NovelToon NovelToon
Bajo El Juramento De Sangre

Bajo El Juramento De Sangre

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Mafia / Traiciones y engaños
Popularitas:790
Nilai: 5
nombre de autor: Crismeldy Vásquez P

En Valenora, una ciudad donde el poder se hereda con sangre y la traición puede destruir imperios, dos familias dominan las sombras.
Alessia Bellandi, heredera de una poderosa familia italiana, ha aprendido a vivir entre secretos, lealtades y decisiones que nunca le han pertenecido.
Mikhail Orlov, heredero de un imperio ruso construido con disciplina y peligro, sabe que en su mundo una sola equivocación puede costar demasiado.
Cuando una amenaza comienza a mover piezas en las sombras, los Bellandi y los Orlov se ven obligados a sellar una alianza que nadie esperaba: un matrimonio por conveniencia.
Pero lo que comienza como un pacto frío pronto se convierte en una batalla de voluntades, deseo contenido y emociones que ninguno estaba preparado para sentir.
Mientras enemigos ocultos intentan destruirlos desde dentro, Alessia y Mikhail descubrirán que confiar puede ser el riesgo más peligroso ...y también el más inevitable.
porque algunas guerras nacen de la sangre .
Y otras del amor .

NovelToon tiene autorización de Crismeldy Vásquez P para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 3: La propuesta

La mañana siguiente amaneció gris sobre Valenora.

Una lluvia fina cubría los ventanales de la casa Bellandi. El jardín parecía silencioso, pero dentro de la mansión el ambiente estaba lejos de ser tranquilo.

Alessia bajó las escaleras con paso firme.

Había dormido poco.

La noche anterior había intentado apartar de su mente todo lo ocurrido en el puerto, pero el recuerdo seguía ahí. El disparo. El caos. Y sobre todo, aquella mirada fría y serena de Mikhail Orlov.

Cuando entró al comedor, encontró a su padre esperándola.

Vittorio Bellandi estaba sentado en la cabecera de la mesa. Tenía una taza de café intacta y varios documentos abiertos frente a él.

Eso no era buena señal.

—Siéntate —dijo.

Alessia obedeció, aunque ya intuía que aquella conversación no le iba a gustar.

—¿Qué pasa?

Vittorio juntó las manos.

—El ataque de ayer no fue casualidad.

—Lo imaginé.

—Nuestros hombres revisaron movimientos en el puerto durante las últimas semanas. Hay alguien intentando provocar un conflicto.

Alessia lo miró con atención.

—¿Con los Orlov?

—Sí.

El silencio se instaló.

Por primera vez, su padre no intentó evitar el tema.

—¿Quién?

—Todavía no lo sabemos.

—Entonces, ¿qué piensas hacer?

Vittorio sostuvo su mirada.

—Hablar con ellos.

Alessia frunció el ceño.

—¿Con los Orlov?

—No conviene una guerra en este momento.

Aquella respuesta la sorprendió.

Durante años había visto cómo los Bellandi evitaban siquiera pronunciar ese apellido con calma.

—¿Y ellos aceptaron?

—Nos veremos esta noche.

El corazón de Alessia dio un pequeño salto.

No supo por qué.

Tal vez curiosidad.

Tal vez presentimiento.

—¿Dónde?

—En la residencia Bellandi.

Alessia dejó lentamente la taza sobre la mesa.

—¿Y qué quieres de mí?

Vittorio no respondió enseguida.

Y eso le bastó para entender que algo importante venía.

—Quiero que estés presente.

En el edificio Orlov, la mañana se sentía aún más fría.

Mikhail estaba en su despacho cuando Yuri entró sin anunciarse.

—Los Bellandi aceptaron reunirse esta noche.

Mikhail alzó la vista.

—Lo esperaba.

—No parece una reunión sencilla.

—No lo será.

Yuri se acercó al escritorio.

—¿Crees que quieran una tregua?

Mikhail cerró la carpeta que estaba revisando.

—No.

—Entonces, ¿qué quieren?

Antes de que pudiera responder, la puerta se abrió.

Viktor Orlov entró con paso firme.

—Quieren respuestas.

Mikhail se recostó apenas en el asiento.

—Nosotros también.

Viktor dejó unos papeles sobre la mesa.

—He revisado nombres, rutas y movimientos. Alguien está utilizando nuestras rutas para dejar señales. Alguien quiere empujarnos a una guerra.

Yuri exhaló lentamente.

—Entonces hay un tercero.

—Exacto —dijo Viktor.

Luego miró directamente a Mikhail.

—Y esta noche quiero que vengas conmigo.

—Iré.

Viktor sostuvo su mirada unos segundos.

—No olvides algo.

—¿Qué?

—Bellandi no es amigo.

Mikhail guardó silencio.

Pero en el fondo sabía que lo que más le inquietaba no era Vittorio Bellandi.

