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Somos La Pareja Secundaria Que Se Caso Sin Amor

Somos La Pareja Secundaria Que Se Caso Sin Amor

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Romance / Posesivo
Popularitas:141.6k
Nilai: 5
nombre de autor: AMZ

Irene Blanch era una señorita proveniente de una familia tranquila, ella igual era alguien de muy bajo perfil, fue por eso por lo que Ezra Markov la eligió como su esposa luego de ser rechazada por su primer amor, Lina Lewel. Irene lo sabía, y acepto de todas formas, porque tampoco estaba enamorada de Ezra, solo vió los beneficios de ese matrimonio y los del divorcio en el que pensaba antes incluso de estar casada.
Irene nunca previo el cambio de actitud de su esposo ni tampoco los de ella misma. Menos aún que el primer amor de Ezra mostrara tanto interés en sus vidas.

NovelToon tiene autorización de AMZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 19

La noticia del compromiso del duque Ezra Markov había causado un verdadero revuelo en todo el reino.

Nadie lo esperaba.

Cuando se anunció que el temido comandante del ejército real se casaría, la curiosidad de la nobleza se encendió de inmediato.

Pero la sorpresa fue aún mayor cuando se supo el nombre de la prometida.

Irene Blanch.

Muchos reconocían el apellido. La familia Blanch pertenecía a una antigua casa noble, respetada aunque discreta. Sin embargo, prácticamente nadie sabía quién era aquella joven.

¿De dónde había salido?

¿Cómo había conocido al duque?

¿Por qué él había elegido a una mujer de la que casi nadie había oído hablar?

Por eso, para muchos, la boda sería también la primera vez que verían el rostro de Irene Blanch.

La expectativa era enorme.

La ceremonia se celebraría en el ducado Markov.

Desde muy temprano, la residencia ducal estaba llena de movimiento. Carruajes llegaban uno tras otro, sirvientes corrían por los pasillos y los invitados comenzaban a reunirse en los jardines preparados para la celebración.

Mientras tanto, Ezra llevaba despierto desde antes del amanecer.

En realidad, apenas había dormido.

Había pasado gran parte de la noche mirando el techo de su habitación.

Aunque no quisiera admitirlo, estaba nervioso.

Cuando Rohan llegó a su habitación para informarle sobre el progreso de los preparativos, encontró al duque de pie junto a la ventana, con la mirada fija en el exterior.

—Los invitados están llegando sin inconvenientes —explicaba Rohan mientras revisaba una lista—. La mayoría de los nobles del norte ya se encuentra en el ducado y el resto llegará antes de la ceremonia. También han preparado el salón principal para el banquete y—

Ezra no respondía.

Ni siquiera parecía escuchar.

Desde hacía varios minutos, su mente estaba ocupada en algo completamente distinto.

Se preguntaba cómo se vería Irene con su vestido de novia.

La imagen se formaba en su cabeza una y otra vez, cambiando ligeramente cada vez.

Rohan suspiró.

—Duque… duque.

Nada.

—Duque.

Ezra finalmente parpadeó y volvió a la realidad.

—¿Eh?

Miró a Rohan con ligera confusión.

—¿Me está escuchando, duque?

—Sí… —murmuró Ezra.

Rohan se acomodó los lentes con calma.

Sabía perfectamente que no era cierto.

Entonces decidió divertirse un poco.

—Bien —dijo con absoluta seriedad—. En ese caso, me encargaré de despedir a los invitados ahora que la boda se canceló.

Los ojos de Ezra se abrieron de inmediato.

—¿Qué?

Antes de que Rohan pudiera reaccionar, Ezra ya lo tenía sujeto por el cuello de la camisa.

Su expresión era completamente alarmada.

—¿Cómo que la boda se canceló? —exigió—. ¿De qué demonios estás hablando, Rohan? ¡Explícate!

Por un instante Rohan se quedó sorprendido por aquella reacción.

Pero al segundo siguiente estalló en carcajadas.

—¡Pff! Duque, cálmese.

Intentó hablar entre risas.

Ezra no parecía encontrar la situación graciosa en absoluto.

—¡Rohan!

—La boda no se canceló —logró decir finalmente—. Solo lo dije para demostrar que realmente no me estaba escuchando.

Ezra lo miró fijamente durante unos segundos.

Luego lo soltó con brusquedad.

—Eres un idiota.

Rohan carraspeó, tratando de recuperar la compostura mientras ajustaba su ropa.

