonrió.

Una sonrisa real.

Cálida.

Feliz.

Los mismos ojos azules que ella veía cada mañana en el espejo la observaban directamente.

Su padre.

El cabello perfectamente peinado hacia atrás.

El traje impecable.

La misma mirada fría que tantas veces imaginó de niña.

Y aun así… cuando él la vio, algo cambió.

Sus ojos permanecieron sobre ella más tiempo del necesario.

Como si olvidara por un momento quién más estaba ahí.

Como si realmente la estuviera mirando.

La esposa de su padre sujetó inmediatamente el brazo del hombre. Al ver a Estefanía tan bien arreglada y vestida la hizo dudar que fuera ella.

—Señor Castellanos, espero que Estefanía se esté comportando correctamente.

Alexander apenas respondió antes de continuar caminando hacia el despacho con los documentos en la mano.

—Supe que su hija estuvo a punto de arrepentirse de la boda. No sé qué la convenció finalmente.

Alexander le pregunto directo.

La mujer tensó apenas la sonrisa.

—Pero está aquí. Eso es lo importante.

Estefanía permaneció en silencio.

No entendía del todo la conversación.

Pero sí notó algo.

Cada vez que alguien decía la palabra hija, el rostro de su padre cambiaba ligeramente.

Como si aquella palabra le pesara.

Él volvió a mirarla.

Y cuando caminaron hacia la sala redujo la velocidad hasta quedar a su lado.

Entonces, lentamente, rodeó sus hombros con un brazo.

El gesto tomó a Estefanía completamente por sorpresa.

Era la primera vez en toda su vida que su padre la tocaba de aquella manera. De hecho era la primera que lo veía, tenía tantas preguntas.

Sintió un nudo subirle a la garganta.

—No es necesario que la abraces —susurró inmediatamente su esposa.

El hombre endureció la mandíbula.

—Es mi hija.

Las palabras hicieron que Estefanía levantara la mirada de inmediato.

Pero la mujer respondió sin dudar.

—Tu hija está de viaje. Ella no lo es.

El aire pareció desaparecer alrededor de Estefanía.

Aquello dolió más de lo que esperaba.

Mucho más.

El hombre retiró lentamente el brazo de sus hombros y caminó hacia el despacho sin volver a mirarla.

Alexander y su familia observaron la escena en completo silencio.

La escena no más lo que se dijo, a simple vista parecían una familia con desacuerdos.

La esposa de su padre se acercó discretamente a ella.

Su perfume fuerte casi la mareó.

—Recuerda que así como te saqué de ese convento… puedo devolverte.

La amenaza bastó para hacer que Estefanía bajara la mirada.

Fue la última en entrar al despacho.

Un hombre mayor permanecía detrás del enorme escritorio de madera oscura.

A pesar de la edad, su presencia imponía más autoridad que cualquier otra persona en aquella habitación.

Sus dedos golpearon suavemente el contrato antes de hablar.

—Durante un año serán marido y mujer en todos los aspectos públicos. No quiero escándalos, rumores ni errores que manchen el apellido Castellanos.

Alexander permaneció completamente serio.

Como si ya hubiera escuchado aquello demasiadas veces.

—Vivirán juntos, asistirán juntos a cada evento y mantendrán esta alianza por encima de cualquier problema personal.

Entonces la mirada del anciano cayó sobre Estefanía.

Y por primera vez desde que llegó, ella sintió verdadero miedo.

—Y entiéndelo bien, niña… una vez firmado este contrato, nadie podrá separarlos antes de que termine el año. Nadie.

Estefanía sintió un pequeño escalofrío recorrerle la espalda.

Asintió lentamente.

Alexander tomó el bolígrafo primero y firmó los documentos sin siquiera revisar nuevamente las hojas, ya lo había revisado tantas veces que precariamente lo sabía de memoria.

Luego se los entregaron a ella.

Mientras escribía su nombre con manos ligeramente temblorosas, escuchó otra vez la voz del anciano.

—Eres mi nieto, Alexander. Y me duele ver el apellido Castellanos arrastrándose por el suelo… pero esta era la única forma de obligarte a entrar en razón.

Todos parecieron aceptar aquellas palabras con normalidad.

Todos menos Estefanía.

Porque acababa de comprender algo importante.

Aquel hombre no era solo el abuelo de Alexander.

Era quien dio la orden de esta unión.

El hombre que manejaba el dinero.

El que unio a las dos familias.

Y, por la forma en que todos guardaban silencio frente a él… también era el único capaz de destruirlas.

Su padre firmó como testigo.

El padre de Alexander hizo lo mismo.

Después de eso, el anciano dejó el bolígrafo sobre el escritorio.