Era Alessia.

La residencia Bellandi brillaba bajo la lluvia de la noche.

Las luces exteriores iluminaban la entrada principal. Los jardines parecían inmóviles. Los guardias se mantenían atentos en cada punto del perímetro.

Alessia observaba todo desde el salón principal.

Llevaba un vestido negro sencillo, elegante, con el cabello recogido.

No sabía por qué, pero sentía el corazón más despierto de lo habitual.

Escuchó motores detenerse afuera.

Los Orlov habían llegado.

Su padre apareció a su lado.

—Mantente observando. No hables más de lo necesario.

—¿Eso significa que esperas problemas?

—Significa que quiero prudencia.

La puerta principal se abrió.

Primero entró Viktor Orlov.

Luego Yuri.

Y detrás de ellos, Mikhail.

Alessia lo reconoció de inmediato.

Él también la vio.

No hizo falta más.

Ese breve cruce de miradas volvió a tensar algo en el aire.

Por un instante, el resto de la sala desapareció.

Luego todo volvió.

Los saludos formales.

Las posturas medidas.

La tensión elegante.

Vittorio tomó la palabra.

—Gracias por venir.

Viktor asintió apenas.

—La situación lo exige.

Se sentaron.

Durante varios minutos hablaron de movimientos en el puerto, nombres falsos, rutas alteradas y cargamentos interceptados.

Alessia escuchaba en silencio.

Mikhail también.

Ambos atentos.

Ambos calculando.

Hasta que Vittorio dijo algo que cambió el ambiente.

—Quien está haciendo esto quiere dividirnos.

Viktor lo observó.

—Coincido.

—Entonces necesitamos una señal de estabilidad.

Mikhail levantó ligeramente la vista.

Ya intuía hacia dónde iba aquello.

El silencio se volvió más pesado.

Y entonces Vittorio continuó.

—Una alianza visible.

Nadie habló.

Alessia sintió que el pulso se le aceleraba.

Viktor entrecerró los ojos.

—¿Qué propones?

Vittorio giró apenas el rostro hacia ella.

Después miró a Mikhail.

—Un compromiso entre nuestras familias.

El aire se congeló.

Alessia se quedó inmóvil.

Durante un segundo creyó haber escuchado mal.

—¿Qué? —preguntó.

Su padre no apartó la mirada.

—Es la opción más sólida.

Del otro lado de la sala, Mikhail tampoco habló enseguida.

Yuri lo miró de reojo.

Viktor permaneció completamente serio.

Alessia se puso de pie.

—No puedes hablar en serio.

—Siéntate —ordenó Vittorio.

—No.

Su voz fue firme.

—No voy a sentarme mientras deciden mi vida como si yo no estuviera aquí.

El silencio se volvió absoluto.

Entonces Mikhail habló por primera vez.

—Tiene razón.

Todas las miradas se dirigieron hacia él.

Su voz había sido tranquila.

Pero firme.

—Esto no puede decidirse así.

Alessia lo miró sorprendida.

No esperaba que dijera eso.

Viktor cruzó las manos.

—Nadie ha dicho que se decida esta noche.

—Entonces no lo hagan por nosotros —dijo Mikhail.

Por primera vez, Alessia sintió algo extraño.

No alivio.

Algo más profundo.

Respeto.

La reunión terminó poco después.

Nadie había aceptado.

Nadie había rechazado.

Pero la idea había quedado sobre la mesa.

Y eso ya era suficiente.

Cuando los Orlov se marchaban, Alessia salió a la terraza lateral buscando aire.

La lluvia había cesado.

El jardín olía a tierra húmeda.

Escuchó pasos detrás de ella.

Se giró.

Era Mikhail.

Se detuvo a unos metros.

—No sabía que iban a decir eso —dijo él.

—Yo tampoco.

La luz tenue dibujaba sombras suaves sobre su rostro.

—¿Estás bien?

Alessia soltó una risa breve.

—No lo sé.

Él la observó en silencio.

—Parece que ambos estamos en medio de algo que otros empezaron.

—Sí.

Hubo un pequeño silencio.

El aire de la noche se volvió extraño.

Cercano.

Tenso.

—Nos estamos encontrando demasiado —dijo ella.

Una sombra de sonrisa apareció en él.

—También lo pensé.

Alessia sostuvo su mirada.

—Y no sé si eso es bueno.

Mikhail dio un paso apenas.

—Yo tampoco.

Desde el interior de la casa se escucharon voces.

La realidad volvió.

Él retrocedió.

—Buenas noches, Alessia.

La forma en que pronunció su nombre la sorprendió.

—Buenas noches, Mikhail.

Él se alejó.

Y mientras lo veía desaparecer entre las luces del jardín, Alessia comprendió algo.

Aquello ya no era solo una reunión.

Ya no era solo un apellido.

Algo estaba empezando.

Y ambos lo habían sentido.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play