Victor Maxwell….. como describir a un ser irritante que hizo mi vida irritante en cada oportunidad que tuvo , el chico guapo, el deportista estrella y quien se creía intocable Pero suena a cliché no? Pues no , no dire que me gusta desde niños o que es guapo lo odio como el le odia a mi Y jamás , jamás besaría a un descerebrado como el! ¿Nazarena cumplirá esa promesa
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Dar lo mejor
Victor Maxwell caminaba junto a unos chicos del equipo de fútbol con esa sonrisa arrogante que daban ganas de golpear.
—¿No tienes otro pasillo que contaminar?
—¿No tienes otra amenaza mejor?
Bianca susurró:
—Y aquí vamos otra vez…
Victor me miró de arriba abajo.
—¿Lista para las pruebas de volley?
Levanté una ceja.
—¿Te preocupa perder otra pelota en la cabeza?
Uno de sus amigos soltó una carcajada.
Victor sonrió de lado.
—Eso fue una vez.
—Fue glorioso, tengo una foto genial de echo
Seguí caminando chocando su hombro a propósito.
Idiota.
El almuerzo pasó más tranquilo una vez desapareció de mi vista. Dylan hablaba sobre un videojuego nuevo mientras Bianca contaba rumores absurdos de la escuela.
—Escuchen esto —dijo acercándose dramáticamente—. Dicen que una chica de último año lloró porque el novio le dio “me gusta” a una foto de otra.
Parpadeé.
—¿La gente llora por eso?- tome mi jugo exrañada
—La gente es débil —respondió Dylan comiendo papas. Le robe una
—Gracias por tu aporte emocional.
A las cuatro de la tarde terminé frente al gimnasio con la mochila de deportes colgando de mi hombro.
Ahora sí estaba nerviosa.
El gimnasio olía a madera pulida y pelotas nuevas mientras varias chicas calentaban dentro de la cancha.
Algunas ya estaban en el equipo anterior.
Otras, como yo, venían a probarse.
Escuché el rebote de un balón y automáticamente sentí esa emoción familiar.
Eso sí me gustaba, lo elegí desde pequeña, esto era lo que me daba pasión
El volley siempre lograba despejarme la cabeza.
—¿Esthelar?
Levanté la vista encontrando a la entrenadora.
Alta, seria y con una carpeta en la mano.
—Sí.
—Escuché que jugabas en secundaria.
—Capitana los últimos dos años.
Ella asintió apenas.
—Entonces espero mucho de ti.
Perfecto.
Nada de presión.
Las pruebas comenzaron con ejercicios básicos.
Recepción.
Saque.
Velocidad.
Saltos.
Y honestamente… me sentía bien.
Muy bien.
Cada golpe al balón hacía desaparecer el estrés de las clases.
Escuchaba mis zapatillas rechinar contra el suelo mientras me lanzaba por la pelota sintiendo la adrenalina recorrerme el cuerpo.
Una chica hizo un saque demasiado alto y corrí antes que tocara el piso, golpeando el balón de vuelta.
—¡Bien! —gritó la entrenadora.
Sonreí automáticamente.
Sí.
Definitivamente pertenecía ahí.
Luego comenzaron los partidos de práctica.
Sudor.
Gritos.
Pelotazos.
Competencia.
Perfecto.
Salté bloqueando un remate rival sintiendo el impacto vibrar en mis brazos.
—¡Vamos! —grité emocionada.
Una de las chicas me chocó la mano sonriendo.
Y por primera vez desde que iniciaron las clases…
Sentí que este año tal vez no sería tan horrible. Si lograba entrar al equipo sería genial como los años anteriores, tener buenas compañeras, prácticas y esos dolores de antebrazo por el balon
Hasta que escuché aplausos lentos desde las gradas.
no me había dado cuenta que había público, pense que era una reclutacion privada
Giré la cabeza.
Victor Maxwell estaba sentado arriba junto a algunos chicos del equipo de fútbol observando la cancha con una sonrisa burlona.
Maldito desgraciado.
siemore presente, por alguna extraña y jodida coincidencia