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Salvando Al Heredero

Salvando Al Heredero

Status: Terminada
Genre:Romance / Padre soltero / Hijo/a genio / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:159.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Lobelia

​Liam Volkov es un CEO implacable que cree que el dinero puede comprarlo todo, excepto la salud de su único heredero, el pequeño Ian, quien padece una enfermedad cardíaca degenerativa. Desesperado y tras haber despedido a diez especialistas, se cruza con la Dra. Elena Ríos, una cardióloga brillante, extrovertida y sin filtros que no le teme a sus gritos ni a su fortuna.
​Mientras la villana, Sabrina Valois (la ambiciosa prometida de Liam), planea la "muerte accidental" del niño para heredar la fortuna Volkov, Elena se convierte en el escudo de Ian. Pero en el proceso de salvar la vida del pequeño, Elena terminará operando el órgano más difícil de tratar: el corazón de piedra de su padre.

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 1

La sala de juntas del piso 50 de la Torre Volkov estaba sumida en un silencio tan denso que podía cortarse con un bisturí. El aire acondicionado, ajustado a unos gélidos 18°C, parecía emanar directamente de la figura sentada a la cabecera de la mesa de caoba.

Liam Volkov no necesitaba levantar la voz para infundir terror. Su sola presencia, envuelta en un traje gris marengo hecho a medida, era una declaración de poder absoluto. Con la mandíbula tensa y unos ojos azules que recordaban al hielo ártico, observaba la gráfica de proyecciones trimestrales que se proyectaba en la pared.

—Un margen de error del 0.5% —pronunció Liam. Su voz era un barítono suave, pero cargado de una amenaza latente—. ¿Sabe lo que significa ese número para mí, Sr. Ortega

El gerente de logística, un hombre que le doblaba la edad a Liam, palideció. Sus manos temblaban sobre la mesa.

—Señor Volkov, hubo un retraso en la aduana de Singapur, fue algo fuera de nuestro con...

—No me interesan las excusas de los hombres mediocres —lo interrumpió Liam, cerrando su computadora portátil con un golpe seco que hizo saltar a los presentes—. Ese "pequeño" porcentaje representa diez millones de dólares. Diez millones que se han perdido porque usted no fue capaz de anticiparse. Recoja sus cosas. Está despedido.

—¡Señor, por favor! Tengo una familia, veinte años en la empresa...

Liam ni siquiera se inmutó. La empatía era un lujo que no se permitía desde que tomó las riendas del imperio Volkov. Para él, las personas eran engranajes: si uno fallaba, se reemplazaba.

—Seguridad lo escoltará a la salida —sentenció, girando su silla para mirar por el ventanal que dominaba la ciudad.

El resto de los directivos contuvieron el aliento, evitando mirar al hombre que salía de la sala sollozando. Liam sentía una punzada de vacío en el pecho, una que solía ignorar con trabajo y café amargo. Se decía a sí mismo que su frialdad era su armadura, la única forma de proteger lo que quedaba de su linaje.

De pronto, el teléfono personal de Liam, aquel cuyo número solo tenían tres personas en el mundo, vibró con violencia sobre la mesa. El identificador mostraba el nombre de la directora de la escuela primaria de su hijo.

Un mal presentimiento, agudo y frío, le recorrió la espina dorsal.

—Diga —respondió al instante.

—¿Señor Volkov? Soy la Directora Evans. Es Ian. Se desmayó en el patio de recreo. No responde bien, su pulso es errático... la ambulancia va camino al Hospital Central.

El mundo de Liam se detuvo. El CEO implacable, el hombre de hielo, sintió que el suelo se abría bajo sus pies. El pánico, una emoción que creía haber erradicado de su sistema, lo golpeó con la fuerza de un mazo.

—Vuelvan a sus puestos. La reunión ha terminado —ladró a los ejecutivos mientras salía disparado de la sala, sin esperar el ascensor privado.

El trayecto al hospital fue un borrón de semáforos ignorados y neumáticos chirriando. Liam conducía su deportivo negro como si estuviera en una carrera contra la muerte. Cada segundo que pasaba, la imagen de su pequeño de siete años, tan parecido a su difunta madre, le quemaba la mente. Ian era su único punto débil, la única razón por la que su corazón aún latía, aunque fuera a un ritmo mecánico.

Cuando irrumpió en la sala de urgencias del Hospital Central, el caos del lugar lo enfureció. Había gente esperando en camillas, llantos de bebés y un olor penetrante a desinfectante.

—¡¿Dónde está mi hijo?! —rugió Liam al llegar al mostrador de recepción.

—Señor, debe calmarse y darnos el nombre del paci...

—¡Soy Liam Volkov! ¡Mi hijo es Ian Volkov y si no me dicen dónde está ahora mismo, compraré este hospital solo para demolerlo con ustedes adentro!

Una enfermera joven se acercó corriendo, intimidada por la estatura y la mirada asesina del hombre.

—Señor Volkov, por aquí. El niño está en el box 4, están intentando estabilizarlo.

Liam apartó las cortinas con violencia. Vio a Ian, tan pequeño y pálido sobre la enorme cama blanca, rodeado de cables y monitores que emitían pitidos incesantes. Un médico de mediana edad revisaba sus signos con expresión de duda.

—¿Qué le pasa? ¿Por qué no se despierta? —demandó Liam, acercándose a la cama. Al ver la fragilidad de su hijo, sintió una mezcla de rabia y una impotencia que lo asfixiaba.

