🌙 CASADA CON EL ERROR PERFECTO
Es una novela romántica intensa que mezcla drama, pasión, traición y segundas oportunidades, donde el amor no nace de lo correcto… sino de lo inevitable.
La historia sigue a Yzzi, una brillante doctora que ha construido una vida aparentemente perfecta: una carrera sólida, estabilidad emocional y un prometido ideal, Gerald, un hombre exitoso y respetado que encaja perfectamente en el futuro que todos esperan de ella. Todo parece estar bajo control… hasta el día de su boda.
“Casada con el Error Perfecto” no es solo una historia de amor,
es una historia de identidad, elección… y del valor de enfrentarse a lo que el corazón nunca olvidó. 💔🔥
NovelToon tiene autorización de Yas Pino para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 22 Lo que estamos dispuestos a perder.
La noche no avanzaba.
Se detenía.
Se arrastraba por los pasillos del Hospital San Gabriel como si también estuviera esperando… como si incluso el tiempo entendiera que lo que estaba ocurriendo dentro de esas paredes no era cualquier cosa.
Era una vida pendiendo de un hilo.
Era una familia al borde de romperse.
Era una guerra que ya no se podía esconder.
Dentro de la habitación, el aire era distinto.
Más pesado.
Más denso.
Más real.
El padre de Yssi permanecía conectado a máquinas que no descansaban, que trabajaban sin pausa para mantenerlo ahí, en ese límite incierto entre quedarse… o irse.
El monitor seguía marcando un ritmo irregular.
Un latido… pausa… otro latido.
Como si el corazón dudara.
Como si estuviera cansado.
Yssi no apartaba la mirada.
Sentada a su lado, con su mano entrelazada con la de él, su postura ya no era la de una doctora segura… era la de una hija que se negaba a aceptar lo inevitable.
—No te vayas… —susurró, apoyando su frente sobre la mano de su padre—. No me hagas aprender a vivir sin ti…
Su voz se rompió.
Sin defensa.
Sin control.
—Aún no estoy lista…
Sus lágrimas caían en silencio, mojando la piel fría de ese hombre que siempre había sido su pilar… su guía… su fuerza.
Detrás de ella, su madre dormía a ratos, vencida por el agotamiento emocional, despertando de golpe cada vez que el monitor cambiaba de ritmo, como si algo dentro de ella se negara a desconectarse del todo.
Pero afuera…
Ethan no estaba quieto.
No podía estarlo.
Caminaba por el pasillo con una calma que solo era apariencia, porque dentro de él todo estaba en movimiento. Su mente analizaba, conectaba, anticipaba… pero esta vez había algo diferente.
Había urgencia.
Había algo más que estrategia.
Había… ella.
Se detuvo frente al mostrador de recepción.
—Quiero hablar con el director del hospital —dijo, firme.
No levantó la voz.
No lo necesitó.
Minutos después, estaba frente a él.
—El paciente en la habitación 304 —dijo Ethan directamente—. Quiero que lo trasladen a la zona VIP. Ahora.
El director dudó apenas un segundo.
—Señor, la zona VIP está—
—No me interesa —lo interrumpió, con una mirada que no dejaba espacio a negociación—. Quiero a los mejores especialistas. Cardiólogos, internista, lo que sea necesario.
Silencio.
—Y si aquí no pueden hacerlo… —añadió, acercándose apenas— lo moveré a otro hospital donde sí puedan.
No fue amenaza.
Fue decisión.
El director tragó saliva.
—Lo atenderemos con el mejor equipo disponible.
—No quiero lo disponible —respondió Ethan—. Quiero lo mejor.
Y en ese momento, todos entendieron algo:
Ese hombre no estaba pidiendo.
Estaba asegurando.
Mientras tanto, a unos metros de ahí, Aby llegaba con el rostro pálido, el cabello desordenado y el celular aún en la mano.
Había estado hablando con Bret.
Había visto números.
Y lo que había visto…
No era una crisis.
Era una demolición.
Se detuvo al ver a Ethan.