—Usted se lo ganó.

Ezra suspiró con fastidio.

—Deja las bromas y habla seriamente.

—Como desee.

Rohan revisó nuevamente sus notas.

—Lo que estaba diciendo es que de la familia real solo confirmaron su presencia el príncipe heredero y la princesa heredera… pero aún no han llegado.

Ezra no respondió.

Desde aquella extraña conversación que había tenido con Eliott y la distancia que había marcado con Lina, no había vuelto a tener contacto con ninguno de los dos.

Ambos le habían enviado cartas.

No respondió a ninguna.

Y, para su propia sorpresa, no se sentía especialmente afectado por ello.

Particularmente en el caso de Lina.

Pero sí había notado otra distancia.

La de Irene.

Durante el último mes apenas se habían visto un par de veces, siempre en encuentros breves dedicados únicamente a resolver detalles de la boda.

Tal vez por eso la broma de Rohan lo había alterado tanto.

Por un momento, cuando escuchó aquellas palabras, una idea absurda cruzó su mente.

Tal vez Irene se había arrepentido.

El simple pensamiento le revolvió el estómago.

Afortunadamente solo había sido una broma.

Ezra giró ligeramente hacia la ventana.

Desde allí podía verse claramente la entrada principal del ducado, donde los carruajes continuaban llegando.

—¿Y la novia? —preguntó.

—Ni la señorita Irene ni su familia han llegado aún —respondió Rohan—. Lo cual es perfectamente normal.

Le dedicó una pequeña sonrisa.

—La novia siempre es la última en llegar.

Rohan cerró su libreta.

—Bien, duque. Espere aquí. Vendré a avisarle cuando sea el momento de bajar para la ceremonia.

Dicho esto, se retiró de la habitación.

Ezra permaneció frente a la ventana.

Observando la entrada del ducado.

La inquietud en su interior era difícil de ignorar.

Algo en su pecho vibraba con una mezcla de anticipación y nerviosismo que le provocaba una extraña sensación de cosquilleo.

Quería verla.

Quería ver a Irene lo antes posible.

Mientras tanto, otro carruaje se detenía frente a la entrada principal del ducado.

De él descendieron el príncipe heredero Eliott y la princesa Lina.

Ambos mantenían sonrisas amables mientras algunos nobles se acercaban a saludarlos.

Lina observó el lugar con una mirada crítica.

— Esto ni siquiera es tan espectacular como lo fue mi boda— , pensó.

Sus labios se curvaron levemente con desdén.

— Debe ser porque a Ezra tampoco le emociona esta unión… es solo por obligación.

Sus ojos recorrieron la decoración, los invitados, la disposición del jardín.

En cambio, Eliott parecía distraído.

Miraba el lugar con cierta incredulidad.

— Ezra…

Respiró lentamente.

— Aunque sea por cumplir con su deber… Jamás creí que realmente fuera a casarse.

Mientras tanto, en el condado Blanch, el ambiente era muy distinto.

Allí todo se sentía mucho más íntimo… y también mucho más dramático.

Cuando el conde y la condesa vieron a Irene vestida de novia, ambos se quedaron en silencio durante unos segundos.

La joven estaba de pie frente al gran espejo de su habitación. El vestido caía con elegancia a su alrededor, confeccionado con delicadas capas de tela clara que brillaban suavemente con la luz de la mañana. El velo descansaba sobre su cabello cuidadosamente recogido, y en sus manos sostenía un pequeño ramo de flores blancas.

La condesa fue la primera en reaccionar.

Sus ojos se llenaron de lágrimas casi de inmediato.

—Te ves tan encantadora…

Su voz tembló ligeramente mientras se acercaba para tomar las manos de su hija.

El conde carraspeó discretamente, intentando mantener la compostura.

Pero sus ojos también estaban húmedos.

—Sin duda alguna —dijo con orgullo—, mi hija es la novia más hermosa del mundo.

Ambos comenzaron a llenarla de elogios, deseos de felicidad y palabras llenas de afecto.

Irene sonreía con suavidad, conmovida por aquella escena y sintiéndose culpable al mismo tiempo por engañar a sus padres.

Sin embargo, no todos compartían la misma emoción.

Adrián permanecía en silencio.

Había estado de pie en un rincón de la habitación durante todo ese tiempo, observando la escena sin decir una sola palabra.

Cuando el conde y la condesa finalmente salieron para atender algunos preparativos de último momento, el silencio cayó sobre la habitación.