—Señor Volkov, la arritmia de su hijo es compleja. Estamos administrando fármacos para controlar el ritmo, pero su corazón no responde como esperábamos...

—¿"No responde"? —Liam agarró al médico por la solapa de su bata blanca, obligándolo a mirarlo a los ojos—. Le pago una fortuna al seguro médico más caro del mundo para que mi hijo tenga lo mejor. ¡Haga algo! ¡Opérelo, dele lo que sea!

—No es tan simple, señor. El caso de Ian requiere una especialización que nosotros...

—¡Inútiles! ¡Todos ustedes son unos mediocres con títulos colgados en la pared! —gritó Liam, su voz retumbando en todo el pasillo de urgencias—. He consultado a diez especialistas este año y ninguno me da una solución definitiva. ¡Ian se está muriendo frente a mis ojos y ustedes solo saben mirar monitores!

Liam se dejó caer en una silla metálica al lado de la cama, enterrando el rostro entre sus manos. Sus dedos rozaron la mano fría de Ian. Por un segundo, la máscara de CEO se rompió. El miedo más primitivo de un padre afloró: el miedo a enterrar a su propio hijo.

En su mente, Liam maldecía su fortuna. ¿De qué servían los miles de millones en el banco si no podían comprar un latido saludable para Ian? Se sentía como un gigante atado de manos.

—Busquen al mejor médico del país —le dijo a su asistente, quien acababa de llegar al hospital jadeando—. No me importa si está de vacaciones, si está en el extranjero o si odia a los millonarios. Tráiganmelo. O encuentran a alguien capaz de salvar a mi hijo, o me encargaré de que ninguno de los presentes vuelva a ejercer la medicina en este continente.

En ese momento, Liam no sabía que su vida estaba a punto de colisionar con una fuerza de la naturaleza. Una mujer que no le temía a su dinero ni a sus amenazas. Una doctora que no solo intentaría salvar el corazón de Ian, sino que, sin saberlo, empezaría a reparar las grietas del suyo propio.

Pero por ahora, en esa habitación fría, Liam Volkov solo era un hombre desesperado, rodeado de máquinas, esperando un milagro que su chequera no podía costear.

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Aura Carolina Muñoz Vasquez
ÉL ES ESTRATEGA, NO VÁ ATACAR DIRECTAMENTE SIN PRUEBAS... YA ESTÁ EN CONOCIMIENTO Y PREVENIDO
Yare Quintana Graniel
Lo mismo pensé, Petrov era su mano derecha que lo traicionó por unos miles
Cliente anónimo
Está escritora se volvió loca, se contradice en su escrito a cada momento
Marioli Olivares G.
mas o menos nomas la secuencia de sucesos
Marioli Olivares G.
no entiendo... la polola sigue en la casa ????
Marioli Olivares G.
que es weon, pone primero el sexo antes que la vida de su hijo
Mirta Gomez
me gusto mucho a veces los xapitulos no concordaban pero wso la hizo entretenida felicitaciones una linda hustoria de amor y fortaleza
Ligia Graciano
No entiendo como dejan esa mujer mala viviendo ahí después de hacer todo eso al fin y al cabo novela??
Ginnette
Igual me fascinó, bellísima historia 🥰🥰
Maria Isabel Moya H-ernandez
pero no entiendo, comprobó que la mujer es mala, ahora le explica cosas de la enfermedad del pequeño, nada bueno viene de ahí, y no desconfía
raro verdad muy raro
Elba Blass
nada esterilizado y Liam pudo entrar 🤣🤣 más congruencia por favor
Elba Blass
hay que tonto el ceo 😡😡😡 da coraje como se deja manipular por esta vieja loca. si que se vaya la dra. Elena y cuando el hijo esté muriendo y ka vaya a buscar no lo pele.....😡😡😡
Maria del Carmen Herrera
Mi comentario voy a manifestarlo segmentado. El comienzo fue interesante. En algunos capítulos se utilizaron términos y prácticas médicas apropiadas. Avanzando la historia fue una completa confusión, sin un hilo en la narración. Una pena... .Y el final fue lindo, destacando los verdaderos valores humanos. Lamentablemente, por tantas incoherencias a lo largo de muchos capítulos, debo decir que NO ME GUSTÓ. Igualmente gracias autora por tu esfuerzo y dedicación para brindarnos entretenimiento
Yailyn Mugica Oña: Opino lo mismo la trama muy buena pero hay mucha confusión
total 2 replies
Elba Blass
que tonto el Ceo es una marioneta
se deja manipular tan fácil 😡😡😡😡
parece orlora de pim pom 😡
Norma Guadalupe Gaitan
esta mal primero esta encerrada en la mansión después aparece en la clínica mal situada
nidia e lopez contreras
no entendí 🤷 hace rato se la habían llevado y ahora aparece otra vez esta arpía
Maria del Carmen Herrera
Que...??? Cómo la quiere extorsionar con la grabación antes que se produzca la cirugía? ¿Por si acaso? Es un planteo absurdo...
Espero que surja una aclaración de esto. Es solo un comentario adelantado...
nidia e lopez contreras
y la araña patona de quedó allí nooooo este hombre es demasiado bruto pónganle 0 😡
nidia e lopez contreras
la araña patona ni luces de ella pues, demonia😡
nidia e lopez contreras
es lo que hay más nada papá 🤣🤣🤣
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