—Esto es peor de lo que pensábamos —dijo sin rodeos—. Valmont no está cayendo… la están destruyendo desde dentro.
Ethan no se sorprendió.
—Bret ya me lo confirmó.
—Entonces sabes que no es casualidad —continuó Aby—. Hay alguien filtrando información… alguien que sabe exactamente dónde golpear.
El silencio fue corto.
Pero cargado.
—Lo vamos a encontrar —dijo Ethan.
No como promesa.
Como sentencia.
En ese mismo momento, el teléfono de Ethan vibró.
Bret.
—Habla.
—Ya tengo más claro el panorama —dijo al otro lado—. Esto no es solo externo… hay movimientos internos sospechosos. Y algo más…
Ethan entrecerró los ojos.
—¿Qué?
—Hay conexiones indirectas… con el compañía Varelli Group del papa de Gerald. Asi como también con Aureon Medical Center el hospital que maneja Gerald.
El aire cambió.
—¿Estás seguro?
—No es directo… pero hay vínculos. Contratos cruzados, proveedores en común… no es coincidencia.
Ethan no respondió de inmediato.
Pero su expresión se endureció.
—Sigue investigando.
Colgó.
Porque eso…
Eso cambiaba todo.
Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, Gerald estaba de pie frente a la ventana de su oficina, observando la oscuridad como si fuera su aliada.
Su teléfono estaba en la mano mientras el recordaba la llamada con Yssi...
Esperando.
No por preocupación.
Por control.
Cuando decidió llamar a Yssi, no lo hizo por impulso.
Lo hizo porque sabía el momento exacto.
—Yssi… —su voz fue suave, casi impecable—. Lamento lo de tu padre.
Pero no había emoción real.
Solo cálculo.
—Puedo ayudar —continuó—. Tráelo a mi hospital. Aquí tenemos todo lo necesario… lo mejor.
Silencio.
—No.
La respuesta fue firme.
Sin espacio.
Gerald sonrió levemente.
—Estás dejando que las emociones decidan por ti.
—Estoy evitando que tú decidas por mí.
Esa respuesta…
No le gustó.
Pero tampoco lo sorprendió.
—Piénsalo bien —dijo, bajando el tono—. Porque si algo sale mal… vas a cargar con eso.
Y colgó.
Porque sabía que la duda…
Era más peligrosa que cualquier amenaza.
Pero lo que Gerald no vio…
Fue lo que vino después.
Ethan.
Cuando Yssi salió de la habitación, con los ojos rojos, el alma desgastada y el miedo todavía pegado al pecho, él ya estaba ahí.
Esperándola.
Sin presión.
Sin palabras al inicio.
Solo presencia.
—Hablé con el director —le dijo suavemente—. Lo van a mover a una zona más equipada… ya viene el mejor equipo.
Ella lo miró.
Y por primera vez en horas…
No sintió que todo estaba fuera de control.
—Gracias… —susurró.
Ethan dio un paso más cerca.
—No estás sola en esto.
No fue una frase.
Fue una verdad.
Yssi cerró los ojos un segundo.
Y cuando los abrió…
Tomó una decisión.
—Hazlo —dijo—. Compra Valmont.
Ethan la sostuvo con la mirada.
—Lo voy a hacer bien.
—Confío en ti —respondió ella.
Y esa frase…
Para alguien como Ethan…
Pesaba más que cualquier contrato.
Dentro de la habitación, el padre de Yssi seguía luchando.
Pero ahora…
No estaban solos.
Porque afuera, las piezas ya se estaban moviendo.
Bret investigando.
Aby conectando.
Ethan ejecutando.
Y Gerald…
Jugando su propio juego.
Pero lo que ninguno de ellos sabía aún…
Era que esta guerra no solo iba a costar dinero.
Iba a costar lealtades.
Verdades.
Y corazones.
Yssi volvió a tomar la mano de su padre.
Más firme esta vez.
Más decidida.
—No te vayas… —susurró—. Porque todavía no termino de luchar.
Y esta vez…
No solo hablaba de él.
Atente a pan y no comas cabe pues, como decimos aquí en mi país VENEZUELA 🥰