—Necesito hablar a solas con mi nieto.

Nadie discutió.

Todos comenzaron a salir inmediatamente.

Estefanía caminó detrás de los demás hasta llegar a la enorme cocina iluminada.

La madre de Alexander sonrió emocionada.

—Nuera, mandé traer un pastel de bodas.

Estefanía observó el enorme pastel blanco sobre la isla de mármol.

Era más grande que cualquier pastel que hubiera visto antes.

—¿Por qué no llamas a tu madre para que venga contigo?

La pregunta la hizo quedarse inmóvil.

No supo qué responder.

¿Cómo explicaba que aquella mujer jamás aceptaría estar a su lado frente a otros?

Por suerte, José apareció apoyándose contra la puerta con una sonrisa divertida.

—Tía, mejor esperemos a Alex.

La mujer asintió distraída.

Y Estefanía notó algo curioso.

En aquella familia nadie parecía llamarse realmente como familia.

Ni tíos.

Ni sobrinos.

Ni primos.

Todo sonaba demasiado frío.

Demasiado distante.

La joven tomó el cuchillo algo nerviosa mientras esperaba.

Segundos después, Alexander apareció finalmente en la cocina.

Su expresión seguía igual de seria.

Pero apenas vio el pastel, frunció el ceño.

—¿Qué estupidez es esta?

Su madre suspiró cansada.

—Es su boda, Alexander.

—Madre, padre, regreso a mi casa. Tengo cosas que hacer.

Estefanía observó el pastel nuevamente.

Se veía demasiado rico para ignorarlo.

Así que, antes de pensarlo demasiado, cortó un pedazo.

El silencio cayó sobre la cocina.

Tomó una servilleta y dejó el pastel encima como si fuera lo más normal del mundo.

Todos la miraban.

Incluso la esposa de su padre negó lentamente con evidente desaprobación.

Alexander simplemente cerró los ojos un segundo.

Como si intentara reunir paciencia.

Luego comenzó a caminar hacia la salida.

Estefanía lo siguió rápidamente.

Pero antes de salir, Alexander se detuvo.

La mirada de todos cayó inmediatamente sobre ella… y sobre su padre.

Se suponía que debían parecer una familia.

El hombre aclaró apenas la garganta antes de hablar pero ella se adelantó.

—Padre… luego hablamos.

Estefanía vio inmediatamente el rostro de la esposa del hombre.

La advertencia estaba clarísima en su expresión.

No se te ocurra llamarme madre.

Y honestamente… ella tampoco pensaba hacerlo.

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Tatiana Huacón
hermosa novela 😍 gracias mi querida autora, aki esperaremos quietecitas hasta q suba otra novela 🙈🫶
Sakura
hermoso me gustó mucho
Maria vargas
Eres la mejor escritora, nunca dejas una historia a medias🥰y eso me gusta mucho, siempre la finalizas
alicia g
es una historia que te atrapa de principio a fin, excelente escritora tienes una narrativa que haces vivir cada capítulo como si fueramos parte de el ,excelente 🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟
Erenia Cutiño
hooo que pena no nació un hombrecito
Erenia Cutiño
🤣🤣🤣🤣🤣👏👏👏👏
Gloria Dominguez
jajajaja ya te habías tardado en aparecer👍
Gloria Dominguez
siiii Estefania's y Alexander's, si 2 y 2
Maria Mongelos
No quiero que termine, está buenísima 💕
Gloria Dominguez
y de que te sirve si estás hueca ,pero puedes ser la scort del abuelo infernal de él si estás a la altura 😝
Gloria Dominguez
tu mejor ni hables ,igual de podrida que tú madre
Gloria Dominguez
pa" su mecha 😠 vieja desgraciada ,le quitaste todos sus derechos a Estefanía y el más importante,el amor de su padre el derecho de tener una familia,y usted sr no tuvo los suficientes tanates para velar por su hija 😠😠😠
Maria Mongelos
Uno solo? Pensé que podría ser dos varones, va a ser el príncipe de las mujeres
Maria Mongelos
Me encantó el capítulo, una familia de cinco por ahora, faltan unos niños💕
Maria Mongelos
Y claro que se mueven mucho, si no los dejan estar tranquilos😄
Erenia Cutiño
al fin entendió que no puede seguir manipulando al nieto
Maria Mongelos
Quería muchos hijos, ahora ya se echó para atrás, él quiere muchos
Me encanta💕💕
Erenia Cutiño
hooo nooo el papá no debió morir
Maria Mongelos
Hermoso capitulo autora, gracias💕
Maria Mongelos
Eso es justicia divina, karma o lo que sea, todo está como debe ser
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