Irene giró ligeramente la cabeza hacia su hermano.

Fue entonces cuando la máscara de serenidad de Adrián se rompió.

De repente, comenzó a llorar.

Las lágrimas salieron sin ningún intento de contenerlas.

—¿De verdad vas a casarte? —preguntó con la voz quebrada—. ¿De verdad vas a irte… y abandonarme?

Irene lo miró con sorpresa.

Pero enseguida una expresión tierna apareció en su rostro.

Dejó el ramo sobre la mesa cercana y caminó hacia él.

—Adrián…

Lo abrazó con suavidad.

—Voy a casarme —dijo con calma—, pero eso no significa que vaya a abandonarte.

Le acarició el cabello con afecto.

—Pase lo que pase en este mundo, tú seguirás siendo mi hermano.

Se apartó ligeramente para mirarlo a los ojos.

—Podremos vernos cuando queramos.

Adrián guardó silencio.

No parecía del todo convencido.

Sus ojos aún estaban llenos de lágrimas.

Entonces hizo una pregunta que, aunque lógica, tomó a Irene completamente desprevenida.

—¿De verdad lo amas?

Irene se quedó inmóvil por un instante.

Las palabras parecieron detenerse en su garganta.

Pero solo por un momento.

Luego sonrió con dulzura mientras limpiaba las lágrimas del rostro de su hermano.

—Lo amo.

Era una mentira necesaria.

En ese momento la puerta se abrió ligeramente.

La condesa se asomó.

—Irene, querida… ya es hora de irnos.

...----------------...

En el ducado Markov, Rohan apareció nuevamente en la habitación de Ezra.

—Duque, es momento de bajar.

Ezra se tensó de inmediato.

— Irene ya está aquí—, pensó.

La ceremonia se celebraría en el jardín principal de la residencia.

Los invitados comenzaron a tomar sus asientos cuando los sirvientes lo indicaron. Aquello era la señal de que todo estaba a punto de comenzar.

Entre los asistentes, Lina y Eliott ocupaban lugares en la primera fila.

Poco después, Ezra apareció.

Caminó con paso firme hacia el altar preparado en el centro del jardín.

Lina se quedó completamente inmóvil al verlo.

Y no fue la única.

Un murmullo recorrió entre los invitados.

Ezra vestía un traje de un suave color marfil que resaltaba su figura alta y elegante y la sobriedad del atuendo hacía que su presencia resultara aún más imponente.

Era, sin duda, una visión deslumbrante.

Un hombre tan atractivo como él difícilmente pasaría desapercibido.

Sin darse cuenta, Lina se levantó ligeramente de su asiento y dio un pequeño paso en dirección a él.

Pero Eliott la detuvo con discreción.

Tomó suavemente su brazo, sin dejar de sonreír hacia quienes los observaban.

—Los familiares de la novia están entrando —dijo con voz amable.

Lina frunció el ceño con molestia, pero volvió a sentarse.

En ese momento, la condesa Grace y Adrián aparecieron en la entrada del jardín.

Caminaron hacia el altar.

Ezra los saludó con una ligera inclinación de cabeza.

La condesa respondió con cordialidad.

Adrián, en cambio, lo hizo con evidente desgano.

Luego ambos se dirigieron hacia la primera fila y tomaron sus lugares.

Un instante después, el anunciador levantó la voz.

—¡La novia!

Todas las miradas se dirigieron hacia la entrada.

El conde Blanch apareció primero.

A su lado caminaba Irene.

Un suave suspiro recorrió a los invitados cuando la vieron.

Su vestido parecía envolverla en una elegancia casi etérea. La luz del sol se reflejaba en las delicadas telas, dándole una apariencia casi celestial.

Muchos pensaron lo mismo al verla.

Era deslumbrante.

Ezra no fue la excepción.

Cuando sus ojos se posaron en ella, algo en su interior se detuvo.

Por un momento incluso pareció olvidar cómo respirar.

Irene caminó lentamente hacia el altar junto a su padre.

Cuando llegó frente a él, el conde debía entregarle su mano.

Pero Ezra estaba tan hipnotizado mirándola que tardó en reaccionar.

Solo lo hizo cuando Irene habló.

—¿Duque? —dijo suavemente, extendiendo su mano hacia él—. ¿Todo está bien?

Ezra parpadeó.

Entonces tomó su mano con cuidado.

