Maximiliano "Max" Vogel no cree en el amor; cree en los resultados, en el poder y en el control absoluto. Es guapo, insultantemente rico y sabe que es inalcanzable. Para él, las mujeres son un juego de una sola noche, piezas de ajedrez en un tablero que siempre domina. Pero su estructura perfecta se tambalea cuando su hermano y mejor amigo, Luca, le pide un favor que no puede rechazar: supervisar la entrada de su mejor amiga al mundo laboral.
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escápe.
Por otro lado Max y poli.
Una de las empleadas con las instrucciones de Max había puesto todo sobre la playa para que ambos disfrutarán a la parrilla del mar una cena.
Una vez que Poli salió de la casa miró todo estaba lleno de velas, parecía un sueño hecho realidad para ella.
Max apareció detrás de ella, ya vestido con un pantalón de lino ligero y la camisa abierta, habiendo recuperado parte de su compostura, aunque su mirada seguía fija en Poli con una intensidad devoradora. Se acercó con lentitud y rodeó su cintura con los brazos, apoyando la barbilla en su hombro.
—Te dije que hoy el mundo no existía —susurró él, su voz vibrando contra el oído de ella—. Esto es solo para nosotros.
—Es hermoso, Max —respondió ella en un suspiro, girándose en sus brazos para mirarlo—. Nunca nadie había hecho algo así por mí. Siento que si parpadeo, voy a despertar.
Max, parecía otro hombre jamás había actuado con poli de esa manera, es más nunca la había mirado tanto como lo hacía.
Esa noche, para ambos fue especial, hablar entre ellos era lo más fácil, Max parecía saber todo de ella, poli soprendia lo miraba y reía.
—No puedo creer que tú espantaras al chico más popular de mi universidad para que no saliera conmigo Max.— dijo poli burlándose de Max.
—Ese tipo no era para ti, Poli —respondió él con un tono juguetón pero con un rastro de esa antigua posesividad—. Se creía el dueño del campus, pero en cuanto le mencioné que yo estaba vigilando tus pasos, se le quitaron las ganas de invitarte a salir. Fue una medida de seguridad... preventiva.
Poli negó con la cabeza, riendo, mientras tomaba un trozo de langosta de la parrilla.
—¡Tenía 19 años, Max! Ni siquiera trabajaba contigo todavía. Me pasé meses preguntándome por qué de repente me dejó de hablar. Eras un tirano incluso desde entonces.
—No era un tirano, era un hombre con visión a largo plazo —replicó él, acercándose más a ella en los cojines, acortando la distancia hasta que sus rodillas se rozaron—. Sabía que tarde o temprano terminarías a mi lado. Solo tuve que ser paciente y... eliminar la competencia innecesaria.
La risa de Poli se fue suavizando al ver cómo la expresión de Max cambiaba. El tono de broma desapareció para dar paso a una seriedad profunda. Él extendió la mano y le apartó un mechón de cabello que la brisa marina había puesto sobre su cara.
—Hablo en serio, Poli. Todos estos años, mientras te veía convertirte en la mujer increíble que eres hoy, lo único que pensaba era en cuándo llegaría el momento en que me miraras como lo haces ahora.
Poli sintió un nudo en la garganta. La facilidad con la que fluía la conversación, los secretos compartidos y la calidez de la noche la hacían olvidar que Max tenía una relación que no había dado final.
—¿Y por qué ahora? —preguntó ella en un susurro, buscando sus ojos—.
¿Por qué dejar que todo explotara precisamente en este viaje?
Max guardó silencio un momento, escuchando el romper de las olas, antes de responder con una honestidad que le dolió a ambos.
—Porque me di cuenta de que si no lo hacía, te perdería para siempre en la rutina, además que David no se daba por vencido. Y prefiero que el mundo se caiga a pedazos mañana, con tal de haber tenido esta noche contigo.
Max beso poli, con desesperación su mano recorrió su pierna hasta el nudo de su traje de baño, que desató, la mano de Max acaricio su sexualidad de poli haciéndola estremecer, el la giro de inmediato contra las almohadas besando su cuello de ella cuando la tomo por la cintura y entro en ella.
—Mía... —gruñó él contra su oído, su voz rota por el esfuerzo—. Siempre has sido mía, Poli.
— !Ho Max!!.— dijo poli mientras temblaba de placer mientras el la movía de la cintura.
ahora vien Max debe ya de aclarar sus sentimientos eso de que el ni quiere nada serio entonces va a estar con poli y luego se va con otras ojalá poli pinga las cartas sobre la mesa y dejarle claro que ella no es de compartir y que de una vez deje a la vanessa esa