Se inclinó ligeramente y besó el dorso.

—Sí.

Sus voces eran bajas, apenas audibles.

Luego ambos tomaron sus lugares frente al sacerdote.

La ceremonia comenzó.

Irene estaba sorprendentemente tranquila. Había pasado semanas mentalizándose para aquel momento.

Ezra, en cambio, parecía mucho más tenso.

Cuando llegó el momento de los anillos, ambos los intercambiaron en silencio.

Después firmaron los documentos que formalizaban la unión.

Finalmente, el sacerdote habló nuevamente.

—Ahora deben sellar esta unión con un beso.

Irene sintió una ligera incomodidad.

Miró a Ezra de reojo.

— No creo que un hombre tan estricto como él, que tiene en su corazón en otra mujer, quiera hacer esto…— pensó. — Debe sentirse incómodo.

Decidió resolverlo.

— Le diré que finjamos.

Sus labios apenas se entreabrieron para susurrarlo.

Pero Ezra se inclinó antes de que pudiera decir una sola palabra.

Y la besó.

No fue torpe, fue suave. Pero también inesperadamente intenso.

Como si hubiera una avidez contenida detrás de aquel gesto.

Al mismo tiempo, la voz del sacerdote resonó en el jardín.

—Los declaro marido y mujer.

Los invitados estallaron en vítores y aplausos alrededor de ellos.

1
Edy
♥️🥺🥺♥️♥️
CarolinaVerona4
espere este capitulo como nunca gracias
Lena
Amamos el regreso de Ezra!!
Yare Quintana Graniel
Fue muuyyy corto este capitulo 😭
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que emoción llegó justo a tiempo para que la vea embarazada y pueda estar en el nacimiento de su hij@ estoy que no me aguanto de la dicha 🥰
Mitsuki G
Ya tenía la duda de que pasó con los padres de Irene si sabían del bebé pero veo que si aunque Irene anda más deprimida que no puede gozar de su embarazo pero lo bueno que este Ezra no se detuvo a nada fue directamente por Irene que por fin está ahí donde su suegra si hablo por su hija y ahora por fin están juntos de nuevo dónde Ezra podra disfrutar de lo que queda su embarazo y así Irene podrá disfrutar de esa etapa ya que con su depresión no lo hace ahora sí lo podrá hacer y hay que ver cómo se puso este Adrián al saber que será tío espero que este Adrián haga ver a Killian que lo ve como su hermano mayor así no se pierda mucho tiempo
Kary Monte
ni yo
que hermoso reencuentro
👏👏👏👏👏
hermoso realmente 😘😘😘😘
rosalinda clavijo
Dios que llegue pronto y que no vaya a pensar que el bebé es de Killian
Rurcel Lacourt
Ezra cuando llegue y encuentre a la mujer embarazada o con el hijo en brazo.
va querer moler a Lina y Elliot en picadillo 🤭
Miriam Colín
Por favor que ya terminé está absurda guerra y Ezra regresé para ver el embarazo y nacimiento de su hijo.
Miriam Colín
La princesa Lina ya se deschabeto y está bien cucu 🤪, creé que tendrá a todos a sus pies.
LadyMayhem_
usted no falló en ninguna de las dos partes, por naturaleza el humano diferencia el bien y el mal y las decisiones que el tomo fueron convenientes para el, por avaricia, por celos, por síndrome de inferioridad que el mismo se creo, por muy buenos valores inculcados lo dañado siempre estará dañado
Elizabeth Yepez
gracias autora por esos capitulos
Elizabeth Yepez
es muy digno de killian,el ama a Irene y para él lo mas importante es que ella sea feliz aunque sea con otro,es todo un caballero
Elizabeth Yepez
mientras no permanezca todo oculto,me imagino al terminar la guerra tienen que juzgarlo
Cliente anónimo
En serio quiero que Killian termine con alguien que lo merezca, alguien que lo ame con todo el corazón, porque prefirió amar a Irene al final dejándola ir, para que sea feliz, para mí eso es verdadero amor😍
noem
tan linda la autora, cortando el capítulo en un momento tan emotivo
pero igual gracias por los caps autora 🧡🧡
Nena
Ojalá Ezra llegue a tiempo para ver nacer a su hijo. Todo por la locura de una estúpida egoísta y obsesionada🤨
Kary Monte
siiiiii
ezra vuelve
😌😌😌😌😌
Laura Aguado
❤️❤️❤️❤️
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